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Una de piratas
En letra impresa nº 960   |  1 de Mayo de 2008
 
(Publicado en Expansión, 1 de mayo de 2008)
 
Barbosa no es solo un personaje de película, sino el apodo utilizado por un pirata somalí, bien real y no por estar el siglo XXI menos pirata. Las viejas formas de delincuencias no están reñidas con la modernidad. Lo que sí es una paradoja es la forma de tratarlas. Sobre todo por algunos, como el actual gobierno español. En la vida real, como en las películas, sólo se negocia con secuestradores para a) ganar tiempo; y b) engañarles. Es más, cuando se les da dinero, se les paga el rescate que piden, los billetes se marcan y sirven para apresar a los delincuentes una vez que se ha reducido su amenaza sobre los secuestrados. El pasado seis de abril, el yate de lujo de bandera francesa Le Ponant, fue secuestrado en aguas cercanas a Somalia por un grupo de delincuentes de ese país. Sarkozy aceptó negociar y pagar el rescate (en torno a los 200 mil euros) al mismo tiempo que colocaba en posición a su marina de guerra y a varias unidades de operaciones especiales. El resultado: pago con captura en la huida de todos los piratas y recuperación de su botín. Con Francia no se juega. Es más, los seis asaltantes han sido llevado ya a los tribunales en París y lo tienen claro.
 
Pues bien, dos días después de su presentación en el juzgado parisino, otro grupo de piratas tomaba por la fuerza, como sabemos, el pesquero español Playa de Bakio. Rodríguez Zapatero se aprestó a enviar un buque de nuestra armada, aunque a tenor de los resultados, no se sabe muy para qué. El énfasis se estaba poniendo en la negociación y en el pago del rescate. A diferencia del caso francés, no había plan oculto ni aparente intención de perseguir y capturar a los criminales. Menos aún de hacerse con el dinero pagado. Mientras que todos esperábamos ver las imágenes como las que vimos de los soldados franceses echándose encima de los secuestradores de Le Ponant, de lo que hemos podido ser testigos es de una pacífica fragata remolcando al Playa de Bekio hacia “aguas más seguras”. Sólo que con el mensaje que se ha dado, a saber, que preferimos pagar y que los criminales se salgan con la suya, en lugar de disuadir de nuevos secuestros, mucho me temo que los estamos alimentando. Atacar a franceses sale caro y acaba mal para los secuestradores; asaltar a españoles obtiene su recompensa. Así de claro.
 
Es un problema de actitud. Nuestras fuerzas armadas están destinadas a servir de socorristas, según Rodríguez Zapatero, y a alimentar la paz con acciones humanitarias según se ha podido escuchar a la ministra pacifista Carmen Chacón. Es lo que se va a inculcar a los futuros oficiales con el nuevo modelo de carrera profesional y a todos los niños que tengan que leer el manual de educación para la ciudadanía tramitado por el ministerio de defensa. Para qué otra cosa, si con el dinero de Solbes nos basta.


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