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Operación Althea: España toma el mando de las fuerzas de la Unión Europea en Bosnia
Colaboraciones nº 1953   |  3 de Octubre de 2007
 
Quince años después de haber llegado a Bosnia-Herzegovina por primera vez, España toma el mando de un contingente nacional por primera vez en la historia de la intervención en el exterior de las fuerzas armadas españolas. La fuerza multinacional de la UE (EUFOR), en la que hay un total de 32 países integrados, ha quedado reducida, no obstante, a poco más de 2.500 personas, después de que a principios de año se decidiese cambiar el objeto de la misión y, en consecuencia, reducir sus efectivos, a raíz de la mejora sensible de la situación en la nación balcánica. La EUFOR ha quedado reducida, por consiguiente, a poco más de un batallón de reacción rápido reforzado con algunos elementos de observación y enlace, una fuerza ciertamente de poca entidad para que la tenga que mandar uno de los generales de mayor prestigio hoy en el Ejército, el General de División Ignacio Martin Villalain, especialmente cuando, incluso, el grueso de las fuerzas españolas en Bosnia, están constituidas por un batallón de Infantería de Marina.
 
A pesar de la calma aparente que hoy reina en Bosnia-Herzegovina, la región continúa siendo del máximo interés para la ONU, especialmente dada la inestabilidad que subsiste en la vecina Kosovo, hasta el punto que una de las misiones secundarias  de la EUFOR es el refuerzo y apoyo de las fuerzas de la OTAN desplegadas en Kosovo.
 
Para España, liderar una fuerza multinacional no es solo un desafío sino una situación que no se había dado nunca antes. En primer lugar, porque, a pesar del compromiso e interés mostrado casi siempre por las autoridades políticas del momento,  nunca se han dado los pasos ni tomado las medidas para que la presencia española fuese efectiva y consistente, bien dotada de medios y cuantiosa, y siempre las fuerzas españolas han sido hasta ahora de las menos numerosas y escasamente dotadas. Otra cosa es que el comportamiento español haya sido ejemplar y brillante, incluso sin medios, lo cual ha sucedido incluso a pesar de la cicatería de los políticos. No sucede ya lo mismo hoy en Bosnia, donde las fuerzas españolas solo son superadas numéricamente por el contingente italiano. En segundo lugar, debido a que tomar grandes responsabilidades –y Bosnia, a pesar de la calma, es una gran responsabilidad-, en un momento en el que las elecciones generales están próximas es, ciertamente, un asunto serio, sobre todo a la luz de lo impopular que resulta la defensa y seguridad colectiva en España, principalmente de cara al propio electorado socialista. Ciertamente parece un caramelo envenenado para el general Villalaín, mandar poco más de un batallón, en la cúspide del generalato, en medio de unas elecciones, en una zona delicada, puede convertirle en un fácil chivo expiatorio.
 
Por otra parte, la toma del mando ahora por un general español tiene lugar cuando en el Líbano estaría próximo el relevo de la nación que debe dirigir las fuerzas de la FINUL (Fuerzas Interinas de las Naciones Unidas en el Líbano) y, teóricamente, tal relevo le debe corresponder a España, tras Francia e Italia. El próximo mes de febrero cumplirá un año en el mando el general italiano Claudio Graziano, y, sin duda, será sustituido. Ahora bien, se sobreentiende que para que suceda tal cosa España debería reforzar su contingente, sobre todo con personal cualificado para el Cuartel General de la FINUL, ubicado hoy en la localidad de Naqura, algo muy improbable que ocurra, de nuevo debido a la proximidad de las elecciones, y ante el compromiso del PSOE de no sobrepasar la cifra de 3,000 efectivos en total, desplegados en el exterior.
 
La situación es parecida también en Afganistán, donde España, que debería haber contribuido ya a tomar la responsabilidad del Cuartel General de la ISAF (International Assistance Force), de la OTAN, en Kabul, y reforzar su contingente, con al menos 150 efectivos adicionales, ha aplazado su obligación, por razones electorales, hasta el verano de 2008. No obstante, dado el cariz de la situación y la mala prensa que se viene notando en el seno de la Alianza Atlántica -donde se acusa a España de insolidaria-, es posible que algún refuerzo mínimo se lleve a cabo en las próximas semanas.
 
Asumir más responsabilidades en un momento poco boyante en cuanto a recursos humanos para las Fuerzas Armadas españolas, puede ser un acto de generosidad inconsciente, pero es también un acto de desconocimiento de la realidad, que empieza a afectar seriamente a la capacidad militar española. Los altos mandos dirán sin novedad a las autoridades políticas pero la verdad es que, entre otras medidas, ha habido que recurrir ahora a organizar períodos de servicio en las misiones en el exterior de CUATRO MESES, en lugar de seis, – compárese esta decisión con la del mando norteamericano que mantiene a sus soldados en Irak 15 meses continuados a fecha de hoy-, decisión que, por otra parte, ha obligado a un cambio radical del planeamiento del despliegue de las fuerzas, de sus planes de instrucción y maniobras, y del adiestramiento, en suma, obligando a efectuar tres relevos al año, lo cual supone un coste mayor de transporte y ha supuesto que la totalidad del ya exiguo Ejército de Tierra tenga ahora que desarrollar misiones para las que no está preparado, descuidando sus tareas esenciales y misiones en el territorio nacional, que también existen. Así, la medida tomada afecta ahora ya a la totalidad del ejército operativo, la llamada Fuerza Terrestre, incluyendo aquí las fuerzas de guarnición en las islas Canarias y Baleares, en Ceuta y Melilla, y el Mando de Artillería, éste ultimo especialmente inadecuado para realizar operaciones de patrulla de carreteras o controles de zonas, como es obvio. Al objeto de hacer más llevadera la tarea al Ejército, la Infantería de Marina ha tomado ahora la responsabilidad plena del despliegue de fuerzas en Bosnia, enviando allí un batallón. Curiosamente el personal de la Unidad Militar de Emergencia (UME) está exento de ir a misiones multinacionales. Solo podemos hacernos una pregunta ¿hay alguna mente sensata en todo el Ministerio de Defensa y el Estado Mayor de la Defensa que se atreva a elevar estos problemas a la autoridad política, en lugar de decir sin novedad?
 
Todo este desaguisado está siendo disfrazado por las autoridades políticas del Ministerio de Defensa y mandos afines, bajo manifestaciones de que resulta mejor para la moral y experiencia de las fuerzas, que todo el mundo pase por misiones multinacionales. Bueno, no deja de ser una buena excusa que, a fin de cuentas no engaña a nadie.
 
La realidad es que todos estos movimientos están encaminados a un objetivo que es el de obtener el puesto del General Jefe del Comité Militar de la OTAN, para un general español, obviamente el actual JEMAD. Se piensa que semejante puesto, con el prestigio que conlleva, elevará la imagen exterior del gobierno y contribuirá a hacer pensar que las relaciones entre España y los Estados Unidos son excelentes, y que España contribuye de forma general y eficaz a la defensa colectiva occidental, eso sí solo con generales, sin aumentar ni el presupuesto de defensa ni los efectivos de personal. Como si los Aliados fueran tontos. Obras son amores... Por otra parte, los asesores de la Moncloa deberían tener en cuenta que ya, hoy día, el Comité Militar de la OTAN no es lo que era, y no pasa de ser un mero organismo coordinador y asesor sin poder ejecutivo alguno, que, además, debe obedecer al Secretario General y al consenso de las naciones y no a su país de origen. Ya no cuela.

 

Antonio J. Candil Muñoz, es Coronel en la Reserva del Ejército español, Diplomado de Estado Mayor, y Diplomado de la Escuela de Guerra del Ejército italiano. Diplomado en Alta Dirección de Empresas por parte del IESE (Universidad de Navarra). Ha sido representante de España en la UEO, y ha estado destinado en Gran Bretaña, Bélgica, Italia y Estados Unidos. Ha escrito numerosos artículos en revistas especializadas y recientemente ha publicado un libro sobre La Aviación Militar en el Siglo XXI, (Editorial Quirón, Valladolid).


 

 


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