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¿Es cierto que el terrorismo yihadista salafista está acorralado?
Análisis nº 287   |  24 de Junio de 2008
 
La multiplicación de los juicios en los que terroristas yihadistas salafistas de diversas latitudes pero de semejantes idearios se sientan en estos días en el banquillo de los acusados - Guantánamo, España, el Reino Unido o Argelia - probablemente invite a algunos a abrazar tesis como las expuestas por Michael Sheehan en su obra Crush the Cell: How to Defeat Terrorism Without Terrorizing Ourselves, donde se argumenta que hay mucho de exageración en las evaluaciones de la amenaza que Al Qaida representa hoy, o por el antiguo funcionario de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y hoy profesor Marc Sageman titulado Leaderless Jihad, donde anuncia poco menos que la desaparición de Al Qaida como estructura organizada capaz de realizar ofensivas terroristas tipo 11-S.
 
Lo cierto es que son cada vez más los expertos, o menos, que se suben a un carro crítico hacia quienes consideramos la amenaza yihadista salafista como plenamente vigente, y más parece que se quiere con ello vilipendiar al actual inquilino de la Casa Blanca y su forma de diseñar y dirigir la política antiterrorista que tratar con rigor sobre esta[1]. El sonado inicio, el 5 de junio, del juicio en Guantánamo contra los cinco principales acusados de conspiración por el 11-S, el procesamiento contra los 11 detenidos en Barcelona el 18 de enero acusados de querer atentar contra el metro de la Ciudad Condal, o el iniciado en abril en Londres contra 8 de los presuntos terroristas que participaban en la conspiración para derribar hasta 18 aviones comerciales en ruta hacia los EEUU y Canadá en la segunda mitad de 2006, atraen la atención de la opinión pública pero más en términos de normalidad que de inquietud[2].
 
Junto a ello, obras como las susodichas de Sheehan o de Sageman y algunas otras abundan en ideas como que los EEUU están consiguiendo blindarse frente a Al Qaida, que en Europa no han vuelto a producirse ataques masivos como el 11-M en Madrid o el 7-J en Londres y eso es buena señal, que las fuerzas de seguridad comienzan a tener controlada la situación por doquier o que el debilitamiento de Al Qaida se percibe en escenarios como Irak y Arabia Saudí o incluso en el debate ideológico abierto entre tradicionales defensores del Yihad guerrero como el clérigo saudí Sayyid Imam Al-Sharif o el egipcio Dr. Fadl y la cúpula de la red de redes. El ejercicio de apertura a la crítica realizado por Ayman Al Zawahiri a través de Internet en los últimos tiempos respondería a tales convulsiones internas pero de sus respuestas se deduce que no tiene intención alguna de cambiar ni su discurso ni su praxis.
 
Llegados a este punto hay que preguntarse si tal tendencia tranquilizadora de algunos debe de imponerse - lo cual, indudablemente, sería lo más deseable para las opiniones públicas - o si, por el contrario, conviene mantener las alarmas encendidas porque la amenaza no decae sino que se reorienta, se transforma, se traslada o se retarda a la espera de momentos más propicios. Nuestra postura es, por supuesto, esta última, compartida además en pleno debate intelectual en la materia en los EEUU con Bruce Hoffman, profesor de la Universidad de Georgetown y autor del clásico Inside Terrorism (1998), y se apoya en una serie de realidades.
 
La obsesión por dilucidar si Al Qaida es o no una amenaza estratégica
 
Acostumbrados a ser exigentes a la hora de calificar a un actor de amenaza para la seguridad por movernos siempre en términos clásicos la aparente sequía de atentados espectaculares de Al Qaida o sus asociados contra objetivos occidentales, unido ello a la tranquilidad que aportan algunas operaciones antiterroristas - como la denominada “Submarino” del Cuerpo Nacional de Policía (CNP) en España contra una red argelina de proselitismo y de organización realizada en Barcelona, Castellón y Pamplona el 10 de junio[3] - o el procesamiento de terroristas por doquier con lo que ello supone de triunfo, siempre que se consigan penas ejemplares, de nuestro sistema, puede efectivamente llevar a pensar que la amenaza está en declive. Además es importante señalar también que el reforzamiento en la cooperación entre Estados produce tranquilidad, incluso antes de que se vean sus frutos, por parte de sociedades que quieren autoconvencerse de que la amenaza tiende a desaparecer para poder así vivir más relajadas[4].
 
Esta tendencia hacia la normalidad deseada se verifica, por ejemplo, en las recientes presiones de algunos eurodiputados para que las medidas extraordinarias de seguridad impuestas en los vuelos comerciales a partir de 2006 se relajen, al menos en lo que a la UE respecta como si no se volara desde la Unión hacia otros destinos que no se cuestionan ni por asomo relajar tales medias, y ello en unos momentos en los que el juicio sobre los intentos de atentados aéreos de ese año, que motivaron la aplicación de tales medidas, ha producido suficiente pedagogía para preocuparse más que relajarse.
 
Es cierto que no ha habido grandes ataques contra objetivos occidentales tras el 11-S, el 11-M o el 7-J y si nos atenemos a lo que respecta a nuestro mundo, el occidental, la amenaza parece no ser tal. Pero a tanto simplismo cabría añadirle dos elementos para enriquecer el análisis: por un lado, no vivimos solos y hay otros muchos, no occidentales, que sí han muerto y siguen muriendo a manos de terroristas yihadistas salafistas en el desarrollo de su guerra global; y por otro lado no pocos atentados directos contra intereses occidentales en su propio territorio han sido evitados gracias a la diligente labor de fuerzas de seguridad y de agencias de inteligencia o, incluso en algunas ocasiones, al factor suerte.[5] Pensemos sólo por un momento que si los susodichos atentados que se estaban planificando en el verano de 2006 contra aviones comerciales en ruta hacia los EEUU y Canadá desde aeropuertos londinenses se hubieran producido algo peor que un 11-S sería probablemente ahora objeto de estudio. O que si los atentados con productos químicos contra el Metro de Londres planificados en 2002 y 2003, o el más reciente planificado contra el Metro de Barcelona en enero de 2008 también se hubieran producido, ahora estaríamos lamentándonos de nuestra suerte y seguiríamos pensando que el espectro del yihadismo salafista, que agrupa no sólo a Al Qaida sino también a otros grupos y células, es una amenaza clara y diáfana.
 
Por supuesto que tal realidad no constituye una amenaza estratégica tal y como nuestros sesudos vocabularios político-militares califican a esta, pues una amenaza de verdad se caracteriza por realizar ataques continuos y de envergadura o, al menos, por tener capacidades y probable voluntad de realizarlos. La amenaza que representa Al Qaida, porque para nosotros sí es tal, podría ser calificada con frecuencia de “amenaza en espera”, teniendo objetivos a al alcanzar pero haciéndolo de forma sorpresiva y contundente allá donde puede y sin una necesaria continuidad en el tiempo. No debemos de olvidar lo que el 11-S supuso, no sólo en términos de pérdida de vidas en los EEUU, o en pérdida de confianza en su economía o en reorientación de ingentes gastos hacia el mercado de la defensa y de la seguridad dentro y fuera de los EEUU, o el bloqueo de comunidades enteras ante el predominio de la seguridad o la supresión de veteranas y simbólicas pruebas deportivas como el Rally Dakar, esto último sin pegar un sólo tiro directamente contra la prueba. Aparte de todo lo dicho creemos que lo peor está por llegar, salvo si la buena labor de fuerzas de seguridad y de una ciudadanía concienciada sigan consiguiendo evitarlo, y recordamos también cómo de forma cotidiana yihadistas salafistas matan en escenarios diversos, desde Líbano a Argelia, o desde Irak a Afganistán pasando por India y Pakistán.
 
Al Qaida “central” ha sufrido importantes pérdidas en los últimos meses, con tres de sus principales comandantes, los tres norteafricanos, muertos. La desaparición del libio Abu Laith Al Libi, del argelino Abu Suleiman Al Jaziri, o del egipcio Abu Ubaida Al Masri, los dos primeros muertos en ataques realizados con UAV (unmaned aerial vehicles) estadounidenses y el tercero por causas naturales, dejan dañada a la cúpula de esa organización desorganizada que es la red de Osama Bin Laden. Pero ello no implica que por ello vaya a desaparecer la amenaza. Además, no toda la amenaza es Al Qaida.
 
Por otro lado, la apertura el 5 de junio del juicio en Guatánamo contra los cinco acusados a disposición de los EEUU - los paquistaníes Jalid Sheij Mohamed y Alí Abdul Aziz, el yemení Ramzi Binalshibh, el saudí Mustafá A Hawsawi y Walid Bin Attash - parece poner a Al Qaida de rodillas ante la justicia.[6] No obstante, el fallo del Tribunal Supremo estadounidense emitido pocos días después, el 12 de junio, por 5 votos contra 4, rechazaba la legitimidad de Guantánamo y declaraba que los sospechosos de terrorismo allí internados, y en consecuencia también los cinco que se ha empezado a juzgar, tienen el derecho constitucional de defenderse ante los tribunales civiles estadounidenses, y ello crea una dinámica nueva que será utilizada por los yihadistas salafistas para tratar de desacreditar al sistema y, de paso, a Occidente en su totalidad.[7]
 
En España, el procesamiento por el Juez de la Audiencia Nacional Ismael Moreno, también el 5 de junio, de los 10 detenidos el 18 de enero en Barcelona acusados de preparar atentados suicidas contra el Metro aparte de preparar también ataques en otros países europeos (Alemania, Francia, Portugal y Reino Unido),  y de su cómplice detenido en aplicación de una orden internacional de busca y captura en Vught (Holanda), ponen de manifiesto no sólo que las fuerzas de seguridad son capaces de abortar atentados sino también que el sistema sigue su curso y que previsiblemente los acusados acabarán en prisión con sentencias firmes.[8] Además la respuesta judicial al terrorismo yihadista en lo que al caso español respecta será puesta a prueba en la primera semana de julio, cuando el Tribunal Supremo tenga que resolver los 31 recursos de casación presentados por los 21 condenados por los atentados del 11-M en Madrid.
 
En el Reino Unido, con el juicio contra los preparativos de atentados aéreos en 2006 antes citado en pleno desarrollo, el terrorismo yihadista ha estado presente en el debate público en las últimas semanas al lograr el Primer Ministro Gordon Brown, aunque con muchas dificultades (315 síes y 306 noes), que la Cámara de los Comunes aprobara finalmente ampliar de 28 a 42 los días de detención sin cargos de los sospechosos de terrorismo para que pueda dar tiempo a incriminarles recolectando información de otros servicios policiales y de inteligencia de países terceros, que la experiencia demuestra que tarda mucho en llegar, y eso cuando llega.[9] Esta cuestión, que ha sumido al Gobierno y a la sociedad británica en una agria polémica interna,[10] también ha permitido cosechar algún sorprendente apoyo al endurecimiento de la legislación antiterrorista procedente del British Muslim Forum (BMF) que permite a los más optimistas sostener con aún mayor ahínco sus ideas de que el yihadismo salafista tiende a declinar.[11] Es evidente que para que el escenario benigno sea una realidad hay que reforzar los instrumentos del Estado para combatir una amenaza terrorista que sigue existiendo y así se verifica cuando el MI-5 y el MI-6 son llamados a cooperar cada vez mejor entre sí, cuando el MI-5 ha creado hasta 8 oficinas a lo largo del Reino Unido o cuando la tradicional Special Branch se ha transformado en la Anti-Terrorism Branch.[12] Pero también es evidente que si dichos instrumentos se refuerzan de tal manera es porque la amenaza que ya existe o la que esté por llegar es tal y que ha demostrado sobradamente su letalidad.
 
En Argelia dos tribunales, uno de Argel y otro de Bumerdès, condenaban el 8 de junio a siete individuos el primero y a cinco el segundo por terrorismo, siendo tres de las condenas de este último a muerte.[13] En ambos juicios se destacaba el modus operandi de los terroristas del antiguo Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC), hoy Al Qaida en las Tierras del Magreb Islámico (AQMI), y en especial de su falange o Katibat Al Ansar, responsable de varios atentados en Argel y Boumerdès en los últimos años. Aparte de la realización de atentados con bomba es significativa la forma en que los terroristas obtienen fondos extorsioando a los ciudadanos, el mismo método empleado por otros terroristas, como los de ETA o las FARC, en otras latitudes. Al día siguiente el Tribunal Criminal de Tizi Uzu, capital de la región de la Cabilia, también condenaba a una persona por apoyo al terrorismo en una dinámica que ya es cotidiana en nuestro vecino norteafricano[14].
 
Por otro lado, para recordarnos que el activismo yihadista salafista no nos abandona no hay que mirar muy atrás en el tiempo. Los ocho muertos el 2 de junio en el ataque contra la Embajada danesa en Islamabad (Pakistán)[15], o la decena larga de fallecidos en la primera semana del mismo mes en varios atentados en Argelia nos recuerdan que conviene hacer inventario de víctimas para presentarla a los optimistas recalcitrantes que creen que Al Qaida y sus asociados sólo existen como amenaza cuando producen enormes pérdidas y con preferencia en suelo occidental[16]. El atentado contra la Embajada de Dinamarca no era el único producido en Pakistán, un país donde a diario los yihadistas salafistas guerrean para lograr imponer sus ideas y que aprovechan como santuario para seguir desestabilizando Afganistán: a título de ejemplos, el atentado suicida producido el 18 de mayo en Mardan, en la región noroccidental fronteriza con Afganistán, provocaba en los primeros instantes 13 muertos; el 6 de junio la policía detenía en Rawalpindi a cuatro personas con 1.000 kilogramos de explosivo cargados en tres vehículos listos para estallar; y el 16 también de este mes una bomba provocaba 4 muertos en Roshan Chiragh, en la provincia noroccidental del país[17].
 
El estudio del caso de Pakistán es fundamental, es especial para aquellos que creen que el yihadismo salafista está en declive. El mejor ejemplo de la profundidad con la que fue plantada la semilla de tal ideología es el representado por las nuevas autoridades de la Mezquita Roja de Islamabad, tan deseosas como las anteriores de crear un califato a través de la violencia más extrema, y ello cuando casi se va a cumplir un año del asalto de este centro religioso infestado de yihadistas[18]. Por otro lado, el santuario paquistaní sigue alimentando en Afganistán una violencia que ralentiza los esfuerzos nacionales y extranjeros para hacer despegar al país garantizando su seguridad y su desarrollo: tal es la impunidad de dicho santuario, que el doble esfuerzo realizado por militares afganos y de las fuerzas multinacionales no es capaz de neutralizarlo y ello ha llevado incluso al Presidente afgano, Hamid Karzai, a amenazar el 15 de junio con que sus fuerzas crucen la frontera para perseguir a los talibán que se ponen a salvo tras cometer asesinatos en Afganistán[19].
 
Si Afganistán y/o Pakistán se deterioraran aún más en las próximas semanas y meses el escenario sería brillante para Al Qaida y sus secuaces y sombrío para la comunidad internacional en su conjunto. Si siempre preocupó que bien Arabia Saudí, por su simbolismo en el Islam y en Oriente Medio y por su petróleo, o bien Irak por su importancia geoestratégica, cayeran en manos de los yihadistas, más puede preocuparnos que Pakistán caiga en dichas manos - como potencia nuclear que es - o bien que Afganistán perdure como un Estado en crisis endémica donde la OTAN y con ella todos nosotros nos jugamos nuestra credibilidad y nuestra seguridad futura. Si Pakistán abandonara la política pragmática iniciada por el Presidente Pervez Musharraf en 2004 con respecto a la India, porque fuerzas hostiles a la misma se impusieran o ganaran influencia, la seguridad de todo el subcontinente y, con ella, la seguridad global quedarían en entredicho. Todo ello nos demuestra, finalmente, que la amenaza existe, independiente de cómo cada uno quiera ver la realidad.

 
 
Carlos Echeverría Jesús (Madrid, 26 de marzo de 1963) es Profesor de Relaciones Internacionales de la UNED y responsable de la Sección Observatorio del Islam de la revista mensual War Heat Internacional. Ha trabajado en diversas organizaciones internacionales (UEO, UE y OTAN) y entre 2003 y 2004 fue Coordinador en España del Proyecto "Undestanding Terrorism" financiado por el Departamento de Defensa de los EEUU a través del Institute for Defense Analysis (IDA). Como Analista del Grupo asume la dirección del área de Terrorismo Yihadista Salafista.
 
 
Notas


[1]En esta línea podría situarse el artículo del Catedrático de Ciencia Política de la Universidad de Ohio John MUELLEN: “EEUU exagera la amenaza de Al Qaeda” El País 2 junio 2008, pp. 31-32, en el que tras elogiar profusamente la obra de Marc Sageman se permite lindezas como contabilizar los muertos de los grandes atentados (Bali en 2002; Arabia Saudí, Marruecos y Turquía, en 2003; España y Egipto en 2004; y Reino Unido y Jordania en 2005), hallando una media de entre 200 o 300 víctimas al año y aseverando que más personas mueren ahogadas anualmente en las bañeras de sus casas en los EEUU por lo que no deberíamos de estar demasiado preocupados.
[2]ECHEVERRÍA JESÚS, C.: “El juicio contra el intento de realizar un nuevo 11-S” Apuntes del GEES nº 65, 8 abril 2008, en <www.gees.org/autor/251>.
[3]LÁZARO, Fernando y GARCÍA, Nando: “Desmantelada una célula que financiaba a Al Qaeda y enviaba ‘muyahidin’ a Irak” El Mundo 11 junio 2008, p. 10 y “Un detenido en Pamplona en una operación a nivel nacional contra el terrorismo islamista” Diario de Navarra 11 junio 2008, p. 22.
[4]Véase en términos del reforzamiento de la cooperación antiterrorista entre España y Marruecos la firma de un protocolo de cooperación, el 9 de junio, entre el Fiscal General del Estado, Cándido Conde-Pumpido, y el Fiscal del Tribunal de Apelación de Rabat, Hasan Oufi, en “Pumpido impulsa la lucha contra el terrorismo” ABC 10 junio 2008, p. 14.
[5]ECHEVERRÍA JESÚS, C.: “Ataques yihadistas frustrados en Europa” Análisis del GEES nº 228, 17 octubre 2007, en <www.gees.org/autor/251>.
[6]MONGE, Yolanda: “Los terroristas del 11-S rechazan el tribunal militar de Guantánamo” El País 6 junio 2008, p. 4.
[7]MONGE, Y.: “El Supremo de EEUU da el golpe de gracia al limbo de Guantánamo” El País 13 junio 2008, pp. 1-2.
[8]OLIVA, Montse: “Processats per terrorisme el islamistes de l’operatió Raval” Avuí 6 junio 2008, p. 10; BATALLAS, Margarita: “El juez procesa a los 11 islamistas que planeaban atentar en BCN” El Periódico de Catalunya 6 junio 2008, p. 25; y FERRER, Isabel: “Detenido en Holanda un ‘yihadista’ de la célula de Barcelona” El País 7 junio 2008, p. 15.
[9]Si no hubiera obtenido el apoyo de los unionistas irlandeses el Primer Ministro hubiera visto rechazada su propuesta al haber disensiones incluso entre su propio partido, el Laborista. Véase “Londres amplía a 42 días el plazo de detención sin cargos por terrorismo” El País 12 junio 2008, p. 1.
[10]GARTON ASH, Timothy: “Mal día para la democracia británica” El País (Especial Domingo) 15 junio 2008, p. 11, y OPPENHEIMER, Walter: “Brown, acusado de comprar votos para endurecer la ley antiterrorista” El País 13 junio 2008, p. 6
[11]El apoyo del Presidente del BMF, Khurshid Ahmed, expresado el 9 de junio, fue muy bien recibido por el Gobierno de Brown al tratarse esta de la organización musulmana de mayor representación en el Reino Unido. Véase PORTER, Andrew: “Muslim group backs 42-days  terrorism Bill” The Daily Telegraph 10 junio 2008, p. 10.
[12]BURLEIGH, Michael: Some European Perspectives on Terrorism Foreign Policy Research Institute (FPRI, Filadelfia, EEUU) E-Notes 22 mayo 2008, en <www.fpri.org>.
[13]“Cour d’Alger. 10 mois de prison ferme pour un réseau de soutien au GSPC” y “Cour de Boumerdès. Peine capitale pour 3 terroristes et 7 ans pour deux autres” Liberté 9 junio 2008, p. 2.
[14]“Tizi Ouzou. Il alimentait en eau les terroristes” Le Qoutidien d’Oran 10 junio 2008, p. 9.
[15]WALSH, Declan: “Un atentado contra la embajada danesa causa ocho muertos” El Mundo 3 junio 2008, p. 28.
[16]“Deux attentats font plusieurs morts dont un ingénieur français” Liberté 9 junio 2008, p. 24; “Explosion de deux bombes à Jijel”; “L’ANP repuosse une incursion terroriste à Tipaza” El Watan 9 junio 2008, p. 6; y “Le centre du pays frappé par trois attentats terroristes en moins d’une semaine. Semaine d’angoisses à Alger” El Watan 10 junio 2008, p. 2.
[17]“Pakistán. Cuatro fallecidos al explotar una bomba junto a una mezquita” El País 17 junio 2008, 10; “Pakistán. La policía descubre tres coches con mil kilos de explosivos” El País 7 junio 2008, p. 8; y “Pakistán. Al menos 13 muertos en un atentado suicida en una panadería” Diario de Navarra 14 mayo 2008, p. 7.
[18]Sobre los nuevos líderes del complejo véase BERNABÉ, Mónica: “La Mezquita Roja vuelve a la carga para lograr la ‘sharía’” El Mundo 31 mayo 2008, p. 27. Sobre las circunstancias que motivaron el asalto y sobre el asalto mismo véase ECHEVERRÍA JESÚS, C.: “Las ocupaciones de la Gran Mezquita de La Meca (1979) y de la Mezquita Roja de ÍIslamabad (2007): la vigencia de un conflicto intramusulmán” Análisis del GEES nº 207, 26 julio 2007, en <www.gees.org/autor/251>.
[19]Tal amenaza presidencial se producía a los pocos días de que los talibán liberaran a 1.100 prisioneros de la cárcel de Kandahar, 400 de ellos elementos talibán y de Al Qaida, y de que el Ministro de Asuntos Exteriores afgano, Ragin Spanta, acusara a las autoridades paquistaníes de buscar acuerdos pacíficos con los talibán en las provincias fronterizas desde donde estos atentan en Afganistán. Véanse “Karzai amenaza con enviar tropas a Pakistán” El País 16 junio 2008, p. 10 y “Pakistán, santuario terrorista talibán” El Mundo 6 junio 2008, 28.


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