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Bochorno sin fronteras
En letra impresa nº 850   |  15 de Noviembre de 2007
 

(Publicado en Expansión, 15 de noviembre de 2007)

Últimamente no le están saliendo bien las cosas a Rodríguez Zapatero y su equipo de Exteriores.
 
Para empezar, encarcelan a unas pobres azafatas y pilotos en el Chad, sin ninguna garantía jurídica, justo cuando los ministerios de Defensa y Exteriores empezaban la venta de una nueva misión humanitaria de nuestros sufridos militares precisamente en el sur de ese país. No para Darfur, no, sino para ayudar al ejército del Chad, el mismo que retenía sin razón alguna a nuestros compatriotas.
 
En segundo lugar, el gobierno de Zapatero aprueba y alienta la visita de sus majestades los reyes a nuestras ciudades de Ceuta y Melilla. Don Juan Carlos tenía mucho interés por razones que no vienen al caso y Rodríguez Zapatero pensaba que se beneficiaria de tanta españolidad para robar unos pocos votos fieles al PP. La única condición, que Marruecos no hiciera mucho ruido al respecto. Y posiblemente creyera o le hicieran creer a nuestro presidente que así sería, dada la buena sintonía entre este gobierno y el de Rabat gracias a las múltiples concesiones por parte de Madrid, entre ellas el abandono del Polisario (tradicional protegido del socialismo y la izquierda española). Pero mientras nuestros dirigentes se iban de fiesta, el rey de Marruecos lanzaba sus diatribas contra España y llamaba por sorpresa a consultas a su embajador en Madrid, cogiendo por sorpresa, por no recurrir a otras metáforas más vívidas, a la diplomacia de Moratinos.
 
Por último, ahí está el caso de la bochornosa Cumbre Iberoaméricana, cuya secretaría general encargada de su preparación la pagamos con nuestros impuestos, al igual que el sueldo de doña Trinidad Jiménez, máxime responsable por parte española del evento. En contra de lo que quería hacernos ver la delegación española de alto nivel, la Cumbre se convirtió en un foro de antiespañolismo. En lo que se vio y en lo que no se vio, porque los comentarios y alocuciones en paralelo no dejaron lugar a dudas. Y si no, que se lo pregunten a los empresarios españoles que fueron debidamente chorreados por carroñeros de las riquezas de aquel subcontinente. Chávez es la anécdota folclórica de un enjuiciamiento a España que nuestro gobierno no había visto venir y, aún peor, del que no se quiere dar por enterado. Moratinos dice que Venezuela va por el buen camino mientras su dictador sigue difamando al rey. Eso sí, de los astilleros estatales están a punto de salir las fragatas de bolsillo, aquellas “armas pacíficas” que decía nuestro presidente, rumbo a la Caracas del difamador.
 
Y es que quien mal empieza, mal acaba. Y Rodríguez Zapatero empezó mal, muy mal, en su acción exterior: enojó a los americanos por no levantarse al paso de la bandera; molestó a la administración estadounidense por su huida de Irak; enfadó a Bush por su campaña a favor de Kerry; apostó por Schröder y Chirac y falló. Lo de ahora son sus lodos. Y habrá más por mucho que Zapatero quiera recuperar su imagen para las elecciones.


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