El organismo de investigación social, Pew Research Center
http://pewresearch.org/, publicó a finales del mes de junio, en su proyecto sobre percepciones globales, una encuesta sobre la opinión de ciertos países acerca de los Estados Unidos
http://article.nationalreview.com/?q=MmFiZjRiYzZmN2M3OGNhNWIxOWJkM2Y1Njg5NmNiODA= Aunque el sondeo
http://pewglobal.org/reports/display.php?ReportID=256 se refería en general a la valoración del liderazgo en el mundo y algunos problemas específicos, como la preocupación por el medio ambiente, la evaluación de ciertos países europeos acerca de los Estados Unidos resulta curiosa. El estudio se desarrolló en 47 países, entre los que aparecen varios europeos. Aparte de España, se citan Polonia, Italia, Bulgaria, Inglaterra, Suecia, República Checa, Eslovaquia, Francia y Alemania. Los que ven a los Estados Unidos de manera más negativa son Alemania, Francia y España. Un 66% de opiniones desfavorables en el primer país, un 60% en los dos segundos.
Respecto a las ideas americanas, sus valores y costumbres, puede encontrarse lo siguiente. Con un 66% los españoles somos los séptimos, de entre los 47, que más disgusto sentimos acerca de las ideas americanas sobre la democracia. Sin embargo, en relación con lo que el organismo denomina “exportaciones americanas” hay un 72% de opiniones positivas acerca del cine, televisión o música. Un 61% de españoles valoran favorablemente la ciencia y la tecnología estadounidenses. En cambio, un escaso 16% ven bien la expansión de las ideas americanas. De los 47 países, aquellos cuyos pobladores tienen peor opinión que los españoles sobre el mismo asunto son: Argentina, Rusia, Turquía, Egipto, Jordania, Kuwait, Marruecos, territorios palestinos, Pakistán, Indonesia y Tanzania. Francia y Alemania tienen datos algo más favorables.
Todo ello lleva a preguntarse si muchos españoles han visto alguna vez a un americano, si saben qué son las ideas americanas. Que los datos franceses sean en este aspecto un tanto mejores quizá sea debido a un par de cementerios de Normandía que dan una impresión certera acerca de lo que son “las ideas americanas sobre la democracia”. En todo caso, se deriva una impresión de que los españoles creen que los americanos son como los pintan los medios dominantes y tienen poco interés por ver de qué se trata en realidad. Esta apreciación, al parecer, es similar en el “corazón de Europa” y quizá pudiera sugerirse al Pew Research Center que ante la próxima encuesta su primera pregunta eliminatoria sea “¿Vio usted alguna vez a un americano, aunque fuera de lejos?”. De otra manera nos quedaremos con la constatación, largo tiempo ha confirmada, de que son los medios dominantes los que son antiamericanos en Europa y que es esta tendencia la que reflejan los sondeos.
“Pero cuando empecé a enterarme de los Estados Unidos, encontré que no se parecían en nada a cuanto había leído u oído. No es que se tratara de algo mejor o peor, sino de algo más grave: no tener que ver. Han pasado treinta y siete años, y casi todo lo que se dice sobre los Estados Unidos me hace la misma impresión. Respecto de ellos, con pocas excepciones, el mundo está en estado de error.” Julián Marías, Una vida presente, Tomo II, Alianza Editorial, 1989, p.19.
Frente a ese estado de error quizá pueda adelantarse lo que suele ver un extranjero al desembarcar en Estados Unidos. Por de pronto un país grande, en el que todo lo es: los aparcamientos, los edificios, las escuelas, los parques, los almacenes,… Parece tener pretensión de grandeza en todo, hasta en lo accesorio. Es un país enormemente activo en el que todo el mundo parece estar haciendo algo o de camino a ello. Hay un extraordinario dinamismo y actividad, que da una inequívoca impresión de libertad. La sociedad aparece sólida y cohesionada, orgullosa de sí misma y confiada. La sonrisa es la norma, para las relaciones comerciales, por supuesto, pero se extiende a las demás actividades sociales. Se adivina una extraordinaria coincidencia entre las actividades diarias, desde luego las laborales, y la vocación de cada uno, lo que disminuye la hostilidad y el mal humor. Mucha gente tiene una actitud vacacional, desenfadada y espontánea. ¿Nos molesta tanto todo eso?
Es frecuente entre los europeos, entre los que han visto alguna vez un americano de lejos, alegar que todo lo anterior responde a un rasgo distintivo de la sociedad americana, y que por supuesto no debe compartir con ninguna otra, la hipocresía. Los caracteres antes descritos deben adoptarlos para tenernos engañados a los foráneos, no vaya a ser que pensemos mal de ellos.
¿No será más bien que creemos que los americanos son como nos lo cuentan un par de corresponsales?
Últimamente la guerra de Irak, o la interpretación de los medios europeos sobre ella, ha variado algo nuestra percepción de la poderosa nación. En concreto en España se la tiene por causante de una provocación que generó el mayor atentado jamás cometido en Europa. Ante tal deducción sólo cabe sorprenderse que alrededor de un treinta por ciento de compatriotas tengan una opinión positiva del país. Especialmente cuando es raro el medio español en que se reflejen algunas cosas. Por ejemplo, las siguientes.
El Partido Demócrata ganó las elecciones legislativas de 2006 y lo hizo apoyado en un hartazgo de la guerra de Irak que hacía tiempo venía siendo denunciado en los cenáculos europeos. Tan es así que los medios más “comprometidos” con esta visión celebraron el acontecimiento como una derrota del Gobierno de Bush. El grado de apoyo al Presidente es hoy escaso. Pero la valoración del Congreso mayoritariamente Demócrata es aún menor
http://www.realclearpolitics.com/polls/archive/?poll_id=18 .
El 24 de julio, una encuesta encargada por la cadena CBS y el New York Times – ambos de orientación progresista – desveló que había aumentado el número de americanos que apoyarían hoy la invasión de Irak, hasta el 42%, subiendo desde un 35% en la última medición. El diario americano, sorprendido, no tuvo mejor idea que repetir el estudio. Resultó confirmado
http://www.realclearpolitics.com/articles/2007/08/poll_surprises_outoftouch_pape.html. Su labor informativa y su línea editorial no estaban surtiendo el efecto esperado.
En España se ha informado con avara escasez del cambio de dirección militar adoptado en Irak desde principios de año. La jefatura del general David Petraeus contando con la nueva apreciación, desde hacía mucho tiempo defendida por los neoconservadores, de que eran necesarios más soldados sobre el terreno, está resultando eficaz. Siempre teniendo en cuenta la inhumanamente despiadada y dramática ofensiva terrorista a la que se enfrenta. Lo más publicado sobre Petraeus en Europa fue la desfiguración de unas palabras suyas acerca de que una victoria exclusivamente militar era imposible. La auténtica realidad de esa afirmación, que la estrategia antiterrorista tiene que incluir la transmisión a la población de que vencerán los americanos y que son los únicos dispuestos a ayudar
http://www.commentarymagazine.com/cm/main/viewArticle.html?id=10856, está obteniendo buenos resultados en la provincia de Anbar. Como ejemplo, la colaboración de algunas tribus con el Ejército americano donde antes, al ver como caballo vencedor a AlQaeda, no se atrevían a darle la espalda. (
http://www.weeklystandard.com/Content/Public/Articles/000/000/013/950rsadr.asp)
Tampoco ha habido excesivo revuelo en Europa por el artículo publicado el pasado 30 de julio por dos expertos de la Brookings Institution (Demócrata) en el New York Times (progresista). Afirman: “Visto desde Irak, donde acabamos de pasar ocho días con militares y civiles de los ejércitos americano e iraquí, el debate en Washington es surrealista. Lo más importante que deben entender los americanos es esto: por fin estamos logrando algo en Irak, al menos en términos militares. Siendo como somos dos analistas que han criticado duramente la lamentable gestión del Gobierno de Bush de la guerra de Irak, nos hemos quedado sorprendidos de los avances que vimos y del potencial para obtener, quizá no necesariamente una ‘victoria’, pero sí una estabilidad sostenible, con la que ambos, nosotros y los iraquíes, podemos vivir.”. (
http://www.nytimes.com/2007/07/30/opinion/30pollack.html?_r=2&oref=slogin)
Es enojoso que las sociedades libres europeas no hayan sido capaces de proporcionar una información completa y veraz de lo que viene sucediendo. No lo es menos que ello resulte en un despecho hacia las “ideas americanas de la democracia”, tratándose como se trata del primer país con una constitución democrática escrita sobre la faz de la tierra. Si se puede encontrar algún consuelo en ello, procede de la capacidad de engaño que hoy poseen los medios de masas y, si se dieran las condiciones de una auténtica prensa independiente y sin prejuicios, las opiniones cambiarían. Mientras tanto, no hay inconveniente en que algunos sigan siendo más amigos de Platón que de la verdad. Eso sí, que no cuenten con nosotros.