(Publicado en ABC, 18 de enero de 2008)
Michigan le ha dado la victoria a Mitt Romney, pero su liderazgo para las primarias de mañana en Carolina del Sur no está asegurado. Y sus posibilidades para el supermartes el 5 de febrero, mucho menos.
Pocas elecciones han estado tan abiertas para uno y otro campo y los directores de los medios de comunicación norteamericanos comienzan a preguntarse hasta cuándo podrán cubrir a ocho candidatos sin quebrar sus bolsas.
Entre los demócratas, la selección gira en torno a dos temas: género y raza. Y por ello, aunque ahora se vea a Hillary como triunfadora, es muy posible que el voto negro en Carolina del Sur la castigue y acabe aupando a su rival Barack Obama.
Sobre todo si a su rival blanco, John Edwards, le apoya un número importante de demócratas, como cantan las encuestas.
Romney, con su victoria el martes, ha evitado un abandono prematuro, pero Carolina del Sur no es Michigan y el runrún suena a favor de McCain. Giuliani sigue esperando su momento en Florida, donde las últimas encuestas son preocupantes para su figura.
Su principal valor, ser capaz de pararle los pies a Hillary se deshace toda vez que ésta no logra proyectar una imagen de ganadora. Para Huckabee, ha llegado la hora de las cuentas: hasta ahora, se podía hacer campaña con poco dinero si se contaba con una buena y motivada organización.
Pero el supermartes, donde se deciden 17 estados simultáneamente, se ganará esencialmente en las radios, televisiones e Internet. Medios que exigen la inversión de fuertes sumas de dinero. Y a estas alturas, casi todos andan escaso de éste.
Mitt Romney ganó el martes por la economía, prometiendo lo imposible, una vuelta a la edad de oro de los fabricantes de automóviles. Habrá que ver cuál es el tema que elige ahora para dar batalla. McCain sigue fiel a sus ideas y apela a su honestidad, un valor seguro pero menos movilizado ahora que hace ocho años. Lo mejor, que a ambos le gustan las ideas de José María Aznar en materia exterior y de seguridad.