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Afganistán, dos años después; de mal en peor
Colaboraciones nº 2157   |  31 de Enero de 2008
 
Introducción
 
A través de diferentes diarios y publicaciones he seguido el proceso de reconstrucción de Afganistán desde el 26 de marzo de 2006, cuando abandoné el país, hasta la fecha de hoy, y los especialistas no parecen satisfechos con el resultado.
 
Algunos aspectos de la actual realidad afgana lo confirman. Son los siguientes:
 
1.-Incremento de la capacidad operativa de las guerrillas y clara muestra de la incapacidad de las redes de inteligencia y de la Policía Afgana para desmontarlas.
 
2.-Incremento de la cosecha de opio, (con resultado récord en 2007, según se informa) y la reorganización de las redes de producción y distribución.
 
3.-Los “señores de la guerra” y “los clanes tribales (controladores de la producción de opio) han aumentado su poder.
 
4.-Tribus fronterizas de Uzbequistán y Pakistán intervienen en los asuntos internos de Afganistán.
 
Antecedentes
 
Durante mi permanencia en Maimana[1] conocí en detalle tan solo la situación  de la Provincia de Faryab, en el norte de Afganistán, pero no tengo dudas respecto a que muchos padrones e indicios recogidos en una labor de cognición  se han cumplido en todo el país.
 
Huelga decir lo inmenso, remoto, inaccesible y hostil del territorio afgano. Era imposible controlarlo en ese momento y más debe serlo ahora, en las condiciones presentes. Los datos aportados en el presente trabajo muestran la falta de recursos de la policía, el poder de los “grupos tribales” y la incapacidad del gobierno legal para ejercer autoridad dos años atrás. Tal vez estén desactualizados, pero de todas formas pueden ser un aporte de experiencia y base de análisis para el futuro.
 
La Provincia de Faryab en el 2005
 
No había  datos oficiales del total de  población, estimada en un millón y medio de habitantes. La división administrativa comprendía trece distritos.[2] Se detallan a continuación las cifras y se menciona la fuerza policial presente, haciendo notar su escasez, causa de un serio problema de inseguridad para la población. Se excluyen algunos Distritos y se enumeran los más convulsivos.
 
Dawlat abad.- Población de 112.000 personas, con mayoría pasthoó, etnia  de la cuál provienen gran parte de los miembros del movimiento Talibán. La fuerza policial era de 28 oficiales y 40 agentes. Este distrito está ubicado sobre la ruta que une las tres ciudades claves del Norte: Maimana, Shiberghan y Mazar –e-Sharif (la más importante). Zona de enlace entre el norte y el centro de la Provincia, muestra una situación de conflicto permanente, ya que  quién la controla adquiere el dominio del contrabando del opio y demás mercaderias. Es también importante enclave militar. Con un acabado conocimiento de su terreno (como lo tienen los afganos) y una fuerza armada de un centenar de hombres, cualquier “señor de la guerra” puede hacerse fuerte y cortar el dominio del Gobierno Central de Kabul. La región se caracteriza por un  muy alto índice de criminalidad atribuido a la gran cantidad de armas en poder de los civiles. Abundaban  las disputas por tenencia de tierras, y los conflictos  remanentes desde varios siglos atrás
 
Shirin Tagab. Población de 120.000 personas, (la mayoría uzbecos) y una fuerza policial de 8 oficiales y 28 agentes. Durante el año 2005 fue el Distrito más convulsionado de Faryab. Está localizado al sur de Dawlat Abad y sobre la ruta Maimana-Mazar-e Sharif. Muchos ex – combatientes viven en esta zona, reintegrados a tareas civiles como carpinteros y sastres [3].Hay una minoría pashtoo que tiene problemas con el  resto de la población. Y un gran número de armas en manos de la población. El principal problema y la constante fuente de dolores de cabeza para el Gobierno Provincial era el General Guli Pahlawan[4], hombre fuerte en la región.
 
Almar.-Población 116.000 personas, y una fuerza policial 9 oficiales y 45 agentes. El hombre fuerte de esta región era el General Faruk, personaje problemático y de pésima reputación. Causó innumerables problemas al poner en tela de juicio la autoridad del gobierno legal de la Provincia. La población contaba con muchas armas y existía un elevado índice de criminalidad. Fue uno de los Distritos fijado como objetivo para el desarme de los “grupos armados ilegales”.
 
Khawaja Sabz Posh.-Población de 84.000 almas y una  fuerza policial de 11 oficiales y 45 agentes. Muchos ex combatientes se afincaron  en esta zona. No se conocían problemas entre facciones armadas como en otros Distritos, aunque el índice de criminalidad también era muy alto.
 
Qaysar.- Población 100.000 personas, y una fuerza policial de 12 oficiales y 62 agentes. El Distrito estaba  bajo control del General Fateullah Khan, el “señor de la guerra” más poderoso de la Provincia de Faryab. En la frontera con Turkmenistán vive una minoría pasthoo (15 % de la población) poseedora de enorme influencia. Había gran cantidad de armas en poder de los civiles.
 
Pashtoon Kot.- Mayor índice de población, unas 280.000 personas, con una fuerza policial de 15 oficiales y 63 agentes. Es una zona montañosa y de muy difícil acceso. Había muchos ex combatientes desempleados. El “comandante” mas destacado era un hombre llamado Shamal, eterno problema para la policía y el gobierno. Vivía en una aldea llamada Qata Kala, desde dónde dirigía sus operaciones de pillaje y atropellos a la población.
 
Gurziwan.- Ubicado al este de la provincia, este Distrito está cerrado por montañas. Se une a Maimana por dos rutas. Ambas son difíciles para vehículos y en invierno están casi siempre obstruidas. La población alcanzaba unas 120.000 personas. No obtuve datos acerca de la fuerza policial, aunque era muy reducida. Esta carencia se multiplica debida al terreno montañoso, quebrado y difícil. Residen allí muchos ex combatientes y “comandantes” de nivel medio. Durante los juicios públicos a los que asistir, aprecié que el Consejo de Ancianos de este Distrito era muy respetado y ejercía mucha influencia sobre la población, lo que ayudaba a mantener la ley y el orden.
 
Kohistán.-.Este Distrito está ubicado a unos escasos cientos de quilómetros al sur de Maimana, pero es difícil de concebir una región tan solitaria, retraída y abandonada. Su población era de 80.000 moradores y una fuerza policial de 4 oficiales y 37 agentes .La topografía es extremadamente montañosa, con alturas de hasta 2800 metros. Durante el invierno, Kohistán permanece aislado durante 5 meses, debido a que la nieve llega a alcanzar el metro y medio de espesor. Solo se puede transitar a caballo, en burro [5] o a pie. La actividad dominante fue la agricultura, pero en los últimos años Kohistán se volvió una creciente “zona base” para el tráfico ilegal de opio, con grandes plantaciones de amapola .Había “puestos de relevo “,instalaciones seguras e inaccesibles a la policía, que brindaban total impunidad a los narcotraficantes.
 
Kohistán llegó a ser la principal ruta norte-sur para el tráfico de opio. Sumado a eso, una población siempre atemorizada, reclamaba mayor presencia policial, debido a la enorme cantidad de ”comandantes” de nivel medio. Tuve un panorama “in situ” de esto porque en la aldea de Lawlesh, capital de Kohistán, entrevisté a Ikhas Khan, valeroso jefe de policía del distrito, quién expresó: “Mi fuerza policial es insuficiente. Esos sujetos complican mi trabajo y tengo mal relación con ellos“. Me entregó –a riesgo de su vida- una lista con 102 “comandantes” de Kohistán y el detalle de armas en su poder (sumaban 3586).
 
La Policía Afgana
 
Hasta ahora se han presentado números de población y fuerza policial. Si se comparan ambos, resulta obvia la insuficiencia  de efectivos policiales para mantener la seguridad y atender los casos de delincuencia, muchos y variados: Robos, asesinatos, violencia familiar, raptos, violaciones, etc. El trabajo policial se dificultaba por la presencia de los “comandantes”, lo difícil del terreno, la carencia de adecuados medios de transporte, la escasa preparación de los cuadros policiales, su escasez de armas y la abundancia de las que dispone la población.
 
Ante un índice de criminalidad muy alto la población vivía atemorizada, porque la policía no podía imponer su fuerza legal en la mayoría de los casos. Los oficiales recurrían a la negociación con los delincuentes o con los “comandantes” que los protegían.
 
El Vice–Gobernador, Doctor Said Ahmad Saaid, era conciente de este problema, causante de una débil imagen del Gobierno Provincial. Le preocupaba sobremanera. Pensaba  –al igual que un gobernante moderno- que la fortaleza de su mandato descansaba no solo en la Policía, sino también en el Ejército Nacional Afgano. Decía: ”Aunque de funciones distintas, el Ejército puede colaborar si la Policía se ve desbordaba, hecho que aquí es evidente.”Mucho se discutió y reclamó por la presencia de una Unidad del Ejército Afgano en Maimana, pero la petición no fue atendida. Mantener una Compañía (120 hombres) era un gasto que el Gobierno Central no se podía permitir, por la carencia de recursos, instalaciones y medios.
 
El General Sayed Astam Zicartri, Jefe de Policía de la Ciudad de Maimana, también era conciente de este estado de cosas. Hombre eficiente, hacia  mucho más de lo que podía  con sus escasos medios. Como persona práctica y realista, conocía  sus limitaciones, y sabía cuándo y cómo actuar .Por ejemplo, en el mes de Mayo de 2005 me dijo: “En Maimana operan tres redes de Al Qaeda. Tengo los nombres de sus jefes e integrantes”.Le pregunté porque no los arrestaba y su respuesta fue contundente y simple:”No seria útil. Yo arresto a diez o doce personas, pero habrá otras cien que nos maten a todos. Ni siquiera le puedo dar la lista porque lo mataran también a usted siendo de la comunidad internacional”[6] .Se quejó y reclamó  más apoyo del Gobierno Central, pero nunca se lo proporcionaron.
 
La Policía de Frontera
 
La Policía de Frontera (una brigada de 10 oficiales y 190 soldados) tenía por misión la custodia de la frontera norte de Afganistán, impedir el tráfico ilegal de armas y drogas y negar la entrada de personas no autorizadas a hacerlo[7]. Los efectivos estaban desplegados en 9 puestos de control a lo largo de 250 quilómetros de frontera con Turkmenistán y Uzbekistán, coordinados por “patrullas de enlace”. Existían dos puestos policiales ubicados en dos lugares remotísimos de Asia Central: Aqina (en la frontera con Turkmenistán) y Hairatán (en la frontera con Uzbekistán), los dos únicos lugares que por su ubicación geográfica permiten el pasaje de seres humanos.
 
El Ejército Afgano
 
La población tenía un punto de vista interesante respecto al Ejército Afgano: se resistían a su presencia aunque la consideraban necesaria. La gente conservaba  malos recuerdos de los reclutamientos forzosos ocurridos en el pasado, pero  quizá haya otra razón subyacente. Aunque guerrero por naturaleza, el afgano aprecia su libertad al punto de ser anárquico. Tal vez se resisten a cualquier tipo de disciplina, más aún  la militar, porque desde siempre han sido leales a sus creencias religiosas, a su familia y a su etnia.
 
El Tte. Col. Abdullah Zhafkar, un enérgico combatiente de mil batallas (contra los rusos, contra los Taliban, contra los revolucionarios) era el jefe del Centro de Reclutamiento del Ejército. Se quejaba de sus pobres recursos. “Estamos en Junio –decía -y apenas tengo 92 contratados. Es que el sueldo es muy bajo. Setenta afganis por mes es una miseria[8].Encima, al soldado lo destinan a otra región y lo alejan de su familia”. Zhafkar tenía otros inconvenientes. De sus dichos se desprendía que el Gobernador Provincial, Abdul Latif Ibrahimi, no apoyaba ni aprobaba su gestión. En algunos Distritos su trabajo era mal visto.  En toda la Provincia los “comandantes” se oponían al reclutamiento, porque integraban a los jóvenes a sus milicias privadas. “Aunque es necesario, al paso que vamos nunca tendremos un ejército regular y constituido según las leyes.” –concluía el Tte. Col. Zhafkar
 
Conclusiones
 
Así las cosas, ni los afganos eran optimistas respecto a la reconstrucción de su país.”Usted se irá –me decía un risueño comerciante del  “bazar”[9]- y se acordará de su querida Maimana. Si regresa, la verá igual”. En esto, se equivocó. Ahmad Hamid, amigo afgano con quién mantengo contacto, me dijo hace poco: ”Estamos mejorando. Maimana tiene sus calles hormigonadas y contamos con energía eléctrica”.

 
 
Tilio Alberto Coronel Grillo es Coronel del Ejército Nacional uruguayo.
 
 
 
 
Notas


[1] Fui Observador Militar de ONU desde marzo  2005 a marzo 2006
[2] Tampoco había datos oficiales de la población dentro de cada Distrito
[3]  Terminada la guerra contra la URSS y la posterior  guerra civil, el Ejercito Afgano fue desmantelado y sus efectivos reintegrados a labores civiles.
[4] Ver GEES Colaboración No 1821,12 de julio de 2007.
[5] El burro es el medio de transporte más usado en todo Afganistán.
[6] A los extranjeros se nos definía como miembros de la “comunidad internacional”. Siendo miembro de ONU, se sabía que éramos blancos potenciales de cualquier ataque o agresión.
[7] Debe aclararse que en estas zonas el movimiento de refugiados es muy fluido y al mismo tiempo, casi incontrolable.
[8] En ese momento, cincuenta afganis equivalían a un dólar.
[9] Mercado.


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