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Claroscuros de la lucha contra el terrorismo yihadista salafista en el Gran Magreb
Análisis nº 277   |  23 de Abril de 2008
 
La fuga de nueve terroristas yihadistas salafistas de la Prisión Central marroquí de Kenitra el 7 de abril, y cuyas fotografías eran publicadas en su página electrónica por la Interpol el día 15 del mismo mes, pone de manifiesto algunas deficiencias a la hora de gestionar la lucha contra el yihadismo salafista en el país vecino, máxime si tenemos en cuenta que dicho centro penitenciario, situado a 40 kilómetros de la capital, Rabat, es uno de los más grandes de Marruecos y considerado de los más seguros gracias a sus dos enormes murallas, no habiéndose producido ninguna fuga de ella desde 1955, un año antes de la independencia del Reino.[1] Tal fuga que podríamos calificar de masiva nos afecta a todos pues los encarcelados lo estaban por los atentados suicidas del 16 de mayo de 2003 en Casablanca en los que murieron 45 personas, cuatro de ellas ciudadanos españoles, más de 100 resultaron heridas y fue atacada de forma directa la “Casa de España”. De lo elaborado de aquellos sangrientos atentados, y en consecuencia directa de la importancia de los reos ahora huidos, dan fe datos como que fueron doce los suicidas que murieron matando en los cinco atentados producidos hace ahora cinco años en la capital económica del Reino, o que estas acciones terroristas se dirigieron contra objetivos muy variados - diplomáticos unos,  empresariales otros y emblemáticos el resto - como la citada “Casa de España”, el Consulado de Bélgica o un cementerio judío. El que Interpol haya publicado una alerta mundial urgente - reflejada en la notificación naranja - a petición de las autoridades marroquíes demuestra que estamos ante individuos muy peligrosos, ubicables todos ellos en la nebulosa terrorista conocida como Salafiya Yihadiya de la que han surgido luego apéndices como el Grupo Islámico Combatiente Marroquí (GICM), que pueden actuar directamente o que pueden influenciar muy negativamente en círculos yihadistas o susceptibles de serlo dentro y fuera del país.[2] Cabe añadir que dos de ellos están condenados a muerte, cuatro a cadena perpetua y tres a 20 años de prisión.[3] Por otro lado, los ahora huidos no son sino una pequeña representación de los aproximadamente 1.500 encarcelados por su vinculación más o menos estrecha con el yihadismo salafista en Marruecos. Dicha estimación de 1.500 presos islamistas radicales la ha realizado el abogado y experto en movimientos islamistas Jalil idrisi mientras que según el reciente informe de la organización no gubernamental estadounidense Human Rights Watch (HRW) se estima que 20 de los actualmente 100 condenados a muerte existentes en el país serían presos condenados por su vinculación con el terrorismo yihadista salafista.
 
Es importante también esta fuga porque no debemos de olvidar que los atentados del 16-M en Casablanca no constituyeron, lamentablemente, un hecho aislado, sino que Marruecos ha vuelto a ver repetirse en su suelo el fenómeno de los atentados suicidas a lo largo de 2007, algunos de ellos en Casablanca, y que aunque no han tenido efectos tan letales como los realizados en 2003 sí deben de inscribirse en el contexto de un auge preocupante de esa modalidad de atentados en todo el mundo y a la que podrían contribuir en un futuro próximo los ahora huídos gracias a su presumible motivación y a sus terribles conocimientos.[4] Como telón de fondo para estas fugas destacaremos que tan sólo cuatro días antes el número dos de la red Al Qaida, Ayman Al Zawahiri, había transmitido al mundo y en especial a sus seguidores un nuevo mensaje de media hora en vídeo - acompañado de una cuarentena de sesudos textos - en el que fijaba de nuevo su siniestra atención hacia el Magreb y hacia Ceuta y Melilla, ampliando esta vez su lista de objetivos para incluir también a la Organización de Naciones Unidas (ONU) a la que considera “enemiga del Islam y de los musulmanes”.[5]
 
Acoso al activismo terrorista yihadista en el Gran Magreb
 
Junto a la reciente desarticulación de la célula terrorista “Belliraj” el pasado 20 de febrero en Marruecos, en la que se llegó incluso a disolver el Partido de la Civilización Alternativa (Al Badil Al Hadari) y a detener a un militante del Partido para la Justicia y el Desarrollo (PJD), hemos de destacar también en el “haber” de la balanza de la lucha contra este tipo de terrorismo, que comenzábamos en el presente análisis con un importante asiento en la columna del “debe”, la reciente condena por el Tribunal de Apelaciones de Salé, dictada el 27 de marzo, a cuatro años de prisión a El Hassan Miftah Idrissi, yihadista detenido en Barcelona y extraditado en octubre de 2007 por el Juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande-Marlaska, junto a otros tres presuntos terroristas. Los cuatro eran detenidos en aplicación de una orden internacional de busca y captura emitida por Marruecos por sus vínculos con la red Al Qaida a través de su papel en labores de captación y adoctrinamiento de individuos para integrarlos en la franquicia de la red de redes en el Norte de África: Al Qaida en las Tierras del Magreb Islámico (AQMI).[6] Las extradiciones de presuntos terroristas desde España hacia Marruecos - sólo podemos hablar de un sentido en las relaciones bilaterales hispano-marroquíes en esta materia dado que Marruecos no extradita a sus nacionales - se hacen cada vez más frecuentes, habiéndose iniciado con casos emblemáticos como el de Bouchaib Maghder, quien fuera imam en Burgos y que está casado con española y tiene dos hijos de dicha nacionalidad, y que cumplía condena en Kenitra en compañía de los ahora fugados. Por otro lado, la detención el 1 de abril en Melilla por parte de la Guardia Civil de Alí Aarass y de Mohamed El Bay, ambos presuntos terroristas yihadistas contra quienes Marruecos había dictado dos órdenes internacionales de busca y captura por su posible complicidad - al menos del primero de ellos - en los atentados del 16-M, terminará también con la extradición de ambos dado que no existen cargos contra ellos en nuestro país. Respecto a Mohamed El Bay se le relaciona con la red terrorista desarticulada en Marruecos en febrero cuando una treintena de personas fueron detenidas acusadas de preparar atentados en el país magrebí. Según ha trascendido este supuesto terrorista mantenía relaciones con traficantes de armas centroeuropeos para abastecer a la citada célula y llevar adelante sus objetivos violentos.[7]
 
Marruecos cuenta en la actualidad con alrededor de 1.500 presos yihadistas, aunque otras fuentes rebajan la cifra hasta los 900, que el 7 de abril realizaban en su mayoría una huelga de hambre de un día en protesta por su situación. Cabe destacarse que dicho colectivo de presos es especialmente activo en Marruecos, en colaboración con familiares y abogados, habiendo demostrado en el pasado su capacidad de organización y de presión sobre las autoridades carcelarias y, en suma, sobre el Estado mismo marroquí.[8] Una asociación de ayuda a dicho colectivo de presos, la denominada Ennassir y presidida por Abderrahim Mouhtad, es especialmente activa en la defensa de los mismos y protagonista desde el exterior de las prisiones de ese pulso permanente con las autoridades que dentro de los centros protagonizan los mismo presos y que se ven dinamizados por algunos de los emires e ideólogos más significativos del yihadismo marroquí en una magistral utilización de la propaganda.[9]
 
En Argelia, el Ejército y las fuerzas de seguridad vienen llevando adelante desde hace semanas una operación antiterrorista de envergadura en la región de la Gran Cabilia, donde han localizado bolsas de resistencia de AQMI y en la que utilizan medios aéreos y terrestres dadas las dificultades orográficas de las escarpadas montañas entre Aït Yahia y Mekla y dada también la enorme resistencia que dichas bolsas ofrecen. En uno de los enfrentamientos producidos morían dos elementos terroristas el 10 de abril en las proximidades de Aït Yahia, a 45 kilómetros al este de la capital de la región, Tizi Uzu. Según fuentes de la lucha antiterrorista argelina filtradas a la prensa, entre el 8 y el 11 de abril habrían muerto ocho presuntos terroristas en enfrentamientos tan sólo en la región de la Cabilia, entre ellos el jefe de la célula denominada “Chuaib”. Junto a esta bolsa de terroristas en la Cabilia o a otra existente en la vecina región de Bumerdés - cifrada el pasado mes de febrero en unos 400 terroristas según el diario argelino en árabe Al Khabar que citaba un informe del Gobernador de la Wilaya (Provincia) - es importante destacar el activismo realizado por células de AQMI en el sur profundo argelino, reflejado tanto en el secuestro aún no resuelto de dos turistas austríacos como en los campos de entrenamiento en el Sahel, pero también en el creciente activismo terrorista en el sur de Túnez - donde fueron secuestrados los dos turistas austríacos citados - y en Mauritania. Junto a dicha cifra de febrero para la región de Bumerdés tendríamos que añadir la de 600 efectivos de AQMI en la región de la Cabilia, según estimación realizada por el diario también argelino, aunque este en francés, Le Soir y publicada el 14 de abril. Con ello y si asumimos como próximas a la verdad las estimaciones de un total de unos 1.600 miembros de AQMI en toda la región del Magreb veremos que Argelia sigue siendo el eje principal de tal empresa terrorista.[10]
 
La capacidad de regeneración de la sucursal argelina de AQMI es harto conocida por todos los que se dedican a combatirla. Aunque ha perdido a importantes jefes/emires en los últimos meses es capaz de cubrir rápidamente tales huecos: entre las figuras importantes caídas desde el otoño de 2007 hasta la actualidad destacaremos a Buderbala Fatah (alias Abu Al Basir), jefe del área de Argel y su región; a Saadu Abdelhamid, tesorero de la banda; o a Helouane Amrane, emir de AQMI en la Cabilia, eliminado este último por el Ejército el pasado 19 de febrero. Estas caídas dentro de Argelia y el acoso policial a las células logísticas de AQMI en suelo europeo son siempre útiles para frenar la capacidad operativa de la red pero cabe destacar la gran capacidad de adaptación de esta a tales circunstancias adversas. Para hacer más eficaz su combate y burlar lo más posible los ataques de las fuerzas de seguridad y del Ejército los líderes de AQMI han reestructurado su organigrama dividiendo en cuatro zonas el territorio de Argelia, recordando con ello los diseños que en los años noventa hicieran los líderes del Grupo Islámico Armado (GIA) y reduciendo el número de seis a cuatro frente a la mayor dispersión existente cuando surgió el GSPC liderado por Hassán Hattab y nacido por inspiración del propio Bin Laden, en febrero de 1998. Así, y siempre según el análisis publicado por Le Soir, la Cabilia sería la región centro y aquella en la que el activismo es más visible, y concentraría al grueso de los efectivos humanos de la red terrorista, con 600 individuos; la otra región sería la del sureste, próxima a las fronteras de Túnez y de Libia y a la que se considera responsable del secuestro de dos turistas austríacos aún cautivos, con unos 450 efectivos; la del suroeste, próxima a la frontera con Marruecos y útil para el activismo transfronterizo con este país donde la visibilidad de este terrorismo crece sin cesar, con unos 400 efectivos; y la cuarta y última la del sur profundo argelino, en vecindad con el Sahel, con unos 130 efectivos y donde el personalismo de cabecillas como Mokhtar Ben Mokhtar y las conexiones con el bandidismo llevan en ocasiones a especular sobre divisiones internas en AQMI herederas del GSPC o sobre la pretendida falta de verdadera cohesión interna en el grupo terrorista.
 
Por todo ello Argelia sigue siendo el eje central de la lucha de actores locales y foráneos contra el terrorismo yihadista salafista en el Magreb, tal y como lo atestigua la decisión estadounidense de abrir en breve una antena de la Oficina Federal de Investigación (FBI) en la Embajada estadounidense en Argel. Así lo anunciaba el Director de dicha institución, Robert Mueller, en su comparecencia ante la Cámara de Representantes en Washington DC el pasado 2 de abril, afirmando que esta se sumará a las 70 que el FBI tiene ya abiertas en Embajadas de los EEUU en todo el mundo y, en lo que al Magreb respecta, a la abierta desde hace tiempo en Rabat.[11] Tal refuerzo vendrá a añadirse a los instrumentos preexistentes aportados por la Trans-Saharan Counter-Terrorist Initiative (TSCTI) que está vigente desde 2005 y que sustituía reforzándola a la Iniciativa Pan-Sahel lanzada en 2002 en toda la región.
 
Tras referirnos a Marruecos y a Argelia y sin olvidar a Mauritania y a Libia procederemos a aventurar algunas reflexiones sobre AQMI como grupo transfronterizo y ejemplo destacado del combate universalista propiciado por el corazón de la red Al Qaida. Ambos países del denominado “Magreb periférico” están cada vez más presentes en los medios por erigirse de forma cada vez más visible como el objetivo que nunca han dejado de ser del activismo terrorista de los yihadistas salafistas. En la capital mauritana, Nuakchott, morían Sidi Ould Sina - un terrorista de AQMI buscado desde días atrás por el asesinato de cuatro turistas franceses de una misma familia el pasado 24 de diciembre - y un policía que le perseguía en un enfrentamiento producido el 7 de abril, en una operación realizada en el marco de la búsqueda por parte de las autoridades del país magrebí de Ould Sina quien había huido del Tribunal Central de Nuakchott el pasado 2 de abril cuando iba a prestar declaración.[12] En el caso de Libia no nos vemos obligados a hablar también de presos huidos o de enfrentamientos entre fuerzas de seguridad y terroristas yihadistas, sino y lamentablemente, de la liberación por parte del régimen de algunos de estos últimos en el marco de una política potencialmente nefasta de concesiones que tan malos resultados ha dado allá donde hasta ahora se ha aplicado: piénsese tanto en Argelia como en Marruecos en los últimos años, tal y como hemos demostrado en diversos casos de ataques terroristas realizados por personas beneficiadas por dichas medidas de gracia tan sólo en el último año.[13] Parece que en el caso de Libia la organización caritativa liderada por Seif Al Islam, el hijo del Coronel Muammar El Gadaffi, con amplia experiencia previa en la liberación de rehenes en lugares tan distantes como el sur de Filipinas o el Sahel, ha confundido sus viejas causas benéficas dando ahora alas a un veterano grupo terrorista, el Grupo Islámico Combatiente Libio (GICL), que el 3 de noviembre de 2007 seguía la estela del GSPC argelino prestando pleitesía a Al Qaida “central” y entrando dentro ya de lleno de su dinámica asesina.[14] A buen seguro que estos 90 liberados, o al menos buena parte de ellos, volverán pronto al redil terrorista y tal medida de gracia, percibida como muestra de debilidad del otrora durísimo Estado libio perseguidor implacable de islamistas de todo tipo, servirá para estimular un combate dinamizado ya desde lugares muy alejados de Libia y del Magreb. La reciente muerte de Abu Al Laith Al Libi, uno de los seis principales lugartenientes de Osama Bin Laden y considerado el número tres de Al Qaida “central” inmediatamente después del egipcio Al Zawahiri, durante un bombardeo estadounidense producido el pasado enero en una zona tribal de Waziristán del Norte, en suelo de Pakistán fronterizo con Afganistán, había puesto de nuevo en evidencia la relevancia del componente libio en el yihadismo salafista pues de hecho se le consideraba el jefe en el exilio del GICL, en línea con lo que nos demostraba también el análisis de las fichas de activistas yihadistas intervenidas por el Ejército estadounidense a elementos de Al Qaida en la localidad iraquí de Sinjar, cerca de la frontera siria, en septiembre de 2007.[15]

 
 
Carlos Echeverría Jesús (Madrid, 26 de marzo de 1963) es Profesor de Relaciones Internacionales de la UNED y responsable de la Sección Observatorio del Islam de la revista mensual War Heat Internacional. Ha trabajado en diversas organizaciones internacionales (UEO, UE y OTAN) y entre 2003 y 2004 fue Coordinador en España del Proyecto "Undestanding Terrorism" financiado por el Departamento de Defensa de los EEUU a través del Institute for Defense Analysis (IDA). Como Analista del Grupo asume la dirección del área de Terrorismo Yihadista Salafista.
 
 
Notas


[1]La fuga el 7 de diciembre de 2007 del traficante de drogas hispano-marroquí Mohamed Ouazani (alias El Nene), originario de Ceuta y que escapó de esta prisión donde cumplía una condena de ocho años de prisión por tráfico de drogas, se debió a la complicidad de hasta ocho funcionarios de la misma que fueron condenados y cumplen actualmente sus penas.
[2]Ello es así independientemente de que, según algunas fuentes, los ocho estarían vinculados a la célula yihadista salafista de Youssef Fikri, detenido con parte de su grupo en Casablanca meses antes del 16 de mayo de 2003 y juzgado a fines de ese año por lo que se les relacionó con el 16-M. Véase MRABET, Alí: “Nueve terroristas se fugan de una cárcel marroquí” El Mundo 8 abril 2008, p. 33.
[3]Los fugados son Abdelhadi Ed Dahby, Mohamed Mouhim, Mohammed Chatbi, Tarik Yahyaoui, Abdel La Boughmir, Hammou Hassani, Chatbi Mohamed, Chatbi Kamal y El A Lami Hicham. Véase “Interpol difunde las fotos de nueve presos integristas islámicos fugados” El Faro de Ceuta 16 abril 2008, p. 37.
[4]El Washington Post del pasado 18 de abril inventariaba un total de 658 atentados suicidas en todo el mundo en 2007, más del doble de los registrados en los últimos 25 años. Dicha modalidad, que nos recuerda a los “juramentados” de Filipinas a fines del siglo XIX o a los terroristas tamiles que, sin ir más lejos, asesinaban el pasado 6 de abril al Ministro de Carreteras y Desarrollo Viario de Sri Lanka, Jeyarat Fernandopulle, y a otras once personas, es ejecutada en los últimos veinticinco años por terroristas islamistas de adscripciones diversas. Los iniciaron a gran escala los suicidas del Partido de Dios-Hizbollah libanés, con ataques contra soldados israelíes o los más sonados por lo luctuosos contra militares estadounidenses y franceses producidos de forma casi sincronizada en Beirut en 1983. Desde entonces, y siempre según el recuento del Washington Post , se han producido 1.840 atentados suicidas en todo el mundo que han matado a 21.350 personas y el 86% de dichos atentados se han ejecutado a partir del 11-S. Véase “Estados Unidos. Inquietud ante la escalada de ataques suicidas en el mundo” El País 19 abril 2008, p. 13. Sobre el asesinato del Ministro cingalés Jeyaraj Fernandopulle véase “Asesinado un ministro de Sri Lanka” Diario de Navarra 7 abril 2008, p. 8.
[5]CEMBRERO, Ignacio: “Al Qaeda acusa a la ONU de ser ‘enemiga del islam’” El País 4 abril 2008, p. 5.
[6]Junto a El Hassan Miftah Idrissi fueron también extraditados Mohamed Akazim, Mohamed Laksir y Abdellatif Zehraoui. Véase “Condenado en Marruecos un yihadista al que España extraditó” El País 28 marzo 2008, p. 20.
[7]Sobre las detenciones de febrero véase ECHEVERRÍA JESÚS, C.: Marruecos: islamistas “moderados” y terroristas yihadistas salafistas Apunte del GEES nº 63, 13 marzo de 2007, pp. 1-2, en <www.gees.org/autor/251>, y SÁNCHEZ, Paqui: “Detenidos dos ‘yihadistas’ en Melilla reclamados por Marruecos” El Mundo 2 abril 2008, p. 24.
[8]Véase a este respecto la referencia a la huelga de hambre organizada por este colectivo de presos en mayo de 2005, coordinada desde dentro de las prisiones por emires como Abu Hafs y Hassan El Kettani a través de teléfonos móviles, en ECHEVERRÍA JESÚS, C.: El radicalismo islamista en el Magreb. Desarrollos recientes de un terrorismo persistente Madrid, Instituto Universitario de Investigación sobre Seguridad Interior (IUISI) de la UNED, Análisis nº 18, enero 2006, pp. 11-12.
[9]Véanse las referencias a la asociación Ennassir, a su presidente y a las notas de la “justificación” de la fuga de película protagonizada por los nueve terroristas en CEMBRERO, I.: “Fuga de nueve reos islamistas de una cárcel de Marruecos” El País 8 abril 2008, p. 9.
[10]“Al Qaeda dispone de 1.600 activistas armados para el Magreb Islámico” El Faro de Ceuta 15 abril 2008, p. 61.
[11]Según Robert Mueller dicha antena servirá, textualmente, “para hacer frente a nuevas amenazas procedentes del Magreb”. Véase “Prochaine ouverture d’une antenne du FBI à Alger” Le Monde 3 abril 2008, p. 6.
[12]Según el diario francés Le Monde el huido es uno de los tres presuntos autores de dicho asesinato y huyó tras pedir a los guardias que le custodiaban intimidad para rezar. Véase Le Monde 4 abril 2008, p. 4 y “Dos muertos en Mauritania en una acción antiterrorista” El País 8 abril 2008, p. 9.
[13]“Libia libera a 90 miembros de un grupo afín a Al Qaeda” El Mundo 9 abril 2008, p. 37. Sobre la participación en atentados terroristas de elementos beneficiados por recientes medidas de gracia en países como Argelia, Marruecos o Mauritania véanse nuestros textos, entre particular, Creciente visibilidad del frente yihadista salafista en Mauritania Apunte del GEES nº 56, 10 enero 2007; Aspectos relevantes del Marruecos actual Análisis del GEES nº 191, 5 junio 2007; y Casablanca y Argel: un terrorismo que nos golpea a todos Colaboraciones nº 1639, 17 abril 2007, todos ellos en <www.gees.org/autor/251>.
[14]Abu Al Layth Al Libi aparecía ese día en un vídeo junto a Al Zawahiri anunciando su incorporación formal a la estructura de la red de redes. Véase ECHEVERRÍA JESÚS, C.: Ofensiva judicial contra el terrorismo yihadista salafista en el Reino Unido y en Marruecos Apuntes del GEES nº 47, 21 noviembre 2007, en <www.gees.org/autor/251>.
[15]Véase ECHEVERRÍA JESÚS, C.: Radiografía de los yihadistas salafistas extranjeros en Irak Análisis del GEES nº 260, 5 febrero 2008, pp. 1-3, en <www.gees.org/autor/251>.


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