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El cuestionable dinero extranjero de los Demócratas
Colaboraciones nº 1931   |  17 de Septiembre de 2007
 
He aquí algo peculiar acerca del sacrosanto colectivo de la Reforma de la Financiación de Campaña. Siempre que el hedor a dinero sucio empieza a emanar de las arcas del Partido Demócrata, los fanáticos de las elecciones limpias brillan por su ausencia. Se rasgarán las vestiduras con los donantes americanos corporativos, pero cuando son oscuros operativos extranjeros los que inyectan efectivo en nuestro sistema electoral, sólo escuchará un sonido: el ensordecedor ruido de grillos cantando.
 
Hillary y Bill Clinton se han declarado "impactados" por las revelaciones acerca de uno de los misteriosos comerciales con dinero a manos llenas del Partido Demócrata, Norman Hsu, natural de Hong Kong. Hsu, prodigioso donante Demócrata, era detenido la semana pasada bajo cargos de estafa a gran escala con hurto tras haber violado la ley durante 15 años. Hsu se declaraba ajeno a los cargos y se suponía que iba a cumplir pena de cárcel.
En su lugar, lograba seguir fugitivo al tiempo que recaudaba cientos de miles de dólares para candidatos y empleados Demócratas -- y posando abiertamente en fotografías con gente como Hillary Clinton.
 
Según el blogger investigador Flip Pidot (suitablyflip.com), que investigó los historiales públicos e hizo números, Clinton se llevó el grueso de la donación política (174.000 dólares) de Hsu y su red de sospechosos donantes de dinero cuestionable, cuyos cheques de campaña empequeñecen sus ingresos. El fiscal general de Nueva York Andrew Cuomo y el gobernador de Nueva York (y anterior fiscal general) Eliot Spitzer aceptaron las sumas más elevadas de efectivo directo procedente de Hsu.
 
Pidot informa: “Entre partidos estatales, comités de campaña y grupos de presión, el Comité de Campaña Demócrata al Senado encabezaba la lista, con 122.000 dólares, aunque tres partidos Demócratas estatales o comités (Tennessee, Nueva York y Nueva Jersey) se llevaron más de Hsu directamente. De las 32 organizaciones que recibieron dinero de Hsu y sus socios, 10 eran partidos Demócratas estatales y diversos otros eran comités de campaña Demócratas. Los 84 particulares que recibieron dinero de Hsu y sus socios incluyen a 17 candidatos a gobernador, 17 candidatos al Congreso, 27 candidatos al Senado, y un amplio abanico de candidatos estatales y locales. Todos eran Demócratas, a excepción de Tom Gallagher, funcionario de cuentas de Florida e infructuoso reto de las primarias frente a Charlie Crist en la carrera de 2006 a la gobernación. Incluyendo a los candidatos concretos de comités de acción política, estos particulares han recibido más de un millón de dólares del grupo de Hsu desde el período electoral del 2004... Otras 22 organizaciones recibían apoyo de la red de Hsu desde el 2004, sobre todo comités de campaña Demócratas y partidos estatales Demócratas”.
 
El ex presidente Clinton, que abandonó la Casa Blanca sumergido hasta las orejas en escándalos de financiación de campaña, retrocedía para hablar coloquialmente al estilo sureño cuando se le preguntaba a lo largo del fin de semana por el escándalo de Hsu.
Me sorprendió cuando escuché que la gente de Los Ángeles había estado buscándole presuntamente durante 15 años, cuando era un hombre público", declaraba a Newsday.
Pero la verdad duele como un latigazo. El complot de los donantes tiene claras connotaciones del complot del Chinagate de los Clinton: donantes cuestionables. Dioses del fraude. Y falsas alegaciones de ignorancia y sorpresa.
 
Mientras el colectivo de la reforma de la financiación de las campañas se esconde bajo la mesa, hay un grupo asertivo que está haciendo ruido. Como un mecanismo de relojería, los grupos asiático-americanos fueron los primeros en salir a protestar por el escrutinio público de los donantes extranjeros y quejarse del fichado racial. Deja vu de nuevo. “Sería completamente inapropiado vincular esto en cualquier sentido a las investigaciones de la campaña electoral del 96 solamente porque ambas implican a asiático-americanos", declaraba a Politico.com Lawrence Barcella, abogado de Hsu y destacado donante de Hillary Clinton y otros Demócratas.
 
No. Es porque ambos implican a los cobardes Clinton, la marca de la casa de la falta de interés en la procedencia de los grandes donantes y las redes de generosos contribuyentes de medios notablemente pobres.
 
La directora ejecutiva del Fondo de Educación y Defensa Legal Asiático Americano en Nueva York, Margaret Fung, una voz prominente que denigraba hasta la última noticia en prensa sobre el criminal convicto de la financiación de campañas durante los años 90, John Huang, reciclaba de nuevo sus antiguos lemas: "Vincula a Norman Hsu y la familia Paw con otros donantes americanos en campañas anteriores, únicamente a causa de su raza. Insinúa que los asiático-americanos son más dados a realizar donaciones ilegales y que lo llevan haciendo durante años. ¿Qué significa esta obsesión con los donantes asiático americanos?
 
¿Que esta obsesión estúpida con alegar racismos y revolcarse en agravios étnicos colectivos? No tiene que ver únicamente con donantes "asiático americanos". Tiene que ver con violaciones de la ley y donantes fugitivos de un abanico de razas y procedencias. Tiene que ver con las maniobras de despiste, la corrupción de las campañas y los dobles raseros sistemáticos de los Clinton -- y de los Demócratas. Un dicho chino reza: "Cuando bebas agua, piensa siempre en la fuente".
 
Examinar el pozo envenenado no es "racismo". Es el deber de una república responsable.

 
 
Michelle Malkin es autora del nuevo libro: “Unhinged: Exposing Liberals Gone Wild”.
 
 
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