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Análisis histórico de la Defensa colombiana
Colaboraciones nº 2392   |  8 de Septiembre de 2008
 
Generalidades
 
El valor estratégico de la República de Colombia en el marco regional de Sudamérica (y en el mundo podría decirse) es sumamente importante por la dotación de recursos que dispone así como por su posición geográfica: Por un lado, posee acceso a la región del Amazonas y su importancia por los recursos naturales estratégicos allí presentes, como la biodiversidad, y que en el siglo XXI serán altamente codiciados y causa de muchos conflictos que podrían derivar en guerras. Otros factores estratégicos que la hacen importante, además del acceso a la biodiversidad, son los recursos mineros que dispone, como el petróleo, el carbón y las esmeraldas; también el agua dulce, así como su doble frente oceánico (salida al Océano Atlántico por el Mar Caribe, de alto interés para los Estados Unidos, y salida al Océano Pacífico).
 
En este marco estratégico, Colombia (así como el resto Sudamérica) estará, si es que ya no está, en una posición de gran importancia por la riqueza natural presente en el área, y es por esta razón que se hace necesario un plan de Defensa Nacional eficaz, confiable y capaz de generar una disuasión creíble, acorde a la nueva Revolución de los Asuntos Militares[1], y más aún si tenemos en cuenta sus hipótesis de conflicto con Ecuador, Venezuela y Nicaragua. En este punto, cabe destacar que, hoy por hoy, las Fuerzas Armadas colombianas se encuentran abocadas casi en su totalidad a la lucha interna contra la guerrilla y el narcotráfico que asola al país desde hace décadas.
 
En el caso de los conflictos externos que el país posee, el Heidelberg Institute[2] menciona que:
 
- en el caso con Ecuador, es un conflicto de nivel 3 (crisis) que comenzó en el año 2005 por motivos de poder internacional y que ha ido escalando en intensidad con el tiempo, para llegar, en marzo del corriente año, a la posibilidad del estallido de una guerra abierta a raíz de la incursión militar colombiana en Ecuador. En este punto, es importante destacar que el presidente colombiano ha acusado en reiteradas oportunidades al presidente ecuatoriano por tolerar a los rebeldes de las FARC en su territorio. En la frontera entre ambos países los incidentes son frecuentes.
 
- en el caso de Venezuela, Colombia posee dos conflictos. Por un lado, es un conflicto por motivos de territorio (frontera e Islas Monjes), caracterizado como conflicto de nivel 1 (conflicto latente), el cual existe desde 1945 sin cambios en intensidad. El segundo conflicto con Venezuela puede tomarse como un conflicto de nivel 2 (conflicto manifiesto) por el tipo de sistema e ideología, que se viene gestando principalmente desde el año 2004, con un aumento en su intensidad y más aún desde la mencionada incursión en el Ecuador. En este último tiempo ha habido nuevos roces por la posible instalación en Colombia de la base norteamericana que actualmente está ubicada en Manta, Ecuador, y que el presidente Correa no renovaría el contrato en 2009.
 
- en relación con Nicaragua, el conflicto es de nivel 2 y es por cuestiones territoriales (frontera marítima, por las Islas de San Andrés y Providencia). Viene desde 1945 y su intensidad no ha variado con el tiempo, aunque crecientemente ambos países han ido aumentando sus fuerzas navales y policiales en el área.
 
Defensa Nacional vs. Seguridad Nacional
 
Ahora bien, anteriormente hablamos de Defensa Nacional, pero ¿qué significa esto y cuál es la diferencia de este concepto con el de Seguridad Nacional, y cómo lo toma la República de Colombia? Héctor Saint-Pierre nos dice que el término “seguridad” implica una ausencia de amenaza (o sensación de) y, a pesar de ser usado muy seguido en planificaciones estratégicas, el término implica “un estado de cosas estático” en sus palabras, y no propiamente una actividad, la cual es propiamente referida con el nombre de Defensa. A este respecto, entendemos que la seguridad proviene cuando se mueven todos los medios al alcance necesarios para disuadir o acabar con la amenaza existente. Cabe aclarar que desde el Tratado de Westfalia que puso fin a la Guerra de los 30 años, la amenaza a la seguridad recaía exclusivamente sobre el Estado. Pero en la actualidad existe lo que se conoce como la “seguridad multidimensional” en donde la amenaza a la seguridad ya no es exclusiva del Estado, sino también que puede recaer sobre los individuos, las instituciones, la naturaleza, etc.
 
Por otro lado, la definición que nos da Martínez (2004; 15) sobre Defensa Nacional es la de una “acción integrada y coordinada de todas las fuerzas de una Nación, para resolver determinados conflictos”, lo cual, en términos de Saint-Pierre, implica también una actividad, una acción de todos los medios de una Nación en pos de lograr la seguridad buscada. Es necesario aclarar que, según las estrategias nacionales de cada país, el término Defensa puede verse limitado o ampliado, y hasta a veces confundido con el término Seguridad, dependiendo del tipo de conflicto que cada país deba resolver.
 
En el caso colombiano, hablando de Defensa Nacional, la Política de Defensa y Seguridad Democrática menciona que “la necesidad de atender la seguridad interior no implica un descuido de la defensa nacional, a la que se otorgará la debida prioridad. Colombia seguirá siendo fiel a su tradición de país respetuoso del derecho internacional, pero mantendrá una capacidad disuasiva, con la proyección necesaria para asegurar el respeto a su soberanía nacional e integridad territorial, dentro de una postura estratégica defensiva. Sin embargo, la naturaleza de las amenazas que aquejan a la Nación, en particular el terrorismo y el negocio de las drogas ilícitas, ha llevado a que en el caso colombiano, al igual que en el de muchos otros países que hoy enfrentan este tipo de amenazas, se desdibujen los límites entre la seguridad interior y la defensa nacional”; por otro lado “la seguridad no se entiende en primera instancia como la seguridad del Estado, ni tampoco como la seguridad del ciudadano sin el concurso del Estado, sino como la protección del ciudadano y de la democracia por parte del Estado, con la cooperación solidaria y el compromiso de toda la sociedad”. Lo que nos deja esto es que el Estado colombiano, a diferencia de otros países como Argentina y Brasil, que ponen el acento en la Defensa Nacional, da mayor importancia a los asuntos de Seguridad Nacional, tanto internos como externos, aunque también disponga de una legislación para la Defensa. A este respecto, concluimos que la Fuerza Militar de Colombia (y especialmente el Ejército) “surge y se consolida más en función de la seguridad interna que de la amenaza externa” (Alejo Vargas Velásquez, 2007).
 
Ministerio de Defensa Nacional
 
Habiendo establecido la diferencia entre los conceptos precedentes, sería oportuno hacer una descripción del Ministerio de Defensa, para luego abocarnos al estudio de la Fuerza Militar.
 
El Ministerio de Defensa tiene como misión la de conducir a las Fuerzas Militares y a la Policía Nacional (ambas forman lo que en Colombia formalmente se conoce como Fuerza Pública), mediante la formulación, diseño, desarrollo y ejecución de las políticas de defensa y seguridad y el empleo legítimo de la fuerza, para mantener la soberanía nacional, la independencia, la integridad territorial y el orden constitucional, y contribuir a garantizar las condiciones necesarias para el ejercicio de los derechos, obligaciones y libertades publicas[3]. Sus principales objetivos, enmarcados en el Plan Estratégico Institucional, están orientados tanto al conflicto interno como a las amenazas externas. Por ende, se pueden observar objetivos tales como el de lograr la presencia de la Fuerza Pública en todo el territorio nacional, manteniendo una capacidad disuasiva en las fronteras y un dominio hacia el interior; combatir el terrorismo y la delincuencia organizada, incluyendo la eliminación de su infraestructura económica; incrementar la cooperación ciudadana, estatal e internacional para fortalecer la seguridad democrática, articulando el accionar de la Fuerza Pública con las demás instituciones del Estado y respetando al mismo tiempo los Derechos Humanos y el Derecho Internacional Humanitario.
 
Del Ministerio dependen, del sector central:
 
- el Comando General de las Fuerzas Militares: Ejército Nacional, Fuerza Aérea y Armada Nacional, y;
 
- la Policía Nacional: que a su vez de esta dependen la Dirección de Policía Nacional y Dirección de Policía Judicial e Investigación (DIJIN).
 
Del sector descentralizado del Ministerio dependen el Grupo Social y Empresarial de la Defensa.
 
Los Servicios de Inteligencia se encuentran bajo la dirección del Ministerio del Interior, y se encargan de reunir la información para producir el análisis con la participación de la Fuerza Pública y el Departamento Administrativo de Seguridad, el Cuerpo Técnico de Investigación de la Fiscalía, la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales, el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario y la Superintendencia de Vigilancia y Seguridad Privada[4].
 
Historia del Ministerio de Defensa
 
La historia del Ministerio de Defensa se remonta a 1820 en que la Constitución Nacional de ese mismo año creó, dentro de un solo ente administrativo, la Secretaría de Marina y de Guerra. Las sucesivas crisis internas políticas del siglo XIX, incidieron en la denominación y funciones de la Secretaría de Guerra que, pese a los vaivenes partidistas, permaneció vigente hasta 1886, cuando recibió el nombre de Ministerio de Guerra. Comenzó su funcionamiento dividido en cinco departamentos y tres secciones integradas por la Secretaría General, el Estado Mayor del Ejército, la Inspección General del Ejército, la Comisaría General de Guerra, la oficina de administración de material de guerra y las secciones de personal, justicia y culto.
 
Con el asenso al poder en 1953 del general Gustavo Rojas Pinilla[5], se reorganizó el Ministerio de Guerra integrado por las tres Fuerzas Militares, el gabinete ministerial y se incorporó a la Policía Nacional como cuarto componente de las Fuerzas Armadas, que antes pertenecía al Ministerio de Gobierno (ésta puede ser vista como una de las causas por la cual su Policía Nacional está altamente militarizada). Era una medida práctica para someter a los uniformados al régimen estatutario de una carrera, igual a como sucedían en las Fuerzas Militares. Y para sustraerlos de la acción política partidista se organizó la institución policial a órdenes de oficiales superiores del Ejército.
 
En 1965, por iniciativa del General Gabriel Rebeíz Pizarro se cambió el nombre por el de Ministerio de Defensa y seis años mas tarde se crearon los organismos descentralizados. La principal causa del cambio de nombre fue el tinte belicoso del primero.
 
En 1992, el presidente Cesar Gaviria Trujillo dispuso la creación del Viceministerio de Defensa y la Superintendencia de Vigilancia y Seguridad Privada. Finalmente, mediante el decreto 1512 de 2000 se modificó la estructura del Ministerio de Defensa en vista a enfrentar los retos del nuevo milenio.
 
Las Fuerzas Armadas colombianas
 
Con uno de los presupuestos mas altos de la región en relación al porcentaje del PBI, justificado por su larga lucha interna, las FFAA colombianas son consideradas unas de las mejores preparadas y equipadas en Latinoamérica, apegadas a los valores constitucionales y democráticos destacados en sus respectivas misiones, con una flexibilidad y alta capacidad de movilización así como de profesionalización de cuadros, resultado de su modernización ligada a los problemas de seguridad interior (así como a su experiencia en conflictos internacionales), cuya experiencia se remonta a décadas en la historia.
 
Anteriormente se vio que uno de los organismos del Ministerio de Defensa es el Comando General de las Fuerzas Militares, el cual comprende al Ejército Nacional, la Fuerza Aérea y la Armada Nacional, con un pie de fuerza de aproximadamente 258.000 hombres en la actualidad.
 
En el Plan Estratégico del mencionado Comando podemos encontrar una similitud con el Plan Estratégico del Ministerio de Defensa, en el sentido de que ambos están orientados tanto al fortalecimiento de la Fuerza (en el caso del Ministerio de Defensa, de la Fuerza Pública, y en el caso del Comando General, de la Fuerza Militar) tanto para repeler amenazas externas, como para la lucha interna contra la guerrilla y el narcotráfico. La diferencia esencial radica en que el Plan del Comando General está orientado precisamente al componente específico militar. Así, tenemos objetivos tales como el fortalecimiento de la capacidad operacional, aumentando el pie de fuerza en las tres armas, mejorando el servicio de inteligencia y creando nuevos Comandos Conjuntos (nos referimos al Nº 2 “Pacífico” y Nº 3 “Oriente”); fortalecer la capacidad de disuasión, adquiriendo nuevos equipos estratégicos e incrementando el poder de fuego; desarrollo de una doctrina conjunta; etc.[6].
 
Ahora bien, es necesario mencionar la misión específica de las FFAA, la cual es la defensa de la soberanía, la independencia, la integridad del territorio nacional y del orden constitucional (de acuerdo al artículo 217 de la Constitución), protegiendo a la población civil de quienes la amenazan, desarticulando las organizaciones terroristas, protegiendo la infraestructura de la Nación y defendiendo las fronteras, dentro del objetivo fundamental de fortalecer el Estado de Derecho. Podemos ver nuevamente su doble rol, a saber, la protección de las fronteras contra las amenazas externas, como su misión al interior del territorio.
 
Es importante destacar que la posición colombiana es una posición defensiva militar estratégica, como ya se mencionó, en contraposición a un militarismo agresor. Esto es, básicamente, que su estrategia militar está basada en ir detrás de los acontecimientos sin liderarlos, es decir sin la iniciativa, que se considera agresora.
 
Historia de las FFAA de Colombia
 
El pensamiento de la Escuela Superior de Guerra hasta los años ´50
 
En 1907 el general Rafael Reyes llevó a cabo una reforma militar, con el objetivo de profesionalizar a la institución y conducirla hacia una mas seria, patriótica y eficaz. De esta forma el presidente y el general Reyes fundaron la Escuela Superior de Guerra en 1909, dando origen al verdadero Ejército Nacional.
 
Es necesario mencionar que las FFAA colombianas, tal como se menciona en el punto 1 “Generalidades”, poseen una gran profesionalización y preparación, por un lado debido a que, en principio, de por sí el pueblo colombiano vivió una guerra civil tras otra durante el siglo XIX, y ya en el siglo XX las FFAA combatieron contra el Perú en la década del ´20, combatieron en la Guerra de Corea en los años ´50 con extraordinarias victorias sobre unidades del Ejército chino y norcoreano, participaron en la Crisis del Canal de Suez, en la Fuerza Multinacional de Observación en el Sinaí para pacificar y hacer cumplir el Tratado de Paz Egipcio-Israelí, y desde 1948 combaten a la guerrilla y al narcotráfico[7]. Todo esto nos muestra, de alguna medida, el grado de formación y experiencia con que cuentan sus FFAA, aunque hay otros factores que incidieron en la formación de la Fuerza que son hoy en día.
 
En la década del ´30, y como consecuencia del conflicto con Perú, el Ejército recibió la influencia alemana en su Escuela Militar de Cadetes, en la rama aérea y en la Escuela Superior de Guerra. El decreto 2176 de 1936, dictado por el presidente Alfonso López Pumarejo, reorganizó la escuela con la asesoría del coronel Günther Braune, del Ejército alemán.
 
En 1939 la simpatía de Colombia cambió a favor de los aliados occidentales, y por esta razón se determinó la contratación de una misión francesa para la escuela, aunque su trabajo duró poco tiempo debido a que la derrota contra los alemanes en Europa determinó la partida de los oficiales. De esta forma, el gobierno del presidente Eduardo Santos contrató una misión militar estadounidense, en la cual irían a Colombia oficiales de ese país, y a su vez Colombia enviaría oficiales propios a formarse a los Estados Unidos.
           
El pensamiento desde los años ´50
 
Para tratar el tema de la evolución del pensamiento militar colombiano, es necesario marcar un quiebre al inicio de esta década. Nos referimos a la participación en la Guerra de Corea, ya que al haber participado en la misma con el Batallón Colombia Nº 1, una generación de oficiales se nutrieron de ideas y pensamientos aportados por otra escuela, y esto debía ser analizado y estudiado en las aulas. Dicha generación fue ascendiendo en los escalafones de jerarquía y por ende fueron adquiriendo cada vez mayor peso en el pensamiento castrense y en la metodología de acción. Ya en los años ´60, el comandante del Ejército era el general Alberto Ruiz Novoa, quien había sido comandante del Batallón Colombia en 1952 y 1953, y al mismo tiempo, su Estado Mayor estaba compuesto por oficiales que habían servido en la misma campaña.
 
Esta nueva formación traída de la península coreana, junto con el regreso a los cuarteles y aliviados de las responsabilidades del peso político (las FFAA estuvieron en el poder entre 1953 y 1958), pudieron dedicarse en mayor profundidad al planeamiento, al entrenamiento, al estudio, a la disciplina y al “deber ser”, como era necesario y correcto.
 
Fue con la llegada de los veteranos de la Guerra de Corea que se empezó a hablar de la Inteligencia, como el proceso de conocer al adversario profundamente y en todas sus manifestaciones; también de la articulación de los factores mediante un eficiente planeamiento; de una buena administración de los recursos materiales; de la relación con la población civil; etc. Se constituía una Plana Mayor dividida en funciones que aportaban una nueva metodología de organización a la institución militar del país. Se disponía, también en los años ´50, a la prestación del servicio militar obligatorio a bachilleres, lo que, relacionado al nuevo tema de estudio que eran las relaciones con los civiles, aportaba una nueva forma de relacionarse con la sociedad, ya que comenzaban a ingresar jóvenes con cierta formación intelectual y de ciertas clases sociales que luego eran el puente entre la institución y las familias, y ya no sólo ingresaban campesinos; también esto fue importante debido a que los bachilleres asimilaban mejor el sentido de las tareas.
 
En 1962 se creaba el Plan Lazo, concebido como una nueva estrategia institucional, principalmente ante la situación interna del país. Este plan desarrollaba un nuevo foco de esfuerzo basado en la creación de especialistas en Inteligencia. Eran los llamados “grupos localizadores”, “analistas del orden de batalla”, “rastreadores”. Creaba unidades pequeñas y fluidas de combate, que se adaptaban perfectamente al ambiente operacional y que explotaban la Inteligencia de manera inmediata sobre un enemigo localizado. También este plan señalaba la importancia de la relación con la población civil.
 
También se generalizaron las “academias” (reuniones de estudio) de oficiales y suboficiales, para comentar y analizar los “casos tácticos” o concretos sobre las características y vulnerabilidades de los oponentes.
 
Se vio todo un ambiente de estudio y profesionalización del aparato militar, con aportes traídos por la participación en la Guerra de Corea, pero también por las guerras insurreccionales que se estaban llevando a cabo en el mundo, como en Indochina o Vietnam, que se asemejaban mucho a la lucha interna que se estaba manteniendo en Colombia.
 
También está presente en esta época la ayuda militar norteamericana a toda Latinoamérica, y de esta forma al Ejército colombiano se lo comenzaba a dotar de un tipo de armamento individual con mayor poder de fuego, pero también la Armada y la Fuerza Aérea, ante la inferioridad con los países vecinos, comenzaron estudios para la adquisición de buques y aviones. Al mismo tiempo comenzaba la conversión de la antigua fábrica militar de municiones en una moderna Industria Militar, como empresa comercial del Estado vinculada al Ministerio de Defensa. De todos modos, en los años ´70 este crecimiento seguía siendo lento en comparación con los países de la región (Perú cambiaba todo sus sistema de armas de tierra y aire, Venezuela tenía un programa de rearme y Ecuador los seguía inmediatamente). También se creaba en 1965 la Ley de Defensa Nacional, que no tuvo buenos efectos en lo inmediato.
 
En cuanto al entorno internacional y la doctrina, es importante destacar que en el caso colombiano nunca se hizo una pedagogía encaminada a difundir la Doctrina de Seguridad Nacional, entendida ésta como guerra a muerte contra el comunismo por el simple hecho de serlo. Nunca predicaron que el comunismo, como idea, fuera una amenaza, sino que la amenaza era la violencia armada que el comunismo generaba, y a esto se le debía responder, de acuerdo a su forma de actuar, con los mismos medios. Nunca fue una doctrina utilizada por las Fuerzas Militares colombianas. En algún momento podría decirse que el Ejército de Colombia se basó en la Doctrina del Ejército norteamericano, pero en la actualidad, y desde hace muchos años, se basa en su propia doctrina (la cual siempre enseñó Defensa Nacional como la defensa del Estado), y hay quienes afirman que incluso muchos ejércitos occidentales aprenden de la doctrina militar colombiana para su aplicación en conflictos de mediana y baja intensidad, que requieren un alto grado de profesionalización, de flexibilidad y alta capacidad de movilización y de adaptación a terrenos adversos, así como de reacción rápida, tanto diurna como nocturna.
 
Las FFAA en operaciones internacionales
 
El Batallón Colombia Nº 1
 
Tras la pedida de ayuda militar del Secretario General de las Naciones Unidas ante el conflicto armado desatado en 1950 a raíz de la invasión de Corea del Norte a Corea del Sur, el gobierno de Colombia ofreció para las fuerzas aliadas una unidad naval y un batallón de infantería (el Batallón de Infantería Nº 1 Colombia, creado por el decreto 3927 de diciembre de 1950), formado por poco más de mil hombres, así como una compañía de reemplazos para cubrir posibles bajas. El Batallón Colombia entraría en acción en el Ejército de las Naciones Unidas en un momento en que la lucha alcanzaba su mayor intensidad, por la entrada de China a la guerra en apoyo a una Corea del Norte casi abatida.
 
El aporte colombiano fue bajo la bandera de los “ideales de libertad, democracia y respeto al derecho internacional en el conglomerado de naciones libres”[8]. Éste fue el ideal que movió al entonces gobierno colombiano para participar en la contienda asiática.
 
El Batallón, formado por tropas y cuadros provenientes de todos los cuerpos del país, al llegar a la península se organizó por el modelo norteamericano. La doctrina militar colombiana casi no había evolucionado desde la guerra con el Perú, salvo en algunos aspectos académicos/teóricos, pero era necesario actualizarla y conocer las nuevas armas que eran utilizadas en esta guerra, así como las tácticas y los procedimientos de Estado Mayor para una unidad que era destinada a una guerra moderna.
 
Para 1953 la guerra ya había finalizado, aunque hasta el día de hoy es una “guerra inconclusa” ya que ninguna de las dos Coreas firmó un armisticio. Para octubre de 1954 los últimos contingentes colombianos estaban siendo repatriados.
 
Los efectos para la Defensa colombiana fueron sumamente importantes, por cuanto inyectaron la teoría y la práctica mas avanzada después de la Segunda Guerra Mundial, a una Fuerza Militar que estaba estancada en la teoría y práctica adquirida durante la guerra contra el Perú. A todo esto se le suma que un total de 4314 colombianos combatieron en la península coreana, lo que para un Ejército del tamaño del colombiano significa un gran aporte de modernidad para las cátedras de las Escuelas Militares del Ejército y la Armada, de la Escuela de las Armas y de la Escuela Superior de Guerra, así como en los Estados Mayores. Estos aportes fueron decisivos, no sólo para transformar las FFAA, sino también para controlar la violencia interna.
 
El Batallón Colombia Nº 2
 
A fines de la década de los 50 estallaba la Crisis del Canal de Suez en Medio Oriente, y en medio de la creciente tensión el premier de Canadá, Lester Person, propuso la creación de una fuerza armada de las Naciones Unidas en la que no intervinieran las grandes potencias (por su grado de interferencia y por los intereses que tenían en el conflicto), a fin de que se interpusiera entre los combatientes de Suez. De esta forma, Suecia, Canadá y Colombia fueron los primeros en aceptar. Luego les siguieron Dinamarca, Finlandia, India, Noruega, Yugoslavia, Indonesia y Brasil. Quedaba conformada la definitiva Fuerza de Emergencia de las Naciones Unidas (UNEF por sus siglas en inglés).
 
De esta manera, Colombia organizó con gran rapidez el bautizado Batallón Colombia Nº 2. Un total de 1422 colombianos pasaron por el territorio del Sinaí durante la crisis, aunque a diferencia de la Guerra de Corea, esta vez fue para una misión de paz. La UNEF permanecería hasta 1967, y tan solo unos días después, estallaría la Guerra de los Seis Días, una nueva guerra entre árabes e israelíes.
 
El Batallón Colombia Nº 3
 
En 1973 comenzaba lo que se conoce como la Guerra del Yom-Kippur, tras un ataque de la aviación egipcia sobre objetivos israelíes en el Sinaí, territorio que Egipto había perdido anteriormente. Esta guerra solo duraría 18 días, pero los tratados de paz fueron firmados recién en 1979 en Camp David, y en el cual se estipulaba la devolución del Sinaí por parte de Israel a Egipto, a cambio del reconocimiento del Estado de Israel por parte de Egipto. Al acuerdo le siguió el protocolo de 1981 mediante el cual se convino la entrega gradual del Sinaí y la aceptación por ambas partes de un organismo militar internacional auspiciado por las Naciones Unidas, que recibió el nombre de Fuerza Multinacional de Observación, y en la cual Colombia, fiel a su tradición iniciada a raíz de la Guerra de Corea de contribuir a las fuerzas de la ONU, aportó, junto con otros tres países, un batallón de Infantería con 500 efectivos. Se creaba por decreto 692 del 5 de marzo de 1982 el Batallón Colombia Nº 3, y cuya misión sería observar y reportar actividades que amenacen la estabilidad del tratado de paz y facilitar la construcción de mecanismos de confianza entre las partes.
 
Para cumplir con la misión, se convino dividir a la península del Sinaí en cuatro zonas, que entraría a regir una vez que se cumpliera el repliegue de las tropas israelíes de ocupación, el 25 de abril de 1982. Las zonas serían designadas de la A a la D. La zona C, que corría paralelo a la frontera con Israel, era la asignada al Batallón Colombia.
 
En este caso, el servicio militar obligatorio para bachilleres permitió incorporar soldados bilingües, ya sea con inglés o con francés como segundo idioma, con el fin de facilitar la comunicación con las demás unidades de la Fuerza, así como con funcionarios de Israel y Egipto. De este servicio carecieron los dos primeros batallones en Corea y Egipto, los cuales tuvieron que valerse de un pequeño número de oficiales que dominaban el inglés.

 
 
Notas


[1] Para ampliar este tema, véase Ferro, M. (2005): “¿Qué entendemos por Revolución en Asuntos Militares?
[2] Heidelberg Institute for Internation Conflict Research.
[3] Guía de Planeamiento Estratégico.
[4] SAAVEDRA PÉREZ, E. y LÓPEZ CASTRO, L. (2006), Colegio Interamericano de Defensa.
[5] Es importante aclarar que las FFAA colombianas siempre se mantuvieron fieles y respetuosos de la tradición democrática, y que sólo en 1953 y hasta 1958, tomaron el poder del Estado con el único objetivo de restaurar el orden, yendo en contra de la costumbre latinoamericana del siglo XX de constantes golpes de Estado.
[6] Para ampliar esta información, véase el Plan Estratégico Institucional.
[7] En este caso hay que hacer una aclaración. Es relativo que las cinco décadas que llevan peleando contra la guerrilla haya garantizado una continuación en el pensamiento y la acción, ya que el sistema colombiano tiende a eliminar rápidamente a los soldados que terminan su servicio militar al año, y de esta forma renuevan el efectivo e incorporan otros nuevos que provienen del mundo civil sin experiencia en combate.
[8] Historia de las Fuerzas Militares, Tomo III, 1991.


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