Benjamin Disraeli -- y Mark Twain más tarde – decían que hay mentiras, mentiras piadosas y estadísticas. Pero hoy hay mentiras, mentiras piadosas y películas pacifistas.
La última mitología cinematográfica didáctica que emana de Hollywood es "Leones por corderos", protagonizada (y dirigida) por Redford, Tom Cruise, y Meryl Streep, y se estrena ahora. La reinterpretación de la historia por parte de la película y la dinámica religiosa de Oriente Medio es preocupante. Y sus comentarios sobre nuestro ejército y supuestos casos de racismo son inconscientes.
Mientras los americanos reciben más y más de su "historia" de la ficción cinematográfica, los cuentos de hadas que relata esta película son peligrosos en su evidente falsedad.
Una constante temática a lo largo de este bodrio es que los líderes políticos y militares norteamericanos -- una caricatura de senador de derechas Republicano con aire satisfecho interpretada por Cruise y un mando del ejército interpretado por Peter Berg -- sostienen que sunitas y chiítas trabajan juntos contra las fuerzas norteamericanas en Irak y Afganistán. Esto es algo que ni los soldados ni una reportera progre de la televisión interpretada por Streep se pueden creer.
Streep es Janine Roth, que junto a dos soldados en los que la película se centra constantemente cuestionan esta versión por absolutamente absurda. La reportera Streep dice al senador Tom Cruise que no se puede creer que tras siglos de combates entre sí, sunitas y chiítas trabajen juntos de pronto contra nosotros.
El propósito de esta constante ridiculización ilustrada de la noción de una alianza sunita-chiíta contra Occidente es ridiculizar la postura de la administración Bush en la misma materia con respecto a Irak. Pero no es ridículo en absoluto.
Datos de la realidad: sunitas y chiítas han trabajado juntos contra su enemigo común -- Occidente -- durante décadas. Que la película cuestione este hecho es tan absurdo como... bueno, es absurdo. He aquí solamente unos cuantos de los muchos ejemplos en los que las dos sectas religiosas han trabajado juntas en la realidad en operaciones terroristas y complots contra América:
Los informes de la Inteligencia y en los relatos de los testigos del atentado de 1983 de Hezbolá (chiíta) contra los cuarteles de los Marines de los Estados Unidos en Beirut rezan que agentes de la OLP (sunita) ametrallaban y disparaban a los Marines cuando intentaban huir de las instalaciones.
Yahya Ayyash, el principal fabricante de explosivos de Hamas conocido como "el ingeniero" (y sunita) recibió gran parte de su formación en la fabricación de explosivos de Hezbolá (chiíta) en el Líbano. Trabajó en repetidas ocasiones con Hezbolá durante años antes de ser abatido por Israel en 1996.
El atentado de junio de 1998 de las Torres Jobar, en Arabia Saudí, fue una operación conjunta Al Qaeda-Hezbolá (o sunnita-chiíta).
En octubre de 2005, el entonces Primer Ministro británico Tony Blair afirmaba que las pruebas relacionan los dispositivos explosivos prefabricados de los insurgentes de Al-Qaeda en Irak con el Irán chiíta y Hezbolá. "Existen determinados fragmentos de información que nos remiten a elementos iraníes o a Hezbolá", decía.
En julio de 2006, Assem Hammoud, alias Amir Al-Andalusí, un musulmán chiíta procedente de una prominente familia de partidarios de Hezbolá residentes en el sur del Líbano, era detenido en el Líbano tras una orden de Canadá como líder del grupo de un complot de Al-Qaeda (sunita) para volar por los aires varios túneles del metro ligero entre Nueva Jersey y Manhattan y asesinar a cientos de viajeros. Varios de sus primos de la familia Hammoud en Dearborn, Michigan, fueron condenados en el caso de contrabando de cigarrillos y lavado de dinero para Hezbolá (chiíta).
Que el chiíta Assem Hammoud se entrenara con Al-Qaeda en Ein El-Hilweh, un campamento sunita de refugiados palestinos (una entidad financiada por la UNRWA-contribuyente norteamericano) en el Líbano es otra refutación más del mito de "Leones por corderos".
Una circular de julio de 2007 de Chagai Hoberman, del rotativo israelí HaZofe, cita fuentes de los servicios israelíes de seguridad afirmando que Hezbolá (chiíta) controla ya las Brigadas de los Mártires de Al-Aqsa (sunitas) en Cisjordania. Las fuentes afirman haber detenido a terroristas de las Brigadas en ciudades cisjordanas, como Shechem, a lo largo de los últimos años que habían recibido armas, dinero y formación de Hezbolá. Además, afirman que Hezbolá (chiíta) controla ya al grupo terrorista (sunita).
Después está la otra mentira constante a lo largo de "Leones por corderos" -- que los soldados norteamericanos que combaten en Irak proceden en su mayoría de minorías que no tienen otra opción aparte de alistarse y morir.
Cierto, a los espectadores se les muestran oficiales blancos que dan órdenes y miran desde la distancia, y que son virulentamente atacados como "pedazos de mierda" y "corderos" que dirigen a leones en un monólogo de un profesor universitario interpretado por Robert Redford. Pero la película se centra en dos soldados de minorías -- un negro y un hispano -- que fueron estudiantes del profesor Redford. Se nos cuenta que las minorías no tienen otra elección que alistarse en el ejército. "Juegan al rugby para poder ir a la Universidad", amonesta el profesor Redford a uno de sus estudiantes pálidos blancos más privilegiados. No tienen ningún futuro y ningún talento, y son ridiculizados por los estudiantes blancos del campus, así que tienen que alistarse:
No eran estudiantes con talento natural... Los primeros en alistarse son aquellos a los que el país no trata demasiado bien. Los que son como tú y como yo que fueron a buenas escuelas y son privilegiados como tú y como yo, son los primeros en dar un paso atrás cuando el país busca voluntarios - adoctrina el profesor Redford, de la Sundance University.
Su pálido estudiante blanco privilegiado responde que a él no le importa eso porque quiero llevar una buena vida dado que soy lo bastante inteligente.
Mientras que "Leones por corderos" quiere retratar a nuestras fuerzas de combate como estrictamente procedentes de minorías y a los blancos como debiluchos chicos de fraternidad que se quedan en casa, los dos soldados de la película son efectivos de rango que llegaron a licenciarse. Y el dato es que la mayoría de los efectivos del ejército son blancos, no de minorías. Muchos de ellos tienen títulos universitarios, muchos de ellos se graduaron. Se encuentran entre lo mejor y más brillante de América que elige ir a luchar a Irak y Afganistán en lugar de iniciar sus prometedoras carreras en el confort de casa.
Uno de ellos es el sargento James John Regan, una estrella del equipo de lacrosse de Duke que obtuvo una beca para asistir a la facultad de Derecho y una oferta para trabajar en una firma financiera. En su lugar se alistó en los Rangers del ejército e hizo doble servicio tanto en Afganistán como en Irak, logrando una Estrella de Bronce, un Corazón Púrpura y varias condecoraciones más. Falleció en acto de servicio en Irak a comienzos de este año. Tenía 26 años y estaba comprometido para casarse. Su novia, May McHugh, informaba a Newsday que él pensó que era imperativo ingresar en el ejército y cumplir en lugar de aceptar una de las otras ofertas más seguras y lucrativas: dijo, "si yo no lo hago, entonces ¿quién lo hará?" Lo reconocía como una opción y no podía no hacerlo.
Y hay muchos otros soldados que no pertenecen a minorías que hicieron el sacrificio definitivo en Irak y Afganistán, al contrario de la afirmación Redfordiana de esta película.
Pero eso no encaja en el mito que Robert Redford versión profesor y el resto del grupo de "Leones por corderos" está vendiendo.
De haber alguna verdad en esta película, es el conmovedor heroísmo mostrado al final por los dos soldados retratados en la película. Pero ni siquiera eso es suficiente para sostener los mitos a lo largo de esta película.
Al final de la cinta, la reportera Meryl Streep discute con su jefe de la cadena de informativos por cable que Irak es como Vietnam, y que ella no cree que nuestros esfuerzos por tener éxito vayan a funcionar, así que no quiere informar de ellos:
Es como esa canción de The Who. “Meet the new boss. It's the same as the old boss". Es lo mismo que Vietnam una y otra vez.
El jefe de Streep en el canal le ordena que siga informando sobre ello:
Parece que [el senador Tom Cruise] tiene un plan para destruir a los tipos que atacaron a nuestros chicos... Nuestra audiencia creerá que es bueno.
Con que Hollywood creyera que es bueno.
Y con que hubiera un solo ejecutivo de informativos de una cadena de televisión importante que pronunciase alguna vez esa opinión.