El Índice de Precios al Consumo se disparó el pasado mes de octubre. Según los datos del INE, dados a conocer el pasado miércoles, el IPC aumentó un 1,3% el mes pasado, disparando el incremento interanual del índice desde el 2,7% en septiembre al 3,6% en octubre. La inflación subyacente, que no tiene en cuenta las variaciones de productos energéticos y alimentos frescos, pasó del 2,7% al 3,1%.
Nervioso por la cercanía de las elecciones, el Gobierno echa balones fuera, engaña a los españoles, y, lo más importante, se queda de brazos cruzados ante el cambio de ciclo de la economía española.
El análisis de los datos del IPC que aporta el INE no sólo destruye la teoría del Gobierno de que el alza del precio del petróleo y de los alimentos es la responsable exclusiva del tirón de la inflación, sino que más bien al contrario, deja clara su responsabilidad en la inclinación de la pendiente de esta prematura cuesta de enero a la que se enfrentan las familias españolas.
La teoría del Gobierno se desvanece en primer lugar echando un vistazo a la evolución del IPC de nuestros socios europeos. Todos ellos se deben ver afectados por el incremento de los precios del petróleo así como de los alimentos de la misma forma que España, pues todos estos mercados están expuestos en similar medida a estos productos, y los precios están muy vinculados al mercado internacional. Pues bien, mientras que el incremento interanual del índice del IPC Armonizado español ha pasado del 2,7% en septiembre al 3,6% en octubre, el incremento interanual del IPCA de la Zona Euro ha pasado del 2,1 al 2,6. En resumen, los precios aumentaron un 0,4% más en España que en el resto de la Zona Euro, quedando así patente la especificidad del caso español.
La teoría del Gobierno se desvanece también si echamos un vistazo a cuáles han sido según el INE los grupos de bienes que más han impulsado al alza el IPC el pasado mes de octubre. El grupo cuyo incremento de precios más ha repercutido al incremento del IPC no ha sido ni el de los alimentos, ni el del transporte, sino el de vestido y calzado (0,725 puntos), con un incremento del 9% respecto del mes anterior, muy por encima del incremento del resto de los grupos. El siguiente grupo que impulsó el IPC el mes pasado fue efectivamente el de Alimentos y Bebidas no alcohólicas (0,433 puntos), creciendo un 1,9% respecto al mes anterior. Los suministros de la vivienda (gas, electricidad, etc.) conforman el tercer grupo que más impulsó al alza el IPC (0,070 puntos) con un incremento del 0,7%. Y en cuarto lugar, se sitúa el transporte (0,44 puntos) con un incremento del 0,3%.
Queda en consecuencia demostrado que el gobierno miente cuando achaca exclusivamente a la subida del precio del petróleo y de los cereales el incremento de la inflación, y afirma que en nada tiene que ver con su política económica. Precisamente el pasado mes ha sido precisamente el vestido y el calzado el grupo más inflacionista, que bien poco tiene que ver con el precio de los cereales y con el del petróleo. Ya nos dirá el Señor Clos, Ministro de Industria Turismo y Comercio, que la obstinación de los gobiernos socialistas por mantener y ampliar las barreras a la libertad de horarios comerciales no ha afectado en absoluto al crecimiento de los precios.
El Gobierno oculta también otro de los factores que impulsan al alza el IPC. No es otro que el precio de los suministros de la vivienda, esto es, principalmente, gas y electricidad. Que nos explique el Señor Presidente del Gobierno cómo se sostiene que el efecto inflacionista de las subidas de las tarifas de suministros energéticos decretadas por el Ministerio de Industria Turismo y Comercio “no tiene nada que ver con la política económica del gobierno”.
Es cierto que el precio del barril de Petróleo se ha disparado estos últimos meses, pero cierto es también que el petróleo que se usa principalmente en España es el de tipo Brent del mar del norte que cotiza en Dólares Americanos en Londres, divisa que ha venido experimentando una depreciación casi tan intensa como la apreciación del petróleo, aliviando así la subida de los precios del crudo. Es por ello por lo que los propios datos del INE relegan al transporte como el cuarto grupo más inflacionista en octubre.
Tampoco es el Pollo el principal culpable, no, no lo es, tal y como certifican los datos del INE. Y en ningún caso lo es el tan manido argumento de los biocombustibles. No se sostiene que sea la producción de biocombustibles la que impulsa al alza el precio de los cereales, y por extensión el del resto de los alimentos, si el consumo de ésta materia prima para la producción de energía supone menos del 1% de la producción.
El gobierno puede buscar muchas excusas para evadir su responsabilidad en el desboque de los precios. Si lo que quiere es encontrar soluciones para atacar el crecimiento de los precios de vestido y calzado puede empezar imitando a la Presidenta de la Comunidad de Madrid y liberalizar el comercio interior. Si quiere limitar el incremento de los precios de los alimentos puede empezar por aumentar los niveles de competencia del sector de la alimentación y la distribución. Si quiere reducir el impacto del incremento del precio del petróleo puede empezar por hacer algo de una vez para modificar nuestro mix energético sin castigar a las industrias complementarias a la del petróleo como la de los biocombustibles y no prescindiendo de ninguna de las fuentes de energía existentes, incluida sin duda la energía nuclear.