Radiografía de los yihadistas salafistas extranjeros en Irak
Análisis nº 260 | 5 de Febrero de 2008
El tan manido tema de la afluencia a Irak de combatientes yihadistas salafistas extranjeros, cuya interrupción nadie duda que contribuiría substancialmente a la resolución de este conflicto, ha pasado desde septiembre de 2007 a ser una realidad mucho mejor conocida y, gracias a ello, potencialmente más fácil de combatir. Aunque desde hace años documentadísimos análisis como los de Anthony H. Cordesman publicados por el Center for Strategic and International Studies (CSIS) de Washington DC contribuían a iluminar una cuestión tan compleja como era y es la de desentrañar los arcanos del terrorismo yihadista salafista en suelo iraquí,[[1] ] la intervención por fuerzas de la Coalición el pasado septiembre en Sinjar, a unos 10 kilómetros de la frontera con Siria, de un jugoso archivo de más de 700 fichas de yihadistas extranjeros llegados al país desde agosto de 2006 ilustra con incontables datos como el origen, el perfil profesional, el objetivo o el enlace con la red de dichos terroristas.[[1] ] Ello ayudará sin duda a interrumpir las vías de acceso de dichos instrumentos del terror a Irak y, además, sirve ya para identificar con más nitidez a los Estados de los que provienen y por los que transitan obligándoles a hacer un esfuerzo adicional a estos en esa labor que debe de ser común de lucha contra este terrorismo atroz que nos amenaza a todos. Es importante destacar que la intervención de tan valiosa información no se debió al azar sino que se produjo en el transcurso de una detallada investigación llevada a cabo para intentar estrangular los flujos de terroristas extranjeros a Irak, una empresa a la que todos los Estados pueden contribuir independientemente de su actitud hacia los EEUU o hacia el Gobierno de Bagdad.
Es significativo que según fuentes de la investigación la red desarticulada en Sinjar, aún no sabemos si total o parcialmente, controlaría el 90% de los flujos de extranjeros a Irak. Aunque las autoridades de Estados como Arabia Saudí o Libia saben perfectamente que el yihadismo salafista en su principal enemigo y aunque algunos también lo sabíamos desde antiguo bueno será que en el seno de las propias sociedades árabomusulmanas se identifique claramente al enemigo, con frecuencia ocultado o semiocultado tras el interesado velo de una oposición barnizada de principios religiosos o de la legitimidad de luchar contra ocupantes occidentales y/o sionistas. Por de pronto parece que en Irak la operación contra la red de Sinjar sí está permitiendo a las Fuerzas Armadas iraquíes y a las de la Coalición ser más eficaces en la lucha contra el terrorismo en las últimas semanas, con importantes detenciones realizadas en el marco de la Operación Cosecha de Hierro desarrollada en el norte de Irak desde principios de enero.
Perfiles, rutas y objetivos de los terroristas
Una primera aproximación a las detalladas fichas intervenidas, que confirma de nuevo la obsesión de los cuadros superiores del yihadismo salafista con Osama Bin Laden a la cabeza por la buena organización de la empresa que lideran, nos demuestra tanto que las cifras de combatientes del Yihad guerrero van viéndose progresivamente mermadas como que van cambiando los grupos nacionales dominantes, con unos saudíes que siempre han sido uno de los grupos más nutridos ocupando el primer puesto y con los magrebíes ocupando también una posición destacada, con los libios sustituyendo ya en importancia a los argelinos. Saudíes y libios constituyen el 60% de las fichas intervenidas de terroristas llegados a Irak en el año analizado, entre agosto de 2006 y septiembre de 2007.
Aunque los esfuerzos para frenar la llegada de dichos terroristas extranjeros van dando sus frutos y su afluencia se ha ido reduciendo en los últimos meses - de los 80 a los 110 contabilizados mensualmente en la primera mitad de 2007 se habría pasado a 60 mensuales entre julio y septiembre y a 40 en octubre - no ha de bajarse la guardia pues ello permitiría la vuelta a los nefastos escenarios anteriores. El que 305 de las 700 fichas intervenidas, el 41%, correspondan a saudíes dice mucho de la necesidad de intensificar la lucha antiterrorista - que incluya también la lucha contra la propaganda y el proselitismo - en Arabia Saudí donde la estabilidad interna hace largos años que es desafiada por esta ideología violenta.[[1] ] Pero no debemos de olvidar que junto a unas autoridades presionadas por Washington para que se esfuercen en una obligada lucha antiterrorista que por otro lado les interesa hacer pues Bin Laden y sus secuaces consideran a la élite gobernante en Riad como apóstata en el Reino hay múltiples individuos y organizaciones caritativas que siguen apoyando el terrorismo a la vez que allí gravita la perniciosa idea de que hay que apoyar a los combatientes suníes para evitar que los shiíes, numéricamente más numerosos, se acaben haciendo con el control de Irak. En términos operativos la abundante información contenida en las fichas es útil también para la lucha antiterrorista del Gobierno saudí pues estas indican que 45 de los ciudadanos del Reino en ellas representados proceden de Riad, 38 de La Meca, 20 de Buraidah, 15 de Jawf y Sakakah, 13 de Jeddah y 12 de Medina.
En cuando al componente magrebí, siempre tan sensible para países como España, este ofrece datos esclarecedores sobre la implantación del yihadismo salafista en todos los países de nuestra vecina subregión norteafricana correspondiendo 291 de las 700 fichas intervenidas a magrebíes, un 39%. Hasta 137 de las detalladas fichas analizadas, el 18%, corresponden a ciudadanos libios, enemigos enconados del ahora dialogante Coronel Muammar El Gadaffi y de sus socios y aliados entre los que nos contamos. Es significativo también comprobar cómo 50 de esos 137 libios proceden de la ciudad de Darnah y de su área circundante, precisamente uno de los principales hervideros yihadistas en suelo libio situada en la inestable parte oriental del país.[[1] ] La importancia de los magrebíes de otros orígenes se mantiene pues tras saudíes y libios y quedando en tercer lugar los yemeníes (con 68 fichas) les llega el turno a los argelinos (64 fichas) - que en su mayor parte proceden de El Oued - y, tras los sirios (56 fichas), a los marroquíes (50 fichas) - la mayoría procedentes de Casablanca, Tetuán y Tánger - y a los tunecinos (38 fichas). Ya mucho más lejos se sitúan los jordanos (14 fichas), los turcos (6 fichas) y los egipcios (2 fichas).
En cuanto a las rutas de acceso de los terroristas a Irak y aparte de la frontera con el contradictorio reino saudí es importante destacar que la operación contra la célula de Sinjar, localidad colindante con Siria, se producía en el marco de la susodicha investigación sobre la penetración de terroristas extranjeros y que dicha célula era responsable del paso ilegal entre Qaim, en la provincia de Al Anbar, y la frontera con Turquía. Es significativo que Siria, país tradicionalmente de tránsito y entrada de dichos terroristas a Irak y donde estos también llevan años combatiendo al régimen de los Al Assad sólo aporte 56 nacionales a las fichas de Sinjar, el 8% del total, pero ello no debe quitar hierro a la importancia del activismo yihadista salafista dentro y fuera de Siria: en España lo sabemos bien con Abu Daddah y Mustafá Setmarian como destacados representantes del yihadismo sirio-español conectado directamente con la red Al Qaida.
Es indudable que esta operación, de la que podrían obtenerse nuevos éxitos en la lucha antiterrorista en el futuro, unida a la revuelta de grupos tribales suníes contra los yihadistas salafistas de Al Qaida en Mesopotamia y otros grupos, podrán contribuir a neutralizar uno de los factores de inestabilidad en el país, pero también conviene destacar que la capacidad de estos terroristas para hacer daño, a través de atentados de diverso tipo entre los que priorizan los suicidas y alimentando entre otros funestos objetivos el enfrentamiento entre suníes y shiíes, sigue siendo aún muy importante como la realidad nos demuestra a diario. Si bien algunas fuentes destacaban que tras la operación de Sinjar el número de atentados suicidas cayó hasta los 16 en octubre no es menos cierto que estos han vuelto a recuperar el ritmo, máxime desde que el propio Osama Bin Laden llamara el pasado 30 de diciembre a intensificarlos. Junto al objetivo también perseguido en Pakistán de dividir con sangre a suníes y shiíes,[[1] ] se sigue alimentando la violencia contra los suníes que colaboran con el Gobierno de Bagdad y con las fuerzas de la Coalición.[[1] ] Cabe recordar que antes que Bin Laden su número dos, Ayman Al Zawahiri, había llamado el 16 de diciembre a todos los suníes a unirse para combatir los esfuerzos de normalización e integración de Irak.
Es indudable que la información contenida en las fichas de Sinjar ha sido, es y seguirá siendo enormemente útil en la lucha contra el terrorismo yihadista salafista dentro y fuera de las fronteras de Irak.[[1] ] Su descubrimiento sirve sin duda para desdecir al caudillo de los yihadistas salafistas en este país árabe, Abu Umar Al Baghdadi, quien el pasado 4 de diciembre señalaba que su combate es ante todo y sobre todo iraquí y que los combatientes extranjeros bajo su estandarte no superarían los 200: con más de 700 fichas que recogen incluso domicilios y números de teléfono de los yihadistas está más claro que nunca que hay individuos de fuera de Irak que quieren reventar los esfuerzos de paz en el país y que los esfuerzos de nuestras Fuerzas y Cuerpos de la Seguridad del Estado contra las células terroristas que nos amenazan a nosotros mientras alimentan el yihadismo en Irak no sólo son legítimos y necesarios sino que requieren de todo nuestro apoyo y comprensión.
Carlos Echeverría Jesús (Madrid, 26 de marzo de 1963) es Profesor de Relaciones Internacionales de la UNED y responsable de la Sección Observatorio del Islam de la revista mensual War Heat Internacional. Ha trabajado en diversas organizaciones internacionales (UEO, UE y OTAN) y entre 2003 y 2004 fue Coordinador en España del Proyecto "Undestanding Terrorism" financiado por el Departamento de Defensa de los EEUU a través del Institute for Defense Analysis (IDA). Como Analista del Grupo asume la dirección del área de Terrorismo Yihadista Salafista.
Notas
[[1]]Véase a título de ejemplo OBAID, Nawaf y CORDESMAN, Anthony H.: Saudi Militants in Iraq: Assessment and Kingdom’s Response Washington DC, CSIS, 19 noviembre 2005.
[[1]]El primero en analizar en un medio abierto y en detalle tan rica información fue el periodista Richard A. OPPEL: “Foreign Fighters in Iraq Are Tied to Allies of US” The New York Times 22 noviembre 2007, en <www.nytimes.co/2007/11/22/world/middleeast/22fighters...>.
[[1]]Una importante contribución a la lucha antiterrorista desde la religión sería la condena pronunciada en octubre de 2007 por el Gran Mufti de Arabia Saudí, el Jeque Abdulaziz Al-Asheik, contra quienes envían jóvenes a Irak “a cometer actos odiosos que no deben de asociarse en ningún caso con el Islam”. Pero aún más importante sería que tales mensajes se hicieran contínuos y generalizados en el país y dirigidos contra este y contra otros objetivos que hoy por hoy se siguen considerando, lamentablemente, como legítimos.
[[1]]Sobre la importancia de esta región libia en el activismo yihadista salafista en el país magrebí véase ECHEVERRÍA JESÚS, C.: El radicalismo islamista en el Magreb. Desarrollos recientes de un terrorismo persistente Madrid, Instituto Universitario de Investigación sobre Seguridad Interior (IUISI), Análisis nº 18, enero 2006, p. 14.
[[1]]Como ejemplo de ofensiva reciente contra los shiíes, a quienes los yihadistas salafistas consideran musulmanes desviados y califican de idólatras y apóstatas, véase el atentado suicida contra una mezquita shií en el barrio de Kohati de la ciudad paquistaní de Peshawar. “Pakistán. 10 muertos en un atentado contra una mezquita” El País 18 enero 2008, p. 10.
[[1]]Entre los atentados más recientes en estas líneas destacan el ataque suicida producido el 17 de enero contra un grupo de fieles ‚shiíes en Baquba en plena celebración de la Ashura, que se saldó con 8 muertos y 12 heridos, y el también suicida producido anteriormente contra los asistentes a un funeral shií en Bagdad, el 1 de enero, que costaba la vida a 30 personas y hería a 32. Véanse “Irak. Un ataque suicida contra fieles chiíes causa ocho muertos” El País 18 enero 2008, p. 10 y “”30 muertos en un atentado durante un funeral en Irak” El País 2 enero 2008, p. 12. En cuanto a la ofensiva contra los suníes que trabajan con la Coalición para combatir a Al Qaida destaca el asesinato en un doble atentado también suicida, producido el 9 de enero en el barrio bagdadí de Adhamiya, del Coronel Rial Al Samarrai, comandante en el citado barrio de las milicias ‘Sahwa’, creadas por tribus suníes para enfrentarse a la red de Bin Laden. Véase “EEUU lanza en Irak una dura ofensiva contra Al Qaeda” El País 9 enero 2008, p. 5.
[[1]]El Combating Terrorism Center de la Escuela Militar de West Point ha elaborado un primer análisis de dicha documentación y sigue estudiándola en profundidad. Véase FELTER, Joseph y FISHMAN, Brian: Al Qaida’s Foreign Fighters in Iraq: A First Look at the Sinjar Records Military Academy Combating Terrorism Center, Report Number A 689474, 31 páginas, en <www.ctc.usma.edu>.
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