(Publicado en ABC, 3 de junio de 2008)
El acuerdo entre franceses y norteamericanos para adoptar una política de firmeza contra Siria, tras el asesinato del dirigente suní Hariri, dio paso a un momento de esperanza. Era posible salir del marco de la Guerra Civil y avanzar hacia la democratización. Sólo fue un sueño más que acabó en pesadilla.
La «victoria política» de Hizbolá en su guerra contra Israel y los recientes Acuerdos de Doha nos devuelven a la realidad. Las milicias chiíes han creado un «estado dentro del estado», tienen las fuerzas armadas más poderosas y se les ha reconocido el derecho de veto sobre la acción gubernamental. Ya sólo cabe esperar a que el estado formal acabe de derrumbarse para liberar al real, trasformando Líbano en un segundo Irán.
Sorprende con qué facilidad norteamericanos y franceses han dejado hacer a Irán, con qué pusilanimidad se han convertido en observadores pasivos de un desastre que se vuelve contra ellos. Su no hacer, su falta de política ha arrumbado la opción democrática, cediendo el campo a los radicales. De no reaccionar con urgencia y eficacia la partida estará definitivamente perdida. Los libaneses han visto como la Liga Árabe, Francia y Estados Unidos han concedido la victoria. Ahora a ellos les toca hacer lo mismo, siguiendo el camino trazado por el general maronita Aoun: buscar un entendimiento con Hizbolá que les permita sobrevivir a costa de derechos y libertades.
Sólo asumiendo un compromiso creíble con suníes, maronitas y drusos será posible mantener la agenda democratizadora en pie y contener la influencia radical. Sólo garantizándoles que si se unen para defender sus libertades dispondrán de la fuerza militar para contener a Hizbolá se atreverán a dar ese paso.
Si el abandono occidental se consolida volveremos a la vieja política realista del mal menor, lo que explica que muchos israelíes apuesten por un acuerdo con Siria que suponga su ruptura con Irán a cambio de la anexión de Líbano, porque sólo ellos podrían liquidar a Hizbolá con la misma contundencia con que antes lo hicieron con los Hermanos Musulmanes.