Grupo de Estudios Estratégicos RSS
Portada > Economía > Economía Española > Las empresas españolas pagan las torpezas del Gobierno en Argelia





Buscar artículos publicados por el GEES
Buscar BuscarEspanol - Ingles
Las empresas españolas pagan las torpezas del Gobierno en Argelia
Análisis nº 225   |  5 de Octubre de 2007
 
Cepsa, o más bien, las acciones de esta empresa en manos del Grupo Santander (30%), se ha convertido en la moneda de cambio que pretende utilizar el gobierno de Zapatero para contrarrestar los efectos perniciosos de –nuevamente- su deplorable política exterior, en este caso, en Argelia.
 
A principios de septiembre, Repsol YPF y Gas Natural comunicaron a la CNMV que la empresa pública argelina, Sonatrach, había rescindido unilateralmente el contrato firmado hace tan solo 3 años, relativo al proyecto de Gassi Touil. Se trata de una operación de 5.000 millones de euros, y por tanto un duro golpe para Repsol, quizás no tanto por la inversión ya realizada que podrían no recuperar, sino por la pérdida de los ingresos futuros y de la posición privilegiada que este contrato le proporcionaba en tanto que empresa extranjera en Argelia. Sonatrach ha alegado motivos técnicos y económicos para resolver el contrato, y probablemente sea cierto que se puedan encontrar justificaciones empresariales, lo que quizás se aclare en el proceso de arbitraje que empezó hace unos días en Ginebra. Pero también es probablemente cierto que de nuevo, se puedan encontrar las raíces del problema en la nefasta gestión o más bien, en la inexistente política exterior por parte del gobierno de Zapatero, y que ha llegado la hora de pagar los platos rotos.
 
Los problemas no vienen de ahora sino que tienen una relación directa con el acercamiento del gobierno de Zapatero a Marruecos y el consiguiente abandono de la posición de apoyo al pueblo saharaui, decisión que se tomó a la ligera y sin analizar las posibles consecuencias, como es habitual en este gobierno. Con ocasión de la visita del Rey a Argelia en marzo 2007, en la que el monarca tuvo que aplacar los ánimos de los argelinos, muy disgustados contra los españoles, el periódico argelino de mayor difusión, El Watan, alabó las palabras de Don Juan Carlos y las contrapuso a “esa otra imagen de España, despreciativa, que lleva mostrando el gobierno español desde la elección de José Luís Rodríguez Zapatero en 2004” (El Watan, 17 marzo 2007). La intervención del Rey no fue suficiente sin embargo para revocar el anunciado y brutal aumento del precio del gas argelino con destino a España en un 20% con el que Argelia sigue amenazando a día de hoy. La noticia del aumento de precios resulta aún más chocante en cuanto que ocurrió apenas un mes después de que Industria permitiera a Sonatrach el muy deseado acceso a la comercialización directa de gas en España, sin contraprestación por su parte.
 
El pasado julio, Sonatrach quiso aumentar su participación (de un 20% a un 36%) en el gaseoducto Medgaz, que unirá Argelia con España y que resultará estratégico para el abastecimiento español, tras la salida de BP y Total del accionariado y del que también son accionistas Cepsa, Endesa, Iberdrola y Gaz de France (GdF), asumiendo así el control. Para ello, necesitaba la autorización española, algo que la Comisión Nacional de Energía (CNE) quiso frenar, imponiendo condiciones para limitar el poder de Sonatrach. Sin embargo, el ministro de industria, Joan Clos, en una nueva muestra de la debilidad del actual gobierno, cedió –sin pedir nada a cambio esta vez tampoco- a las amenazas argelinas de boicotear el proyecto. De paso, volvió a quedar clara la falta de independencia de los organismos reguladores en España, al verse obligada la CNE a eliminar las condiciones impuestas, bajo la presión de Industria. Tras conseguir lo que quería, y apenas dos días después de la cesión, el  30 de julio, Sonatrach anunció la resolución del contrato de Gassi Touil, ridiculizando de esta forma al ministro de industria, y por ende, a España.
 
El mes de agosto fue un mes de vanos intentos por parte de las empresas españolas por solucionar el problema, sin recibir ningún apoyo del gobierno. Según fuentes de Repsol “cuando [Sonatrach] se han visto liberados de este asunto por Industria, han caído sobre Repsol de una forma que nunca se hubieran atrevido a llevar a cabo con una empresa francesa” (El Confidencial, 4 septiembre 2006).
 
El gobierno, no contento con ser el responsable de la conflictiva situación, demostró otra vez más la falta de apoyo con el que condenan a las empresas españolas en el extranjero, cuando el ministro de exteriores se contentó con declarar que se trataba de “un problema de empresas” y el de industria se conformó con un “el gobierno sigue atento al conflicto”. La Unión Europea, en cambio, anunció que tomaría cartas en el asunto.
 
Es bien sabido que al presidente Zapatero no le gustan los temas económicos y empresariales porque no los entiende y se siente perdido con la política exterior que le queda grande y no le interesa, con excepción, según sus propias palabras “de lo que afecta a los organismos multilaterales”. Por tanto, es muy posible que no termine de darse cuenta de que existe una correlación positiva muy estrecha entre las buenas relaciones internacionales entre gobiernos y las facilidades que encuentran las empresas en cada país para desarrollarse. Que la razón por la que el resto de gobernantes hacen visitas de estado, aunque eso implique dormir fuera de casa, es entre otras cosas para fomentar los intereses de las empresas de sus países. Desgraciadamente, las empresas españolas están huérfanas de paladín desde hace tres años y medio.
 
Para hundir más aún el cuchillo en la llaga, en contraposición con el declive de la influencia española, corren rumores sobre el omnipresente Sarkozy, quien, según “fuentes diplomáticas españolas” consultadas por el diario El Confidencial, sería el instigador indirecto de la terminación del contrato entre Sonatrach y Repsol, ya que después de su visita a Argel el pasado 10 de julio, habría conseguido la sustitución de las empresas españolas por GdF (El Confidencial, 14 septiembre 2007). En la prensa argelina sin embargo se dice que Sarkozy no tiene nada que ver, y que nunca se ha discutido el proyecto Gassi Touil con GdF Argel (La Nouvelle République, 29 septiembre 2007) -lo que podría tener sentido dado que el presidente francés había intentado un acercamiento entre Sonatrach y GdF que fue recibido de forma fría. De ser cierto este segundo rumor, la implicación de Sarkozy no sería más que una filtración interesada por parte del gobierno español para culpar al popular presidente y disimular así las responsabilidades reales del equipo de Zapatero. En cualquiera de los dos casos, la imagen de España sale perjudicada porque se convierte en un simple convidado de piedra.
 
Si a eso le añadimos el que la incompetencia e irrelevancia de Rodríguez Zapatero se da a conocer cada vez más fuera de las fronteras españolas, como puede verse al leerse artículos como la editorial del Wall Street Journal del pasado 11 de septiembre que critica con mucha dureza al presidente, y, aún más significativo, el artículo publicado el pasado 18 de agosto por el International Herald Tribune -periódico que hasta ahora había sido bastante tolerante con la actuación del gobierno de Zapatero- en el que se habla del “asombroso declive de la influencia de España desde la llegada de Zapatero”, la situación es de enorme preocupación.
 
En paralelo a este conflicto, Sonatrach, que lleva tiempo queriendo introducirse en el mercado español, ha ofrecido 5.500 millones de euros al Santander para que le venda su participación en Cepsa, lo que supone una propuesta generosa y muy por encima de otras ofertas. Y esto, en un momento en el que el banco está muy necesitado de fondos para ejecutar la compra de ABN Amro. Aunque Botín ha dejado claro que quiere vender y que lo hará al mejor postor, necesita la autorización del gobierno.
 
De esta forma, Argelia, con Sonatrach en Cepsa, se uniría a Italia con Enel  (en Endesa) y Francia con Suez-GdF (en Gas Natural) como parte del club de los gobiernos extranjeros a los que el actual gobierno ha dado entrada en el sector energético, que cada vez es menos privado y menos español. La entrada de empresas extranjeras no es un problema de por sí ya que no es más que una consecuencia de la liberalización del sector. Sí lo es el que no exista reciprocidad por parte de esos mismos países y que sean empresas estatales las que están comprando. Además, el gaseoducto Medgaz, pasaría de ser un proyecto principalmente hispano-argelino con una mayoría de capital privado, para convertirse en un proyecto estatal franco-argelino al sumarse las participaciones de Sonatrach (36%) con las de GdF (12%) y de Cepsa (20%) de la que Total es propietaria en un 49% y Sonatrach lo sería en un 30%.
 
Pero al parecer, según el periódico Cinco Días, en un nuevo alarde de intervencionismo estatal en la empresa privada, el gobierno ha pedido al Santander que no venda su participación en Cepsa a Sonatrach y espere a encontrar un comprador menos conflictivo dada la reticencia por parte de Bruselas de dejar entrar a Rusia y Argelia en el mercado energético europeo (Cinco Días, 28 septiembre 2007). Pese a la muy generosa oferta en la mesa, Emilio Botín podría estar dispuesto a esperar dadas las buenas relaciones que tiene con el presidente del gobierno. Pero también se ha publicado que la razón de la espera sería más bien para poder incluir el paquete accionarial de Cepsa dentro de la negociación colectiva que se quiere entablar en una cumbre bilateral España-Argelia y que incluiría todos los temas conflictivos: Gassi Touil, 30% de Cepsa, Medgaz y precio del gas a España (El Confidencial, 26 de septiembre 2007).
 
Y así para enderezar sus desaguisados, Zapatero se vería abocado a entregar una participación estratégica en la segunda petrolera española, con la esperanza de que Sonatrach desee tanto esta zanahoria que acceda a recuperar el contrato de marras, y que esta vez Industria se asegure de obtener garantías. Con el permiso de Bruselas, claro está. Pero es que a lo mejor ni siquiera Cepsa puede solucionarle la papeleta puesto que según las últimas declaraciones del Ministro de Energía argelino, Chakib Khelil, que el 29 de septiembre ha salido al paso a todas las noticias publicadas principalmente por la prensa española, no existe ninguna oferta para Cepsa. Claro que también dice que no hay ningún trasfondo político en todo lo acontecido, y eso resulta cuando menos algo difícil de creer.

 
Caro Chapatte es MBA por la Universidad de de Stanford en California, licenciada en Dirección y Administración de Empresas por la European Business School en Madrid y master en Dirección de Hostelería en la Glion Hotel School en Suiza. Ha trabajado en distintos puestos de responsabilidad en sectores tan variados como energía, publicidad, internet y restauración y en la actualidad trabaja como consultora freelance.


© 2003-2008 GEES - Grupo de Estudios Estratégicos
Aviso legal | Mapa Web | Lista de correo | Contactar