(Publicado en ABC, 6 de noviembre de 2008)
Los estadounidenses han votado y el mundo tiene el presidente que quería. Pero, ¿quién es en verdad Barack Obama y qué cabe esperar de él? Nadie lo sabe. Y no sólo porque la campaña no haya ayudado en nada a conocerle, sino porque él mismo es la mejor expresión del cambio que preconizaba. No hay un Barack Obama, hay muchos Obamas , desde el joven radical que flirteó con terroristas, al burócrata del partido demócrata más corrupto -como era el de la ciudad de Chicago-, el candidato incoloro de las primarias, el iluminado que quería trascender la política de Washington del arranque de la campaña, o el demócrata insípido de los últimos días. ¿Qué será cuando se siente en el despacho oval?
Dosis de proteccionismo
Obama es lo más parecido a un socialista radical de este lado del Atlántico. Su discurso económico es buena prueba de ello: énfasis en la redistribución, mayores impuestos para los más pudientes, resistencia ante la globalización, mayor papel del Estado, buenas dosis de proteccionismo. Esto es, hará la salida de la crisis más larga y más penosa, para los americanos y para el resto del mundo.
En política social, ya ha anunciado que nombrará a jueces de izquierda para el Tribunal Supremo. Y -sabiendo como sabemos- que éstos querrán interpretar la ley hasta que cuadre con sus principios, el giro radical está servido. Particularmente cuando los cargos electos del Partido Demócrata en el Congreso y en el Senado se encuadran en el ala más izquierdista. Por primera vez, será esta facción la que cuente con todos los resortes del poder.
En política exterior, Barack Obama ha dejado claro que quiere reconstruir la imagen de América en el mundo a través de una diplomacia más abierta y dialogante. Con los buenos y con los malos. Para él, los enemigos de América lo son porque no la conocen de verdad. Con diálogo se puede resolver esa lacra. Habrá que ver cómo reacciona cuando, tras sentarse con los lideres de Irán, las conversaciones no conduzcan a nada porque a los ayatolás no les cabe en la cabeza que tengan que ceder en sus posiciones.
Más tropas en Afganistán
En cuanto a los europeos, la lista de Obama no es larga, pero no nos va a gustar: nos pedirá que hagamos más militarmente en Afganistán, la buena guerra. Pero no sólo con el aumento de nuestras tropas allí, sino con una mejor disposición al combate. Una cuestión abierta es saber cuando retirará las tropas de Irak. O cómo saldrá de ese país. Si lo hace mal, todos los pagaremos.
Aunque Obama ha dicho y hecho lo uno y su contrario sin pudor alguno, movido por su conveniencia y cinismo, no infunde mucha confianza. Su cambio en la Casa Blanca es posible. Pero, de momento, lo que tenemos es un socialista a la europea y un buenista sentado sobre el país más importante del planeta. Por primera vez. Nosotros , que ya sabemos lo que es eso, podemos hacernos una idea de los riesgos.