La dimensión global, y española, de la lucha contra el terrorismo yihadista salafista hoy
Análisis nº 291 | 15 de Julio de 2008
En el mismo momento en que el Tribunal Supremo español estudia los recursos de casación presentados por los 21 condenados en 2007 por los atentados del 11 de marzo de 2004 y cuando dos operaciones policiales, del Cuerpo Nacional de Policía y de la Guardia Civil, han desmantelado en las últimas semanas dos grupos terroristas compuestos por ciudadanos argelinos residentes en España, el terrorismo yihadista salafista sigue golpeando más allá de nuestras fronteras. Precisamente tal activismo fuera es muchas veces posibilitado por el activismo que en los territorios nacionales de diversos Estados y de forma tranquila realizan células y grupos como los ahora felizmente desarticulados por nuestras fuerzas de seguridad.
Si hoy es bien cierto que ataques espectaculares tipo 11-S no se producen en los países occidentales ello es debido a dos factores: por un lado porque las acciones policiales preventivas en la mayoría de las ocasiones, y el factor suerte en otras, han evitado tal tipo de ataques; pero por otro lado lo que comprobamos es que los atentados se multiplican por doquier en el mundo arabomusulmán, son mucho más numerosos, y se hace aún más necesario tener una visión de conjunto, global, para aprehender la totalidad de la amenaza. Por otro lado, las vías tradicionales de radicalización, que pasaban por la asistencia a mezquitas dirigidas por imames extremistas o por el seguimiento de canales de televisión por satélite donde tales doctrinas se encontraban fácilmente, están dejando paso a sofisticadas formas de acceder a las profundidades de Internet donde se encuentran instrumentos de proselitismo cada vez más sutiles para escapar a los crecientes controles que imponen los Estados. [1] A Internet accede además cualquiera, hombre o mujer, rico o pobre, de diferentes niveles culturales y desde cualquier rincón del mundo, pues basta sólo con saber cómo hacerlo, con contar con las claves de acceso que constituyen hoy, junto a la persecución de redes, grupos y células y la prevención de atentados el verdadero caballo de batalla para fuerzas de seguridad y agencias de inteligencia en todo el mundo.
Afganistán, Pakistán, Irak, Arabia Saudí y Yemen: los escenarios distantes
La ciudadanía debe de entender que quienes alimentan el terrorismo yihadista salafista desde nuestro vecindario permiten que la muerte y el terror perduren en escenarios aparentemente lejanos. Ello se hace además de forma discreta, en actividades a las que incluso podemos coadyuvar sin darnos cuenta tal y como la Operación Emir de la Guardia Civil nos ha demostrado con la desarticulación, el 1 de julio en Huelva, de una célula terrorista formada por argelinos que se dedicaban a la venta de ropa falsificada en una región hasta ahora discreta desde el punto de vista de la lucha contra el terrorismo yihadista salafista.
Es en lugares donde la violencia parece lejana y ajena a nosotros, en Irak o en Afganistán, donde el envío de dinero o de candidatos a convertirse en guerreros sagrados o la circulación de ida y vuelta de la propaganda y el proselitismo yihadista salafista permite que el caos persista y que la estabilidad y el desarrollo para estas comunidades no sea hoy por hoy una realidad. Aunque se ha conseguido en buena medida yugular la entrada de combatientes extranjeros en Irak, gracias al efecto combinado de la estrategia estadounidense del último año y de múltiples operaciones preventivas como las realizadas en España y en otros muchos lugares, aún es pronto para echar las campanas al vuelo y la persistencia de atentados sangrientos, suicidas o no, así lo atestigua. Mientras haya células, grupos y redes dispuestas no sólo a enviar terroristas sino también fondos o a hacer circular propaganda contraria a quienes tratan de recuperar Irak o Afganistán para el buen gobierno, el desarrollo, la buena vecindad o la libertad estos escenarios serán vulnerables.
Los últimos desarrollos del terrorismo yihadista salafista en la Península Arábiga nos demuestran que la estrategia tantas veces recordada por Al Qaida sigue siendo real, y que grupos e individuos quieren ponerla en práctica. Por un lado, el deseo de la red de Osama Bin Laden de atacar a los países productores de hidrocarburos se ha verificado en los últimos años en Estados productores, tanto importantes (Arabia Saudí) como discretos (Yemen o Argelia, país este último que sí es relevante en lo que al gas natural respecta), y que precisamente el más importante de todos ellos, Arabia Saudí, que en el pasado ya fue objetivo terrorista con distintas intensidades, lo ha sido recientemente en una coyuntura especialmente sensible para el régimen de Riad y para su papel dentro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). La coyuntura viene definida por la crisis actual en torno a los precios de los hidrocarburos, contexto en el que Arabia Saudí tiene intención de elevar su capacidad de producción de crudo hasta los 12,5 millones de barriles diarios - extrayendo 1,2 millones de barriles/día del muy sensible complejo de Khurais, objetivo prioritario de los terroristas - y esforzarse por duplicar su capacidad de refino de crudo hasta los 6 millones de barriles diarios antes de que acabe esta década. [2] Así, sus autoridades anunciaban el 25 de junio las vulnerabilidades del país al afirmar que en el último semestre habrían sido detenidos 520 activistas que pretendían atacar, entre otros, objetivos en sus estratégicas instalaciones energéticas. [3] Esta es la acción más amplia jamás llevada a cabo por las fuerzas de seguridad saudíes, que ya en noviembre de 2007 habían detenido a 208 sospechosos de abrazar el yihadismo salafista. Los ataques o los intentos de ataque a instalaciones petrolíferas se vienen dando desde 2006, cuando Al Qaida lanzó un llamamiento global para atacar dichos objetivos estratégicos. [4] En febrero de aquel año dos vehículos cargados de explosivos y conducidos por suicidas explotaron al lanzarse contra la refinería de Abqaiq, por la que pasa el 60% del petróleo saudí.
En Yemen, donde los ataques contra el mucho más modesto sector petrolero fueron también inmediatos tras la amenaza lanzada por Al Qaida a través de Ayman Al Zawahiri, también ahora se producen escenarios visibles del terrorismo yihadista salafista. Así, siete personas morían el 5 de julio y otras seis resultaban heridas cuando un adolescente de 14 años actuaba como terrorista suicida en la ciudad de Saada, a 240 kilómetros al noroeste de Sana. [5] . Con ello se reproducían escenas que se han venido dando en los últimos meses con frecuencia en Pakistán, Afganistán o Irak y con menor frecuencia pero con resultados también letales en la para nosotros cercana Argelia.
También se sigue produciendo activismo terrorista yihadista salafista o animado por este en países sensibles para la estrategia de los seguidores de esta ideología letal como son Pakistán y Afganistán. Allí, al aproximarse el aniversario del obligado asalto a la Mezquita Roja de Islamabad por fuerzas militares y de seguridad, el 10 de julio de 2007, un ataque suicida realizado el 6 de julio en sus inmediaciones ha producido al menos 19 muertos, 15 de ellos policías que dispersaban una manifestación que conmemoraba aquel acontecimiento. [6] Pakistán ha sido, y en buena medida aún sigue siendo, central a la hora de diseñar estrategias terroristas pues según muchos expertos es frecuente encontrar una “conexión paquistaní” en muchos de los grupos y células yihadistas salafistas que se detienen o que se empiezan a detectar en suelo europeo y ello aparte de constituir el conocido santuario para los esfuerzos de desestabilización del vecino afgano. Los atentados en Pakistán han ido in crescendo en las últimas semanas y el 7 de julio una ola de siete explosiones casi simultáneas y con menor resultado letal (1 muerto y 50 heridos) que el producido en Islamabad la víspera creaban el caos en Karachi. En realidad, estos atentados no son sólo parte de la celebración por parte de los terroristas de un aniversario sino que constituyen el reflejo más reciente de un esfuerzo violento que se hace cada vez más frecuente y letal en el país. En junio, entre los atentados producidos, destacaron el sufrido por una mezquita shií en Roshan Chiragh, en la frontera del noroeste paquistaní con Afganistán, producido el 16 de junio y que dejó 4 muertos en un renovado intento por enfrentar a shiíes y suníes, o el suicida sufrido por la Embajada de Dinamarca en Islamabad, que provocó 8 muertos y múltiples heridos el 2 de junio. [7] Cuatro días después del atentado contra la Embajada la policía detenía a cuatro personas que habían cargado tres vehículos con 1.000 kilogramos de explosivos en Rawalpindi, cerca de Islamabad. El 18 de mayo y en Mardan, en la frontera noroccidental, un atentado suicida había matado a 13 personas y herido a 22. [8]
Esta muestra de una violencia que hace tiempo que es endémica también se sufre en el vecino Afganistán y también se ha incrementado en los dos últimos meses. Además del atentado suicida sufrido por la Embajada de India en Kabul el 7 de julio, que con sus iniciales 41 muertos y 139 heridos es el peor ataque terrorista sufrido por la capital afgana hasta la fecha, el país sufre en las últimas semanas una inusitada violencia. [9] El Estado indio es objetivo prioritario de los terroristas pues junto a sus problemas internos con facciones radicales islamistas une un creciente protagonismo exterior en regiones como Asia Central y en países como Afganistán. De hecho a este último destina Nueva Delhi la parte más importante de su cooperación internacional al desarrollo. [10] Por otro lado, tan importante es y tan evidente se hace que el santuario paquistaní coadyuva y mucho a la violencia en Afganistán que las autoridades de Islamabad han dado a fines de junio el máximo de visibilidad a un gran despliegue militar en la región fronteriza de Khyber, donde blindados y helicópteros de ataque quieren transmitir al Presidente afgano Hamid Karzai un mensaje de compromiso antiterrorista después de que este amenazara el 15 de junio con enviar tropas a Pakistán si no se impermeabilizaba la frontera. [11] Pero el problema sigue siendo el mismo de siempre y afecta al susodicho despliegue militar paquistaní en la región de Khyber: difícilmente irá más allá de una demostración de fuerza porque ello pondría en peligro políticas conciliadoras de Islamabad con los jefes tribales de las regiones fronterizas denunciadas el 5 de junio por el Ministro afgano de Asuntos Exteriores, Ragin Spanta, un peligro confirmado por la amenazas de ruptura de acuerdos lanzadas por el crecido jefe talibán paquistaní Baitullah Mehsud, bien conocido por las fuerzas de seguridad y agencias de inteligencia españolas por su impulso al fallido atentado contra el metro de Barcelona el pasado enero, ante el avance del despliegue militar. [12] Por otro lado, en esta dimensión afgana del combate yihadista los Talibán siguen extendiendo su pulso con el Ejército Nacional Afgano y con las tropas internacionales desplegadas en el país a más regiones de este y haciendo el combate extremadamente costoso en vidas. [13]
En Irak, y aún cuando se van vislumbrando progresivamente resultados en términos de normalización tanto política como de seguridad, importantes atentados realizados en los últimos días de junio ponían en evidencia lo frágil de la situación. Dos ataques, ocurridos el 26 de junio, provocaban 17 muertos y 62 heridos en un ataque contra el Gobernador de Nínive en Mosul y 20 muertos en Bagdad. A principios de julio unos 10.000 efectivos iraquíes y de la Coalición están tratando con la Operación Arrowhead Ripper de acorralar en el Valle de Diyala, al norte de Bagdad, a importantes grupos de la franquicia de Al Qaida en suelo iraquí. Según los mandos estadounidenses Al Qaida dispondría en Irak de unos 5.000 efectivos, de ellos un 5% extranjeros, situándolos aparte de los 20.000 efectivos que estiman tendría actualmente la insurgencia.
En Argelia, el activismo con el que Al Qaida en las Tierras del Magreb Islámico (AQMI) comenzaba el mes de junio trata de mantenerse aunque no con la misma intensidad pero sí ha dado un importante paso en términos de propaganda haciendo pública, a través de The New York Times, una entrevista con su jefe Droukdel que incluye hasta doce fotografías de este y en la que explica lo global de su combate, antes con el Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC) y ahora con AQMI, y sus vínculos estrechos con Abu Mussab Al Zarqaui hasta su muerte en Irak. Cabe destacarse que en el último año AQMI ha atacado intereses extranjeros en Argelia, mantiene secuestrados a dos turistas austríacos desde que fueran capturados hace meses en el sur de Túnez, ha matado franceses en Mauritania y se proyecta en el Sahel [14] - donde también ha obligado a suspender definitivamente el emblemático Rally Dakar y ha ametrallado la Embajada de Israel - y se ha permitido atacar, en Argel, la sede de varias agencias especializadas de la ONU el pasado 11 de diciembre en un sangriento atentado suicida que Ayman Al Zawahiri ha comparado con el producido contra la sede de la ONU en Bagdad en 2003. Al igual que hacíamos anteriormente al referirnos a las amenazas cumplidas de Al Qaida contra los sectores energéticos aquí también comprobamos que las amenazas de Al Zawahiri contra la ONU se verifican, tarde o temprano, como el caso de Argel lo demuestra, y que tales amenazas penden también sobre las fuerzas de paz que bajo bandera de la Organización están desplegadas por el mundo. En otro escenarios también prioritario para los yihadistas salafistas, como es Somalia, se sigue ejerciendo la violencia por parte de los restos de la Unión de Tribunales Islámicos (UTI) y de otros actores armados, yihadistas o no, que es indudable que los primeros pueden ser los autores de determinadas acciones que son coherentes con sus amenazas globales y, si no lo fueran, sí se beneficiarían de ellas pues sirven a sus intereses desestabilizadores: tal es el caso del asesinato del jefe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Mogadiscio, Osman Alí Ahmed, asesinado el 6 de julio en la capital somalí. [15]
Las células desarticuladas en España
Llegados a este punto es importante profundizar en las recientes operaciones de nuestras fuerzas de seguridad contra células terroristas porque estas nos permiten comprobar que, efectivamente, nada de esa actividad terrorista tan letal en otras latitudes nos es ajena.
A la Operación Submarino, lanzada por el Cuerpo Nacional de Policía (CNP) en Barcelona, Castellón y Pamplona el 10 de junio, [16] hemos de añadir la más reciente lanzada por la Guardia Civil, la Operación Emir, que el 1 de julio permitía desarticular diversas células, también argelinas como las susodichas para el caso de la Operación Submarino, y que permiten seguir profundizando el conocimiento de estos eslabones de la cadena constituida por la amenaza terrorista global del yihadismo salafista que aquí analizamos. De la Operación Submarino no sólo se extraía como resultado la desarticulación de una red más de reclutadores y financiadores de AQMI con sus intenciones de motivar individuos, de formarlos y de enviarlos a Argelia o a Irak para continuar su formación y ejecutar atentados, sino que también se intervinieron temporizadores eléctricos “aptos para ser utilizados en la construcción de artefactos explosivos”. Seis de los ocho detenidos fueron enviados a prisión el 13 de junio por orden del Juez Baltasar Garzón, quien dictó orden de busca y captura contra el que considera jefe de la célula, Toufik Mizi, y consideró que el detenido en Pamplona, Mustafá Yousfi, tendría ya asumida la posible participación en acciones terroristas. [17]
Con respecto a la más reciente Operación Emir, desarrollada por el Servicio de Información de la Guardia Civil (SIGC) y coordinada por el Juez Ismael Moreno desde la Audiencia Nacional, esta implicó la detención de cuatro individuos de origen argelino, tres en las localidades onubenses de Islantilla, Huelva y Lepe y uno en la guipuzcoana de Azcoitia, que contribuirían a la financiación de redes terroristas yihadistas salafistas en el Magreb, en Afganistán y Pakistán a través de contactos en el Reino Unido. Ligados a actividades de delincuencia común como la falsificación de documentos y de ropa o el tráfico ilegal de vehículos llevaban realizando dicha labor financiadora desde tiempos tan lejanos como 2001 y empezaron a ser investigados en 2005. [18] La financiación se realizaba enviando pequeños giros - de no más de 2.400 euros - y utilizando empresas conocidas de envíos de dinero. Vemos que de esta Operación no se deducen ni complejos envíos de fondos a través de mecanismos como la Hawala, ni siquiera planes de atentar en nuestro suelo, pero sí se dan otras de las características de los grupos yihadistas salafistas: su ubicuidad dentro del territorio nacional, esta vez en provincias donde no es destacable la presencia yihadista; su aprovechamiento de las actividades delincuenciales clásicas, que en este caso incluyen la venta de ropa falsificada y el tráfico de vehículos robados; y sus conexiones internacionales, explícitas para el caso del Reino Unido tal y como se deduce de las declaraciones de los responsables del operativo pero también la implícita con Argelia dado el origen de los detenidos.
España es de nuevo escenario útil para estudiar el modus operandi de grupos ligados a Al Qaida en su proyección regional, léase AQMI en el Magreb y el Sahel, para el caso de la Operación Submarino, y en su proyección global, léase Al Qaida en sentido amplio con conexiones en el Reino, Pakistán y Afganistán. Es importante destacar también, dado que lo hemos destacado muy recientemente, que nuestro país ha sido escenario importante por haber acogido en Madrid, entre el 16 y el 18 de junio, una reunión de la Iniciativa Global para Combatir el Terrorismo Nuclear, lanzada como recordamos por los EEUU y la Federación Rusa en el contexto de la reunión del G-8 celebrada en 2006 en San Petersburgo. [19] En la capital española ha estudiado, entre otras cuestiones, si ciertos incidentes aislados de falta de control de material nuclear que se pueden inventariar tienen conexión entre sí y algún tipo de vínculos con actividades yihadistas. Nunca sobra recordar que con un terrorismo imaginativo como es este, que además busca con ahínco hacerse con armas de destrucción masiva, esta dimensión es y seguirá siendo importante.
Carlos Echeverría Jesús (Madrid, 26 de marzo de 1963) es Profesor de Relaciones Internacionales de la UNED y responsable de la Sección Observatorio del Islam de la revista mensual War Heat Internacional. Ha trabajado en diversas organizaciones internacionales (UEO, UE y OTAN) y entre 2003 y 2004 fue Coordinador en España del Proyecto "Undestanding Terrorism" financiado por el Departamento de Defensa de los EEUU a través del Institute for Defense Analysis (IDA). Como Analista del Grupo asume la dirección del área de Terrorismo Yihadista Salafista.
Notas
[1]Véase al respecto el profundo estudio de María Lourdes FLORES SÁNCHEZ: “Internet como herramienta del integrismo yihadista” Boletín de Información del Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional (CESEDEN) nº 303, 2008, pp. 23-55.
[2]Véase ESPINOSA, Ángeles: “Nace un nuevo coloso del crudo” El País (Economía) 29 junio 2008, p. 8.
[3]ESPINOSA, Javier: “Riad dice que Al Qaeda planeaba atacar sus plantas petrolíferas” El Mundo 26 junio 2008, p. 35.
[4]Sobre el llamamiento de Al Qaida y su reflejo en Yemen, un modesto productor de hidrocarburos, véase ECHEVERRÍA JESÚS, C.: “La República de Yemen como objetivo del terrorismo yihadista” Ejército nº 788, noviembre 2006, pp. 98-99.
[5]El atentado suicida realizado por un adolescente puede haber sido realizado por orden de la Asamblea de los Creyentes que desde 2004 se enfrenta en esta región a las tropas gubernamentales pero es indudable que el modus operandi responde a las invitaciones y orientaciones de Al Qaida. Véase “Un suicida de 14 años causa siete muertos en Yemen” [‚ El País 6 julio 2008, p. 10.
[6]“Una ola de atentados sacude Pakistán” El País 8 julio 2008, p. 4. Sobre el desafío yihadista salafista lanzado desde el interior de la Mezquita Roja al Estado y resuelto finalmente por este véase ECHEVERRÍA JESÚS, C.: “ Las ocupaciones de la Gran Mezquita de La Meca (1979) y de la Mezquita Roja de Islamabad (2007): la vigencia de un conflicto intramusulmán Análisis del GEES nº 207, 26 julio 2007, en <www.gees.org/autor/251>.
[7]WALSH, Declan: “Un atentado contra la embajada danesa causa ocho muertos en Pakistán” El Mundo 3 junio 2008, p. 28, y Uuna explosión en Pakistán deja cuatro víctimas” El Mundo 17 junio 2008, p. 22.
[8]“Pakistán. La policía descubre tres coches con mil kilos de explosivos” El País 7 junio 2008, p. 8, y “Pakistán. Al menos 13 muertos en un atentado suicida en una panadería” Diario de Navarra 19 mayo 2008, p. 7.
[9]ESPINOSA, Á.: “Matanza en la Embajada india en Kabul” El País 8 julio 2007, p. 4.
[10]Sobre la amenaza del terrorismo yihadista salafista en India véase ECHEVERRÍA JESÚS, C.: “El yihadismo salafista agrede a India a los sesenta años de su independencia” War Heat Internacional nº X/2007, pp. 61-64 . Sobre la proyección india en Asia Central y en Afganistán véase, del mismo autor, La importancia estratégica de Asia Central (I) Análisis del Real Instituto Elcano (ARI) nº 77/2008, 8 julio 2008, en <www.realinstitutoelcano.org>.
[11]“El Ejército de Pakistán lanza una ofensiva en un área talibán” Diario de Navarra 29 junio 2008, p. 8.
[12]Sobre las declaraciones del Ministro afgano y las amenazas del Presidente Karzai a Pakistán véase nuestro anterior Análisis ¿Es cierto que el terrorismo yihadista salafista está acorralado? Análisis del GEES nº 287, 24 junio 2008, en <www.gees.org/autor/251> y sobre el intento de atentado contra le metro barcelonés en enero nuestro Apunte La conexión paquistaní se consolida también en España Apunte del GEES nº 61, 23 enero 2008, en <www.gees.org/autor/251>.
[13]Sobre el sensible tema de las bajas civiles propaganda y realidad siguen entremezclándose en un escenario propicio como es éste: tal es el caso de los 22 muertos producidos el 6 de julio en un bombardeo realizado en la provincia de Nangarhar pues mientras el mando estadounidense insiste en que eran elementos talibán la propaganda de estos últimos afirma que eran civiles asistentes a una boda. Véase “Afganistán. Un ataque de la coalición mata a 22 civiles” El País 7 julio 2008, p. 6.
[14]Véase la intervención al respecto del Embajador de los EEUU en España, Eduardo Aguirre, en la Conferencia Internacional “Radicalismo islámico en el Norte de África y Cuerno de África: Implicacione para el contraterrorismo europeo y transnacional” (Madrid, 30 junio y 1 julio 2008) ARI 1 julio 2008, en <www.relainstitutoelcano.org>.
[15]“Somalia. Asesinado el jefe del programa para el desarrollo de la ONU” El País 7 julio 2008, p. 6.
[16]Véanse LARDIÉS, A:: “Detienen a ocho argelinos por reclutar muyaidines y financiar a Al Qaida” ABC 11 junio 2008, p. 26 y nuestro ECHEVERRÍA JESÚS, C.: ¿Es cierto que el terrorismo yihadista op cit.
[17]MANSO, Joaquín: “Los islamistas arrestados el martes tenían detonadores para montar bombas” El Mundo 14 junio 2008, p. 19.
[18]“Detenidos cuatro presuntos financiadores de Al Qaida” El País 2 julio 2008, p. 17 y LÁZARO, Fernando: “La Guardia Civil desmantela una trama islamista que financiaba a Al Qaeda” El Mundo 2 julio 2008, p. 20.
[19]Véanse BERGARECHE, B y AYLLÓN, L.: “España acoge una reunión internacional para combatir el terrorismo nuclear” r ABC 11 junio 2008, p. 25 y nuestro Apunte La vitalidad de la Iniciativa Global para Combatir el Terrorismo Nuclear permite presagiar que la amenaza aumenta Apuntes del GEES nº 68, 26 mayo 2008, en <www.gees.org/autor/251>.
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