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No podemos conducir (tu vida religiosa) por ti. Ni tú tampoco
Colaboraciones nº 1900   |  30 de Agosto de 2007
 
Eshan Jami –  de origen iraní – fue insultado, zarandeado y pataleado a primeros de agosto por dos marroquíes y un somalí que le reprocharon no ser islámico. El joven, miembro del partido laborista holandés y concejal de la localidad pegada a La Haya de Leidschendam-Voorburg, había recibido amenazas varias en los tiempos recientes. Se debían a la fundación de un comité de exmusulmanes, y a sus declaraciones acerca del Islam, que califica de religión atrasada, y de Mahoma, al que trata de criminal.
 
Recapitulemos. Hace algo más de un año la famosa exdiputada holandesa Hirsi Ali http://en.wikipedia.org/wiki/Ayaan_Hirsi_Ali tenía que salir de su país de acogida por una decisión administrativa que le priva de la nacionalidad. Se ha refugiado en Estados Unidos. Se le afeaba su conducta excesivamente clara contra el Islam. Había recibido amenazas desde hacía largo tiempo, concretadas en el asesinato de Theo Van Gogh – irreverente frente al Islam - cuando el asesino dejó una carta señalándola como la siguiente. Sus vecinos ya habían interpuesto, y ganado, una demanda para que fuera desahuciada de su vivienda por considerarla un peligro.
 
Recapitulemos más. Pim Fortuyn, crítico del Islam, avalado por buenos resultados en las urnas, es asesinado y el autor se defiende alegando las declaraciones de Fortuyn contra las minorías. No se trataba de un islamista, sino de un “defensor de los animales”.
 
Casi inmediatamente después de la agresión a Jami, el diputado Geert Wilders, Partido de la Libertad, escribe un artículo de opinión en el diario laborista “De Volkskrant” – “El periódico del pueblo” – pidiendo la prohibición del Corán por considerarlo un libro que incita a la violencia. Ya que está prohibido vender el “Mein Kampf” de Hitler, el Corán también. Se pregunta por la existencia de un Islam moderado que no acaba de ver, y concluye que las palabras del Corán que hablan del sometimiento de la mujer o la aniquilación de los infieles no tienen cabida en una sociedad libre por ser llamamientos literales a la violencia entendidos como tales. Cita a Oriana Fallaci.
 
Afshin Ellian, holandés de origen iraní, profesor de Universidad y comentarista de la revista liberal “Elsevier”, hace una defensa clara de Jami y pide la máxima pena para los tres agresores.
 
El líder del partido laborista – al que pertenece el agredido – considera que sus declaraciones son exageradas y que debe moderarlas por ser ofensivas contra una creencia. Wouter Bos ocupa el puesto de vicepresidente y ministro de Hacienda en el actual gobierno.
 
El ministro de Exteriores, el democristiano Verhagen, trata de calmar los ánimos de las protestas de varios países – entre ellos Egipto e Irán - acerca de la prohibición del Corán, declarando que está amparado - el libro - en Holanda por la libertad de expresión.
 
El obispo de Breda – sin ninguna lanza detrás – declara que podría llamarse Alá a Dios porque, total, significa lo mismo. La noticia es objeto de una encuesta en el diario protestante “Trouw” y los lectores consideran en un 83% que la propuesta no es acertada. Las comunidades islámicas tampoco la consideran adecuada.
 
La página web Maroc.nl hace una encuesta entre sus visitantes que declaran en más de un 30% que la agresión a Jami es justificada.
 
Desde inicios del año el erudito y estudioso periodista del “Trouw” Eidelrt Mulder viene publicando una serie de quince artículos, largos y sesudos, sobre las dudas que se suscitan en el Islam, por parte de teólogos y otros especialistas, acerca de los inicios de la religión de Alá. El escritor judío Leon De Winter considera esta serie la mejor en este sentido publicada por un diario de divulgación general. En ella se plantea la incapacidad de estudiar y publicar las disputas teológicas e históricas acerca del Islam.
 
Fawaz, imán de la mezquita As Suna, de La Haya, de donde salió el grupo al que pertenece el asesino de Van Gogh, y sospechoso de predicar la violencia, protesta contra las palabras de Wilders, estimando que no tienen cabida en una sociedad abierta. Envía una elaborada y eterna carta a “Trouw”, en respuesta a Mulder, defendiendo la veracidad del Islam y los avances que ha generado.
 
Se registran incidentes en que aumenta el número de “extranjeros” que atacan a los homosexuales en Ámsterdam.
 
Una mujer, antigua asociada del Comité de exmusulmanes, declara que Jami va demasiado lejos en sus afirmaciones y que el comité es un “show” montado para impulsar su imagen. Afirma que en su familia, de sencillos musulmanes, se sienten heridos por las palabras de Jami.
 
La ministra de Integración, del mismo partido laborista de Jami, sigue de vacaciones. Los periodistas más conocidos por su defensa del multiculturalismo no abren la boca. Cuando por fin lo hacen, Van Doorn en NRC Handelsblad, es para decir que quien siembra vientos recoge tempestades, y que uno no puede pretender insultar a alguien y no recibir un cachete. Aboga por la expulsión de Jami del partido laborista.
 
En los Países Bajos, patria del conciliador Erasmo y tradicional tierra de acogida y tolerancia para heterodoxos varios, viven alrededor de 16 millones de personas. Se estima que un millón de ellos son musulmanes. La Haya es la capital del Estado de Derecho del mundo. En ella está la sede del Tribunal Penal Internacional, del Tribunal Internacional de Derechos Humanos y del Tribunal de la ONU para los crímenes de la exYugoslavia, muchos de los cuales se cometieron contra musulmanes.
 
Tanto la constitución holandesa como los tratados internacionales del ramo recogen los derechos de libertad de expresión, de conciencia, y de culto religioso, lo que incluye practicar una religión determinada, no practicarla y cambiar de ella.
 
Todas las importantes ciudades holandesas acogen amplias minorías musulmanas que viven en barrios apartados. Es en Rótterdam donde son más numerosos. Existen varias mezquitas en cada una de estas ciudades, así como escuelas subvencionadas por el Estado, en donde se apoya la enseñanza del Islam.
 
Un grupo de intelectuales, dirigidos por Afshin Ellian, el columnista amigo de la víctima, ha enviado una carta a docenas de personas relevantes de la sociedad solicitando apoyo para Jami. Ha fundado igualmente una asociación de apoyo al Comité de los exmusulmanes.
 
Jami ha obtenido protección del Estado y se encuentra en un lugar seguro secreto. Ha declarado en una entrevista al diario más popular, De Telegraaf, que su partido laborista tiene miedo y que se encuentra secuestrado por la presión que ejercen potenciales electores musulmanes y extranjeros. “Si hablas el lenguaje del pueblo, eres un populista”.
 
Cambiar de religión en Europa, si se procede de la islámica, conlleva sus riesgos y no garantiza excesivas amistades. Los poderes públicos y el “establishment” parecen coincidir en que no se puede conducir la vida de nadie, pero tampoco instar a los ciudadanos libres a que la conduzcan por donde les plazca y las leyes les permitan.
 
Si se trata de dejar de ser judío o budista no parece que haya mayores problemas; si se trata de apostatar del cristianismo, está por ver que no se den premios; si se trata de dejar de ser islámicos, pueden plantearse inconvenientes.
 
Cotidianamente se detiene a personas en Irán por poseer la Biblia, y se les castiga y tortura. Los procedentes de Irán que renuncian al Corán en nuestra vieja Europa son acosados. No se puede erigir una iglesia en Arabia Saudí. No se conoce a ninguna autoridad política en ninguno de estos países que haya jamás elevado la voz para decir que debe autorizarse la Biblia. Ni tampoco para permitir el estudio libre de los textos sagrados del Islam. La reciprocidad sigue siendo un principio básico del Derecho internacional, en teoría.
 
Lo que le ha sucedido al ambicioso joven Jami, que cuida su imagen y sigue una línea de actuación que es un caladero de votos que los consensos holandeses no cultivan, denota un problema de integración. A este se superpone un aprovechamiento de las reglas del país por parte de minorías radicalizadas cuya lealtad al modelo holandés es dudosa y que pretenden pastorear a todos los islámicos. No se olvide que la ambición de Jami es legítima, mientras que asesinar a los molestos o expulsarlos del país no es compatible con el Estado de Derecho.
 
¿Tenemos todavía derecho a defender a nuestros propios ciudadanos cuando quieren ejercer derechos fundamentales internacionalmente reconocidos? ¿O tenemos que pedir permiso?

 
 
Juan F. Carmona Choussat es Licenciado y Doctor en Derecho cum laude por la UCM, Diplomado en Derecho comunitario por el CEU-San Pablo, Administrador civil del Estado, y correspondiente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación. Su libro más reciente es "Constituciones: interpretación histórica y sentimiento constitucional", Thomson-Civitas, 2005.


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