A los colectivos asiático-americanos no les gusta el creciente escrutinio público que los misteriosos donantes lava-dinero chinos de Hillary Clinton están recibiendo.
A lo cual yo digo, en palabras que deberían ser entendidas universalmente: lo siento en el alma.
Como consecuencia de las sorprendentes investigaciones del New York Post y el Los Angeles Times del dinero del exterior más que dudoso que fluye a las arcas de Hillary, las organizaciones de agravios étnicos se están poniendo en marcha para condenar estas noticias como ejemplo de "periodismo negligente". Sí. Los periódicos son culpables de "negligencia" porque realmente dan a conocer noticias en lugar de encubrirlas.
Ambos periódicos dieron a conocer fuentes de dinero negro, contables creativos, y otros sospechosos donantes de campaña de Hillary en el Chinatown de Nueva York, Flushing, el Bronx y Brooklyn que tenían ingresos limitados, habilidad limitada en el inglés y olían peor que el hediondo tofu. Un donante asiático admitía al Los Angeles Times "carecer del estatus de residente legal exigido por ley para donar dinero de campaña". Otra, Hsiao Wen Yang, informaba al New York Post de que había sido reembolsada por su donación de 1000 dólares -- haciendo sonar las alarmas con claridad por otro probable plan de donantes ilegales a imagen del Norman Hsu-gate.
Las informaciones movieron a la Asian & Pacfic Islander American Vote, una "organización nacional independiente sin ánimo de lucro que anima y promueve la participación cívica de los americanos de ascendencia asiático pacífica en los procesos políticos electorales y públicos a los niveles nacional, estatal y local", a difundir una circular de prensa esta semana denunciando "el indebido escrutinio de un subgrupo étnico específico por parte de los medios". Lisa Hasegawa, miembro del consejo de APIAVote, expresaba su consternación por las investigaciones de financiación de campaña centradas en el Chinatown de la ciudad de Nueva York.
"Estamos alarmados por el potencial impacto negativo de la información irresponsable y el perjuicio que podría causar sobre la participación política legítima de miembros de la comunidad de ascendencia asiático americana. Es imperativo que los medios enfoquen estas serias alegaciones con cautela, enfoque y los más altos niveles de integridad periodística. Mientras la comunidad de americanos de ascendencia asiática ejerce su derecho a participar en el proceso civil, es importante que se adopte el mayor equilibrio y responsabilidad al tratar esta importante materia”.
Traducción: ¡Manos fuera de los chinos que lavan dinero en favor de Hillary, racistas y xenófobos fanáticos de la difamación!
Los únicos culpables del irresponsable comportamiento aquí son los apologistas políticos de Hillary y las organizaciones mediáticas que prefieren mostrar deferencia a la corrección política antes que seguir los pasos periodísticos del New York Post y el Los Angeles Times. La campaña de la Clinton cuenta con que los editores de izquierdas capitulen bajo la presión de los colectivos asiático americanos que quieren desviar la atención de las sospechosas donaciones extranjeras.
"Voy a seguir llegando a todo el mundo nuestro país. Quiero ser la presidenta de todo el mundo", decía una desafiante Hillary en defensa de su indiscriminada recaudación de fondos. "Los asiático americanos de Chinatown y Flushing tienen el mismo derecho a contribuir que todos los demás americanos", declaraba a varios periódicos Howard Wolfson, portavoz de la campaña. "No fichamos étnicamente a los donantes”.
El “fichado étnico" es el palabro retórico que los Clinton esperan que aleje a más investigaciones e invocaciones de los pasados escándalos de donantes asiático americanos. Bien aprendidos de sus homólogos minoritarios de la extrema izquierda, estos colectivos asiático americanos han intentado alejar el debate de la candidata y la responsabilidad del donante hacia "los derechos" colectivos de toda "la comunidad de americanos procedentes de las islas del pacífico”.
La tribu de la política identitaria podrá llamarlo "fichado étnico". Yo lo llamo aprender de la historia. Hemos pasado por esto muchas veces antes. Con el recaudador de fondos de DNC condenado John Huang y Charlie Trie y Paulina Kanchanalak y Maria Hsia. Con los monjes y monjas budistas chinas que ayudaron a ingeniar el plan de reembolso de la campaña de Gore y se deshicieron de los documentos relacionados con la recaudación de fondos del templo. Con el ex gobernador Demócrata chino americano de Washington Gary Locke, que también recibió dinero de los donantes del templo chino que no sabían hablar inglés, no recordaban cuándo donaron o no podían ser ubicados.
Aparentemente los Demócratas están convencidos de que solamente los americanos deberían estar encorsetados por regulaciones de financiación de campaña bizantinas mientras los donantes extranjeros tienen carta blanca. Los de los lobbies asiático americanos están seguros aparentemente de que los grupos minoritarios deben ser objeto de menor escrutinio por parte de los medios que todos los demás -- no sea que "su derecho a participar en el proceso cívico" se vea minado.
Si "fichado étnico" es ser extra-cuidadoso con los donantes de Chinatown que no saben hablar inglés, viven en edificios desahuciados, nunca han votado, no saben distinguir a Hillary Clinton del pollo con almendras, o simplemente no se les puede encontrar, entonces el "fichado étnico" debería ser el procedimiento estándar de toda campaña responsable.
Discriminación no es una palabra desagradable cuando se refiere a mantener el dinero negro fuera de la política americana.
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