Antesala de nuevas guerras. Líbano sin gobernabilidad, Hezbola en el poder
El nuevo programa de Seguridad Nacional anunciado por el gobierno libanés ha legitimado definitivamente al grupo político terrorista Hezbolá tal y como era de suponer. El gobierno del PM Siniora ha perdido absolutamente su legitimidad. Con sus ultimas medidas ha justificado las acciones de Hezbola en el pasado y reconocido el derecho de la resistencia a mantener sus armas en el presente, el gobierno, no solamente ha desobedecido la Resolución 1559 CSONU, sino que se ha posicionado como un gobierno marginal dentro de la comunidad internacional.
En un error estratégico-político sin retorno, Siniora y su gobierno legalizaron la existencia de una organización que ha secuestrado las instituciones legales del Estado. Con la emisión de tal documento, el gobierno ha dejado la vía expedita a futuras guerras con Israel, cuando en realidad lo que debió haber hecho era aceptar la propuesta de la Cancillería Italiana para comenzar con negociaciones de paz con los israelíes, tal y como lo esta haciendo Siria a través de Turquía.
La medida tomada por el gabinete de Siniora es de tal ambigüedad que brinda además a todos los grupos libaneses el legítimo derecho de armarse y lanzar una guerra contra cualquiera que sea percibido como ocupante dentro del territorio del país. Con ello, Siniora y su gobierno profundizan su gravísimo error original pues dejan abierta la posibilidad de una nueva confrontación entre facciones internas. Por estas horas hay líderes sunnitas, druzos y cristianos que sostienen que Hezbola es un ejército ocupante dentro del país, un grupo armado e ilegal que aunque opera con nacionales libaneses, lo hace en favor de intereses iraníes y sirios. Por tanto le comprenden las generales de la ley para ser considerado ocupante dentro del Líbano.
Mas allá de que la torpeza de Siniora y el gabinete pueda llamar la atención de algunos, esta medida de legalizar la resistencia y sus armas no es ninguna sorpresa. El Grupo 14 de Marzo había perdido los últimos vestigios de honor y credibilidad semanas pasadas al unirse con Hezbola para dar la bienvenida como héroe al asesino de niños Samir Kuntar (1). Actualmente, al ceder espacio en el nuevo gabinete al grupo político terrorista y dar a conocer el programa de gobierno conjunto con Hezbolá “ellos han elegido direccionar al Líbano a un garantizado e inequívoco camino hacia su total destrucción”, donde como siempre, el costo en vidas y bienes para los ciudadanos libaneses, infortunadamente será muy doloroso. Ello no solo por una cercana e inevitable confrontación del grupo chi'ita con Israel, sino por las muchas milicias y facciones dentro del país que ya han comenzado a organizarse para dar frente a Hezbola.
En el plano internacional, si había alguna simpatía en favor de la independencia, la soberanía y la democracia libanesa, todo se ha evaporado después de ver a los incompetentes funcionarios libaneses, entre ellos al PM Siniora, saludar como héroe la recepción de Kuntar.
En otras palabras, en contraste con la "Resistencia Islámica de Hezbola", muchos otros sectores interpretan que a partir de la medida gubernamental deben comenzar a organizar una nueva "resistencia libanesa" cuyo objetivo es liberar al Líbano de la ocupación sirio-iraní que encarna Hezbola dentro del país. Después de todo, el nuevo programa político del gabinete ha autorizado tales acciones desde la ambigüedad que se aprecia en el texto del decreto. Por lo que nadie debería asombrarse si se desataran nuevos enfrentamientos entre distintos sectores políticos-religiosos, esto puede suceder de un momento a otro dentro de los próximos meses.
Es evidente que esta medida de gobierno abrió un interrogante peligroso y profundo no solo en el país, sino en el plano internacional. Lamentablemente, si se desatara la violencia no alcanzaran las lágrimas que derrame el PM Siniora ante la televisión como ya lo hizo en 2006, nadie le creerá ni lo ayudara, el mundo ya no confía en su gobierno. No habrá nueva Reunión de Paris para inyectar euros a la destruida economía del país y seguramente la deuda externa, hoy de 54 mil millones de dólares trepara a niveles de espanto. Definitivamente el país marchara al abismo.
Si hay nueva guerra, no será guerra civil, será “guerra total” por la liberación de la ocupación sirio-iraní del Líbano. Más allá que los profetas del odio saldrán presurosos y oportunos a culpar hacia fuera como es su costumbre, cuando eso suceda nadie les creerá. No ha sido Israel, EE.UU. u Occidente quien ha tomado la medida que hoy abordamos, sino que ha sido Siniora y su gobierno. Es importante que se tenga eso en consideración, puesto que algún día, los destructores del Líbano deberán enfrentarse a sus responsabilidades, ya no ante el juicio de la historia a la que distorsionan cínica y perversamente, sino ante la justicia.
Aunque algo tarde, los ciudadanos libaneses están comprendiendo que “la verdadera guerra” por la independencia está llegando. Los jóvenes oficiales del ejército saben que la opción es dar batalla a una dirigencia corrupta o morir como corderos bajo el filo de la espada del (2) Wilayat al-Faqih iraní o bajo una devastadora contraofensiva israelí cuando Hezbola ataque nuevamente al estado de Israel para liberar Jerusalén para los palestinos. Pero por sobre todo, comprendieron que no pueden confiar en ese monstruoso y decadente gobierno de 30 marionetas que les llevara a la destrucción más absoluta.
George Chaya es licenciado en Derecho y Ciencias Sociales y analista en geopolítica y Oriente Medio. Asesora a varios gobiernos de América Latina en materia de Oriente Medio, y dirige la oficina de prensa del Consejo Libanés de la Revolución de los Cedros.
Notas
(1) Samir Kuntar: Terrorista pro-palestino, actual oficial de Hezbola, asesino tres personas -entre ellas una niña de 4 años- en la ciudad de Naharía (Israel) en 1979. Recientemente liberado en el marco de un canje de prisioneros entre Hezbollah e Israel.
(2) Wilayat al-Faqih Doctrina religiosa en la que se basa la división entre los musulmanes. Se trata de un extraño y autocrático concepto creado y adaptado por el difunto Ayatollah Khomeini a partir de la Revolución Islámica Iraní. La base de este sistema proporciona todos los poderes y autoridad ilimitada de veto en todos los aspectos de la vida y el gobierno a un solo hombre, el mayor imán chiíta, cuya sede se encuentra en la ciudad iraní de Qom.
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