La captura del ordenador del narcoterrorista Raúl Reyes con las pruebas de los nexos entre las FARC y el Gobierno venezolano, la comunicación del Gobierno colombiano al español sobre los planes de las FARC para cometer atentados en España con la cobertura de la ETA y las declaraciones de un ex miembro de las FARC al diario El Mundo sobre las relaciones entre esta banda y la ETA han causado sorpresa en los círculos bienpensantes, los que no quieren saber nada de lo que ocurre más allá del Escorial y de Toledo ni que las malas noticias le estropeen el café. Sin embargo, todos estos datos muestran un asunto del que no se quiere hablar: ¿pueden colaborar entre sí grupos terroristas con objetivos diferentes?, ¿existe una Internacional del Terror?
He aquí resumidas las últimas noticias sobre la colaboración entre las FARC y ETA:
· Las FARC planearon en 2003 atentados contra personalidades colombianas en España, en concreto en Madrid
[1]. Entre ellas, el ex presidente Andrés Pastrana, que negoció con las FARC y les concedió amplias zonas despejadas de militares y policías, y la ex embajadora Noemí Sanín. De acuerdo con los métodos terroristas, ningún grupo suele operar en el territorio de otro sin contactar con él o pedirle apoyo. Pastrana afirmó que las relaciones entre ambas bandas incluyeron entrenamiento conjunto
[2].
· Unos días después, el periódico
El Mundo publicó una entrevista a un ex miembro de las FARC en el que éste ahondó en las relaciones entre ambas bandas. Según el ex terrorista, los etarras han adiestrado a los narcoguerrilleros en el uso de bombas y explosivos en las ciudades. Una parte de los cursillos consistía en detonar bombas mediante teléfonos móviles. A cambio, la ETA les ayuda a introducir cargamentos de droga en España y recibía parte del dinero de la venta
[3].
Estas declaraciones y pruebas se unen a otras más antiguas. Por ejemplo, en un sumario instruido en la Audiencia Nacional en 2002 se había recopilado información sobre los contactos de ETA con las FARC, el Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional y el Ministerio del Interior Cubano; y también sobre una red de empresas para acoger a sus activistas
quemados, recabar dinero y blanquearlo y pagar campañas de publicidad en América
[4].
Para comprender el funcionamiento de las bandas terroristas primero hay que aceptar que sus miembros (y miembras) no son ni palurdos ni aldeanos. No son abogados del Estado ni han cursado másters en escuelas de negocios europeas, pero han sobrevivido durante años a la persecución de las fuerzas policiales y militares de los Estados a los que combaten.
Cada vez que han aflorado o se han insinuado los vínculos y los favores entre la ETA y las guerrillas y los regímenes socialistas de América, África u Oriente Medio, los tontos y los malvados han afirmado que eran imposibles, sin más pruebas que su ignorancia, su orgullo o su ideología. Por ejemplo, se sostiene que, de ninguna manera ETA ha tenido relaciones con regímenes árabes. A este respecto cabe citar a uno de los principales expertos en la ETA de España, Florencio Domínguez:
Miembros de las dos ramas de ETA recibieron instrucción en actividades terroristas en Argelia, Líbano y Yemen. En Argelia, en 1976, fueron nada menos que 63 etarras los que asistieron a los tres cursos organizados por los militares del país magrebí que, de esa forma, pretendía hacer pagar a España el acuerdo con Marruecos y Mauritania para la cesión del Sáhara. Incluso, ocho años más tarde, Argelia volvió a entrenar etarras, según reveló Soares Gamboa tras entregarse voluntariamente a la Justicia española. El propio Soares y otros seis miembros de los comandos 'Madrid' y 'Nafarroa' permanecieron dos meses, de octubre a noviembre de 1984, en la base militar de Oargla recibiendo un entrenamiento intensivo. (…) Vino después, en diciembre de 1979, el entrenamiento de seis 'polimilis' en un campo palestino del sur de Líbano en el que permanecieron durante 45 días acogidos por Al Fatah. Entre febrero y marzo de 1980, doce miembros de ETA-militar fueron adiestrados en Yemen del Sur por el Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP). A principios de los ochenta hubo también contactos entre ETA y Libia que no llegaron a cuajar. El régimen del coronel Gadafi ofrecía ayuda a la banda terrorista, pero exigía contrapartidas que ésta no quiso dar, por lo que los contactos no se tradujeron en colaboración material, a diferencia de lo que ocurrió en la misma época con el IRA.[5]
También es sabido que el narcotraficante Pablo Escobar contrató a un etarra por 300.000 dólares para que enseñase a sus sicarios a montar coches bomba y así disponer de un medio de chantaje al Estado colombiano que impidiese su extradición a Estados Unidos.
[6]
Luchadores antiimperialistas y asaltadores de bancos
Para la comprensión de los vínculos entre los grupos terroristas y algunos gobiernos –por supuesto de carácter progresista- resulta imprescindible el libro El furor y el delirio, de Jorge Masetti. Se editó en España en 1999 y apareció una edición de bolsillo en 2004. Por mucho que se haya vendido (seguramente en torno a 8.000 ejemplares) su lectura es, de nuevo, recomendable en estos momentos.
El autor es hijo de un revolucionario e hijo de la Revolución cubana. Su padre, el argentino Ricardo Masetti, murió en la guerrilla en su patria en 1964, mientras Jorge, nacido en 1955, estaba en Cuba. Su tutor y mentor fue el comandante Manuel Piñeiro, alias Barbarroja, un dirigente del castrismo cuya misión oficial, desde 1960 hasta su retiro a finales de los años 80, fue el apoyo y fomento de los movimientos terroristas izquierdistas en toda Iberoamérica, primero como viceministro de Interior y, a partir de 1975, como jefe del Departamento América del Comité Central del Partido Comunista de Cuba. En la lengua de madera de los comunistas, la guerra clandestina recibe el eufemismo de “solidaridad hacia las luchas revolucionarias en el Tercer Mundo”.
En una entrevista realizada poco antes de su muerte
[7], Piñeiro explicaba su aportación a esa
lucha común que tantas vidas costó:
En ese año [1959] me trasladan de Oriente a La Habana, para incorporarme a la fundación de las estructuras de seguridad e inteligencia que antecedieron a la creación, el 6 de junio de 1961, del Ministerio del Interior, cuyo jefe fue el Compañero Ramiro Valdés. Estas incipientes estructuras y luego el Viceministerio Técnico del MININT -cuya jefatura me encomendaron-, tenían también que ver con la atención a dirigentes revolucionarios y políticos de otros países del Tercer Mundo, quienes venían a conocer la experiencia de la Revolución cubana, y lógicamente querían conversar con sus principales dirigentes, en primer lugar con Fidel y el Che. El les dedicaba su poco tiempo disponible, sobre todo las noches, como mismo hacía con cuanto campesino o combatiente rebelde, vinculado a él en la Sierra, le solicitara una entrevista. Las reuniones con esos dirigentes, en su mayoría latinoamericanos y caribeños, se extendían hasta bien avanzada la madrugada y a veces hasta la salida de los primeros rayos del sol. Se realizaban en casas de seguridad, en las sucesivas oficinas del Che en el Instituto Nacional de Reforma Agraria, el Banco Nacional, el Ministerio de Industrias y ocasionalmente en su casa.
Más adelante, el jefe de terroristas da una lista de los guerrilleros y políticos que él y el Che recibieron en Cuba sólo en los años 60:
Entre muchos recuerdo a los nicaragüenses Carlos Fonseca, Tomás Borge, Rodolfo Romero y el ex-oficial del Ejército Somocista Somarriba, quien encabezó un intento de lucha armada en Nicaragua -finalmente fallido y donde murieron los compañeros cubanos Ornelio Hernández y Marcelo Fernández-, también recuerdo a los guatemaltecos Turcios Lima, John Sosa, Rolando Ramírez, Pablo Monzanto, Julio Cáceres (Patojo), amigo íntimo y muy querido por el Che; los peruanos Luis de la Puente Uceda, Héctor Béjar y Javier Heraud; los peronistas William Cooke y Alicia Eguren; los colombianos Fabio Vázquez (quien sería jefe del Ejército de Liberación Nacional), el dirigente guerrillero liberal Franco, los hermanos La Rota (fundadores en aquella época del Movimiento Obrero Estudiantil Colombiano) y el secretario general del PC de ese país, Gilberto Vieira; el secretario del PC uruguayo, Rodney Arismendi, los principales dirigentes de los partidos socialista y comunista chilenos, en primer lugar Salvador Allende, entonces senador de la República y Jaime Barrios; los principales dirigentes del PC venezolano, Fabricio Ojeda, y varios dirigentes haitianos y dominicanos. En general, todos los líderes de la izquierda y de los partidos comunistas del continente, que pasaban por La Habana se entrevistaban con él. Hay que recordar que el Che participó en la Conferencia de Partidos Comunistas de América Latina, celebrada en Cuba en 1964.
A Jorge se le entrenó como un soldado más con la intención de que siguiese la senda de su padre. Su apellido y su mentor eran sus privilegios para moverse en ese mundo siniestro. En su libro Masetti describe las relaciones del castrismo con diferentes guerrillas del continente. Con el objetivo de conseguir fondos para la causa y su lucro personal, los guerrilleros cometían atracos a bancos y secuestros, incluso en los países donde estaban exiliados, como México. También se describe de manera breve el recurso al tráfico de armas, la falsificación de documentos, la organización de grupos locales de apoyo en las universidades y los medios de comunicación… Masetti conoció a terroristas de Guatemala, Argentina, Nicaragua, Chile, Colombia y otros países; también viajó por el mundo con pasaportes e identidades falsas.
En El furor y el delirio queda claro que los atentados del M-19 en Colombia, la toma del poder por los sandinistas, los atentados en Chile, las lanchas que transportaban armas desde la costa de Nicaragua a la guerrilla salvadoreña del FMLN, los campos de entrenamiento, las asociaciones con los cárteles de la droga y los atracos de bancos en México, las empresas tapadera, las agencias de prensa y otras muchas acciones subversivas de los años 70 y 80 tenían un mismo origen: Cuba. Igualmente se aprecia que tanto las organizaciones veteranas como las amamantadas por el castrismo en ocasiones se enlazaban entre sí, a espaldas de sus padrinos.
Incluso Gobiernos supuestamente respetables estaban al tanto de esta Internacional del Terror. El régimen mexicano de Partido Revolucionario Institucional (PRI) permitía que en su país se refugiasen docenas de guerrilleros con la contrapartida de que Cuba no organizase ni alentase a ningún grupo. Los funcionarios del Departamento América se movían por México DF con absoluta libertad y la impunidad se extendía a sus pupilos guatemaltecos o nicaragüenses. Las autoridades mexicanas sólo se enfadaban cuando los centroamericanos, mucho menos disciplinados que los cubanos, asaltaban algún que otro banco.
Los acuerdos de buena vecindad y de protección llegaban hasta a Europa, tal como cuenta Masetti:
En Italia organizamos cinco escuelas de formación teórica de treinta participantes, una para cada frente de actividad: político, sindical, militar. Funcionaban en diferentes regiones y los cursos duraban seis meses. La nuestra tenía lugar en un pueblecito agrícola, cerca de Brescia, donde nos presentábamos abiertamente como militantes de la resistencia argentina. La población nos procuraba la comida y el alojamiento. Por nuestra parte, colaborábamos en algunas labores de la comunidad.
Es decir, un grupo de terroristas argentinos era amparado por una población y por sus autoridades locales europeas: un ejemplo de colaboración con el terrorismo. ¿Qué organización italiana podía ofrecer esta cobertura? Sólo se nos ocurre una: el Partido Comunista.
A medida que se abrían los archivos secretos de los regímenes socialistas del Este de Europa se conocían más detalles sobre la Internacional del Terror
[8]. Los comunistas checoslovacos vendieron un millar de toneladas del explosivo semtex a Libia y, también, a los terroristas palestinos. En Alemania Oriental vivieron tranquilamente varios miembros de la Fracción del Ejército Rojo. Un ministro de Interior del Gobierno de transición de la Alemania Oriental, Peter-Michael Diestel, afirmó que el régimen comunista tuvo
“por lo menos contactos informales” con la ETA y con el IRA; la policía secreta, la Stasi, tenía relaciones con casi todos los grupos terroristas de Europa y del Próximo Oriente
[9].
¿Sólo Cuba?
El derrumbamiento del bloque socialista no persuadió a los hermanos Castro de modificar su comportamiento. En Cuba viven varios miembros de ETA
[10], a la vez que el régimen comunista mantiene trato preferente con otros grupos terroristas, como el IRA irlandés
[11]. En la X Cumbre Iberoamericana, celebrada en 2000 en Panamá, se produjo un enfrentamiento entre el presidente español José María Aznar y el dictador Fidel Castro cuando éste se opuso a la condena del terrorismo ETARRA. En la discusión, el presidente de El Salvador, Francisco Flores, acusó a Castro de haber practicado el terrorismo de Estado contra su país
[12].
Desde el acceso al poder de Hugo Chávez en Venezuela y la subida de la cotización del barril de petróleo, los Castro disponen de un
ahijado dispuesto a seguir su ejemplo para desestabilizar y presionar a los Gobiernos vecinos. Venezuela está estableciendo alianzas militares con países como Bolivia y, simultáneamente, acoge, arma y financia a grupos terroristas. El descifrado del ordenador que llevaba consigo el narcoterrorista Raúl Reyes, muerto en Ecuador en marzo, prueba la conexión entre las FARC y Caracas
[13]. Y en Venezuela también la ETA goza de un amigo. A Chávez no le molesta disgustar a su supuesto aliado socialista Rodríguez Zapatero y da un trato preferente a los luchadores anticolonialistas de la ETA. Según reveló la agencia Vasco-Press, en 2005, el Gobierno de Venezuela se comprometió a conceder la nacionalidad a cuatro etarras residentes en dicho país como forma de evitar su extradición a España, y pactó el pago de una indemnización superior a los 325.000 euros a dos etarras como compensación por haberlos extraditado en 2002
[14].
A la vista de los datos, cabe repetirse la pregunta de quién puede fingir sorpresa por el descubrimiento de los negocios comunes entre las FARC y la ETA, y contestar de la misma manera: un tonto o un malvado.