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Las verdaderas intenciones del PNV: negociación, Loyola y referéndum
Colaboraciones nº 2278   |  7 de Mayo de 2008
 
Ortega y Gasset, en su obra “Meditaciones del Quijote”, escribió: “Los árboles no nos dejan ver el bosque”. Nunca una frase pudo describir de una manera tan exacta lo que esta sucediendo en la sociedad española con respecto a las verdaderas intenciones del PNV.
 
Los árboles tras los que se cobijan los nacionalistas de vascos son los comunicados etarras que colocan a los nacionalistas de Urkullu en el centro de la diana, los intentos de atentado contra la Ertzaintza, los pactos con el PSE para desalojar de las alcaldías a los miembros electos de ANV o los guiños al PSOE para juntar sus fuerzas para ‘normalizar’ la política vasca. Situaciones que dan en estos últimos días al PNV la imagen de un partido en la senda constitucional sorprendido y perjudicado por las relaciones  entre el Gobierno socialista y la banda terrorista ETA. Como podremos ver a continuación, árboles que no nos permiten ver la realidad actual del PNV. 
 
El bosque o la verdadera realidad del PNV se fundamenta en tres posicionamientos, en estos momentos inamovibles para la dirección nacionalista: volver a la negociación con ETA, poner al día y dar cumplimiento a los acuerdos de Loyola y hacer realidad la consulta popular que ha convocado el "lehendakari”, Juan José Ibarretxe, para el 25 de octubre del 2008.
 
Negociación
 
El 8 de abril del 2004, en el debate de investidura del presidente del Gobierno, el grupo vasco en el Congreso de los Diputados EAJ-PNV,  a través de su portavoz, el señor Erkoreka, daba las claves para entender la realidad de los nacionalistas vascos ante la situación creada por el proceso de negociación Gobierno-ETA. Esta intervención sirve para comprender cual es el posicionamiento actual del PNV en referencia al nuevo periodo de tensión y violencia terrorista que está golpeando al País Vasco. Desde luego una perspectiva muy alejada de los ‘pactos éticos’ con el PSE para apartar de las alcaldías a los representantes municipales de ANV o de los ofrecimientos a los socialistas para reconducir la situación política del País Vasco.
 
Por cierto una intervención que pasó desapercibida en los medios de comunicación pero que tiene un enorme calado político y contiene muchas de las claves de la negociación del Ejecutivo socialista con los etarras,  y que iremos analizando a partir de este momento.
 
Ese día, alrededor de las diez de la noche, el portavoz en el Congreso de los Diputados del PNV desde la tribuna en el hemiciclo era muy claro: “Esta mañana ha declarado usted el propósito de elaborar un nuevo pacto antiterrorista que incluya a todos los grupos parlamentarios. Saludamos la iniciativa, porque el último Pacto de Estado que suscribieron con el PP -a dos y excluyente de todos los demás- no era precisamente incluyente -insisto-, y no era amable con nosotros; no hay más que leer el preámbulo. En enero de 2007, aquí, después del atentado de la T-4, mantuvimos un debate en el que le expuse con bastante claridad cuáles son las bases que, a nuestro juicio, deben sustentar una política antiterrorista eficaz y consensuada. Nuestra posición está resumida ahí.”
 
El representante del PNV fue muy explicitó; ofreció a Zapatero el apoyo del PNV, "si finalmente se decide a jugar a la mayor" -en referencia a volver a intentar el proceso de paz-, puesto que "en Euskadi hay retos arriesgados por los que merece la pena trabajar", dijo. "También los barcos están más seguros en el puerto pero están hechos para navegar", insistió. Y fue más allá, después de agradecer al candidato socialista que propusiera un pacto antiterrorista en el que estén integrados todos los grupos políticos, recordó al Gobierno socialista que su posición o propuestas, y esto es necesario volver a recordarlo, habían quedado reflejadas en el debate del Estado del Terrorismo que tuvo lugar en el congreso de los diputados en enero del 2007 después del atentado de ETA en la T4.
 
Esta primera clave es sumamente interesante de analizar. En ella se resumen las verdaderas intenciones del PNV ante la actitud que se tiene que tener ante ETA y el mal llamado ‘conflicto vasco’.
 
Ese mes, después del brutal atentado de ETA en el aeropuerto de Barajas, se realizó en el Congreso de los Diputados un debate ‘sobre el Estado del Terrorismo’. Allí se pudo escuchar, de boca del señor Elkoreka, cuales eran las bases con las que el PNV planteaba como se tenía que abordar el asunto. Unas bases que como se encargó de recordar el propio portavoz nacionalista el 8 de abril del 2008, son las que siguen inspirando al PNV en este comienzo de legislatura.
 
Si uno se dedica a leer las actas del Congreso de los Diputados de ese día tenemos claro cuales son las verdaderas intenciones del PNV para un futuro próximo. El principal punto por el que apostarán será nuevamente el de la negociación “El fin de ETA o es dialogado o no tendremos jamás un fin cierto y seguro, porque nunca tendremos la seguridad de que se ha producido.” Así mismo se puede leer en esas propuestas la apuesta del PNV por incluir nuevamente a la izquierda abertzale en el mundo de la política pidiendo que no se use la Justicia para evitar determinadas sensibilidades políticas: “Puede contar también con nosotros, señor presidente del Gobierno, para combatir el terrorismo desde el Estado de derecho… Un Estado con leyes que vulneran o restringen ilegítimamente los derechos fundamentales y las libertades públicas, el pluralismo político o la libertad ideológica, tampoco es un Estado de derecho.”.
 
Esta declaración de principios fue avalada, y ampliada, por el Lehendakari Juan José Ibarretxe en su discurso de la navidad del 2007: “Sinceramente, yo no creo en una solución basada en las ilegalizaciones, en la no aplicación de todos los derechos humanos a todas las personas, a los presos también. No creo en una solución basada en el recorte de derechos civiles y políticos, en la exclusión de una parte de la sociedad vasca.”
 
En la citada intervención, el señor Erkoreka como representante del PNV, ponía encima de la mesa cinco puntos que su partido defendía, y que por lo oído en el debate de investidura de Zapatero, sigue teniendo como prioritarios en su relación con la banda terrorista y su entorno: 1º Negociar con ETA para buscar el final de la banda terrorista; 2º Permitir a Batasuna y al resto de fuerzas abertzales poder integrarse en la sociedad política; 3º Marcar distancias rotundas con respecto a la violencia y el terrorismo de ETA; 4º Reconocimiento público de las víctimas y en la adopción de las medidas de solidaridad a las que indudablemente son acreedoras; y 5º Trabajar conjuntamente en todo tipo de proyectos -normativos, jurídicos, de pedagogía social...-encaminados a desterrar todo intento de legitimación política directa o indirecta de la violencia. 
La verdadera posición del PNV, el bosque del que hablábamos al comienzo en referencia a la cita específica que realizó el señor Erkoreka en el debate de investidura, se resume en la siguiente frase, “apoyamos desde el principio la iniciativa gubernamental de explorar la posibilidad del fin dialogado de la violencia y, en su caso, trabajar por su efectiva realización”. Lo dicho en enero del 2007 se mantiene en abril del 2008. Esta es la primera gran realidad de los nacionalistas vascos del señor Urkullu.
 
Fue el propio presidente del partido de Erkoreka quien reforzaba la intervención del portavoz en el Congreso del PNV días después. En una entrevista en el diario El Mundo podíamos leer lo siguiente: “el permiso del Parlamento para que el gobierno negocie con ETA continúa vigente…”. Iñigo Urkullu dixit.
En esa misma intervención, la de enero del 2007,  se daban las claves de cómo se tenía que llevar ese proceso para “negociar el fin de la violencia” según los nacionalistas vascos. En esas mismas actas del Congreso de los Diputados se puede ver como poniendo en relación los procesos vasco e irlandés, ETA y el IRA sugería que se usaran los mismos mecanismos; actuar cegando los ojos a la sociedad, ocultando toda la información sobre el diálogo con los terroristas para evitar filtraciones y evitar fracasos negociadores. “Señor presidente, hace unos años tuve ocasión de intercambiar impresiones con un diplomático británico sobre el proceso de paz irlandés. Entre otras cosas, me confesó que si la experiencia irlandesa había podido prosperar fue en buena medida gracias a que la sociedad británica había sido capaz de imponerse un gran compromiso por la discreción; un compromiso responsable que implicaba a todos, a la clase política, a los líderes sociales y a los medios de comunicación social… La irresponsabilidad con la que hemos arrinconado el tono confidencial que debe presidir siempre este tipo de procesos ha traído consecuencias muy negativas.” Es decir que la discreción es la regla de oro para afrontar este tema de Estado. Persianas bajas y submarino al fondo para no ser detectado por los sonares sociales representados en su mayoría por los medios de comunicación.
 
Un ‘submarino’, el del PNV, que ya se ha movido a comienzos de este año por las procelosas aguas etarras en Francia. Los servicios de información de la Guardia Civil y de la Policía Nacional tienen datos y en las calles del País Vasco es un secreto a voces. El partido nacionalista esta buscando acercamientos con la banda terrorista ETA. Y es que aunque al final no consigan sus objetivos miembros del nacionalismo vasco habrían estado manteniendo reuniones con miembros importantes de ETA-Batasuna en Francia para acordar los plazos a seguir para reeditar antiguos acercamientos con un objetivo claro, otra tregua de ETA de cara a los referéndum que ha planteado el lendakari Ibarretxe para octubre del 2008. Lo que no es un secreto a voces, y eso lo sabe el propio señor Zapatero, fue lo que dijo en su momento el propio Urkullu, que defendía “las bondades del diálogo” para acabar con el conflicto en Euskadi "sea cual sea la circunstancia".
 
La reflexión textual del dirigente del PNV, que se puede encajar a la perfección en estos momentos, es que el PNV insiste en la bondad del diálogo sea cual sea la circunstancia, y ese diálogo afecta tanto a los responsables del Gobierno español como también a los responsables de la izquierda abertzale y al resto de las formaciones políticas que operan en representación de la sociedad vasca. Y es que como saben los miembros de la lucha antiterrorista que trabajan en el País Vasco y los que están asentados en Francia,  como así lo saben también, y lo reconocen fuera de ‘los focos’ miembros del PNV, PSE y Batasuna,  uno de los primeros cadáveres políticos del nacionalismo vasco que ha surgido a raíz de estas posibles reuniones habría sido el de Josu Jon Imaz, contrario a cualquier acercamiento a la banda terrorista ETA después del atentado de la T4. Un pacto como el de Estella, con el que estuvo de acuerdo ETA, no hubiera sido posible con Imaz de presidente del PNV. Así se le hizo llegar a la banda terrorista a través de un sector de este partido. ETA, por su parte, parece que hizo llegar a determinados puntos de poder del nacionalismo vasco que con Imaz en el PNV no habría más conversaciones para tratar una estrategia conjunta de cara a octubre del 2008. ¿Dónde está el señor Imaz? Fuera de la escena política.
 
Y el PNV no se ha escondido a la hora de hacer el doble juego en ese aspecto. Mientras se suma al PSE para quitar las alcaldías a los miembros de ANV no para de hacer señas a la banda terrorista. Una de las últimas señales que ha sentado muy bien en el entorno de los responsables del ‘aparato político’ de ETA, Josu Ternera y Salaberría, ha sido volver a poner encima de la mesa una de las claves que siempre está en boca de los etarras. Fue el propio Ibarretxe el que apostó por este camino para tender la mano a los terroristas, “los ayuntamientos vascos son un lugar absolutamente adecuado para avanzar en la cercanía, la participación democrática, la paz, la reconciliación, la normalización política y el impulso humano sostenible” ¿Qué significa esta declaración del Lehendakari del 29 de enero del 2008? Pues apostar de manera clara por el proyecto y el esquema Udalbitza referente del separatismo vasco desde 1931.
 
En este punto hay que recordar que ETA ya diseñó en el año 2000 un plan político para el denominado Movimiento de Liberación Nacional Vasco (MLNV) apoyado en tres pilares -la desobediencia civil, la Asamblea de Electos Municipales Vascos (Udalbiltza) y el Pacto de Lizarra- para lograr la independencia de Euskal Herria. El documento, titulado Estrategia 2000-2001, descarta con rotundidad la posibilidad de que en ese mundo se pueda debatir sobre la conveniencia o no de la lucha armada, pero no descarta la colaboración con PNV y EA. Y este documento sigue vigente dentro de la banda terrorista y el partido de Urkullu lo sabe.
 
Loyola
 
El segundo ‘bosque’ en el que le gustaría estar al PNV después de volver a negociar con ETA es el pactado por ellos mismos con el PSE y la organización terrorista en las famosas conversaciones de Loyola. En este apartado es bueno volver a la intervención del señor Erkoreka, el 8 de abril del 2008 en el debate de investidura, para conocer de primera mano la existencia de esos acuerdos y documentos, “Me dice que no existe ninguno de los proyectos que he citado yo aquí, ni el Plan Guevara, ni el Más Estatuto, ni la declaración del Congreso de los Diputados, que yo estuve escuchándola expresamente ahí. Está recogida en todos los teletipos y en todos los medios de comunicación. Me dice que no existe. Pues estará todo el mundo confundido o fuera de la realidad, pero todos le escuchamos hacer una declaración de principios y una serie de pronunciamientos allá. Le escuchamos todos. Si no existen, vale, pero está en las hemerotecas. Que me diga que no existen los papeles de Loyola... Hace poco, hace todavía muy poco, un insigne militante de su partido en Euskadi decía en un medio de comunicación -que no creo que sea dudoso para ustedes precisamente a este respecto- que sí existían papeles de Loyola... Decía que sí existían.”
 
¿Quién es ese insigne militante?, pues Jesús Eguiguren el soporte del proceso de negociación con ETA y que ha sido el ‘alter ego’ de nuestro presidente del Gobierno durante el diálogo con los terroristas. El propio presidente del PSE reconocía en una entrevista en el diario El País, el 6 de abril del 2008, que esos acuerdos si existían “¿Por qué se rompieron los acuerdos de Loyola, porque Batasuna no llegó a firmar porque ETA dijo que no valía”. Es decir que había un documento que tenía que ser firmado y si algo tiene que ser firmado es porque existe. Bueno pues a esos acuerdos y a esos documentos son a los que se refiere el PNV.
 
El 3 de febrero del 2008, el presidente del PNV, Iñigo Urkullu, expresó durante el décimo Alderdi Eguna del Txorierri vizcaíno, el compromiso de su partido de poner sobre la mesa tras las elecciones generales de marzo las bases para un acuerdo establecidas durante el último proceso de paz en Loyola. Un compromiso que adquieren los jeltzales para conseguir avances en el camino a la paz y que se combinarán con los pilares de iniciativas como el denominado plan Ibarretxe: "Estoy seguro de que en los próximos meses aquellas bases que casi acordamos servirán para caminar en la solución. Y estoy seguro de que esas bases, junto con las del proyecto de Nuevo Estatuto aprobado por una mayoría absoluta del Parlamento vasco y presentado a las Cortes Generales del Estado, son herramientas suficientes para profundizar en esa iniciativa que el lehendakari ha puesto encima de la mesa y expuesto al presidente español Zapatero para caminar hacia una solución. Son esas bases también las que el PNV va a poner encima de la mesa tras el 9 de marzo".
 
Pero es más, Urkullu expresó su deseo de que el sonido de las armas acabe en breve y que el esfuerzo realizado durante las conversaciones de Loyola sirva para avanzar en la búsqueda de una solución definitiva. "Allí se produjeron grandes avances que, sin duda, van a poder utilizarse en el futuro, quizás antes de lo que mucha gente se piensa", apuntó en esa fecha. A este dato hay que añadir que en esos mismos días se dio “la casualidad”, que en política nunca existe, de la visita de Arzallus a Arnaldo Otegi a la cárcel de Martutene. Sobre todo si analizamos detenidamente las palabras del ex dirigente del PNV, "hablamos de política y de futuro". Si a eso unimos que Arzallus regaló al dirigente de Batasuna el libro ‘Del fuero a la independencia’, una recopilación de documentos recopilada por su hijo Asier, pues ya tenemos la clave de lo que sucedió en esa reunión.
 
Teniendo en cuenta que los documentos de Loyola existen, dato reconocido por dirigentes del PNV y del PSE, y que estos son la piedra angular de la política de los nacionalistas vascos para los próximos meses no estaría de más recordar cuales son las intenciones del partido de Urkullu reflejadas en esos documentos pactados por ellos mismos con el partido de Zapatero y la propia Izquierda Abertzale. Es decir intentemos ver el ‘bosque’ y no quedarnos en los ‘árboles’ de las intenciones del PNV.
 
Se ha hablado tanto de esos acuerdos que es hora de ponerlos encima de la mesa para entender el acuerdo al que han llegado los nacionalistas vascos con los miembros de ETA-Batasuna, por cierto un acuerdo con el que estaban de acuerdo los socialistas vascos, reconocido por el propio Eguiguren, como lo demuestra el que  subscribieran plenamente los cinco puntos pactados entre los tres grupos negociadores.
 
Nueve fueron los protagonistas de los encuentros trilaterales: Jesús Eguiguren y Rodolfo Ares por parte del PSE-EE, que en una de las reuniones más importantes, la del 31 de octubre, envió como sustituto de Ares a José Antonio Pastor; Josu Jon Imaz e Iñigo Urkullu desde el PNV; y Arnaldo Otegi, Rufi Etxeberria, Olatz Dañobeitia y Arantza Santesteban (éstas últimas alternativamente) por parte de la izquierda abertzale.
 
En lo que PNV o izquierda abertzale, están de acuerdo es en que el  compromiso del 31 de octubre del 2006 daba forma a un borrador, aceptados por todos los negociadores, de gran calado político que afrontaba dos de los puntos clave de casi todas las negociaciones con ETA: los dispositivos para facilitar el derecho a decidir del pueblo vasco y un compromiso para abrir el proceso de creación de un órgano institucional común para el País Vasco y Navarra. Lo tenemos claro: territorialidad y derecho a decidir. Aquí están las prioridades, como siempre, de los nacionalistas vascos. También Iparralde (País Vasco francés) surgió en la mesa de negociación al introducir en el texto el compromiso de crear una Euroregión vasca u otras estructuras institucionales que la evolución del Tratado de la UE fuera permitiendo.
 
El documento lo estructuraron en tres partes: las bases políticas para el diálogo; el esquema general del proceso democrático del diálogo multilateral y un protocolo de gestión del acuerdo.
 
El primer apartado, el de ‘bases políticas para el diálogo’, es el apartado más importante de la base de diálogo en la última negociación nacionalistas vascos con ETA y que en su momento fue aprobado y aceptado por los miembros que representaban al PNV.
 
El documento se estructuró en cinco puntos muy claros:
 
1) Se reconocía la identidad nacional del pueblo vasco.
 
2) Se apelaba a que las instituciones del Estado respetasen las decisiones adoptadas por la ciudadanía vasca sobre el futuro político.
 
3) Se garantizaba que los derechos de esa ciudadanía se recogiesen en el ordenamiento jurídico internacional.
 
4) Se adquiría un compromiso para promover la creación de un órgano institucional común para la CAV y Navarra con atribuciones ejecutivas y legislativas.
 
5) Se incorporarían estos acuerdos al ordenamiento jurídico tras ser sometidos a referéndum.
 
Este documento ‘Bases para el diálogo y el acuerdo político’, que tanto el PNV, como el PSE-EE y Batasuna dieron por bueno aquel 31 de octubre del 2006, y que todos los interesados conocen así como los servicios de información de las FCSE, podría entenderse como una fusión de la normativa vigente, el nuevo Estatuto Político para Euskadi, más conocido como el Plan Ibarretxe, y la ‘Alternativa Democrática’ de la banda terrorista ETA.  
 
Recordemos, porque a lo mejor las personas ajenas o no implicadas directamente en este tema desconocen, que la citada anteriormente ‘Alternativa Democrática’ fue el nombre de una propuesta de negociación que ETA hizo llegar al Gobierno de Felipe González en 1995. Un comunicado que sustituía a la histórica “Alternativa KAS” como propuesta de mínimos para su abandono de la lucha armada.
 
Y si uno analiza este documento ve con claridad como se asimila por parte del PNV y el resto de interlocutores en esas conversaciones de Loyola.
 
Según la propia banda terrorista, “La propuesta básica para la negociación política que surge de la actualización de la "Alternativa KAS", la "Alternativa Democrática para Euskal Herria", tiene dos marcos de negociación diferentes: uno entre ETA y el Estado español; y otro que corresponde a todos los ciudadanos vascos, por medio de un proceso democrático sin límites, la capacidad de elegir… El objetivo de la negociación política entre ETA y el Estado español es lograr el reconocimiento de Euskal Herria, imprescindible para que este proceso sea realmente democrático. Las últimas decisiones, sin embargo, sólo le corresponden, de forma indelegable, a la sociedad vasca… En la medida en que haya condiciones nuevas y medios democráticos, ETA adecuará su actividad a la nueva situación del conflicto, sin abandonar sus objetivos políticos últimos, la independencia de Euskal Herria y la lucha a favor de una sociedad basada en la justicia social.” ¿Se parece o no los postulados y declaraciones que se han ido realizando a lo largo de los años 2005, 2006 y 2007 con el documento etarra del año 1995?
 
En este punto, y aunque abandonemos por un momento las intenciones reales del PNV en esta legislatura que comienza, veamos como se cumplen los requisitos previos que ETA ponía encima de la mesa para declarar un ‘alto el fuego’. En el apartado “A pactar entre ETA y el Estado Español” se podía leer lo siguiente “Si el Estado español aceptase las cuestiones planteadas, para que se inicie en Euskal Herria un proceso democrático, ETA anunciaría un alto el fuego.” El documento etarra de 1995 ha sido la base de la negociación con el Gobierno socialista de Zapatero y apoyado, como no podía ser menos, por el PNV.
 
Si seguimos analizando el documento ‘Alternativa Democrática’ podemos ver que los postulados etarras son asimilados al 100% por el PNV y así queda reflejado en los acuerdos de Loyola a los que se refieren Erkoreka y Urkullu, “El reconocimiento de Euskal Herria, el reconocimiento del derecho de autodeterminación y la unidad territorial y el respeto del resultado del proceso democrático que se abrirá en Euskal Herria” ¿Les suena de algo estas sentencias de la banda terrorista? Trece años después siguen encima de la mesa y son ‘compradas’ por los líderes peneuvistas. Esta es la segunda realidad del PNV.
 
El referéndum o consulta
 
Que el PNV no tiene ninguna duda de que el País Vasco es una nación independiente del Estado español y que esta dispuesto a llevar hasta las últimas consecuencias sus ideas es algo que todo el mundo sabe; pero por si acaso no lo teníamos claro el Lehendakari, Juan José Ibarretxe, ha sido muy claro en sus últimas declaraciones del 22 de abril del 2008, “Yo también respeto profundamente a España y creo que es absolutamente necesario que en España se respete también la personalidad del pueblo vasco para avanzar… a partir de ahí se debe negociar de forma abierta” reiterando que "como presidente de este país" tiene su "brazo tendido" a la negociación con el presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero. "Juntos negociaremos aspectos relacionados con el futuro del pueblo vasco", dijo. Ese es el punto fundamental del PNV después de negociar con ETA y sacar del cajón los ‘papeles de Loyola’ porque el conseguir la independencia del País Vasco es la culminación de los dos puntos anteriores.
El tercer ‘bosque’ en el que quieren vivir Ibarretxe, Urkullu, Erkoreka y Eigibar, es una nación vasca independiente que surja de las urnas y para eso tienen la propuesta del Lehendakari con fecha de activación, el 25 de octubre del 2008.
 
Y ahí es donde tiene la pelota en su tejado el Gobierno español. Las intenciones nacionalistas para esta legislatura son muy claras, el próximo 25 de octubre del 2008 la sociedad vasca será consultada “para decidir democráticamente” si quiere pertenecer al España o no, lo demás son juegos de palabras que tienden a confundir a la sociedad en general. Una “consulta ratificadora” que agrupa en una sola intención los tres ‘bosques’ o realidades del PNV. Ese ‘referéndum’ que quiere sacar adelante el Lehendakari no solo se refiere al ‘derecho a decidir’ de los vascos sino que incluye a ETA y al Gobierno en ese proceso. Así se puede leer con claridad en el discurso de Juan José Ibarretxe sobre ‘la consulta a la sociedad vasca’ escenificado el 28 de septiembre del 2007, “Podrá acudir a las urnas, bien para refrendar mediante "consulta ratificadora", con validez jurídica, un Pacto Político que hayamos alcanzado con el Estado. O bien, para realizar una "consulta habilitadora" que traslade un mandato imperativo a todas las partes, ETA, Gobierno español y partidos políticos vascos, con el objetivo de desarrollar un doble proceso de diálogo y negociación que desemboque en el final de la violencia y en la solución del conflicto de normalización política en un tiempo fijado. En este segundo caso, soy plenamente consciente de que esta consulta habilitadora a la sociedad vasca no será jurídicamente vinculante, pero tendrá indudable validez política, social y democrática.”
 
Todos nos quedamos, unos más que otros, en el gran titular que se gesto ese día “el referéndum de autodeterminación del País Vasco ya tiene fecha” pero paso absolutamente desapercibido la cita explicita a la negociación con ETA y el Gobierno en el que se fusionan los dos apartados anteriores que hemos explicado, la vuelta al diálogo con ETA y poner en practica lo acordado en Loyola; acuerdos que ratificaron los representantes del Gobierno español, los miembros del PSE con Jesús Eguiguren a la cabeza.
 
Y el primer órdago será en fechas próximas y parece que a la sociedad española se le ha olvidado. Habrá un Pleno del Parlamento Vasco en junio de 2008 para refrendar el pacto político alcanzado entre el País Vasco y el Estado español y autorizar una consulta jurídicamente vinculante para su ratificación (referéndum de autodeterminación); o bien para autorizar la celebración de una consulta habilitadora que abra un proceso de solución (negociación con los documentos de Loyola encima de la mesa).
 
Realmente será complicado que el referéndum de autodeterminación pueda salir adelante pero lo que no es tan difícil es que se pueda plasmar por escrito un acuerdo que evite la segunda consulta popular o que incluso se le permita hacer al Gobierno Vasco la misma, la de la negociación con ETA. La sociedad vasca será consultada, en este caso, para enviar un doble mandato: Primero, para que el Gobierno español y ETA inicien un proceso de diálogo con el objetivo de lograr el fin definitivo de la violencia, siempre que ETA manifieste previamente su voluntad inequívoca de abandonar el terrorismo y que las decisiones políticas correspondan a los representantes políticos vascos. Segundo, para que todas las fuerzas políticas vascas sin exclusiones, inicien un proceso de negociación con el objetivo de alcanzar, en un plazo determinado, un acuerdo de normalización política sobre el ejercicio del derecho a decidir del Pueblo Vasco y sobre el marco de relaciones, tanto internas como externas, que desean mantener.
 
El análisis que tenemos que hacer no es el de quedarnos en los ‘árboles’, el órdago del referéndum de autodeterminación, que es jugar a ‘chica’, sino el de poder sacar adelante la consulta popular sobre las negociaciones con ETA y el Gobierno español, la jugada a ‘grande’. Por eso las reuniones de miembros del PNV con miembros de ETA-Batasuna, porque son fundamentales los pasos o ‘gestos’ que la banda terrorista pueda hacer, otro ‘alto el fuego’ por ejemplo, para poder realizarlo. 
 
Siempre se ha hablado del ‘Plan Ibarretxe’ como el ‘plan de secesión’ o como el ‘plan del referéndum de autodeterminación’ pero nunca se ha hablado de la otra parte del famoso ‘Plan’, la consulta para legitimar la negociación con ETA y cumplir lo pactado en Loyola. Ahí es donde está la clave de los acuerdos. Unos pactos con el PSE, para echar a ANV de las alcaldías, que se basa en un “compromiso ético” de la condena a ETA porque esa parte de la izquierda abertzale “no es capaz de asumir la defensa de los valores éticos y de condenar la violencia”. Resulta curioso como se ha incluido el término “ético” en estos acuerdos. El mismo término del que habló el señor Ibarretxe para que pudiera dar comienzo todo el proceso citado anteriormente y que se puede leer en ese famoso discurso al que hemos hecho referencia “Deseo oficializar en este Parlamento una oferta institucional al Presidente del Gobierno español para alcanzar un Pacto Político entre Euskadi y España sobre dos principios claros: El principio ético de rechazo a la violencia, y el compromiso de la sociedad vasca con las vías única y exclusivamente políticas y democráticas…”
 
Por lo tanto si ya se ha puesto en marcha la primera oferta del Lehendakari, el pacto ‘ético’ de rechazo a la violencia, ¿Qué evita suponer que el segundo principio del que habla Juan José Ibarretxe, el 28 de septiembre del 2007, se está negociando? “El principio democrático de respeto a la voluntad de la sociedad vasca, y el compromiso de incorporar este reconocimiento y su ejercicio en el ordenamiento jurídico.”
 
Y la pregunta que surge es clara, ¿Qué ha negociado, o están negociando entre bambalinas el PNV con el PSOE, para que el partido de Urkullu se haya sumado al ‘pacto ético’ de la condena de la violencia contra ANV sin tener en cuenta a sus socios de Gobierno EA y EB”?
 
¿Qué ha negociado o están negociando entre bambalinas el PNV con el PSOE, para que el partido de Urkullu se haya sumado al ‘pacto ético’ de la condena de la violencia contra ANV, traicionando sus principios de ir en contra de las ilegalizaciones y de que todos los representantes políticos de la sociedad vasca puedan ejercer su función pública?
 
¿Qué ha negociado o están negociando entre bambalinas el PNV con el PSOE, para que el partido de Urkullu haga públicamente guiños al partido del Gobierno en referencia a la política vasca con posibles acuerdos no escritos entre ambas organizaciones?
 
¿A que se refiere el presidente del PNV cuando dice que el PSOE “piensa que puede alcanzar la lehendakaritza” y “se olvida que hay un tiempo de precampaña y campaña electoral al que en esas circunstancias el PNV irá con todas las ‘armas’”?
 
La respuesta no está clara pero los deseos del PNV si: negociación, Loyola y consulta popular. Y a todo esto, ¿qué dice Zapatero?

 
 
Javier Oyárzabal, periodista especializado en temática terrorista, seguridad y Defensa nacional. Asesor externo del PP. Asesor del portavoz adjunto del Partido Popular en la Comisión de Interior del Congreso de los Diputados, en la legislatura 2004-2008.


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