Lo que el General Sánchez dijo también es “Lo que me queda claro es que estáis perpetuando las políticas corrosivas de partido que están destruyendo nuestro país y matando a nuestros soldados que están en guerra”.
Bumerán: arma arrojadiza que, lanzada, vuelve al lugar de partida.
Acaba de tener lugar en Estados Unidos una historia que no ha contado la prensa dominante. Tiene la virtud de reflejar la actitud “progresista” respecto a la política y la guerra. En América y en España.
El 11 de septiembre de 2007, seis años después de los ataques terroristas y unos cuatro años después del inicio de la guerra de Irak, el general Petraeus, al mando del Ejército americano comparecía ante el Congreso para mostrar el progreso realizado. El diario progresista New York Times publicaba un anuncio
http://www.nytimes.com/2007/09/23/opinion/23pubed.html de la organización izquierdista Move On
www.moveon.org haciendo un juego de palabras con su nombre. Dado que el general no podía estar diciendo la verdad - que se está avanzando decisivamente en la victoria contra el terrorismo - el grupo organizado lo consideraba un traidor. Tal calificativo a un alto mando no es generalmente bien recibido por el americano medio. No obstante, intentaron la apuesta. El anuncio utilizaba la pronunciación de su apellido para hacerla similar a la expresión “General Betray Us”: el general “Nos traiciona”.
Entretanto el general en cuestión ha seguido desempeñando su trabajo en Irak y los progresos continúan ante el ominoso silencio de la prensa mayoritaria. Media Matters
http://mediamatters.org/, otro lobby izquierdista, sin embargo, era consciente de una derrota en esta campaña propagandística.
La razón de ser de este grupo es compensar y desacreditar la presencia considerable de medios liberal-conservadores americanos que, de hecho, poseen los mejores índices de audiencia en las noticias televisivas, a través de Fox News, y en la radio, a través de una persona llamada Rush Limbaugh, y otros muchos comentaristas secundarios.
Esta situación no siempre ha sido así. En los noventa, según la encuestadora Gallup, dos de cada tres americanos creían que existía un tinte “progre” en los medios. Hasta 1987 estaba vigente una disposición administrativa que obligaba a las radios a proporcionar una visión contraria a la que defendiesen editorialmente. Fue revocada. Un editorial de The Wall Street Journal, afirmó retrospectivamente hace unos años que: “Ronald Reagan derribó ese muro (la disposición administrativa) en 1987 y Rush Limbaugh fue el primer hombre en proclamarse liberado de la Alemania del Este de la dominación mediática ‘progresista’”. Desde entonces este hombre de evidente desparpajo, escasos complejos y una inveterada costumbre de llamar a las cosas por su nombre, ha liderado el campo de las ondas y llega a los oídos de muchos millones de norteamericanos todos los días. Vilipendiado constantemente por la izquierda, su relevancia fue tal que arrastró consigo a sus rivales y hoy la radio es muy mayoritariamente liberal-conservadora, compartiendo paradójicamente el campo con unas pocas emisoras muy radicalizadas a la izquierda. Entre los talentos que han seguido su estela pueden incluirse Hugh Hewitt, Sean Hannity o Laura Ingraham, entre muchos otros.
Media Matters surge pues, para vigilar este progreso que consideran horrible de las ideas conservadoras. La presencia en la televisión de Fox News desde 1996 les pone aún más nerviosos y atacan constantemente a sus presentadores más destacados. Se dice que George Soros financia esta organización cuyo nombre significa: los medios importan.
En efecto, importan. A finales de septiembre Rush Limbaugh al hilo de la intervención de un oyente en su programa
http://wwwwakeupamericans-spree.blogspot.com/2007/09/phony-soldiers-rush-limbaugh.html considera que hay una serie de ‘falsos’ soldados que se dedican a defender la retirada de Irak. El contexto es doble: un artículo de opinión en el New York Times de soldados americanos, dos de los cuales mueren posteriormente en Irak, y la historia de un tal Jesse MacBeth
http://en.wikipedia.org/wiki/Jesse_Macbeth, nacido Adam Al Zaid, que tras decir que había presenciado crímenes de guerra por parte de sus compañeros de armas en Irak, se desvela como un mentiroso que no sólo no participó en la intervención, sino que ni siquiera llegó a ser soldado, todo ello demostrado ante instancia judicial. Es el único citado en el programa de radio.
El comentario de los falsos soldados genera un rechazo inmediato en la izquierda y Media Matters mueve sus hilos para que 41 senadores, nada menos, escriban una carta de protesta al dueño de la cadena de Limbaugh pidiendo excusas. El propietario respalda a su empleado y publica un comunicado en el que lo defiende
http://www.foxnews.com/story/0,2933,298999,00.html. El primer firmante de la carta – que no se ve muy bien donde encaja en las competencias de un senador americano – es el jefe de la mayoría Demócrata en el Senado Harry Reid, quien hace unos meses pidió que se declarara la derrota en Irak: “Esta guerra está perdida”. Se incluyen también las firmas del perdedor de la última elección presidencial Kerry o de los candidatos Clinton y Obama
http://download.premiereradio.net/guest/rushlimb/pdf/RushLimbaughSmearLetter.pdf.
Limbaugh, exasperado ante la situación, pero respaldado por su audiencia y propiedad, tiene la ingeniosa idea de poner la carta en venta mediante subasta. La cuelga en eBay tras una rueda de prensa. Califica la carta de neoestalinista y una novedad en el sistema americano en que los senadores implicados abusan de su poder en contra de la libertad de expresión. Desvela que la recaudación irá a parar a una fundación que ayuda a los huérfanos de guerra de marines y de agentes policiales muertos en acto de servicio. Avisa que, sea cual sea la oferta, pondrá de su bolsillo una cantidad igual. La subasta se salda con una compradora que ofrece dos millones cien mil dólares. Un total de cuatro millones doscientos mil para los hijos de los soldados. Limbaugh dice que los senadores están invitados a participar en la donación, si tan preocupados están por el comentario y el daño real que pueda haber causado al Ejército. De momento no hay respuestas positivas.
La cuestión ha tenido entretenido al público americano unos días. Días en que no se ha hablado del solitario artículo del Washington Post
http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2007/10/14/AR2007101401245_pf.html en donde se anunciaba que el Ejército americano ha causado daños tan graves a AlQaeda que varios generales la dan por derrotada y han instado a Petraeus a declarar tal cosa. Días en que tampoco se ha dado la conclusión de la historia que tiene a Rush declarando a Fox News: “Nunca me he divertido tanto en mi vida. (…) Reid tiene que estar lívido”.
Los derrotistas han demostrado de qué madera están hechos, han demostrado hasta qué punto necesitan de su base en año preelectoral a través de grupos de presión de intereses y financiación dudosas, y lo único que han logrado es que las alentadoras noticias que proceden de Irak se tomen con cautela – o el más llano silencio -.
Lo que sí se ha divulgado – y, claro, hasta aquí ha llegado – son las declaraciones del General Sánchez, anteriormente al mando en Irak calificándolo de una pesadilla sin fin. Así lo reflejaban las portadas. Pero Sánchez dijo también
http://www.opinionjournal.com/columnists/dhenninger/?id=110010748: “El paradigma de vuestra (de la prensa) ética os lo han permitido vuestras organizaciones propietarias que han decidido alinearse con agendas políticas. Lo que me queda claro es que estáis perpetuando las políticas corrosivas de partido que están destruyendo nuestro país y matando a nuestros soldados que están en guerra”.
Además de la voluntad de ilegitimación de la derecha a la hora de ejercer su ciudadanía y libertad de expresión, la moraleja de esta historia dirigida por arrogantes mandamases en la elite mediática, económica y política, es que la guerra de medios y la guerra de ideas es tan importante como la del campo de batalla. Y también que si no se rechaza, se vence.