Grupo de Estudios Estratégicos RSS
Portada > En letra impresa > La guerra larga





Buscar artículos publicados por el GEES
Buscar BuscarEspanol - Ingles
La guerra larga
En letra impresa nº 816   |  7 de Septiembre de 2007
 

(Publicado en La Razón, 6 de septiembre de 2007)

“Yo sigo”, dice bin Laden cada mañana cuando se levanta. “Y nuestros muchachos también” le corea su segundo al Zawahiri, donde quiera que esté. La “guerra larga”, como los militares americanos prefieren llamar a la “guerra global contra el terror”, va para largo. Los estertores que el choque con la modernidad produce en la civilización islámica no se van a curar de un día para otro. Paralizada durante siglos, toma sus actuales convulsiones por movimiento. Sintiéndose amenazada de muerte por el opulento y seductor secularismo hedonista de occidente, ve en ese mismo corrosivo vicio la oportunidad de carcomer desde dentro a su enemigo y derribarlo con su mayor virtud. “Os conquistaremos con vuestras leyes pero os gobernaremos con las nuestras”. En ese proceso, el terror juega un papel. Debilita a sociedades cuya reacción primaria es el apaciguamiento, la concesión, la exculpación de los verdugos a los que se transmuta en víctimas de pobrezas y opresiones que ni remotamente son nuestra culpa, ni a ellos se les ha pasado por la cabeza el redimir. El renacimiento del Califato, la destrucción del corrompido y corruptor Occidente y las 72 huríes del paraíso absorben todas sus energías. Y el odio que les inspiramos. Por que junto a todas las grandes explicaciones no debemos olvidar que los atentados son también una válvula de escape de la rabia que los consume.
 
Y los consume allí donde estén. Es una pena que ningún alemán hubiera aparecido en la bonita foto de las Azores, sobre todo ahora que se avecina la sentencia por nuestro 11-M. Si al menos el complot hubiera sido en Portugal, podríamos toparnos con la más conveniente realidad de que Barroso, triunfador luego en Europa, fue el anfitrión y posó también como modelo para el artista de la cámara. Si en Italia, tendríamos a un Berlusconi que acusar, empecatado hasta las cejas de Irak. ¿Será entonces por Afganistán o más bien, y preferentemente, por que el Meno pasa por Frankfurt? Y para no dejar títere con cabeza de las más piadosas interpretaciones, dos de los protagonistas estelares son alemanes de Alemania, arrebatados por la fe del Islam. Y además, con vínculos “íntimos”  con al Qaida. Y más que iremos sabiendo.


© 2003-2008 GEES - Grupo de Estudios Estratégicos
Aviso legal | Mapa Web | Lista de correo | Contactar