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Operación Moncloa: la carrera en los medios ha comenzado
Revista de Prensa nº 1   |  16 de Noviembre de 2007
 
La temperatura política ha ido en aumento en las últimas dos semanas ante la proximidad de las elecciones generales que se librarán a cara de perro por el empate técnico que arrojan las encuestas, sondeos que mantienen en vilo a los dos partidos con posibilidades reales de gobernar.
 
La campaña se desenvuelve en clave de candidato porque los dos principales adversarios, Zapatero y Rajoy, se la juegan. Las maquinarias de los dos partidos trabajan por reforzar a su respectivo líder de cara a los votantes.
 
Ni tan siquiera el nuevo partido y su carismática líder, Rosa Díez, está consiguiendo arañar mucho protagonismo al presidente del Gobierno y al jefe de la Oposición.
 
Los medios de comunicación han entrado al trapo del perfil personalista de la campaña. Cincelan cada arista de ambos candidatos con la intención de desvelar las luces y sombras que rodean a cada uno, al hilo de los acontecimientos que se suceden en este reñido final de legislatura.
 
No puede decirse que haya mucho nuevo bajo el sol en cuanto a línea editorial se refiere. Sin embargo, el paisaje mediático español depende mucho de su horizonte financiero, de su capacidad de crecer, y sobre todo, de mantenerse.
 
Hoy, los medios pertenecen a grupos empresariales formados por empresas audiovisuales, de telecomunicaciones, bancos, grupos extranjeros, productoras de cine, e incluso, inmobiliarias, con la consecuente diversidad de intereses.
 
Algunos de los principales grupos (Prisa, Vocento) cotizan en bolsa y ello también influye en su línea editorial por la vulnerabilidad que ello conlleva, sobre todo en el caso de Vocento, cuya posición en el paisaje mediático es más débil que el de Prisa. No obstante, la influencia de los resultados pudo palparse en la caída de las acciones del Grupo Prisa durante la “guerra del fútbol”, que se notó en el endurecimiento de su argumentario hacia el Gobierno durante aquellos días. No se puede decir lo mismo de Unidad Editorial, editora de El Mundo, que al no estar sujeta a los vaivenes de la Bolsa, puede permitirse el lujo de ir más libremente, haciéndose cada día más fuerte en el mundo de los medios.
 
En un momento en que las encuestas dan un fifty- fifty a los dos presidenciables, es muy importante perfilar bien los apoyos que cada medio dispensa, dado que el resultado de las elecciones de marzo de 2008, provocará también su efecto en la Bolsa, en los mercados, en las áreas de influencia de los grupos empresariales que sustentan a los medios de comunicación, en sus resultados económicos y, por supuesto, su capacidad para influir en la Opinión Pública, que es la que elige, consume y gasta. La que tiene la última palabra y la que facilita buenos resultados en las cuentas.
 
Dos perfiles
 
Aunque con matices, en los medios se distinguen dos líneas editoriales bien diferenciadas: los afines al Gobierno dibujan a un Zapatero firme, abierto, dialogante y que hasta en un momento dado, es capaz de pedir perdón, como ha sido el caso de la crisis del AVE. Frente a este presidente, un Rajoy- y un partido- fuera de la realidad, negativo, que se ha dedicado a criticar al Gobierno con el único interés de recuperar la Moncloa al precio que sea, siempre con el fantasma de ser representantes de la derecha ultraconservadora.
 
Una imagen muy diferente de la que presentan los afines al Partido Popular. Rajoy es la encarnación de un proyecto maduro, serio, consecuente con los valores y principios fundamentales, defensor de la unidad de España. Zapatero en cambio, es sinónimo de improvisación, frivolidad, mal gestor y exponente de una izquierda trasnochada y demagoga, que no tiene reparo en prometer o negociar si ello le ayuda a conservar el puesto de presidente.
 
Estas dos líneas se traslucen en el tratamiento de cada noticia, pero ha sido muy significativo en el matiz que han dado a la Sentencia del 11 M, en línea directa con la que adoptaron en su día.
 
Los hechos: veredicto previsible con el que el Tribunal zanja la cuestión de la manera más salomónica posible: ni ha sido ETA, ni el atentado tiene nada que ver con la Guerra de Irak.  Se mantiene un equilibrio en el fiel de la balanza que no entra en el juego de la carrera electoral. Apoyar una u otra hipótesis habría servido en bandeja el resultado electoral de marzo.
 
Contrasta la postura de los medios, fieles a sus posiciones de esa fatídica fecha y los días subsiguientes, esperando tener la misma capacidad de influir que tuvieron aquellos días  en la opinión de los ciudadanos, jornadas en las que los medios jugaron un papel decisivo.
 
Hoy, la sentencia del 11-M ha profundizado el enfrentamiento que los medios libran desde hace algunos años, tanto entre izquierda y derecha, como en los del mismo signo. Todos se han esmerado en demostrar a sus lectores que “llevábamos razón”.
 
ABC se ha afanado por mostrar una cara independiente de sus “compañeros ideológicos”, con los que hace tiempo que mantiene un enfrentamiento a cuenta de este tema. Muy significativo final del editorial de ABC del 1 de noviembre, donde ratifica su posición de no apoyar la “teoría de la conspiración”, en referencia a la línea mantenida por El Mundo, COPE y Libertad Digital, que han dedicado buena parte de su tiempo a investigar el 11 M durante estos tres años y que siguen reivindicado la necesidad de seguir investigando.
 
Muy diferente la posición de El País y el recién nacido Público, que se han centrado en las declaraciones de José Blanco y Rubalcaba: señalar al Partido Popular como responsable intelectual de la gestión de la información durante esos días. Hay que recordar que el protagonismo de El País y la SER en aquellos días fue superlativo, lo que vino a demostrar el peso que tiene el Grupo Prisa en la sociedad española y su capacidad de influir en la Opinión Pública. Una influencia que comienza a competir seriamente con Unidad Editorial, empresa editora de El Mundo, cuyo carismático director, Pedro J. Ramírez, es uno de los hombres fuertes de los medios de hoy y, cuya carta dominical nunca pasa inadvertida.
 
Otro tema recurrente en esta carrera a la Moncloa que también se libra en los medios de la izquierda es el tratamiento que se da a figuras de personas de reconocido peso político, como Aznar, Rato, Gallardón o Aguire. Desdibujar el liderazgo de Rajoy, ya que un adversario fuerte no conviene a los intereses de Zapatero ni de su arco mediático.
 
Muy significativos titulares: “Aznar arremete contra todo en 191 páginas. El ex presidente descalifica el mayo del 68, la izquierda y los matrimonios Gays”(Diario El País)
El Periódico de Catalunya. “Aznar se adelanta al PP y exige el cierre del proceso autonómico”.
 
Público dice que “Oreja y Aznar arrastran el discurso del PP hacia la extrema derecha”. “El ex ministro de Interior no encuentra razones para condenar el franquismo”.
 
Público utiliza las técnicas de comparación de un candidato con otro. Presenta “Las siete diferencias” bajo las que titula: “EL PSOE apuesta por un Zapatero que se ríe de sí mismo, en un vídeo que contrasta con la imagen institucional del orgullo español de Rajoy”. Lógico, dado que este periódico parece nacido con el fin de apoyar a Zapatero. La afinidad de uno de sus socios, José Miguel Contreras, con Miguel Barroso, ex secretario de Estado de Zapatero, ofrece pocas dudas.
 
En contraposición, La Razón publica una entrevista extensa con el ex presidente del Gobierno, también a cuenta del mencionado libro, donde le da espacio para explicar sus planteamientos respecto a los temas de actualidad: educación, seguridad, Memoria Histórica, etc. Es lógico que este periódico le dedique este espacio al presidente de Faes, dado que el libro ha sido editado por Planeta, cuyo dueño, José Manuel Lara, ha mostrado casi siempre su afinidad con el Partido Popular y es también propietario de La Razón. Hoy, esta cabecera apoya claramente a Mariano Rajoy, al que refuerza siempre en su línea editorial.
 
Los acontecimientos superan las líneas previamente marcadas
 
La visita de Ibarretxe a la Moncloa también ha sido hábilmente presentada en los medios en clave de candidato. El final de ETA no está tan cerca como el presidente tenía previsto. ETA es veterana, sabe jugar sus cartas y además, las publica sabiendo que los medios se harán eco inmediatamente y que desgastarán al Gobierno justo cuando peor le viene. 
 
Con la vuelta a las andadas de ETA  como paisaje de fondo, Juan José Ibarretxe anuncia que va a celebrar un referéndum. No está dispuesto a perder oportunidades de protagonismo de cara a las elecciones. Sabe perfectamente que el referéndum que plantea es inviable, pero la delicada situación política que atraviesa España, con un Estado más debilitado que nunca, plantean una excelente oportunidad para tratar de dar una vuelta de tuerca de cara a su propio electorado, y a los que se han desengañado de que ETA esté dispuesta a abandonar las armas. Es un buen momento para pescar en río revuelto, precisamente cuando el presidente quiere mostrar su imagen más españolista, en el centro ideológico. Un españolismo “sin estridencias”.
 
El tratamiento de la noticia estuvo claramente diferenciado entre los que han venido apoyando la política de Zapatero en relación a los nacionalistas y los que no. Frente al firme y dialogante Zapatero que presentaron El País y Público- este último con un elocuente titular “Va a ser que no”, se contrapone la posición de los diarios más críticos con Zapatero, El Mundo, ABC y La Razón, que pusieron en tela de juicio la credibilidad del presidente en su manifiesta contundencia, que quiso avalar, revistiendo la visita a la Moncloa con tintes protocolarios más propios a la visita de un Jefe de Estado, que de un presidente autonómico.
 
Malos tiempos para la economía, la justicia y las infraestructuras
 
Otro frente que tiene abierto el Gobierno es el económico, donde el Partido Popular es fuerte ante la Opinión Pública y los medios de comunicación lo saben. Esos ciudadanos que consumen, gastan, son los que están padeciendo la desaceleración económica, la subida de las hipotecas, el aumento del paro y de la inflación. Hay que ofrecer una alternativa. Zapatero anuncia la subida de los salarios mínimos 800 euros.
 
Es aquí donde los medios que apoyan al PP lo tienen más fácil. Muy significativo el editorial de El Mundo “¿Por qué este llamamiento si todo va tan bien? Se añade a la presentación de Rajoy cercano a los empresarios y publica su mensaje tranquilizador. De centro y moderación. Justo la imagen que quiere dar este diario a sus lectores. El ansiado centro político porque es aquí donde se librará la batalla electoral. Es el  público al que se dirige este poderoso grupo mediático.
 
La Razón publica un artículo sobre la “Despensa de Solbes”. Una vez más, este diario se ajusta a la línea argumental del PP.
 
El País habla de etapa de moderación, pero encamina su línea editorial en la crisis hipotecaria de Estados Unidos, sus efectos restrictivos  del crédito y la liquidez del sistema financiero internacional que agrava la tendencia de la economía española. Y además, el “líder del PP critica el plan Zapatero tras denunciar la caída de los salarios”. Es decir, el líder que se contradice, que todo lo critica.
 
Público se limita a ofrecer datos, sin profundizar en mucho más. Al tipo de lector al que va dirigido no le interesan muchos los números. La batalla está en la Memoria Histórica y en los acontecimientos del 11 M. Por donde le interesa ir al Partido Socialista.
 
La batalla electoral también se está librando en lugares que aparentemente parecían excluídos de estos temas. Tal es el caso del Tribunal Constitucional, que, a cuenta del Estatuto de Cataluña, está pasando por uno de los momentos más delicados de su historia reciente, hasta el punto de que la sociedad está presenciando, atónita, los entresijos del poder político en instituciones a las que se suponen defensoras de los ciudadanos y no de los gobernantes.
 
Al margen de que sea una guerra de guerrillas puntual, a partir de aquí, se marca un punto de inflexión en la confianza que tienen los ciudadanos hacia las instituciones, especialmente, la Justicia. Unido a la particular manera de pilotar la nave del Fiscal General, primero, y del ministro de Justicia, después, la institución tardará mucho tiempo hasta que pueda volver a subir los peldaños que ha descendido ante los ojos de la Opinión Pública. Si a esto se le suma la falta de reflejos en la actuación de la fiscalía en el episodio de la agresión a una joven ecuatoriana, la polémica en los medios está servida. 
En este tema, los medios han estado más unánimes en su diagnóstico, dado que ha primado la seguridad de la joven y la falta de diligencia de la justicia. En un mundo en el que la Responsabilidad Social Corporativa es cada vez más importante, ningún grupo empresarial se puede permitir el lujo de apoyar una mala gestión de un tema tan social como es el de la seguridad.
 
En el caso del CGPJ y las sucesivas recusaciones se pueden destacar tres líneas editoriales. La Razón apoya las postura del PP alegando que la ruptura de la negociación viene por “el asalto socialista a la justicia” (palabras  de Zaplana). Mientras que El País habla de “Portazo del PP a la renovación del CGPJ”.
 
ABC y EL Mundo destacan los motivos del PP y centran sus titulares en la falta de simpatías que cosecha el ministro Bermejo, aunque ABC mete cuña y dice que Zaplana adelantó las recusaciones en el TC sin esperar la decisión de Rajoy.
 
El Mundo, siempre en su línea de moderación, no apoya las recusaciones del PP alegando que es un error estratégico político, e incluso, jurídico que se puede volver en contra de sus propios intereses.
 
La gota que ha colmado el vaso es el desastre de las obras del AVE en Barcelona, que salpica directamente al Gobierno y padecen los usuarios, que están dando una lección de paciencia sin límites, cuando llueve sobre mojado. Una crisis desatada por las prisas electorales y reforzada por la mala gestión de la misma, personalizada en Magdalena Álvarez. De nuevo, hay que buscar las razones en la coyuntura electoral en la que estamos.
 
Los medios que apoyan a Rajoy se han cargado de razones.  ABC, “El PSC advierte que Álvarez ha destrozado la estrategia electoral de Zapatero en Cataluña”. La Razón: “Zapatero arropará a la ministra hasta el final”. Aprovecha para relacionar el socavón con la falta de gestión de ZP y sus ansias de poder. El Mundo: “Las chapuzas del AVE agrietan la credibilidad de Gobierno”. Precisamente el tema de la seguridad y las prisas electorales no benefician al Ejecutivo.
 
Es muy elocuente la escasa indignación que están mostrando las cabeceras catalanas. Ello daría bazas al Partido Popular que precisa un buen número de escaños en Cataluña y que ha subido en intención de voto en esta Comunidad. El “oasis catalán” siempre ha estado apoyado por su prensa. Es más conveniente apoyar al Partido Socialista, socio en el Govern, que a un Partido Popular más crítico con temas tan delicados como el del Estatuto.
 
La Vanguardia tituló: “El tercer día sin servicio se inicia con fluidez. Si bien los usuarios siguen manifestado su indignación, los ánimos están más calmados”. Dedica más atención a la crisis entre el Govern y Zapatero a cuenta de las obras del AVE. Cuentan como se quieren desmarcar de Zapatero haciendo públicas sus discrepancias y forzando la paralización del las obras porque la Opinión Pública no distingue entre las responsabilidades de una administración y otra. “Montilla exige a ZP, esto no puede seguir así”.
 
Los medios madrileños afines al Gobierno no han tenido más remedio que señalar la responsabilidad de Zapatero asumida por él mismo. Hay que presentar la cara más humana del candidato socialista a la Moncloa porque del granero catalán dependen mucho los resultados electorales.
 
El cambio climático versus interés político
 
El tema estrella donde los medios de izquierda despliegan toda su artillería es el cambio climático. La visita de Al Gore y las palabras de Rajoy han propiciado un chorro de noticias a favor y en contra. La izquierda asume como dogma de fe las premisas defendidas por el ex vicepresidente de los Estados Unidos, en contraposición a los que se atreven a poner en cuestión algunas de sus afirmaciones, respaldados por la justicia británica y la comunidad científica, que estudia con cautela las consecuencias de estos cambios.
 
Libertad Digital: “Rajoy, no podemos convertir el cambio climático en el gran problema mundial”.
 
La izquierda mediática ha encontrado un excelente caldo de cultivo entre la gente más radical, mayoritariamente “mileuristas” que sigue sin ver colmadas sus expectativas de vivienda digna, pero muy proclives a mantener la postura adoptada durante el  Prestige y la Guerra de Irak.
 
Público “Rajoy cree a su primo y no a Al Gore”.
 
El País: “Rajoy desprecia el cambio climático y Gore ataca a la derecha escéptica”.
 
Desde la caída del muro de Berlín, la izquierda busca temas a los que abanderar intelectualmente y justificar su existencia ante la Opinión Pública. Detrás de este tema del medioambiente liderado por Al Gore se esconde la realimentación del antiamericanismo como principal denominador común de propuestas globales. Es éste el principal motivo por el cual, Al Gore está siendo recibido por los medios de la izquierda como el Mesías. Es una excelente excusa para tachar a Rajoy de hereje.
 
Solo los medios de la derecha recuerdan que Al Gore no firmó el protocolo de Kioto durante su etapa de vicepresidente de Bill Clinton, mientras que sí se ratificó durante el mandato del PP.
 
Intereses, intereses, intereses
 
Un vistazo al panorama de actualidad basta para observar que política e intereses económicos van de la mano en la mayoría de las ocasiones. Las elecciones están por jugarse y su resultado reforzará a unos grupos y debilitará a otros. Las posiciones están claramente tomadas. Queda, pues, ver cuál será el resultado.

 
 
Ana Ortiz es Analista Adjunta en el área de Inmigración y Seguridad Interior.


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