La legislatura que comenzó con optimismo y talante toca a su fin con un buen número de agujeros, como si se tratara de un colador por donde se filtra el agua.
El único bastión de la gestión socialista que no había dado mucho que hablar hasta este año, la economía, no ha aguantado el final de la legislatura. La anunciada crisis ha dado la cara justo en el momento que peor le viene al Gobierno y con proporciones mayores de las que se esperaba a dos meses vista de las elecciones generales.
La mala racha económica no favorece el desempate a favor del Gobierno. El mismo Zapatero ha reconocido la fortaleza del rival y asegura que será difícil ganarle. Las encuestas reflejan un más que probable empate técnico entre PSOE y PP.
El desempate vendrá propiciado por la actitud de los votantes indecisos, ahora llamados centristas, y los que se abstendrán. Además, la propia dinámica de los acontecimientos- como es el caso de la economía y el terrorismo- será un valor que habrá que tener muy en cuenta.
Los españoles tienen catalogadas las presuntas cualidades de cada partido, dado que ya tenemos en nuestra joven democracia, experiencia de gobierno del centro, la izquierda y la derecha. Los ciudadanos intuyen más o menos lo que puede llegar a hacer cada uno, aún y cuando los programas muestren novedades interesantes. Al final, los propios convencimientos son los que mandan.
Por poner un ejemplo, se puede decir que los potenciales votantes tienen asimilado que el discurso buenista es propio del PSOE y que negociará con ETA si vuelve a gobernar, mientras que el PP es fuerte en el ámbito económico y en el del combate al terrorismo desde el ámbito policial. En función de cómo discurran estos factores, más los dos mencionados antes, así será resultado electoral.
Este ambiente se está reflejando en los medios de comunicación. No hay más que echar un vistazo a titulares y encuestas encargadas por ellos mismos. Cada vez más volcados en su propio candidato, incluso la tensión nacionalista que se ha vivido en estos últimos años, ha quedado en un segundo plano, a pesar que la política de pactos es siempre un factor fundamental si no se tiene una mayoría cómoda para gobernar.
Si para el común de los mortales, la economía es una preocupación de primera magnitud, también lo es para los grupos mediáticos, que están comenzando a notar la desaceleración económica en el negocio publicitario que les afecta directamente. Es especialmente interesante para los grupos que cotizan en bolsa. Quizá el único que está jugando con mayor holgura es el diario El Mundo, cuya integración en Unión Editorial a comienzos de año, le ha proporcionado una fortaleza que le permite moverse con mayor ventaja y ello se nota en su línea editorial. De momento, no ha tenido que verse abocado a cotizar en bolsa y su director goza de un amplio margen de maniobra.
La presión que ejerce esta desaceleración económica en el negocio publicitario y por ende, en los resultados en bolsa de algunos medios, es un factor importante para sociedades como UBS- una sociedad bancaria y financiera que además, suele hacer indicaciones y recomendaciones bursátiles-. Hace unos días dijo que rebajaba los precios objetivos de Telecinco y de Antena 3 en un 20%, aunque no varió su recomendación de mantener para las dos cadenas de televisión españolas. En el caso de Telecinco, el precio objetivo bajó a 16,5 euros por acción. Para Antena 3 el precio fue revisado a 10,5 euros.
Telecinco se depreciaba un 1,0% a 16,79 euros, mientras que la operadora de televisión Sogecable caía un 0,18% a 27,55 euros.
Parece bastante lógico. Por mucho que se quieran minimizar los datos que estamos conociendo estos días de aumento de paro y de inflación, lo que cuenta es el poder adquisitivo del consumidor/votante, que ha restringido gastos ante el futuro incierto que se avecina. Horizonte que afecta a todos los sectores como un efecto en cadena: los ciudadanos gastan menos, generan menos pedidos, y así sucesivamente hasta llegar al negocio de la publicidad, ligado fuertemente a la supervivencia de los medios.
Esta situación tiene consecuencias para el conjunto del Grupo. Hay ejemplos como Vocento, editora de ABC, que posee el 13% de Telecinco, o el Grupo Planeta, accionista mayoritario de Antena 3 y de La Razón, sin olvidar los últimos movimientos de Prisa en relación con Sogecable. Además, el sector de los medios está a la expectativa de ver qué pasa finalmente con la posibilidad de que Vocento venda la participación del 13% que tiene de Telecinco e invierta en Antena 3.
Como puede observarse, el sector anda “revuelto” ante las posibilidades de compra y venta, sobre todo, cuando los mismos expertos señalan la desaceleración económica como un factor clave para el descenso en inversión publicitaria.
Esta situación también se refleja en el modo en que los rotativos y demás medios informan. La economía se dibuja como algo crucial que está influyendo decisivamente en el paisaje mediático.
De nada sirve tratar de desviar la atención hacia otros asuntos, aunque también están dando mucho que hablar. El acto celebrado a favor de la familia el pasado 30 de diciembre de 2007 o el cumpleaños de Su Majestad el Rey D. Juan Carlos, no son más que meras excusas para tratar de desviar la atención del tema principal, que es el económico.
Los tres asuntos están dando pié a derrochar ríos de tinta en todos los medios, entreverados con encuestas electorales de todo tipo.
Malos tiempos para el bolsillo
Nadie es capaz de silenciar este hecho. Que estamos entrando en una crisis es cierto para todos. La responsabilidad de la misma es otra cuestión.
En los medios que apoyan al Partido Popular parece vislumbrase una actitud de seguridad que contrasta con el cierto nerviosismo que se transluce en los que están más cercanos a la línea socialista. Para los primeros, la responsabilidad directa de la delicada situación económica es del presidente y su ministro de Economía. Los segundos, comparten responsabilidad con la situación económica global y con factores que no puede controlar, como es el precio del petróleo.
Mientras que La Razón habla de la irresponsabilidad del presidente Zapatero al confundir la marcha de la economía con una táctica electoralista, Público informa que “la tasa de desempleo se mantiene estable en la zona euro”. También señala que “la confianza económica de los europeos volvió a empeorar en diciembre”.
Para La Razón, la responsabilidad de la situación de la economía es del Ejecutivo: “El Gobierno hunde la economía. Los datos de inflación, paro y confianza recuerdan la última etapa del felipismo. Cualquier parecido de este panorama con el balance triunfalista de Zapatero es pura coincidencia. Como hace 12 años, los principales afectados por la gestión de Solbes son los trabajadores”.
Este periódico está siguiendo la estrategia de señalar la responsabilidad de Pedro Solbes, puesto que es una de las bazas con las que Zapatero se presenta a las elecciones.
El Mundo sigue con sus encuestas con las que avala la tesis de que los ciudadanos confían en que al Partido Popular se le dan mejor los números que al PSOE. “Rajoy supera a Zapatero por la mínima como gestor de la economía y la política antiterrorista. La mitad de los españoles cree que la economía empeorará durante el año 2008. (...) un 88’8% piensa que los precios seguirán disparándose”. “La economía se deteriora rápidamente ante el 9M”.
Sin embargo, sigue en su línea de dar una de cal y otra de arena. En un artículo titulado “la confianza de los españoles en la gestión económica de Zapatero cae un 50%”, desgrana la presunta intención del Partido Popular de aprovechar esta coyuntura para utilizarla como uno de los ejes principales en la campaña electoral, además de señalar cuestiones en las que considera que el Partido Popular no tiene razón, como es el caso de la gestión de Solbes o el de las causas de la baja productividad.
El diario que apoya más claramente al Gobierno es El Periódico de Catalunya, de cuyos movimientos de venta por parte del Grupo Zeta todavía no se sabe nada más, de modo que sigue fiel al PSC y al PSOE.
En su editorial “Antes la economía que la unidad”, explica la que a su juicio es la fortaleza del presidente Zapatero. Salir al paso de la alarma generalizada que otros medios de comunicación han lanzado. Se transcribe buena parte del texto porque resume la línea argumental del Gobierno.
“Visto que a Zapatero no le acosarán ni por la unidad de España rota por los estatutos de autonomía, ni por las supuestas concesiones a ETA, o ni siquiera por la apocalíptica disolución del concepto de familia, el centro de las elecciones de marzo será la "crisis económica". Pero, ¿cuál? ¿La de un país que ha crecido más del doble que sus socios europeos desde hace años? ¿La de un Gobierno que ha impulsado un presupuesto para el 2008 que contempla mucho más gasto en atenciones sociales, manteniendo un bajísimo índice de endeudamiento público y buenas reservas de la Seguridad Social? Zapatero hace bien en contraponer la creación de empleo --emigrantes incluidos-- y las saneadas cuentas públicas frente al pesimismo del PP. Aunque no debe confiarse: los vientos de la economía global, que soplan desde EEUU y desde el interior de Europa, como el último aviso del presidente del Banco Central Europeo de que subirán los tipos de interés, no son nada cómodos para afrontar una campaña en la que votan trabajadores que temen el desempleo o los hipotecados que no saben si podrán pagar la cuota mensual.”
La Vanguardia también carga las tintas contra la oposición a través de los resultados de su propia encuesta. Afirma, que si bien el pesimismo de la situación de la economía es mayoritario, (un 42% así lo cree, según sus propios datos), la mayoría de los encuestados afirma que si gobernara Rajoy, la situación habría empeorado porque la actitud del PP es desfavorable para España. No es ningún secreto que La Vanguardia es el diario que tradicionalmente ha apoyado a la burguesía catalana y a CiU. Con la cuestión del Estatuto de Catalunya todavía sin resolver, es más conveniente que gobierne el PSOE que el PP.
En cualquier caso, como señala El País, “la economía acosa a los socialistas a solo dos meses de las elecciones”. A pesar de publicar con grandes tipos que “el paro registra en 2007 el mayor aumento en cinco años”, no lo destaca en un editorial. Lo que si puntualiza es que “el PP subraya la foto final, el PSOE hace balance de los 4 años”.
¡Larga vida al Rey!
Los acontecimientos que han rodeado al Monarca y su familia durante el año que se acaba de terminar ayudarán a que D. Juan Carlos no olvide fácilmente su cumpleaños. Un acontecimiento que se está celebrando por todo lo alto por el valor institucional que encierra en sí mismo y por los hechos que se han ido sucediendo.
Parece como si después de los diferentes aquelarres de fotografías quemadas, y el cuestionamiento de la propia institución que se ha venido haciendo desde algunos sectores, al final, el Rey ha ganado la partida. Ha sabido ponerse en su sitio y sin duda, la visita a Ceuta y Melilla, unido a la demanda de compostura que tuvo hacia Hugo Chávez durante la última Cumbre Iberoamericana celebrada en Chile, han marcado un punto de inflexión a su favor. Ha resultado ser algo así como el “Sarkozy” (salvando las distancias) que la sociedad española espera: alguien que planta cara y dice “basta” y con diplomacia de guante blanco pone a la gente en su sitio.
Perdida la batalla republicana por el momento, la inmensa mayoría de instituciones, personalidades influyentes, e incluso, ciudadanos anónimos, se han apresurado a sumarse al carro de los “amigos del rey”, reconociendo su papel determinante en la evolución política de España de los últimos treinta años.
Salvo el diario Público, que plantea aspectos del debate republicano sin mencionarlo. Presenta el tema en clave económica: “el secreto manda en las cuentas de la Casa Real”. También en clave sucesoria: “¿Es el momento de dar el relevo? El 70 cumpleaños de Juan Carlos I pone sobre la mesa el debate de la sucesión y el papel del príncipe de Asturias”. De esta manera, hace un guiño a su público objetivo, los jóvenes identificados con la izquierda “más a la izquierda”. No es momento de plantear la República, pero sí lo puede hacer de forma sutil sacando a colación temas que inviten al debate. Para este diario, el Rey es siempre “Juan Carlos”. Otro guiño más.
Sorprendente y creativa la campaña que está llevando a cabo RTVE desde la Primera, donde está emitiendo mensajes de felicitación al Rey, entre ellos, el del mismo presidente del Gobierno, que parece haber aparcado sus inclinaciones republicanas para subrayar la labor de D. Juan Carlos en estos años que llevamos de democracia.
El diario El País también se ha sumado a este cierre de filas a favor del Monarca, como por ejemplo, publicando una amplia entrevista con el ministro de Defensa, José Antonio Alonso, donde afirma que “El Rey está en buena forma. Tenemos rey para rato”.
El diario El Mundo, tan proclive a publicar encuestas, titula la referente a la figura del Rey como “El notable alto, la mejor felicitación para el Rey”, en la que refleja el sentir de los españoles y el reconocimiento a su trabajo.
Muy interesante también el artículo publicado en este mismo diario “El Rey que trajo la democracia”, firmado por el historiador estadounidense e hispanista, Stanley Payne.
En resumen, puede decirse que es el momento de apoyar al Rey, unos con más profundidad y otros, con mayor interés coyuntural.
Obispos y Gobierno
En las relaciones entre Iglesia y Gobierno, la legislatura acaba como empezó: mal. La confusión entre los términos laicismo y estado aconfesional, por un lado, y la vieja añoranza de sectores de la izquierda por minimizar la influencia y poder de la Iglesia en la sociedad, por otro, ha traído consigo, que pese a las buenas intenciones que ha tratado de tener el Gobierno, en especial, la labor desarrollada por la vicepresidenta del Gobierno, hayan dado al final al traste. Todo, por una cuestión de nuevo electoralista.
Al margen de la idea de la Iglesia que cada uno pueda tener, lo que es un hecho objetivo es que la reacción del Gobierno ha sido desmesurada, sobre todo, si se compara con la tibieza con la que ha recibido otras manifestaciones provenientes de otros sectores. Es claro que la concentración celebrada el 30 de diciembre ha sido una buena excusa para tratar de desviar la atención de los ciudadanos de otros problemas, como es el económico.
Se esté o no de acuerdo con los postulados de la Iglesia, lo cierto es que no hay nada nuevo en su mensaje.
Para ABC, esta actitud es un error de Zapatero con la Iglesia. El presidente del Gobierno no se ha conducido con prudencia tratando de crear un panorama de enfrentamiento interno dentro de la Iglesia, cuestión a la que ha salido al paso el Papa, que ha salido en defensa de la Iglesia española “frente a los ataques de Zapatero” (ABC).
Los medios que apoyan al Gobierno tratan de señalar y/o provocar con sus titulares, una reacción del Partido Popular que facilite el camino a Zapatero en esta cuestión. Algo, ante lo que el PP está obrando con astucia, haciendo caso omiso y limitándose a apoyar el derecho de la Iglesia a que se exprese libremente.
Para Público, la reacción del Papa es contestataria y asegura que “el Papa respalda a los obispos horas después de que el Gobierno esperase un gesto conciliador”. Afirma que “Zapatero saca pecho. Aviso a la Iglesia: responderemos con firmeza y contundencia en defensa del laicismo”.
Titula que “Blanco sugiere a la Iglesia que pida al PP la derogación del divorcio o el aborto”. La estrategia de este diario de acercar posiciones hacia ese electorado más radical, es clara.
El País prefiere moverse en terrenos económicos y en señalar a al PP “este Gobierno ha dado a los obispos más que ningún otro en la democracia. “El PP ha mantenido un perfil bajo, no se ha opuesto a la concentración, aunque algunos estaban allí”.
También publica una extensa entrevista con el embajador en el Vaticano, Francisco Vázquez, en la que se muestra muy crítico con la Iglesia “la Iglesia ha dado marcha atrás. El Vaticano ha acogido lo ocurrido con sorpresa y disgusto. La Iglesia debe exigir el cambio de la línea editorial de la COPE”.
Una buena estrategia para atraer a esa parte del electorado socialista católico. Vázquez, junto a José Bono, gozan de buen predicamento entre este sector de la sociedad en temas relacionados con la unidad de España y con la Iglesia Católica. Una crítica vertida por uno de estos políticos “ayuda” a centrar el tema, darle sensatez y restarle subjetividad.
No parece que el tema vaya a quedar aquí. Hay cuerda para rato.
Del dinero y otras cuestiones mundanas
Muchos son los que vuelven la vista atrás y se preguntan por que el presidente Zapatero no convocó elecciones en octubre de 2007, cuando la estrategia electoral y mediática podía ser otra.
Ahora, no queda más remedio que nadar contra corriente y esperar a que nuevos acontecimientos ayuden a mejorar la imagen que tienen los ciudadanos en temas económicos y sociales, que tanto afectan en el voto y que tanto implica a los medios.