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El terrorismo yihadista salafista en el Cáucaso y el Transcáucaso antes y después de la declaración unilateral de independencia de Kosovo
Análisis nº 265   |  28 de Febrero de 2008
 
De las muchas reacciones que ha provocado la declaración unilateral de independencia de Kosovo, pocos han reparado en las apocalípticas palabras de un asesor del aún Presidente ruso Vladimir Putin y experto en lucha antiterrorista. Anatoli Safonov afirmaba el 23 de febrero respecto a dicho acto ilegal que el terrorismo y el separatismo son eslabones de una misma cadena y que el precedente de Kosovo hará “que surja el peligro de que se ponga en marcha una poderosa maquinaria de destrucción con consecuencias difíciles de ponderar”.[1] Rápidamente podemos pensar en el interés propio que la Federación Rusa tiene cuando de ella surgen este tipo de declaraciones y que va más allá de la mera alianza con la República de Serbia: Moscú ve con preocupación el efecto dominó que dicho acto unilateral puede tener no sólo por intentar ser emulado en zonas que son vecinas inmediatas a su territorio nacional, sino el incentivo que puede suponer para dinamizar a quienes actúan con violencia en el propio suelo ruso. Además no olvida que el carácter musulmán del nuevo Estado, por mucho que esta faceta haya quedado en un segundo plano en estos días, incide directamente en la preocupación rusa por sus siete repúblicas y territorios del Cáucaso Norte. Recuérdese que el Secretario General de la Organización de la Conferencia Islámica (OCI), el turco Ekmaledin Ehsan Oglu, declaraba el 18 de febrero, al día siguiente de la proclamación unilateral, que esta independencia “consolidará la acción islámica conjunta”, y téngase en cuenta también lo que ello puede representar para un país, la Federación Rusa, que se enfrenta desde hace años a decididos yihadistas que combaten en escenarios como Chechenia, Daguestán, Ingushetia y otros.
 
Importante es destacar también que no sólo la Federación Rusa sino también la República Popular China se ha mostrado inquieta ante la decisión kosovar, seguida del aún más preocupante reconocimiento de algunos importantes Estados de la comunidad internacional. Que dos grandes potencias como Rusia y China se preocupen tanto se debe no sólo a los riesgos que indudablemente existen de que en sus propios territorios o en países próximos como Azerbaiyán, Georgia o Moldavia se puedan ver modificadas en poco tiempo las fronteras sino, también, a que la fuerza del islamismo radical podría verse aumentada en hasta siete territorios del bajo vientre ruso o en la díscola región autónoma de Xinjiang para el caso chino.[2]
 
¿Puede la declaración unilateral kosovar trastocar el proceso de normalización en Chechenia?
 
Las últimas semanas y meses han sigo testigos de cómo diversos medios de comunicación de todo el mundo comenzaban a transmitir una imagen de Chechenia que rompe con todo aquello a lo que nos habíamos acostumbrado desde hace quince años. Frente a las frecuentes noticias de apocalípticos atentados y secuestros, de enfrentamientos sangrientos entre tropas federales rusas y terroristas chechenos o las terribles imágenes de destrucción urbana en Grozni ahora vemos una capital chechena reconstruida y un Gobierno checheno prorruso, el de Ramzán Kadirov, que se dedica más a hacer política que a hacer la guerra.[3]
 
Que los independentistas chechenos ya han mostrado su alegría por la independencia kosovar lo dejó claro el “ministro de asuntos exteriores” de la República de Ichkeria (nombre que los radicales chechenos dan al territorio), Usmán Ferzauli, con un diligente comunicado publicado en Internet que apoyaba el nacimiento del nuevo Estado y recordaba los años de lucha de los chechenos para obtener idéntico fin.[4] Pero aparte de esto, que preocupa indudablemente al Kremlin, también le preocupa que el Gobierno prorruso de Kadirov, quien a fin de cuentas es un antiguo rebelde que siguió a su padre, Ajmad Kadirov, cuando este decidió cambiar de bando y hacerse presidente de Chechenia hasta ser asesinado por sus antiguos camaradas en Grozni el 9 de mayo de 2004, pueda verse también tentado a buscar la secesión o a conquistar más autogobierno. Kadirov es un líder populista que en estos últimos tiempos está potenciando la identidad étnica chechena y el islamismo sufí y dirige una república donde el paro afecta al 70% de la población, más de 200.000 personas requieren de ayuda humanitaria, la insatisfacción es grande, la potencial lista de agravios respecto al protector ruso es enorme y la inestabilidad propiciada por los terroristas yihadistas en las vecinas Daguestán e Ingushetia cada vez más preocupante.[5] No debemos de olvidar que junto a los más de 160.000 muertos que las dos guerras ruso-chechenas han provocado hasta ahora - la Primera Guerra comenzó en 1994 y terminó en 1996 y la Segunda comenzó en 1999 pero no ha tenido un final definido aunque en gran medida ha remitido en los últimos meses trasladándose su campo de batalla hacia repúblicas vecinas - debemos de hablar del millón aproximado de chechenos que han emigrado en estos años del territorio, con más de 100.000 viviendo en el área de Moscú donde con frecuencia sufren agresiones xenófobas. Para hacerse una idea sobre el Kadirov islamista, que pese a su alianza con las autoridades federales rusas lo es y que sigue conservando su temida milicia de más de 7.500 efectivos, los “Kadirovski”, cabe recordar que el 6 de febrero de 2006 suspendía los trabajos del Consejo Danés de Refugiados cerrando su oficina en Grozni y acusando a sus miembros de espionaje y de ayudar a los rebeldes yihadistas. Esta medida, que fue contestada por las autoridades rusas, se aplicó en el contexto de la crisis por la publicación de las caricaturas del Profeta Mahoma en Dinamarca, una cuestión que ahora vuelve de nuevo y que permite a algunos dirigentes musulmanes mostrar su verdadera faz.
 
En cuanto al activismo yihadista checheno propiamente dicho cabe recordar que éste ha sido en gran medida descabezado tanto en el campo de batalla como a través de la eliminación selectiva de sus dirigentes en los últimos cinco años.[6] El más longevo presidente de los rebeldes, Ashlan Masjadov, elegido el 29 de enero de 1997 y eliminado por fuerzas especiales del FSB (antiguo KGB) el 8 de marzo de 2005 en las proximidades de Grozni, fue uno de los dirigentes más importantes en términos de dirección política y estratégica. De hecho, antes de morir se había mostrado partidario, frente a posiciones suyas anteriores, de abrir el frente checheno a todo el Cáucaso Norte, algo en lo que ahora están empeñados sus hombres, dirigidos primero por quien fuera antes Presidente del Tribunal de la Sharía de los yihadistas, Abdul Khalim Sadulayev, considerado un saudí por Moscú y que sucediera a Masjadov como presidente desde junio de 2005 hasta su eliminación también el 17 de junio de 2006.[7] Antes que Masjadov había sido eliminado otro importante cabecilla, el jordano Jattab, en 2002, y después de la eliminación de dos presidentes en menos de un año, Masjadov y Sadulayev, fuerzas especiales del FSB mataban en Jasaviurt (Daguestán) a otro jordano, Abu Javs, el 26 de noviembre de 2006, a quien Moscú consideraba cabecilla de la red de Osama Bin Laden en el Cáucaso.[8]
 
Otro de los líderes históricos eliminados por las fuerzas rusas es Shamil Basayev, uno de los más sanguinarios dirigentes chechenos, responsable del asalto a la Escuela Número Uno de Beslán (Osetia del Norte) en septiembre de 2004, en la que murieron 334 personas (de ellas 186 niños) así como de la organización del asalto al Teatro Dubrovka de Moscú en octubre de 2002. Basayev, quien fuera eliminado el 10 de julio de 2006,[9] era junto con Dokku Umarov, responsable del asalto contra la capital de Kabardino-Balkaria, Nalchik, el 13 de octubre de 2005, y firme partidario de la propuesta de Masjadov de extender la rebelión yihadista a todos los territorios del Transcáucaso ruso. La más reciente eliminación fue la del comandante Rustam Basayev, el 24 de agosto de 2007, un caudillo militar que encabezaba la lucha armada tras la caída de Yunus Ajmadov, conocido como el “Emir de Grozni”, el mes anterior.[10]
 
Expansionismo yihadista en el Cáucaso y en el Transcáucaso ruso
 
Junto al activismo de grupos chechenos que Georgia no ha conseguido aún erradicar del todo en el desfiladero del Pankisi, hemos de recordar en lo que a los Estados del Cáucaso (Armenia, Azerbaiyán y Georgia) respecta que la amenaza terrorista yihadista está presente aunque aún no se haya logrado manifestar de forma letal, y en lo que al posible efecto negativo que la declaración unilateral de independencia de Kosovo pueda tener este puede reflejarse en alimentar el secesionismo en Nagorno-Karabaj - enclave armenio dentro de Azerbaiyán - o en los territorios cuasi-independientes de Abjazia y Osetia del Sur en Georgia. Es por ello fácil de entender que tanto Azerbaiyán como Georgia se hayan mostrado contrarios a reconocer a Kosovo.
 
Azerbaiyán, que es el único Estados musulmán del Cáucaso, habría abortado en octubre de 2007 un primer intento de realizar un ataque terrorista en su capital, Bakú. El 29 de octubre el Ministerio de Seguridad Nacional anunciaba la detención de varios individuos pertenecientes a un “grupo wahabí” - así se denomina en el Cáucaso a los islamistas radicales -, incluyendo a un teniente del Ejército azerí, Kamram Asadov, que habría facilitado a los demás conspiradores cuatro fusiles de asalto, un mortero y veinte granadas de mano. Como medida de precaución los consulados de los EEUU y del Reino Unido cerraron así como las sedes de algunas compañías petroleras occidentales. Durante el asalto a la vivienda donde se ocultaban los conspiradores murió uno de ellos y las autoridades azeríes realizaron más detenciones con posterioridad.[11] Esta operación y otras posteriores en noviembre permitieron recordar que el Gobierno de Bakú realiza esfuerzos para tratar de frenar la penetración del islamismo radical en el país. Por otro lado, no hay que olvidar que el conflicto no resuelto con Armenia en torno al enclave de Nagorno-Karabaj, cuya lectura es de enfrentamiento entre musulmanes azeríes y cristianos armenios, no sólo provoca fricciones entre las autoridades de Bakú y de Yerevan sino que también alimenta en el seno de la sociedad azerí el surgimiento de posiciones belicistas que podrían ser aprovechadas por los islamistas radicales en su beneficio. Al respecto cabe recordar que el Presidente azerí, Ilham Aliyev, afirmaba ante el Ministro de Asuntos Exteriores esloveno y Presidente de turno de la Unión Europea (UE) el pasado 4 de febrero, que Azerbaiyán está lista para la guerra si no se le ofrece otra alternativa para la resolución del conflicto por Nagorno-Karabaj.
 
La extensión del activismo terrorista a repúblicas vecinas de Chechenia en el Cáucaso Norte es una realidad a la que Moscú se enfrenta con determinación y de su importancia da fe la visita realizada el 4 de febrero por el aún Presidente Vladimir Putin a bases militares rusas en Daguestán, Kabardino-Balkaria y Karachai-Cherkessia. En Ingushetia, según algunos analistas la república más volátil de todo el norte del Cáucaso, los asesinatos, los secuestros y el deterioro económico en general son palpables. El 31 de agosto de 2007 eran asesinados cuatro policías al estallar una bomba en Nazrán, capital del territorio y donde el pasado 26 de enero una manifestación opositora era disuelta por las fuerzas del orden produciéndose graves disturbios que provocaron el incendio de dos edificios La represión llevada a cabo por las fuerzas del Presidente inghusetio Murat Zyazikov, un antiguo General del FSB, está siendo investigada desde el 31 de enero nada menos que por el Defensor de los Derechos Humanos ruso.[12] Cabe recordar aquí que en 1992 se produjeron enfrentamientos armados entre ingushetios y osetios del norte por su pugna por el territorio de Prigorodni que causaron más de 600 muertos y 35.000 refugiados y que las relaciones entre ambos territorios se enrarecieron aún más tras el sangriento desenlace de la toma de la Escuela de Beslán. Otra referencia importante a no olvidar fue la toma de Nazrán el 22 de junio de 2004 por terroristas yihadistas de la Yamaat Ingush, que dejaron tras de sí más de 90 muertos.
 
En la también vecina Daguestán, la mayor república del norte del Cáucaso y cuya invasión en agosto de 1999 por el batallón “Nogai” entonces dirigido por Shamil Basayev provocó el comienzo de la llamada Segunda Guerra Ruso-Chechena, en la que aún estaríamos pues ninguna paz o armisticio han sido firmados por las partes, la intensificación de la violencia es mucho más visible: en julio de 2007 eran atacados una columna militar y otra policial, con uno y dos muertos respectivamente y con múltiples heridos en ambos casos. Algunos éxitos de la lucha antiterrorista en los meses siguientes - como la muerte de Rappani Jalilov, conocido como el “carnicero de Daguestán” que moría el 18 de septiembre con dos de sus lugartenientes tras ser asediado en una casa en Novo-Sulak,[13] o la de ocho yihadistas responsables de atentados contra policías y militares que también morían asediados el 12 de noviembre en la capital, Majachkalá - no impedían que los grupos y células activas siguieran su labor criminal. El asesinato del parlamentario Gazimagomed Magomedov en diciembre provocaba el reforzamiento con 3.000 efectivos del dispositivo antiterrorista en la región el día 16 de dicho mes pero la violencia ha seguido como lo atestigua el ataque contra el oleoducto que desde Bakú envía crudo al puerto ruso de Novorossissk y que el 3 de febrero sufría un atentado a la altura de Derbent, en el sur de Daguestán. En Majachkalá, una ciudad de 500.000 habitantes que sufre frecuentes cortes de luz y de gas así como múltiples operaciones antiterroristas, el 6 de febrero se celebraba una manifestación convocada por las denominadas “Madres de Daguestán por los Derechos Humanos y los Desaparecidos” - unos desaparecen a manos de las fuerzas armadas y de seguridad pero otros se enrolan en los grupos yihadistas o como allí se les conoce en los “hermanos del bosque”, que los atraen a través de Internet - recordando todos estos elementos el doloroso escenario checheno.[14] Cabe además recordarse aquí que Daguestán es en términos étnicos la más complicada de las regiones aquí estudiadas. Su envergadura y su complejidad interna llevó al propio Bin Laden a enviar aquí, a mediados de los años noventa del siglo XX, a uno de sus principales colaboradores saudíes, el jeque Abu Omar As-Seif quien fue muerto en noviembre de 2005 por agentes del FSB. A partir de Daguestán, As-Seif actuó hasta su muerte como enlace con Chechenia tras el fallecimiento de su predecesor Abu Al-Walid en abril de 2004 y, al frente de la ONG Fundación Islámica “Al-Huramein”, propagó la ideología yihadista salasista tanto por el entorno inmediato como también por lugares más alejados como Bosnia-Herzegovina o la hoy tan de actualidad provincia de Kosovo.
 
En Kabardino-Balkaria, la toma por 217 yihadistas dirigidos por Shamil Basayev el 13 de octubre de 2005 de su capital, Nalchik, una ciudad de 300.000 habitantes en una pequeña república poblada por 900.000 individuos, ha dejado una estela que algunos grupos y células terroristas querrían emular. Fue el mayor ataque producido en todo ese año en el Cáucaso Norte, provocó alrededor de 90 muertos de los que 37 eran asaltantes, 35 miembros de las fuerzas de seguridad y armadas y 14 civiles. Kabardino-Balkaria tiene un 50% de población caucasiana, un 10% turcomana y un 30% rusa y, como la vecina Karachai-Cherkessia, tiene un complejo mosaico étnico creado expresamente por la Unión Soviética cuando las diseñó como complejas entidades autónomas para dificultar su posible secesión. En ella viene actuando desde hace años un grupo terrorista conocido como Jamaat Yarmuk que ha llegado a contar con más de 400 elementos en sus mejores momentos.
 
Finalmente, Adiguesia es el territorio más occidental del Transcáucaso que siendo el último territorio en rendirse al Ejército zarista a mediados del siglo XIX tiene un 70% de su población formada por rusos que ansían unirse a la región de Krasnodar, pero los minoritarios adiguesios y cherkessios, musulmanes ambos, están cada vez más influidos por la propaganda islamista radical que les llama al levantamiento armado contra la presencia rusa.
 
El recorrido realizado por estos escenarios del Cáucaso y del Transcáucaso nos permite aprehender situaciones que podrían agravarse si la semilla plantada por la declaración unilateral de independencia de Kosovo sirve, como algunos nos tememos, de estímulo para grupos y comunidades que pueden ver en el factor étnico y/o religioso la base principal para constituirse en Estados o para emprender o agudizar delirantes luchas emancipadoras en las que se manipulan sin rubor agravios históricos y pretendidas superioridades religiosas.

 
 
Carlos Echeverría Jesús (Madrid, 26 de marzo de 1963) es Profesor de Relaciones Internacionales de la UNED y responsable de la Sección Observatorio del Islam de la revista mensual War Heat Internacional. Ha trabajado en diversas organizaciones internacionales (UEO, UE y OTAN) y entre 2003 y 2004 fue Coordinador en España del Proyecto "Undestanding Terrorism" financiado por el Departamento de Defensa de los EEUU a través del Institute for Defense Analysis (IDA). Como Analista del Grupo asume la dirección del área de Terrorismo Yihadista Salafista.
 
 
Notas


[1]MAÑUECO, Rafael M.: “Un asesor de Putin dice que Kosovo elevará el terrorismo en el mundo” ABC 24 febrero 2008, p. 39.
[2]Xinjiang, territorio poblado por uigures musulmanes y fronterizo con Afganistán y con el convulso Asia Central ex-soviético, constituye una de las principales preocupaciones de seguridad del Gobierno chino y su situación podría verse agravada ante el estímulo kosovar. Véase REINOSO, José: “China muestra preocupación por la secesión de Kosovo” El País 19 febrero 2008, p. 4.
[3]CHIVERS, C.J.: “Chechenia revive bajo un gobernante de hierro” El País-The New York Times 11 octubre 2007, p. 6, y FERNÁNDEZ, Rodrigo: “Grozni sale del infierno” El País 26 diciembre 2007, p. 6.
[4]Para seguir las declaraciones y las actividades de los yihadistas chechenos véase la página electrónica de la agencia de noticias Kavkaz Center en <www.kavkazcenter.org>.
[5]CHIVERS, C.J.: “Renacer sufí en Chechenia bajo la mirada del Kremlin” El País-The New York Times 8 junio 2006, p. 2.
[6]Debemos recordar que la República de Ichkeria fue reconocida por el régimen afgano de los talibán, quienes brindaron apoyo a los terroristas chechenos, y que la “causa chechena” ha sido desde hace más de una década un imán que ha atraído a combatientes Nyihadistas de todo el orbe musulmán para combatir a los rusos. Véase al respecto el análisis de Youri ROUBINSKI: “Les États de l’Asie Centrale face aux problèmes de l’islamisme” Géopolitique nº 72, diciembre 2000.
[7]FERNÁNDEZ, Rodrigo: “Tropas prorrusas matan al líder independentista de Chechenia” El País 18 junio 2006, p. 10.
[8]“Rusia mata al jefe de Al Qaeda en el Cáucaso” El País 27 noviembre 2006, p. 9.
[9]“Rusia se atribuye la muerte del líder separatista checheno Basayev cuando preparaba un atentado” El Mundo 11 julio 2006, pp. 1 y 24.
[10]FERNÁNDEZ, R.: “Las fuerzas chechenas matan al líder guerrillero Rustam Basáyev” El País 25 agosto 2007, p. 6.
[11]ISMAYILOV, Rovshan: “Azerbaijan: terror attack foiled in Baku” Eurasianet.org 29 octubre 2007 y, del mismo autor, “Azerbaijan: evaluating the radical islamic security threat” Eurasianet.org 30 noviembre 2007, ambos en <www.eurasianet.org>.
[12]DUDAYEV, Umait: “Ingushetia Crisis Deepens” Institute for War and Peace Reporting 6 febrero 2008, en <www.iwpr.net>.
[13]“Necrológicas: Rappani Jalilov. Azote terrorista islámico en Daguestán” El Mundo 26 septiembre 2007, p. 6.
[14]ALIKHANOV, Revaz: “Daguestani Students Volunteer for Islamist Groups” Institute for War and Peace Reporting 23 enero 2008, en <www.iwpr.net>.


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