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Programa Estatal de Asistencia Médica Infantil: un momento decisivo
Colaboraciones nº 2001   |  23 de Octubre de 2007
 
La Cámara de Representantes someterá a votación el jueves una iniciativa para anular el veto del Presidente Bush al masivo plan de expansión de las prestaciones sociales en materia de sanidad subsidiado por el gobierno. Estoy de acuerdo con los Demócratas en una cosa: realmente este es "un momento decisivo".
 
La élite de la izquierda está completamente resentida con los conservadores que se han atrevido a cuestionar el sentido de extender el Programa Estatal de Asistencia Médica Infantil a las familias de clase media, los adultos y hasta los extranjeros ilegales hasta una suma de 35.000 millones de dólares -- seguir financiando a los tristes millones de dependientes del tabaco con impuestos retrógrados y mantener su adición a la nicotina.
 
Los columnistas progres E.J. Dionne y Paul Krugman condenaban a Rush Limbaugh, Mark Steyn y demás detractores como "tacaños e hipócritas" que están "haciendo peligrar" a los niños. El monologuista sin clase y copresentador del programa televisivo "View" Joy Behar salía a las ondas para condenarme como una "zorra egoísta" por cuestionar el uso por parte de Harry Reid de un icono de la expansión del SCHIP, los Frost de Baltimore, la semana pasada. El obseso con Bush de la televisión por cable Keith Olbermann hacía desfilar a los padres Frost en la televisión y los engatusaba para mostrar fotografías de sus hijos en sus camas de hospital tras un horrible accidente de tráfico al tiempo que atacaba a los conservadores por técnicas "de distracción". No importa que el veto del presidente no afecte a las familias como los Frost, amparadas por las políticas existentes.
 
Pero he aquí lo que los enrabiados histéricos no quieren contar bajo ningún término: la situación de los padres Frost como propietarios de dos casas, conductores de tres vehículos y empleados "intermitentes" y "a tiempo parcial" plantea cuestiones políticas fundamentales acerca de qué familias deberían beneficiarse del seguro médico subsidiado por el gobierno para empezar -- y si las familias económicamente mejor situadas aún que los Frost deberían sumarse al pesebre del seguro médico.
 
¿Sabía usted que la inmensa mayoría de los programas SCHIP actualmente en vigor carecen de comprobaciones de activos? ¿Qué pasaría si le cuento que conduzco un todoterreno Volvo, un Chevrolet Suburban, y una camioneta Ford F250 Pickup? ¿Qué pasaría si le informo además de que fui propietaria de una mansión y una propiedad comercial valorada al menos en 400.000 dólares en total -- propiedad por la que pagué 215.000 dólares? ¿Qué pasaría si le cuento, además, que tengo los bastantes recursos para reunir financiación (a través de ayudas y otros medios) para la educación en escuelas privadas de 4 hijos? ¿Qué pasaría si le cuento que ni yo ni mi esposo trabajamos a jornada completa? ¿Consideraría usted que mi familia es "exactamente el tipo" y "precisamente la clase" de familia que debería beneficiarse del SCHIP -- pensado para "el trabajador pobre" pero que se ha convertido en la joroba del camello de las prestaciones a la clase media en la jaima de la atención médica de la nación?
 
Eso es lo que Harry Reid y sus subordinados socializados de la atención médica nos están contando. Y ahora nos exigen que cerremos la boca si no queremos ser acusados de "atacar con odio político" a niños inocentes.
 
¿Son capaces los Demócratas de defender su agenda imprudente y desequilibrada sin escudos humanos de tamaño infantil? Aparentemente no. Con vistas a la votación de anulación del veto, simplemente se cambiaron de camisa y sacaron a una niña de 2 años con un defecto cardiaco, Bethany Wilkerson, de Florida, para presionar en favor de la invalidación. Pero al igual que los niños Frost, la pequeña Bethany queda cubierta al margen del veto a la expansión de las prestaciones.
 
Los Demócratas pueden estar seguros de que sus políticas de reservado están funcionando. Y algunos Republicanos podrían verse tentados a abandonar el conservadurismo fiscal a cambio de la conveniencia electoral. Pero una mayoría de americanos recogida por USA Today/Gallup esta semana -- el 52% -- está de acuerdo con el Presidente Bush en que la mayor parte de las prestaciones deberían ir a niños de familias que ingresan menos del 200% del nivel de pobreza federal -- alrededor de 41.000 dólares para una familia de cuatro miembros. Las encuestas demuestran que "solamente el 40% afirma que las prestaciones deben ir a familias que ingresan hasta 62.000 dólares, como permitiría la ley redactada por los Demócratas y algunos Republicanos".
 
Momento definitorio de verdad: ¿quién representa al necesitado de verdad? ¿Quién representa al contribuyente responsable? ¿Quién representa a las generaciones futuras, que se verán obligadas a enviar su dinero tan duramente ganado a esta explosión de las prestaciones sociales a la clase media de tamaño épico? El Partido Republicano es ya responsable de aprobar la obscena expansión de las prestaciones a las recetas de Medicare -- la mayor en la historia del programa y el verdadero precio de la cual fue suprimido después de convertirse en ley.
 
Si los Republicanos no tienen las agallas para hundir de manera permanente el caballo de Troya SCHIP de los Demócratas, merecen perder sus escaños.

 
 
Michelle Malkin es autora del nuevo libro: “Unhinged: Exposing Liberals Gone Wild”.
 
 
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