Pero es que además, el FMI le da la razón a Italia y pone a Zapatero en su sitio al publicar su último World Economic Outlook, según el cual, España con 27.914 dólares, ocupa el puesto 28 a escala mundial, por detrás de Italia y de países como Grecia. Y lo más preocupante, esto supone un descenso de dos puestos en ese mismo ranking con respecto a 2006.
No es de extrañar por tanto que el Índice de Confianza del Consumidor elaborado por el Instituto de Crédito Oficial (ICO) haya bajado 13,2 puntos con respecto a 2006, hasta llegar a 72,3 puntos, la peor tasa de la historia de este indicador. La caída se debe sobre todo a la percepción de la situación económica, que bajó 20,4 puntos con respecto a 2006. Al mismo tiempo, según la última encuesta del CIS, sólo el 21,1% de los encuestados piensan que la situación de la economía es buena o muy buena, frente al 44,2% que opinaban eso mismo en abril 2004.
Por otro lado, tal y como no para de vanagloriarse el Gobierno, se estima que España tendrá un superávit en sus cuentas de aproximadamente 2% del PIB. Este dato más elevado de lo esperado ha cogido por sorpresa al Gobierno, que realmente no había hecho gran cosa por conseguirlo. Pero lo más grave es que, siendo por supuesto un dato positivo, según muchos economistas de renombre, no es sin embargo suficiente para contrarrestar los problemas futuros derivados de la inflación y del exceso de gasto público.
Sobre todo, porque ya se ha encargado el Gobierno de gastarse todo el superávit presente y futuro, gracias a su política de cheques-regalo, buscando el voto fácil: cheque-bebé, cheque-dentista, cheque-alquiler y subida de salario mínimo de 570 euros a 600 euros (y amenaza con incrementarlo hasta 800 euros en la próxima legislatura). Y todo esto con la opinión contraria de Solbes que quiso vetar cada uno de estas acciones, y que concretamente, en cuanto a la subida del salario mínimo, comentó que incrementar los salarios sin tener en cuenta las mejoras de productividad puede mermar la competitividad de las empresas y a la larga dañar el empleo. Menos mal que eso lo dice el vicepresidente económico.
Competitividad y productividad
La baja competitividad sigue siendo uno de los mayores problemas de la economía española, que además afecta su crecimiento futuro. Según el Informe sobre la Competitividad en la Unión elaborado por la Comisión Europea y difundido en noviembre de 2007, España sigue a la cola de UE en el aumento de la productividad laboral y únicamente Portugal e Italia registran peores resultados. La productividad por trabajador aumentó sólo un 0,8% en 2006, prácticamente la mitad de la media europea, que fue del 1,5%.
La baja productividad no es el único dato que ha salido a la luz en 2007. La falta de inversión en I+D+i, sigue apareciendo como uno de las principales causas que justifican estos datos, ya que por mucho discurso del Gobierno, ésta sigue siendo una asignatura pendiente. Con una inversión en I+D correspondiente al 1,1% del PIB frente al 2,3% de la OCDE o el 2,7% de EE.UU, y mucho más grave, el que solo un 0,2% de las patentes existentes con efectos económicos conjuntos en EE.UU., Japón y Europa sean de origen español, demuestra lo lejos que estamos, y lo poco que se ha hecho al respecto. De hecho, otro indicador de este último año, el grado de desarrollo de la sociedad de la información en España, que según el último informe de la Fundación Orange, ha pasado este último año del puesto 13 al puesto 20, demuestra que la tecnología no es una prioridad.
Como consecuencia, según el Global Competitiveness Report del World Economic Forum presentado en noviembre 2007, España ocupa el penoso puesto 29 a escala mundial en el ranking de competitividad, lo que ha supuesto una pérdida de 5 puestos en el ranking con respecto al año anterior.
No es el único. El último informe Doing Business in Spain del Banco Mundial anuncia que España ha pasado del puesto 108 –puesto que ya de por sí debería avergonzarnos- en 2006 al 118 en 2007 en el ranking que establece la facilidad de abrir un negocio. En paralelo, el documento Competitividad española en 2007, elaborado por el Consejo de Cooperación Económica (CCE), un think tank apadrinado por los gobiernos de Francia, Italia, Portugal y España, afirma que “España es uno de los países de Europa donde más difícil es hacer negocios” por “el exceso de regulación del mercado interno, la multiplicidad de leyes y normativas (…) y la falta de coordinación entre comunidades autónomas y gobierno central”. Y es que las reformas estatutarias promovidas por el gobierno socialista aumentan los problemas para los empresarios porque multiplican los permisos, complejidad y burocracia. El presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán arremetió de hecho recientemente contra la ineficacia de las administraciones públicas comentando que “más de 22.500 leyes y reglamentos tienen que cumplir los empresarios en España” (El Mundo, 13 de diciembre de 2007).
A esto hay que añadir que según el Euroíndice Laboral, elaborado por IESE y Adecco, España es el tercer país de Europa con la jornada laboral más larga y la que menos rendimiento obtiene por cada hora trabajada ya que, según el estudio, son los países con la jornada más corta los que casualmente también presentan mayor productividad.
Como consecuencia directa de este problema de competitividad aparece un dato terrible como es el déficit comercial que padece España. Según las estimaciones del FMI, España cerrará 2007 con un déficit por encima del 10%, lo que supone un aumento del 30% con respecto al año anterior. Con estas cifras, el déficit español es el segundo a nivel mundial en términos absolutos, detrás de Estados Unidos y el mayor del mundo industrializado en términos relativos.
Deuda
A la economía española le puede costar muy caro financiar su elevada deuda ya que su grado de exposición es mayor que el de otros países. A pesar del aumento del empleo, la economía española no ha sido capaz de generar el suficiente ahorro (un dato curioso es que España se ha convertido en líder en la repatriación de remesas de inmigrantes, por lo que gran parte de la riqueza que generan no se queda en el país) para financiar la demanda de financiación de particulares y empresas. De esta forma, el endeudamiento es del 150% del PIB: 1,51 billones de euros en deuda externa nacional de los que un 45% corresponden a instituciones financieras monetarias, un 31% a empresas y familias y un 14% a administraciones públicas.
Una evolución del Euribor que ha pasado de un 3,92% en diciembre 2006 a 4,793% en el cierre de diciembre 2007 y en paralelo un aumento de la morosidad del sistema financiero, que en su último indicador, en noviembre 2007 ha pasado a ser un 0,838%, lo que supone una subida de 22% entre enero y noviembre. Y esto, excluyendo los préstamos de los establecimientos financieros de crédito, que son entidades que pueden conceder créditos pero no captan depósitos y que tienen una morosidad muy alta. En concreto, en noviembre alcanzaron una morosidad de 3,19%.
Además, las entidades financieras cerrarán 2007 con el doble de hipotecas de dudoso cobro y los impagos de empresas crecieron un 13,6% entre enero y noviembre de 2007 con respecto al mismo periodo en 2006.
Y todo esto en un contexto internacional de contracción de liquidez, en la que las entidades financieras compiten entre ellas para acceder a financiaciones.
Inflación
No sería posible hacer un resumen del año sin mencionar la inflación, que tantos quebraderos de cabeza está dando al Gobierno por haber osado aparecer antes del 9 de marzo. Durante los tres primeros trimestres, la inflación, estaba situada alrededor del 2,5% y dio pié a la euforia mal informada de la que tanto gusta el presidente del Gobierno, cuando comentó que “el descenso de la inflación esperado en 2007 supondrá un ahorro de 8.000 millones de euros para el conjunto de los españoles, lo que se traducirá en 200 euros por persona” (El Mundo, 16 de marzo de 2007). Curioso que dijera eso, cuando la realidad es que a finales del 2006 los españoles pagaban 3.350 euros por la cesta de la compra y un año más tarde han pagado 350 euros más. Solbes no se quedó corto cuando en abril hablaba de un objetivo para 2007 de 2% como un “vaso medio lleno”, pese a ser ya entonces criticado por Comisiones Obreras que advertía de “complacientes declaraciones” y acusaba al gobierno de transmitir a la ciudadanía un mensaje “excesivamente optimista”. La hemeroteca muestra otras joyas como la del secretario general de agricultura que aseguraba en agosto que no había preocupación por el aumento que podía tener el precio de algunos alimentos puesto que solo se trataba de algunos componentes de los muchos que tenía el IPC.
Incluso los datos moderados de principios de año ya contaban con un diferencial de un 0,6 con respecto a la Eurozona lo que incrementaba la pérdida de competitividad frente a nuestros socios europeos. Pero ha sido al finalizar el año que el infierno se ha desatado, terminando con un dato de IPC del 4,2% y de IPC armonizado de 4,3%, en comparación con una tasa de 2,7% en 2006. Eso sí, según el Sr. Rodríguez Zapatero, estos datos NO son culpa del gobierno sino que se debía a factores exógenos, llegando incluso a insinuar que el incremento de precios del petróleo se debía a la tan manida guerra de Irak y que por tanto la inflación era culpa de Aznar. Claro, que teniendo en cuenta que según su vicepresidente económico, la causa se puede encontrar en el exceso de propinas, no es necesario añadir nada al respecto.
Por otro lado, si al decir el Sr. Rodríguez Zapatero que no es su culpa, quiere decir que su gobierno no ha hecho nada para evitarlo, tiene toda la razón. Éste no es más que un hecho más que indica la absoluta falta de gestión de este gobierno. Porque siendo cierto que todos los países se han visto afectados por un incremento de precios, también lo es que España ha visto su diferencial con la Eurozona duplicarse en los últimos cuatro meses, pasando a ser de 1,2 y que con excepción de Eslovenia, España ha padecido la inflación más alta de la Eurozona. Es cierto que en parte se debe a una mayor dependencia de la economía española del exterior en energía, cuyas materias primas son causa principal en el aumento de precios, pero también es cierto que el gobierno no ha hecho nada para disminuir esa dependencia.
De hecho, la única medida que ha tomado el Gobierno en relación con la inflación ha sido durante el último Consejo de Ministros del año, en el que aprobó la modificación del reglamento del IRPF con una nueva escala de retenciones del impuesto con una deflactación del 2%. Si bien se agradece la bajada, ésta llega tarde y mal porque se trata de la primera en toda la legislatura por lo que se obvian la inflación de los años anteriores, y se hace por menos de la mitad de los datos correspondientes a 2007.
Construcción
Como es bien sabido, la construcción está dejando de ser el motor de crecimiento de la economía española y son muchos los datos que indican una desaceleración profunda:
- Desplome en bolsa de inmobiliarias como Astroc (en este caso antes de la crisis hipotecaria mundial), Colonial, Aisa o Llanera.
- 45% de las agencias inmobiliarias obligadas a cerrar en 2007 según la Red de Expertos Inmobiliarios.
- Caídas de las ventas de enero septiembre de pisos de nueva construcción de tres de las mayores compañías del sector –Fadesa, Metrovacesa y Acciona- entre 30% y 50% según los resultados presentados en noviembre a la CNMV.
- El índice de producción interanual de la construcción, según Eurostat, en España correspondiente a noviembre 2007 ha caído un 6,2%, solo superado por Alemania y Eslovenia con un 6,3%.
- Disminución de la construcción de pisos entre septiembre 2006 y septiembre 2007 de un 4,9% con respecto al año anterior.
- Endeudamiento del sector inmobiliario alcanza límites terroríficos, siendo los datos del tercer trimestre de 2007 de 292.588 millones de euros, lo que supone un 30% del PIB.
- El consumo de cemento se estanca en 2007.
- Ralentización de la actividad hipotecaria española, ya que según la Asociación Hipotecaria Española se estima un crecimiento para 2007 de un 15% frente al 23,3% de 2006.
- Las familias destinan el 45,4% de su renta bruta disponible al pago de hipotecas en el tercer trimestre de 2007, la tasa más alta de la historia según el INE.
- Fracaso de las políticas de vivienda del gobierno. Entre otras, la Sociedad Pública del Alquiler. En España la tasa de alquiler es del 10% frente a una media de 30% en Europa. La causa principal sigue siendo el miedo de los propietarios a enfrentarse con inquilinos morosos. Sin embargo, cuando en abril 2007 el PP y CIU presentaron sendas propuestas para modificar la Ley de Enjuiciamiento Civil de forma que se agilizasen los trámites de desahucio, el PSOE se opuso. El Gobierno, prefiriendo rechazar cualquier propuesta del PP al bien común, porque eso sería reconocer que la oposición gestiona el país mejor que ellos, esperó hasta septiembre para presentar su propia propuesta de reforma (algo parecido a su estrategia a la hora de ilegalizar ANV sin aceptar el apoyo del PP).
- Según la II Oleada del Estudio sobre el Mercado Hipotecario 2007, el 14% de los hipotecados ha retrasado al menos un pago en el último año (El Confidencial Digital, 10 de enero de 2008)
"Una de las consecuencias directas de la crisis del "ladrillo" en 2007 es una pérdida estimada del 25% de la recaudación prevista por parte de las autonomías de impuestos relacionados con el mercado inmobiliario.
Mientras, David Vegara, secretario de estado de economía declaraba que el Gobierno no piensa que se vaya a producir una crisis financiera entre las inmobiliarias y que el ejecutivo no tiene ningún plan para hacer frente a ninguna supuesta crisis (Libertad Digital, 18 de enero 2007).
En la misma línea, la ministra de vivienda, al publicarse los datos de incremento en el precio de la vivienda para 2007, un 4,8%, se congratuló al indicar que el Gobierno había cumplido con su objetivo de situar los precios de la vivienda en el entorno del IPC (El Mundo, 19 de enero de 2008). ¿Así que lo de la inflación no es culpa del Gobierno, pero lo de la vivienda es gracias a ellos?
Industria y Energía
Según datos del INE, en noviembre 2007, el Índice de Producción Industrial (IPI) ha bajado por primera vez en dos años, con una reducción de 0,6% interanual, frente a un crecimiento de 4,1% en noviembre 2006. Por ello, resulta difícil de creer que sea este sector el que reemplace a la construcción como motor de crecimiento.
Los sindicatos CCOO y UGT de hecho suspenden la inexistente gestión del Gobierno en política industrial. Según declaraciones de Ángel Fernández, responsable de política industrial de la ejecutiva de UGT (sindicato generalmente tolerante con el Gobierno), el pasado mes de diciembre, “el gobierno no ha hecho los deberes”, y por si fuera poco, aclara que esta vez no es la patronal la culpable puesto que “hay un clima favorable respecto a las inversiones en el sector industrial. Un clima que no están aprovechando ni la administración central ni las autonómicas”.
No solo eso sino que entre noviembre 2006 y noviembre 2007, se crearon un 16% menos de empresas que un año anterior, y que sin embargo aumentó un 67% el número de empresas disueltas. O el que cada vez más empresas decidan abandonar España deslocalizándose hacia otros países más benévolos y rentables. 2007 ha visto varios casos como son el mediático Delphi (caso del que se habló mucho por lo “injusta” que era la compañía por trasladarse a Tánger sin mencionar el alto índice de absentismo que supuestamente padecía esa planta), o Pescanova que prefirió Portugal a Galicia, Henkel, Durex o Siemens que también se marcharon.
La política energética del gobierno socialista culmina en 2007 de la misma forma que empezó: inexistente. Como único logro en el haber, el acuerdo de interconexión con Francia, para poder comprar su electricidad de origen nuclear, sin tener que incrementar el parque nuclear español. De esta forma, sin tomar decisiones, continúa la dependencia española de los vaivenes del mercado energético.
No sólo eso, sino que irónicamente, su pretendida defensa de las energías renovables no es más que una fachada, como se pudo ver durante el 2007 con la lucha encarnizada entre el ministerio de industria y las empresas de energías renovables con respecto a la renovación del decreto de regulación de las tarifas especiales. O como se ve también en el recientemente aprobado Plan Nacional de Asignación de derechos gratuitos de emisión para 2008-2012, que apoya a las tecnologías más emisoras pese al intento del ministerio de industria de venderlo como una apuesta por las energías verdes.
Empleo
En paralelo, las cifras de paro se suman a una pintura cada vez más gris. Según los últimos datos publicados, el paro ha subido un 5,3% en 2007, siendo 106.674 personas más las que están en paro en comparación con 2006. Se trata del peor dato desde 2002 y se debe sobre todo al aumento del desempleo en el sector de la construcción. Pero siendo malos estos datos, indignante resultan las declaraciones del secretario de estado de economía que declara el aumento como algo positivo porque responde a una recomposición del crecimiento económico con menor dependencia de la construcción.
La tasa de desempleo que ostenta España a finales de 2007 es la más alta de Europa después de Polonia y además, según un estudio elaborado por Randstad Holding, tiene el dudoso honor de contar con la más alta tasa de temporalidad laboral de la UE: un 30% frente a un 17% de media europea.
Hay otra tendencia que subyace y es el aumento del paro entre la población inmigrante, que según los datos de los servicios públicos de empleo estatal, ha aumentado el número de extranjeros en situación de paro en noviembre 2007 un 23% con respecto al mismo mes en 2006. Por otro lado, el número de trabajadores extranjeros que accedió a algún tipo de prestación durante 2007 creció un 48%.
Incluso un indicador que ha sido tan boyante en los últimos años como es el de afiliados a la Seguridad Social –gracias a la llegada masiva de inmigrantes- ha visto como 2007 se traducía en su menor aumento desde 1990. Se estima el crecimiento del empleo en 2007 en 3,2%, nueve décimas por debajo del registrado en 2006. El ministro Caldera sin embargo declara en febrero que no se necesitan más reformas laborales para España, pese a la insistencia de Bruselas para que se acometan más reformas.
Las empresas y la bolsa
El año 2007 ha sido movido para el sector empresarial español, o al menos para esa pequeña parte que cotiza en bolsa. Se han combinado máximos históricos del Ibex, del precio del oro, del cambio dólar/euro y del petróleo, al tiempo que la crisis hipotecaria sigue revoloteando y se especula sobre las consecuencias que faltan por llegar. Como el resto del mundo, la bolsa se ha visto influenciada por la crisis hipotecaria, que si bien, no parece afectar en demasiada medida a los bancos españoles, en el sentido de que es improbable que cuenten en sus carteras con un porcentaje elevado de hipotecas subprime (dado el amplio mercado hipotecario que tenían disponible a nivel nacional), sí se han visto perjudicados a la hora de acceder a la tan necesitada financiación, más elevada para España por su situación en el sector de la construcción. La situación internacional, aunada a la idiosincrasia española con un modelo de crecimiento basado en la demanda interna que toca a su fin, complica mucho las cosas.
Siendo pues un año difícil, con múltiples subidas y bajadas en el Ibex 35, que empezó el año con 14.364 puntos, llegó sin embargo a máximos históricos cercanos a los 16.000, y lo terminó de forma relativamente optimista, con 15.182 puntos, lo que supuso un aumento cercano al 6%.
Ahora bien, en el momento de redactarse este artículo, el 21 de enero, que será conocido desde ahora como el “lunes negro”, se ha producido una hecatombe en la bolsa, que ha sufrido su mayor caída en la historia del índice, con una bajada del 7,54%, dejándolo en 12.625 puntos, y una bajada total de 16,84% en lo que va de año. Es decir que en un sólo día se ha perdido más de lo que se ganó en todo 2007, y en las tres semanas de 2008 ya se acumulan pérdidas que casi triplican las ganancias de 2007. Se trata de una crisis de pánico mundial, derivada de la preocupación por una posible recesión norteamericana, probablemente consecuencia de las medidas anunciadas por el presidente Bush el pasado 18 de enero. Si hay necesidad de medidas es que la temida recesión es entonces posible. Si el anuncio ya afectó a Wall Street, más lo ha hecho con las bolsas asiáticas, que por lo que se ve, no están todavía preparadas para reemplazar a Estados Unidos como motor de la economía mundial. Todas las bolsas europeas y asiáticas han perdido entre 4 y 7 puntos porcentuales y es el Ibex 35 el que más pierde, afectando también a los grandes valores, como Santander, Telefónica o BBVA que hasta ahora se habían salvado. Es pronto para pronosticar si se trata de una caída transitoria, causada por el efecto bola de nieve o si se convertirá en algo más permanente, pero no lo es para preocuparse seriamente.
Eso sí, mientras esto ocurría, el ministro Solbes decía que “no había que exagerar”. Es cierto que no es bueno dejarse llevar por el pánico y crear aún más incertidumbre, pero no se puede ignorar totalmente la realidad. Pero en el fondo la respuesta no ha sorprendido a nadie puesto que está en línea con su jefe, el Sr. Zapatero, que debe ser la única persona con responsabilidad política en todo el planeta, que no está preocupado por la marcha de la economía.
Volviendo al resumen para 2007, el sector del ladrillo ha sufrido y sigue sufriendo lo indecible, como se ha comentado previamente. Son muchas las compañías del sector que buscan fusionarse o simplemente ser adquiridas para salvarse del fuego. En particular la inmobiliaria Colonial, la segunda mayor en España, que está protagonizando una guerra entre la francesa Gecina y la americana GE Real Estate (filial del gigante General Electric). Se espera que se multipliquen los casos como éste en los próximos meses. El sector financiero tampoco lo ha tenido fácil, ya que tan sólo dos bancos –Santander y Bankinter- han terminado el año con saldos positivos. Por otro lado, las energéticas sin embargo se han beneficiado de la situación. Mención aparte merece Telefónica, por su peso específico, ya que sus resultados pueden por sí solos influir en el resultado final del Ibex, para quien el 2007 ha sido un gran año.
Dicho esto, los beneficios remitidos a la CNMV por las empresas que integran el Ibex 35 para el primer semestre del año, suponen un incremento del 33,2% con respecto al mismo periodo en 2006, y en el caso de las 158 empresas que cotizan en la Bolsa española, sus beneficios aumentaron un 22,9% en el mismo periodo. En el caso particular de la banca, si bien ha visto sus acciones castigadas, también ha registrado un incremento en su resultado neto atribuido del 20% en los primeros nueve meses del año con respecto al mismo período en 2006.
Y es que el sector empresarial español siguió pisando fuerte, o por lo menos, una parte afortunada lo hizo a lo largo del año. 2007 fue nuevamente un año de grandes compras por parte de empresas españolas, tanto entre ellas, como en el extranjero. Ejemplos son la compra de Compass por BBVA, la mayor compra de su historia, Iberdrola culmina la absorción de Scottish Power y se convierte en la tercera eléctrica después de EDF y E.ON, Eroski compra Caprabo, lo que la sitúa en tercer lugar detrás de Carrefour y Mercadota, Banco Popular compra Total Bank en Florida, Abengoa adquiere Dedini Agro, compañía brasileña de bioetanol, Parques Reunidos compra Palace Entertaining Holdings, y la más sonada, Santander, junto a otros socios, compra ABN Amro, y en una jugada maestra se deshace a los 9 días de uno de los activos adjudicados, el banco Antonveneta, lo que le supuso una plusvalía de 2.400 millones de euros.
Por otro lado, Imperial Tobacco consigue por fin hacerse con Altadis, tras meses de discusiones. El sector aéreo ha estado también bastante agitado. Primero fue el sonado cierre de Air Madrid por la nefasta gestión del Gobierno, Vueling por su lado, vio como sus acciones se desmoronaban, y mientras tanto Spanair e Iberia se ponían a la venta. A día de hoy, Spanair sigue buscando comprador. Iberia sin embargo, tras colgar el cartel de se vende en marzo 2007 y un culebrón de 8 meses de constantes apariciones de potenciales socios extranjeros y nacionales, parece haber cerrado la carrera de momento según órdenes de Caja Madrid, que ha triplicado su participación y pasa a ser el socio dominante. Con casi total seguridad queda algún capítulo por estrenarse en la segunda temporada de la telenovela Iberia.
Capítulo aparte por supuesto merece la compra de Endesa por Enel y Acciona, tras el fallido intento del Gobierno, La Caixa y Gas Natural de hacerse con ella y las trabas impuestas posteriormente a E.ON. Raro ha sido el día en todo el año 2007 en que no se haya mencionado el nombre de Endesa en los periódicos. Y generalmente, con más de un artículo. Se ha escrito tanto al respecto que no merece la pena extenderse aquí. Valga decir que la OPA de Endesa pasará a la historia como una de las mayores vergüenzas de la historia económica española. Intervencionismo, falta de independencia de los organismos reguladores, desaparición de la credibilidad española en el extranjero, inseguridad jurídica, riesgo regulatorio, prevaricación con fines partidistas, todas ellas son consecuencias directas de lo ocurrido durante la OPA. Y lo más indignante es que a día de hoy, el PSOE quiere crucificar a la única persona que se comportó noblemente durante los meses de crisis: Manuel Pizarro. Les duele no sólo por defender el estado de derecho y la libertad, por no dejarse amilanar por las amenazas del gobierno, o por rechazar el soborno disfrazado de Gas Natural para retirarse de la contienda. Les duele sobre todo porque Pizarro, en ningún momento olvidó que su primera responsabilidad, en tanto que presidente de Endesa, era asegurar la rentabilidad de sus accionistas. Y los socialistas, eso no lo pueden aceptar. Porque para ellos, la primera responsabilidad de una empresa es estar al servicio del gobierno.
Por último, este año también ha estado marcado por las dificultades experimentadas por las empresas que quisieron salir a bolsa. Son más las que se han visto obligadas a cancelar o retrasar, como el Grupo Tremón, Montebalito o Reyal Urbis, Hispasat, High Tech Hotels o Eolia. Otras que han salido con grandes dificultades como Realia, Criteria, Fluidra o Renta 4. Y pocas las que han tenido éxito, como Solaria, Almirall o Iberdrola Renovables (y eso en una segunda etapa puesto que se vio obligada a salir con los precios más bajos de la banda). Y es que esta situación se debe, en gran parte a la aversión de los inversores extranjeros por valores españoles de los que huyen por miedo a las consecuencias del crash inmobiliario.
Conclusión
Se veía venir. Pero a los malagüeros que osaban contradecir la realidad Barbie del presidente del Gobierno se les tachaba de malos españoles, catastrofistas y otras lindezas del mismo estilo. Y lo cierto es que de tanto decirlo, perdieron parte de su credibilidad, a lo “Pedro y el Lobo”, y durante un tiempo parecía que el lobo no vendría nunca. Y de repente, se cayó el castillo de naipes y lo que algunos (muchos) ya sabían hacía tiempo ha salido a la luz con energía. Y ahora toca reconocer que –desgraciadamente- los que avisaban del peligro no eran catastrofistas sino simplemente realistas.
El realismo contrasta crudamente con la ceguera, triunfalismo y soberbia del presidente del Gobierno, quien, “encantado de haberse conocido”, en enero 2007 aseguraba poder superar a Alemania en 2010, en febrero 2007 proclamaba que en 2010 España sería el primer país del mundo en alta velocidad, por delante de Japón y Francia (algo cuando menos curioso puesto que en toda su legislatura no ha programado ni un sólo kilómetro de ferrocarril más que lo ya estipulado por el PP), en abril 2007 se congratulaba por “el mejor año económico de la democracia”, en septiembre 2007 declaraba que la “economía española gozaba de una gran confianza externamente e internamente" y en enero 2008 exponía como objetivo nacional superar a Francia en economía.
Desafortunadamente, algunos de los males causados son irreversibles. En particular, la imagen exterior y credibilidad de los organismos reguladores en España y sobre todo del Gobierno español ya están quedando en entredicho, y que en este año 2007 han quedado irremediablemente mancillados. Son cada vez más numerosos los medios extranjeros de prestigio que ponen en duda la gestión del Gobierno de Zapatero, algo que parecía impensable hace apenas un año. Pero ahora, al Wall Street Journal y al Washington Times se le han unido el Financial Times, The Economist, Le Monde o The International Herald Tribune. Sus críticas quedan resumidas en estas frases publicadas por el Financial Times el 21 de junio: “Con complacencia que raya en la arrogancia, los líderes políticos en España (…) actúan como si la bonanza económica pudiera durar para siempre. Ha sido muy divertido, pero hasta las mejores “fiestas” se terminan algún día”.
Para terminar, el último y triste dato que nos ha dado 2007. Acaba de publicarse el nuevo Índice de Libertad Económica por la Fundación Heritage. Este índice mide el grado de intervencionismo estatal de una economía y España ha pasado de un ya mediocre puesto 28 al 31. Con la agravante que esta posición nos desplaza del segundo al tercer grupo de los cinco posibles, siendo el primero el de libertad absoluta y el último el de represión económica, y teniendo en cuenta que existe una correlación positiva entre libertad y prosperidad económica. Se nos critica una presión fiscal excesiva, un intervencionismo estatal en temas económicos anacrónica y una rigidez en el mercado laboral. Conclusiones que no deberían sorprender a nadie.