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La conexión paquistaní se consolida también en España
Apuntes nº 61   |  23 de Enero de 2008
 
La detención el 19 de enero, en el céntrico barrio del Raval de Barcelona, de 14 paquistaníes y de dos indios musulmanes - y no hindúes como hasta la saciedad repiten algunos medios de comunicación - acusados de estar vinculados al yihadismo salafista, contribuye a confirmar dos aspectos que son importantes en lo que a la lucha contra esta modalidad del terrorismo respecta. En primer lugar, que la conexión paquistaní comienza a ser tan importante en España como lo es en Reino Unido y en otros países, occidentales o no; y, en segundo lugar, que Cataluña sigue siendo el centro neurálgico del activismo propagandístico y operativo de los terroristas yihadistas activos en España.
 
Los primeros detalles de la operación y el esclarecedor telón de fondo
 
Con más de 400 detenidos por terrorismo yihadista salafista desde 2004 España aparece como uno de los puntos del globo donde las diversas fases que definen al fenómeno del terrorismo (proselitismo, organización de células, dotación a estas de objetivos y de estrategia, acopio de material, canalización de las órdenes y realización de los atentados bien en nuestro suelo o bien fuera de él) se identifican mejor y, sobre todo, de una forma constante. Ahora en Barcelona la operación conjunta de la Guardia Civil, los Mossos d’Esquadra y el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) ha permitido detener a individuos radicalizados, ha incluido el registro de mezquitas/oratorios como la de “Tarik Ben Ziyab” y de otros locales y viviendas y ha posibilitado la intervención de materiales para la confección de explosivos - triperóxido de triacetona, el famoso TATP o “bomba de los pobres”, utilizado en Casablanca el 16-M o en Londres el 7-J - incluyendo cuatro temporizadores. En palabras del Ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, la operación ha impedido la realización de acciones violentas por parte de un grupo que había alcanzado un alto nivel de organización y que había elaborado información muy detallada sobre lugares emblemáticos donde, previsiblemente, tendrían intención de atentar. Como ya ha ocurrido anteriormente en diversas operaciones contra el terrorismo yihadista salafista en España y en el extranjero se habría tenido que acelerar la detención de estos individuos ante el riesgo de que pretendieran dar el paso, en breve, hacia la comisión de un atentado. También como en ocasiones anteriores la investigación ha llevado a otros países europeos - en concreto a Portugal, a Francia y al Reino Unido, los dos últimos destino en unos días de una visita oficial del Presidente paquistaní, Pervez Musharraf, que también le llevará a Suiza - mostrando de nuevo la ubicuidad de los terroristas yihadistas. El traslado de los detenidos por la Guardia Civil a la Audiencia Nacional se producía el mismo día de la operación y ahora sólo cabe esperar a los detalles que se vayan haciendo públicos.
 
Sí es importante que vayamos ganando tiempo detallando el contexto en el que se produce esta operación de nuestras fuerzas de seguridad en colaboración con los servicios de inteligencia. Cabe recordar que en mayo de 2007 trece individuos fueron detenidos en Cataluña acusados de pertenecer a redes del terrorismo yihadista salafista, en un año en el que otras operaciones como la llevada a cabo en Burgos el 24 de octubre - con una detención posterior en diciembre - ponía de manifiesto que España sigue siendo un importante área de implantación yihadista. En cuanto a la centralidad catalana la detención de un presunto suicida franco-marroquí en su ruta hacia Barcelona desde Francia, en septiembre de 2007, daba continuidad a otras operaciones en diversas localidades catalanas, y el factor paquistaní y su ubicación preferente en la Ciudad Condal se confirma ahora tras la importante operación que en septiembre de 2004 permitió la detención de once individuos de dicho origen asentados en la misma que también en aquella ocasión disponían de información detallada sobre diversos objetivos potenciales en la ciudad. De estos últimos, juzgados en la Audiencia Nacional en mayo de 2007, seis eran absueltos por falta de pruebas sólidas pero el resto recibían condenas de entre 6 meses y 5 años de prisión por diversos delitos vinculados con el terrorismo yihadista salafista en España o en Pakistán.
 
La importancia del componente paquistaní para los países europeos acababa de ser destacada en nuestro estudio anterior para el caso británico, pero no debemos de olvidar que lo es también, y mucho, para nuestros vecinos del Magreb. Tanto Argelia como Marruecos hace años que tratan también de reforzar su cooperación con Pakistán para tratar de neutralizar los canales aprovechados por yihadistas magrebíes y paquistaníes para reforzar los distantes campos de batalla  que para ellos forman un único espacio común de Yihad guerrero. Ello se ha comprobado cuando el Presidente Musharraf visitó el Magreb en 2005 y se ha seguido confirmando después con el frecuente intercambio de visitas entre funcionarios de diverso nivel del país asiático y de sus socios norteafricanos en la dimensión islámica. Mientras Pakistán sigue conmocionado por el atentado que el 27 de diciembre acabó con la vida de Benazir Bhutto afectando al calendario de unas elecciones legislativas que ya deberían de haberse celebrado, y sigue sufriendo la violencia cotidiana - entre lo más reciente cabe destacarse el atentado suicida contra una mezquita shií en Peshawar el 17 de enero, que acababa con la vida de al menos diez personas - lo que en él ocurre en términos de preparación para la violencia y de ejecución de la misma sigue siendo relevante también fuera de sus fronteras. Lo es de forma inmediata en el vecino Afganistán pero lo es también, y mucho, en la lejana Europa.
 
Ahora es lamentable comprobar cómo los apresurados análisis de algunos afirmando que la mera observación del declive aritmético de detenciones de yihadistas en España entre 2004 y 2006 - con 138 en 2004, 131 en 2005 y 56 en 2006 - debe de llevarnos al optimismo, o la insistencia política del Consejero de Interior catalán, Joan Saura, rechazando que Cataluña se haya convertido en un hervidero de yihadistas, en una afirmación que choca con las realizadas por otros líderes nacionalistas catalanes más realistas, llevan a la nefasta politización de la amenaza terrorista. A la hora de evaluar la amenaza debemos centrarnos más en la calidad que en la cantidad, y aún cuando esta última es importante más lo es aquella. Incluso si tenemos en cuenta que tras el filtrado inicial que sigue a las detenciones y, más aún, tras producirse los procesos judiciales y comprobando tras dictarse las sentencias que muchos de los detenidos quedan libres, ello no quita importancia a la amenaza. Precisamente esta última operación y lo que tras ella se adivina en estos primeros momentos debería de llevar a algunos incrédulos a superar tal práctica desdramatizadora, la cual es siempre aprovechada hábilmente por terroristas muy decididos que están por encima de dichas miserias.

 
 
Carlos Echeverría Jesús (Madrid, 26 de marzo de 1963) es Profesor de Relaciones Internacionales de la UNED y responsable de la Sección Observatorio del Islam de la revista mensual War Heat Internacional. Ha trabajado en diversas organizaciones internacionales (UEO, UE y OTAN) y entre 2003 y 2004 fue Coordinador en España del Proyecto "Undestanding Terrorism" financiado por el Departamento de Defensa de los EEUU a través del Institute for Defense Analysis (IDA). Como Analista del Grupo asume la dirección del área de Terrorismo Yihadista Salafista.


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