No sabemos si es porque el pistoletazo de salida de la Campaña Electoral se ha dado en febrero, mes de segundas rebajas en los comercios, lo que ha motivado a los responsables en este asunto de Ferraz a llevar a cabo una Campaña de saldo.
Se regala un Manual, que en vez de centrarse en datos y argumentos, destila bilis. El diario ABC lo ha descrito en un titular que se explica solo: “El PSOE aplica ya el manual del miedo a la ‘vuelta’ del PP”. Para Libertad Digital, el temor de un Zapatero que no las tiene todas consigo está claro. “El PSOE, temeroso de una gran abstención, llama a la movilización de sus bases”.
Lo que también ha podido saber la opinión pública es que Zapatero manda en su casa. Tras las confidencias con el periodista Iñaki Gabilondo una vez finalizada la entrevista mantenida en Cuatro, se ha puesto la máquina de la tensión, de la dramatización, a trabajar a toda pastilla.
Los que se autocalifican de progresistas, parecen dispuesto a utilizar las bazas que el PSOE viene empleando cada vez que se ve acorralado por las encuestas. Hasta los más jóvenes recordamos la campaña del doberman. Tampoco se nos cae de la retina la Jornada de “reflexión a gritos” del 13M, donde el ahora ministro del Interior, pedía un Gobierno que no mintiera. Un ministro cuya credibilidad no necesita mayor comentario, cuando sabemos de las conversaciones y negociaciones con ETA, a la vez que lo negaba.
La explicación podría ser esta. El Partido Socialista no contempló casi en ningún momento que el Partido Popular se recuperara tan rápidamente del batacazo electoral a todas luces inesperado. El cordón sanitario no ha funcionado, ni el Pacto del Tinell ha dado los resultados esperados. Los populares no se han amilanado y su electorado está más motivado que nunca.
Si un extranjero que no supiera nada de la política española se dedicara a leer los periódicos de los últimos dos meses, creería que el Gobierno está en la Oposición y no gobernando, como es el caso real.
Nunca antes un Gobierno se presenta a unas elecciones generales tan reñidas con tan poco tono muscular. Parece como si se le hubiera agotado la cuerda, se encontrara a mitad de la carrera y de vez en cuando, se encontrara con alguien que le ofrece una botella de agua para seguir corriendo, aunque sin pulso.
En paralelo, el actual partido de la Oposición, lleva meses entrenándose, y está corriendo esta carrera de fondo pisando firme, casi con precisión cronométrica.
Un Rajoy sin corbata, sonriente, que apela a la razón y al corazón, no es lo que se esperaba. Un hombre que ha presentado a su familia, que combina la campaña tradicional con las posibilidades de las nuevas tecnología, tampoco se tenía previsto.
Tampoco se contemplaba que el Partido Popular se comprometiera de la manera que lo está haciendo con propuestas de gran calado en la sociedad española como es el tema de la inmigración, la delincuencia perpetrada por menores o la seguridad ciudadana.
Por si fuera poco, Mariano Rajoy está siendo apoyado por quienes constituyen el corazón de Europa en este momento, Sarkozy y Merkel principalmente.
El equipo electoral de Mariano Rajoy está animado por el éxito obtenido en las municipales. Pío García Escudero se ha descubierto como buen estratega, que sabe negociar con un José Blanco, que es duro de pelar, que conoce el juego perfectamente y que no tiene miedo a medirse con cualquiera.
El candidato socialista ha detectado perfectamente lo que pasa: el millón y medio que apostó por él en 2004 no está por ninguna parte, o si se quiere, se ha vuelto mucho más exigente. Un electorado que votó bajo un estado emocional de primera magnitud y que ahora, más sosegado, no ha encontrado en su presidente lo que esperaba.
Ese millón y medio necesita munición para volver a creer en él. Y la maquinaria ya está engrasada desde la Juventudes Socialistas, apoyados por los que se autodenominan representantes de la cultura, que han pedido como previa condición, la aprobación de Canon Digital. Un impuesto indefendible en una sociedad donde los ciudadanos no pueden estar en cuarentena por si hacen algo que no es debido. Eso es propio de regímenes totalitarios, no de una sociedad que ha alcanzado niveles de libertad como nunca en la historia de España.
Las encuestas dan una pírrica ventaja al PSOE sobre el Partido Popular. Es más, si el PSOE revalida en el Gobierno, Zapatero no quiere verse en la tesitura de esta legislatura. Quiere gobernar sin las ataduras de los nacionalistas, que después de emplearse a fondo en mimarlos durante estos cuatro años, están frotándose las manos de pensar que el empate técnico que tienen los dos grandes presidenciables les va a colocar en una posición privilegiada... eso, si ante los resultados, PSOE y PP deciden entenderse.
Esta es la apuesta de Mariano Rajoy si gana las elecciones pero no obtiene una mayoría cómoda que le permita gobernar con cierta tranquilidad. El candidato popular es consciente de que España se la juega también en esta legislatura. Sabe de la preocupación de la mayoría del electorado ante el dibujo que se presenta y considera que los españoles acabarán agradeciendo que ambos gigantes se unan ante un nacionalismo que se ha radicalizado en los últimos tiempos.
Sin embargo, el equipo de Ferraz no contempla esa posibilidad. Considera que el electoral no entendería bien esa “unión de hecho a la alemana” después de toda una legislatura de talante crispado.
Por eso, hay que recuperar la calle. Hay que volver a la tensión e incluso, exagerar, con tintes melodramáticos.
Este panorama se está trasladando a los medios, que también andan revueltos en los últimos tiempos y “tensionan” a su manera.
El ejemplo más claro está en la manera en que se han analizado los últimos movimientos en las principales cabeceras españolas.
Tras el nombramiento de Ángel Expósito como nuevo director del diario ABC, le ha seguido la cúpula de La Razón, que ha regresado a sus orígenes. Las carreras de los cuatro profesionales que han cambiado de cabecera- José Antonio Vara, Pablo Planas, José Antonio Navas y Tomás Cuesta- procedía del diario estrella del Grupo Vocento y que se marcharon con Luis María Ansón hace diez años.
Este cambio de plaza ha sido calificada por El País como un signo inequívoco de que ABC respalda la “línea dura” del PP. Este diario señala que el nuevo director de La Razón, el catalán Francisco Marhuenda, está estrechamente relacionado con el Partido Popular. “En 1995 fue elegido diputado autonómico en el Parlamento de Catalunya. Un año más tarde fue nombrado jefe de gabinete de Mariano Rajoy, a la sazón, ministro de Administraciones Públicas.”
Que los medios tenga estrecha afinidad política no es nada nuevo. Detrás del diario Publico están amigos personales y colaboradores directos del presidente del Gobierno. La afinidad de uno de sus socios, José Miguel Contreras, con Miguel Barroso, ex secretario de Estado de Zapatero, ofrece pocas dudas.
Otro ejemplo claro es de Cuatro y el presentador del Telediario, Iñaki Gabilondo. Una confesión de la naturaleza que hizo el presidente del Gobierno después de la entrevista solo se puede hacer con la seguridad de que el apoyo es total.
La “tensión” hasta sus últimas consecuencias
La legislatura del consenso acaba como empezó: con la demonización de todo aquello que se salga del patrón previamente establecido.
El cariz de tensión que está tomando la Campaña Electoral está sustentada en varios aspectos.
Por un lado, la estrategia oficial del Partido que Gobierna: el Manual de Candidatos socialista y la campaña de las juventudes del PSOE.
En paralelo, la estratégica oficiosa encabezada por una parte de la autodenominada cultura. Para terminar, la respuesta de una parte del electorado que se considera afín a los nacionalismos radicales.
Sobre el Manual de Candidato, ABC afirma, bajo el editorial “Adoctrinar para crear tensión”, que “crear este ambiente por intereses partidistas es una actitud profundamente rechazable en una democracia que proclama el pluralismo político como valor constitucional del máximo nivel. La discrepancia es, por supuesto, lícita y enriquece el debate, pero la descalificación, el insulto y la mentira interesada causan un grave daño a la legitimidad del sistema”.
La Campaña de las Juventudes Socialistas lleva el lema “No es lo mismo. Son los mismos”. Se enarbola la bandera de la progresismo, y dibuja a un PP “autoritario, retrógrado y prehistórico”.
La Campaña pretende dirigirse al sector más joven del electorado como segmento fundamental para consolidar el cambio de 2004. Según Sergio Gutiérrez, presidente de las Juventudes socialistas, dicho cambio “ha supuesto la ampliación de los derechos ciudadanos y un importante aumento en la inversión de políticas sociales”.
Para confirmar estos hechos, no se han presentado dados que lo avalen, ni propuestas que las mejoren. No hay tiempo, quedan 15 días. Lo más rápido es presentar una cartelería imágenes en dos bloques. A la izquierda, tres fotografías de un Frankenstein, un dinosaurio y una chica vestida a lo retro.
A la derecha, Aznar, Rajoy y Acebes. Las imágenes son descritas de la siguiente manera: “Películas que meten miedo, sí reza”, bajo la imagen del protagonista de la novela de Mary Shelley.
A su derecha, una fotografía de Aznar en la que se dice “políticos que metan miedo, no”. La serie sigue con otra imagen de un dinosaurio y un texto que sostiene: “Animales prehistóricos, sí”. Al lado, Rajoy con la leyenda “Políticos prehistóricos, no”. Una tercera comparación, la de una chica vestida al estilo retro, y al lado Ángel Acebes con su correspondiente texto: “Políticos retro, no”. En resumen, el PP “mete miedo, es prehistórico y es retrógrado”.
Esta secuencia queda muy bien descrita y ampliada en el diario ABC, que bajo su nueva dirección parece dispuesto a tomar la iniciativa en cuestiones de denuncia como esta, a través de un lenguaje directo, llano y muy claro. Incluso, incisivo. Otra prueba es el titular “batallón de grúas, contra un mitin del PP”. Comenta cómo algunos asistentes a un mitin de Esperanza Aguirre en Toledo, donde fue acompaña por María Dolores de Cospedal, encontraron a la salida que su coche había sido retirado por la grúa y otros fueron sancionados.
Pero volviendo a los mensajes de Campaña, frente a la cartelería mencionada, el diario Público reproduce uno de los videos de campaña del Partido Popular, donde se recrea una escena familiar que escucha a Zapatero decir que lo de la crisis no es tan grave, mientras la familia es desahuciada.
El titular: “Spot de campaña del PP. El Partido Popular apuesta por la parodia en su primer spot para la campaña de las elecciones generales”.
En páginas interiores, compara la campaña electoral de Guatemala con la del Partido Popular. “El PP esconde la mano dura. El lema de los conservadores prácticamente copia el Mano dura, cabeza y corazón del Partido Patriota de Guatemala. Ambas formaciones comparten asesor de comunicación”.
Otro titular de esta cabecera también parece en sintonía con la consigna de tensión: “El PSOE pide la dimisión del trío de la mentira del 11-M. Los socialistas responden así, al portavoz de Interior del PP, Ignacio Astarloa, quien exigió la dimisión de Rubalcaba por el proceso de paz”.
El Periódico de Catalunya centra su atención en los personajes de la campaña, a sabiendas de que unos y otro despiertan pasiones encontradas en los electorados opuestos y en temas que sabe que surtirán el mismo efecto.
“El PSOE pasea a González mientras el PP oculta a Aznar. El exjefe del Ejecutivo socialista estará en 10 actos, y el expresidente conservador, en tres”
“Rajoy caldea el debate y tilda a Zapatero de ‘gran mentiroso’”. “Recupera la dureza en el discurso sobre la negociación con ETA.
“Zapatero se jacta de haber "dejado a Bush con sus tropas y su guerra ilegal"
La “otra campaña”
Los artistas afines a la causa del presidente del Gobierno vuelven a prestarle su apoyo. Algo perfectamente lícito y que se hace en muchos países. Lo que no tiene visos de ser tan ético es la manera en que se está haciendo: desde el insulto y la descalificación, a la que se ha sumado el conductor de Hoy por Hoy, Carles Francino.
Comenzó con insultos durante la ceremonia de los Goya, seguido del manifiesto de la Plataforma PAZ, un video promocional “Zapatero es mi alegría”. Finalmente, una plataforma denominada Coalición Cultural, ha entregado un manifiesto en la sede del Partido Popular de Madrid, para pedir respeto. Funcionó con el No a la Guerra y se espera que funcione ahora también.
Los diarios afines al Partido Popular siguen una línea parecida para mostrar su desacuerdo con esto.
Se puede destacar el editorial de La Razón, que resume la situación: “Soluciones, no propaganda. Mientras Mariano Rajoy hace propuestas concretas, Zapatero se rodea de aduladores.
La firmeza mostrada por Rajoy ha sido muy bien acogida entre los medios afines.
El Confidencial: “El PP pierde el miedo a los artistas del No a la Guerra”. Un titular esperable en este diario digital dirigido por Jesús Cacho, quien hace algunos años publicó uno de los libros más polémicos de entonces “El asalto al Poder”. Uno de los periodistas que antes se atrevió a criticar el devenir de los asuntos y negocios durante los gobiernos de Felipe González, y relacionándolos con el poder de Polanco.
La Razón: “Rajoy carga contra los artistas y el ‘socialismo de los millonarios’”.
El Mundo: “Rajoy: Los conocemos... son los de canon diogital!”. “Denuncia el socialismo millonario y advierte a los artistas pro Zapatero de que suprimirá la tas que cobran a los ciudadanos”.
Agredidas o increpadas, según se lea
Tres ejemplos bastante tristes confirman que esta es la Campaña de la demonización, la tensión y la dramtización. Las agresiones que han padecido María San Gil, Dolors Nadal y Rosa Díez son el ejemplo más vergonzoso de que una parte de nuestra sociedad no está dispuesta a convivir con los que no piensan exactamente igual que ellos.
En vez de saldar la opinión y preferencias en las urnas el 9 de marzo, se ha armado toda una estrategia de intimidación a personas y en lugares representativos.
El coraje de María San Gil está fuera de toda duda. Hasta el punto, que ha rechazado ir en la lista electoral para seguir trabajando por la libertad de su tierra desde allí mismo.
Dolors Nadal también ha sido agredida en Catalunya, comunidad que ha protagonizado una de las legislaturas más difíciles a causa de los nacionalismos radicales.
A Rosa Díez tampoco se le ha perdonado su disidencia con la línea imperante en el PSOE donde ella ha militado toda la vida. Otra mujer que ha demostrado que es capaz de llevar su militancia hasta sus últimas consecuencias.
Es curioso observar cómo se han escogido cuidadosamente los calificativos para titular estos hechos. También llama la atención la facilidad para contar exactamente a los presuntos responsables en cada situación.
Se ha destacado la reacción, o falta de ella, de los políticos en cada caso, así como los responsables indirectos de que ocurran estas cosas.
El Periódico y La Vanguardia titulan que “Rajoy también culpa a Zapatero de los ataques a San Gil, Nadal y Díez”.
Público: “El PP culpa a Zapatero de los incidentes con Rosa Díez, María San Gil y Dolors Nadal. Rajoy asegura que estas cosas pasan ‘cuando se echa leña al fuego y Esperanza Aguirre sostiene que representan la tensión que busca Zapatero”.
Libertad Digital: “ Medio centenar de radicales atacan a Dolors Nadal en una universidad de Barcelona”.
ABC: “La Generalitat considera un ‘caso aislado’ la agresión a la candidata del PP por Barcelona. Nuevas coacciones contra el PP. Radicales gallegos abren otra campaña de agresiones e insultos a dirigentes del PP”.
El País: “Rosa Díez boicoteada por estudiantes en al Complutense. 50 radicales impiden dar una conferencia a Dolors Nadal, del PP. 25 radicales increpan a Maria San Gil en Santiago”.
La Razón: “Nuevo ataque radical contra el PP. El socialista Touriño niega una condena de su gobierno al intento de agresión a Maria San Gil. El Parlamento fracasa en la aprobación de una declaración institucional por los obstáculo del PSOE y BNG”.
El Mundo: “Un grupo de independentistas intenta agredir a la candidata del PP en Barcelona.
El Mundo, fiel en su línea de demostrar con una amplia batería de datos, hace un recuento de los acosos sufridos por el Partido Popular a lo largo de estos años, como muestra de que no son casos aislados.
Además, editorializa sobre la cuestión. “Nueva agresión nacionalista al PP: Los pactos de Zapatero con el BNG y ERC han contribuido a que crezca la presión y la agresividad de los más radicales”
El País: “Rajoy pierde el respecto a Zapatero. El líder del PP, en un inusual tuteo al presidente, le culpa de los ataques sufridos en la universidad por Rosa Díez, María San Gil y Dolors Nadal”.
“Cientos de artistas se sienten atacados por el PP”.
No queda tiempo
Las elecciones están encima. No hay margen para explicar lo que no se ha hecho. Hay que apelar al corazón y nada mejor que sacar a pasear fantasmas y utilizar todas las herramientas que puedan inclinar la balanza.
El Partido Popular pisa los talones al PSOE y esto es motivo de gran preocupación.
¿Qué pasaría si la época de la subvención concedida por criterios de afinidad pasara a mejor vida?
¿Y si se recuperara el consenso y se minimizará el efecto devastador de una política centrífuga?
La verdad, es que la situación es dramática para algunos.