Si Carmen Chacón, en lugar de estar al frente del Ministerio de Defensa, se sentara en la cima de una empresa privada, estaría ya contemplando la inminente declaración de quiebra técnica. En su reciente y primera comparecencia como ministra, tras su baja maternal, ante el Parlamento, a Carmen Chacón se le notó –y mucho- que la defensa no ha sido lo suyo: leyó un larguísimo texto, cual aplicada opositora, pero tan mecánica y superficialmente que dejó en evidencia que es incapaz, por el momento, de distinguir entre lo relevante y lo accesorio. Para ella, todo era color de rosa: la larga transición de los ejércitos españoles al espíritu democrático; el lento pero imparable ascenso de la mujer en las fuerzas armadas; el servicio a la sociedad que rinden los apagafuegos de la unidad de emergencias; el sacrificio de las misiones de paz…
De lo que no habló la ministra es del estado de penuria en el que se encuentra su departamento, a pesar de los últimos incrementos en su presupuesto logrados por José Bono. Por ejemplo, las mejores fuerzas armadas de nuestra Historia, en linda expresión de la ministra catalana tienen a fecha de hoy una deuda de 21.000 millones con el ministerio de industria para su programa de modernización y adquisiciones. La deuda contraída para financiar los grandes programas estrella (desde el eurofighter, que arranca a comienzos de los 90 al buque de proyección estratégica, firmado por Aznar), además, se estará pagando hasta el año 2021, lo que hipoteca severamente la capacidad adquisitiva de la defensa española, justo en unos años de incesantes innovaciones técnicas y de una mayor demanda de material al servicio de las misiones en el exterior.
Para que se hagan una idea de las dificultades financieras de Carmen Chacón, la partida para la modernización del material para al año en curso era de 1.300 millones de euros. Eso para cubrir todos los programas. Pues bien, los pagos a industria por su pre-financiación ascendió a 1.200 millones. O sea, que o bien se incurre en un déficit contable o no se atenderán todos aquellos otros programas –y son muchos- demandados por los ejércitos que rebasen los cien millones restantes del presupuesto de modernización. Chacón necesitaría para salvar esta crisis aumentar la partida de material en un 10% en el próximo año para poder cubrir los agujeros. Y como decimos, esta gravísima hipoteca mermará la capacidad de innovación y adaptación de nuestros ejércitos a entornos estratégicos altamente en mutación.
Siempre que el gobierno socialista tiene que salir de una crisis en la que se ha metido se acuerda del consenso. Carmen Chacón no iba a ser diferente. Sus palabras de cierre se dirigieron a la oposición para tenderle una mano. No dijo ni en qué, ni para qué. Dicen los altos mandos que Carmen Chacón es una mujer aplicada. Tal vez debiera ella junto con el PP ponerse a estudiar y aprender cómo salvar la defensa si es verdad que tanto la quiere.