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Un Gobierno para Pakistán
En letra impresa nº 909   |  26 de Febrero de 2008
 
(Publicado en ABC, 26 de febrero de 2008)
 
El asesinato de Bhutto rompió un proceso electoral cuyas consecuencias se habían intentado controlar con extremo cuidado. Era un paso más en el proceso de transición de una dictadura militar a la democracia. Tanto Estados Unidos como las grandes potencias europeas habían tratado de convencer al Partido Popular de la difunta Bhutto de que aceptara formar parte de una nueva mayoría parlamentaria con el partido del presidente y antiguo dictador Musharraf.
 
Tras una primera fase de relativo optimismo el clima se enrareció tras la depuración, absolutamente ilegal, del Tribunal Supremo, hecha por el presidente para evitar obstáculos a su renovado nombramiento. Un acto de esa naturaleza suponía un desprecio a las reglas de la democracia que dificultaba el entendimiento.
 
La llegada de Bhutto a Pakistán, tras años de exilio, dio paso a otro desencuentro. Los populares acusaron a Musharraf de no darles suficiente cobertura de seguridad. El asesinato de su candidata pareció confirmar las peores sospechas, hasta el punto de que acusaron a los servicios de inteligencia de estar detrás de lo ocurrido.
 
No sólo el Partido Popular responsabilizó a Musharraf. El castigo sufrido por sus seguidores en las recientes elecciones supuso un referendo contra su persona. Hoy el presidente ni retiene el mando de las Fuerzas Armadas ni tiene suficiente apoyo en el Parlamento. Muchos desearían forzar su definitiva desaparición política, pero ni es fácil ni quizás lo más sensato. Carente de poder ya no es un problema. Lo urgente es constituir una mayoría parlamentaria que permita la formación de un gobierno fuerte, capaz de hacer frente a los problemas reales, empezando por el islamismo en todas sus versiones.
 
La inestabilidad política y el ambiente de tensión sólo favorecen a los radicales, a los que buscan desestabilizar el sistema y debilitar a las Fuerzas Armadas para, al fin, trasformar Pakistán en un emirato islamista dotado de misiles de alcance medio y cabezas nucleares. Urge formar gobierno y dejar atrás esta etapa triste y escabrosa.

 


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