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Cara a Cara
Entrevista a todos los hombres del GEES
Alejandra Ruiz-Hermosilla
“El GEES es una necesidad por nuestra parte de discutir”
Ignacio Cosidó, Óscar Elía, Rafael Bardají, Florentino Portero y Manuel Coma constituyen el núcleo “duro” del Grupo de Estudios Estrategicos (GEES), el principal think tank “neocon” de España que ahora cumple 20 años
Firman sesudos artículos en los principales medios de comunicación españoles, colaboran con las más prestigiosas universidades, centros de estudios y organismos internacionales, asesoran a los grandes políticos, a las principales empresas y a las administraciones públicas, y no son más, ni menos, que “un grupo de amigos que casi siempre opinamos de forma distinta”. La definición es de Florentino Portero, madrileño, profesor titular de Historia Contemporánea en la UNED y director el área de Política Exterior, Seguridad y Defensa española del Grupo de Estudios Estratégicos (GEES), esa suerte de think tank que se ha convertido ya –después de 20 años analizando la realidad internacional y reflexionando sobre ella desde la historia, la política, la filosofía y la economía– en referencia inexcusable para entender el mundo en que vivimos.
¿Cómo se gesta y nace el GEES?
Florentino Portero: Fue en un seminario de la Fundación Ortega y Gasset en el que coincidimos algún joven profesor como Manuel Coma, algún estudiante como Ignacio Cosidó y varios chicos que estábamos haciendo nuestros doctorados como era el caso de Rafael Bardají o el mío propio. Veníamos de Ciencias Políticas, de Económicas y de Historia. Estábamos ya con el primer Gobierno González y los españoles empezaban a hablar de la dimensión internacional de España. Llegamos a la conclusión de que sería una buena idea trabajar juntos, compartiendo aproximaciones interdisciplinares. Así nace el GEES y la primera investigación que contratamos con el Ministerio de Defensa de entonces. Algunos de los que lo fundamos se han marchado y se han incorporado otros, pero de aquellas primeras reuniones surgieron unos lazos de amistad, de confianza y de solidaridad que se han enriquecido con el paso del tiempo. El GEES es una necesidad por nuestra parte de discutir; llevamos 20 años reuniéndonos todas las semanas a comer y a discutir. Sin embargo, hay un acuerdo importante sobre cuestiones evidentes como que somos Occidente, que la política tiene que fundamentarse en valores, que Europa y los EE UU son la misma cosa y no pueden separarse o que no podemos aceptar nunca el chantaje terrorista... Son ideas muy sencillas que durante mucho tiempo no fueron puestas en duda por casi nadie y que hoy, en esta crisis de valores que vive Occidente después del derrumbe del muro de Berlín, empiezan a cuestionarse.
¿Cómo está estructurado el grupo?
F.P.: La página web nos ha obligado a organizarnos. Antes de Internet, el GEES era una cosa muy académica y muy dedicada al análisis puro y duro, pero después de la guerra de Afganistán y de la aparición de nuestra página web se convirtió en algo más popular. Recibimos una demanda de ideas más claras, nos volvimos más periodistas y asumimos una responsabilidad que no teníamos: antes asesorábamos a políticos y empresas, y ahora explicamos problemas complejos de forma sencilla a un número muy amplio de personas. Hay ocho analistas fundamentales, que dirigen las ocho grandes áreas, y una red muy amplia de colaboradores.
¿Cómo reclutan a esos colaboradores?
F.P.: Cuando alguién nos envía un texto porque se siente ideológica o emocionalmente vinculado a la página y quiere colaborar, revisamos el texto y, si encaja en la línea del GEES, lo incorporamos.
¿Cómo se financian?
F.P.: Durante mucho tiempo, la financiación vino del área de consultoría a empresas que tienen que ver con la seguridad y la defensa. En este momento, y cada vez más, vivimos de la conjunción entre la consultoría, el mecenazgo y la publicidad en la web.
¿Influyen mucho en el poder?
F.P.: Hemos influido en algunas empresas, en la Administración en algunos momentos..., pero siempre dando argumentos, nunca en términos de potestas, nunca hemos tenido poder. Nuestros informes influyen en la medida en la que influye un documento que está argumentado, a veces mucho, a veces poco, a veces nada. Por ejemplo, nuestra influencia sobre Zapatero es muy limitada, pero en el mundo liberal-conservador y en cuanto a política exterior tenemos influencia.
[La razón de esa influencia se encuentra en el libro “Qué piensan los ‘neocon’ españoles”, una compilación de artículos de los analistas del GEES. El actual presidente del Grupo, el gallego Manuel Coma, que dirige también su área de Seguridad y Defensa y es profesor titular de Historia Contemporánea en la UNED, asegura que “nos llamamos ‘neocon’ porque nos han llamado ‘neocon’”. Y la pregunta es obligada.]
¿Qué son los ‘neocon’?
Manuel Coma: No somos un partido, ni siquiera una escuela de pensamiento, y tampoco somos una metodología en aras de las Relaciones Internacionales. No hay nada ni remotamente parecido a un programa ‘neocon’ interno. Se trata de una actitud ante la política internacional, de una actitud esencialmente liberal, en la que los valores cuentan, la difusión de la democracia es importante, se reconoce el derecho de las democracias a defenderse y se otorga un papel al uso de la fuerza en las relaciones internacionales.
Y en las relaciones nacionales ¿es mejor negociar?
M.C: Si hay alguien susceptible de abandonar la lucha armada, hay que facilitarle el camino con la negociación, pero si el terrorismo está derrotado en un 80 por ciento y le das oxígeno con la negociación, es suicida.
[De las relaciones nacionales se ocupan en el GEES Ignacio Cosidó, salmantino, senador del PP por Palencia y responsable del área de Seguridad Interior del Grupo; el navarro Óscar Elía, colaborador del Instituto Empresa y Humanismo de la Universidad de Navarra y director del área de Pensamiento Político del GEES; y el extremeño Rafael Bardají, director de Política Internacional de FAES y experto en Relaciones Transatlánticas del GEES]
¿Está bien negociar con ETA?
Ignacio Cosidó: De todos lo errores de Zapatero, que son muchos y graves, el más importante ha sido el abrir este proceso de negociación con ETA. Él heredó una ETA en el borde mismo de su derrota y cambió ese escenario por el de una negociación política que, en última instancia, permite a ETA ganar. Lo hemos visto en el caso De Juana, en la presencia de Batasuna en la elecciones y en que Navarra se ha haya introducido en la negociación política. Eso, y la debilidad que de Zapatero recibe ETA, es absolutamente inexplicable si no fuera por una combinación de estupidez e interés electoral. ETA está hoy más fuerte en términos estratégicos y de capacidad de coacción que hace tres años.
¿Ha cedido el Gobierno ante ETA?
I.C.: Ha habido una cadena constante de cesiones: no se instó a la ilegalización del Partido Comunista de la Tierras Vascas (PCTV) cuando hay informes policiales y de la Guardia Civil que vinculan a ese partido con Batasuna y con ETA; se desmanteló en la Audiencia Nacional, con el cese de Fungairiño, un instrumento básico en la lucha contra ETA; la liberación de De Juana Chaos...
[“Navarra”, apunta Rafael Bardají]
...una impunidad absoluta de Batasuna organizando todo tipo de actos públicos como si fuera un partido legal, incluso dándole legitimidad política como interlocutor por parte del Gobierno...
[“El lenguaje”, añade Manuel Coma]
...la claudicación absoluta en el lenguaje (repugna que el presidente del Gobierno diga que De Juana es un hombre favorable a un proceso de paz o que llame accidente a las dos muertes del atentado de Barajas).
¿También se ha claudicado ante la inmigración ilegal?
I.C.: España es el país de la UE que más inmigrantes ha recibido en los últimos cinco años y, en muy poco tiempo, nos hemos convertido en uno de los países con mayor proporción de población inmigrante. La sociedad siente que ya es suficiente. Sería oportuna una moratoria migratoria porque nuestra capacidad de absorción, con cinco millones de inmigrantes, está desbordada. Además, el 95 por ciento de la inmigración en España en los últimos años ha sido ilegal, que es la peor forma de traer inmigración porque es la peor puerta para que se integre. En toda Europa hay políticas restrictivas de inmigración y es absurdo que España mantenga una política expansiva.