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Irak: la solución del 20%
Colaboraciones nº 1859   |  2 de Agosto de 2007
 

(Publicado en The Washington Post, 20 de julio de 2007)

En mitad de la lucha de pijamas del Senado durante toda la noche, y otros espectáculos relativos a Irak, cosas reales están sucediendo en Irak sobre el terreno. Constan de más que simplemente un incremento de los niveles de efectivos americanos. El general David Petraeus y el embajador Ryan Crocker nos han embarcado en un cambio político fundamental de gran envergadura. Llámelo la solución del 20%.
 
Desde las elecciones iraquíes de diciembre de 2005, Estados Unidos ha estado esperando que el gobierno central de Bagdad aprobase grandes acuerdos nacionales sobre petróleo, federalismo y des-baazificación con el fin de unificar y pacificar al país. El gobierno Maliki ha demostrado ser demasiado sectario, demasiado débil, y quizá demasiado dispuesto a que intereses iraníes se ocupen de la tarea.
 
Los Demócratas citan esta incapacidad como motivo para abandonar y largarse. Un pensamiento tentador, pero en última instancia autodestructivo para nuestros intereses. En consecuencia, Petraeus y Crocker han descubierto un Plan B: pacificar el país de región a región, principalmente sumando a los sunitas a la lucha contra al-Qaeda.
 
Esto ha comenzado a suceder en Anbar y Diyala. En primer lugar, porque al-Qaeda son extranjeros. Nosotros también, pero -- razón número 2 -- al contrario que ellos, nosotros no somos bárbaros. No amputamos dedos por fumar, decapitamos por placer ni matamos chiítas por deporte.
 
En tercer lugar, los objetivos de al-Qaeda no son los de los sunitas. Los fieles de Al-Qaeda viven para guerras sin fin y un renacido califato. En última instancia, viven para morir. Los sunitas iraquíes no buscan una cita celestial con 72 vírgenes. Buscan un acuerdo, y quizá simplemente la supervivencia después de que las tropas norteamericanas se hayan ido.
 
Es el motivo de que tantos sunitas hayan aceptado la oferta de Petraeus -- ellos se unen a nuestra lucha contra al-Qaeda, y nosotros les damos armamento y apoyo militar. Con eso, pueden deshacerse del cáncer de al-Qaeda ya. Y más tarde, cuando los americanos se vayan inevitablemente, estarán en mejor situación para defenderse frente al 80% de la mayoría chiíta-kurda a la que comienzan a darse cuenta de que podrían haber incitado imprudentemente.
 
El acuerdo está ciertamente funcionando a nuestro favor. La reciente captura del líder principal iraquí de la filial de al-Qaeda en Irak no es ningún accidente. Capturas a personas así solamente cuando tienes buena información de Inteligencia, y solamente dispones de buena Inteligencia cuando los locales se han revuelto contra los terroristas.
 
El lugar de su captura -- Mosul -- también es revelador. A Mosul es adonde vas si has sido expulsado de Anbar y Diyala y no tienes ningún otro lugar seguro al que acudir. No te aventuras en el sur puramente chiíta o en el norte predominantemente kurdo, donde los locales te van a matar.
 
La acusación contra nuestra estrategia de guerra previa era que estábamos jugando al ratón y al gato: ello se escapan de aquí, se reestablecen allí. El plan de Petraeus es eliminar todos los refugios de al-Qaeda.
 
Raramente cuentan esto los Demócratas pacifistas del Senado. Pero sí supo de ello de alguien más cercano a la escena: el legislador chiíta y consejero próximo de Maliki, Hassán al-Suneid. Él no está contento en absoluto con la nueva estrategia americana. Se quejaba amargamente de los acercamientos a los grupos sunitas de Anbar y Diyala. "Son bandas de asesinos", declaraba a Associated Press. Petraeus está siguiendo un plan según "una visión puramente americana".
 
Cuán cierto y refrescante. Hemos estado persiguiendo en vano una visión iraquí que dependía de que personas como Suneid o Maliki hicieran la gran oferta. De modo que ahora, la visión americana. "La estrategia que está siguiendo Petraeus podría tener éxito confrontando a al-Qaeda en el periodo previo, pero abandonará un Irak nación armada, sociedad armada y milicias", decía Suneid.
 
De nuevo, está exactamente en lo cierto. Su coalición no desarmará ni podría desarmar a las milicias. De modo que Petraeus se ha ocupado con la ayuda de los sunitas locales de los dos extremos: (a) las milicias chiítas y sus patrocinadores de la Guardia Revolucionaria iraní, y (b) al-Qaeda.
 
Durante unos interminables 18 meses esperamos al 80% de la solución -- que la coalición chiíta-kurda de Nouri al-Maliki entablara negociaciones con los sunitas. El plan Petraeus-Crocker es la solución del 20%: retirar a los sunitas de la insurgencia dándoles la seguridad y el armamento para luchar contra el nuevo enemigo común -- al-Qaeda en Irak.
 
Maliki & Co. temen que estemos armando a los sunitas para la próxima guerra civil. Por otra parte, podríamos estar creando un equilibrio de fuerzas a grandes rasgos que actuaría como disuasor frente a una guerra civil abierta, e instaría a un acuerdo relativamente pacífico.
 
En cualquier caso, ése será problema de Irak después de que nos vayamos. Por ahora, nuestro problema es al-Qaeda en el bando sunita y las milicias extremistas en el bando chiíta. Y estamos haciendo suficientes avances para preocupar a personas como Suneid.
Los Demócratas tendrían que escucharle para comprender lo profundamente que está cambiando la situación sobre el terreno -- y pensar dos veces antes de retirar los fondos de esta "visión puramente americana" complicada, sin escrúpulos y esperanzadora.


 

 
 
Charles Krauthammer fue Premio Pulitzer en  1987, también ganador del National Magazine Award en 1984. Es columnista del  Washington Post desde 1985.
 
 
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