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La nación española en la hora decisiva
Reseñas nº 93   |  9 de Julio de 2007
 
(Del libro Esta gran nación, de César Alonso de los Ríos y Jaime Mayor Oreja. Libros Libres. Madrid, 2007)
 
“Comencé a saber lo que era realmente el miedo. Porque no sabes lo que es hasta que, aun estando encerrado en tu casa e incluso con el hall protegido por dos agentes con armas largas, no puedes librarte del miedo. Apagas las luces y el miedo sigue poblando tu habitación”.¿Bosnia?¿Cali?¿Chechenia? No: Euskadi. Y en Euskadi, San Sebastián, Donostia, la Bella Easo, la patria chica de Jaime Mayor Oreja, que junto con unos pocos ilustres nombres (María San Gil, Jaime Ignacio del Burgo, Gotzone Mora o Edurne Uriarte) forma el club de los más odiados por quienes más odian la Constitución, España y la libertad.
 
El libro de César Alonso de los Ríos y Jaime Mayor Oreja trasciende la simple relación entre periodista y político; ambos hacen, de hecho, un repaso a la historia reciente de España. Por un lado el periodista castellano, exizquierdista radical, vivido en los vaivenes periodístico-culturales de la transición; por otro el sobrio, noble y leal vasco, firmemente anclado en sus orígenes y sus creencias.
 
“Yo fui un niño feliz, en una familia feliz, en un país feliz”. Así comienza la recopilación de recuerdos de Jaime Mayor Oreja, los de miles y miles de vascos que, entrados los cincuenta, dejaban atrás las penurias de la postguerra, significativamente menores en Euskadi que en otras partes de España. Pero la historia feliz acaba en la primera página; a partir de ahí, el libro es un descenso al corazón de las tinieblas de Rentería, de Bilbao, de Echarri Aranaz. Es un libro sobre asesinados y asesinos, sobre valientes y cobardes, sobre libertades, servidumbres y esclavitud. Es la historia de los últimos treinta años en el País Vasco.
 
En esos primeros años de democracia, Arzallus se reunía con los matarifes del tytadine y el amosal, mientras los políticos de UCD se escondían en catacumbas y eran eliminados sistemáticamente, uno por uno. Lección primera de un político acosado; ETA no mata ni por azar ni por locura, sino siguiendo una estricta lógica táctica y estratégica. En Euskadi, el terror es un mecanismo satánico; ETA calcula políticamente muy bien cada crimen que comete (pág. 119). Y esto es tan válido antes como cuando, atenta a la reacción de PP y PSOE, ETA cometa el primer crimen tras el proceso-trampa de Rodríguez Zapatero.
 
En la era de la apología de la memoria histórica, Mayor Oreja hace memoria, y lo hace en serio. Recupera los horrores de una Transición hoy falsificada; Rodríguez Zapatero reivindica el papel de la izquierda en la transición, la generosidad de nacionalistas y progresistas. La cerrazón de la derecha. Reivindicación falsa; una gran mentira recorre España, la de una generosidad que fue en verdad chantaje y egoísmo sin par. 
 
A las puertas del siglo XXI, el desprecio a España es un buen negocio; por parte de quienes siempre han despreciado la vida y la libertad. Lo cierto es que fue la derecha de UCD, y después del PP, la que cedió lo más preciado. Sorpresa para incautos, durante años, políticos, intelectuales y periodistas nacionalistas tomaban café con los terroristas que después asesinaban a los compañeros de Mayor Oreja; “la verdad es que la Transición tuvo un coste muy alto para nuestras vidas y la tuvo para la nación” (pág. 44). Coste inexistente para el nacionalismo y el izquierdismo que hoy se reivindican a sí mismos.
 
Coste humano, naturalmente; De todas las personas que aparecen en la foto, sólo quedamos con vida Marcelino y yo, cuenta el político vasco, entre nostálgico, cansado y quizá algo desesperanzado ante el futuro. La memoria de Jaime Mayor Oreja es la memoria de sus amigos asesinados, de sus mítines-secretos, del acoso del miedo. ¿con qué derecho hablan de libertad quienes miraban hacia otro lado ante la aniquilación física de la derecha democrática en Euskadi? Hastiado, Mayor Oreja se hace la pregunta que ni en la derecha se atreven todos a hacerse. Hoy, los nacionalistas vascos y catalanes denuncian escandalizados el déficit constitucional; nada hicieron durante la transición para ayudar a quienes eran exterminados, y sí bastante con quienes exterminaban. Nada hicieron contra el crimen, contra la extorsión, contra el chantaje. Y lo que hicieron fue a favor de los terroristas.
 
El recorrido biográfico de “Esta gran nación” es el descenso a los infiernos de la condición humana, de los muertos en defensa de la libertad y de los carroñeros de la política. Hoy, quienes nunca han creído en la libertad acusan a quienes han muerto por ella de ser peligrosos; la cosa va en serio, advierten Alonso de los Ríos y Mayor Oreja, por parte de progresistas y por parte de nacionalistas. El cambio de régimen, la entente con ETA es real y lo será aún más en el futuro. Y sólo la reacción firme y serena de liberales y conservadores defenderá lo que tanto les ha costado defender a estos y tan poco a los primeros.
 
César Alonso de los Ríos realiza con el entrevistado un vaivén político e histórico, donde los acontecimientos del presente remiten a los del pasado; los años de plomo de la transición vasca, el enfrentamiento directo contra ETA de los años de Aznar, la miserable ejecución de Miguel Ángel Blanco, el Pacto de Perpignan-Tinell, la negociación política y a escondidas del PSOE con ETA.
 
El mismo PSOE que asesinó a seres humanos en su lucha contra ETA, cuyos representantes comenzaron robando para matar para terminar matando para robar, lo mismo usaba el terrorismo de Estado que establecía oscuras y escondidas conversaciones permanentes con los terroristas; representantes de la miseria humana, éstos podían sentarse a negociar con quienes los asesinaban poco antes. Nombrado Ministro de Interior, Mayor Oreja se distanció de los socialistas tanto como ahora éstos se acercan a los etarras. En nombre del progresismo todo vale, el crimen y el abrazo. El PSOE es la pieza clave que, a los ojos del político vasco, puede destruir España y llevarse la libertad por delante. Así ha sido anteriormente, y la tragedia española está en que lo seguirá siendo en el futuro.
 
¿España? En 1996, Javier Arzallus resumía al protagonista la tragedia española, en la que unos pocos hipotecan el futuro de la nación, de manera consciente y premeditada; “nunca podrá España ser una gran nación como Francia o Alemania. No te equivoques”. El chantaje y el gusto por la debilidad ajena. Y ésta es precisamente la que parece ser la motivación de Alonso de los Ríos y de Mayor Oreja; una gran nación como España, que nada tiene que envidiar a las de nuestro entorno, está históricamente impedida y lastrada por quienes no creen ni en ella ni en las libertades constitucionales.
 
El desprecio de los nacionalistas vascos y catalanes hacia España sólo es comparable al profundo desprecio que, en nombre de la nación, sienten hacia los sistemas constitucional-pluralistas. Pero el libro no es sólo una lúcida reflexión del político –y del agudo periodista-, hacia el pasado y el presente español. Jaime Mayor Oreja sigue siendo el incómodo aguafiestas que advierte que el rey está desnudo. advierte algo que incluso en el PP se resisten a ver; el Gobierno de Rodríguez Zapatero está inmerso en un proceso de cambio de régimen, de arrinconamiento del PP, de entrega de Navarra y de constitución de un país con Otegi, Carod Rovira, Eguibar y Llamazares. Pero sin Mariano Rajoy, Carlos Herrera o Rosa Díez.
 
Sintetizar la experiencia y la reflexión del político vasco en decenas de años es un ejercicio difícil; más aún si se hace de manera amena y ágil. El hábil hilo conductor de César Alonso de los Ríos y la evidente complicidad con Mayor Oreja lo logran con creces. Uno y otro parecen pesimistas, aunque ambos representan la oposición al proyecto nihilista de Rodríguez Zapatero uno y racista xenófobo de Ibarretxe y Otegi, el otro. Y una lección última del político vasco; jamás los nacionalistas se sentirán a gusto en un conjunto político que se llame España, jamás los terroristas bajarán un solo arma mientras no dominen total y completamente el destino de vascos y navarros; “quien piense que ETA puede llegar a la mitad del camino en su estrategia está equivocado. Es una organización totalitaria que no cambiará hasta que tenga el poder. La conclusión es clara”
 
“Esta gran nación” es la reivindicación nostálgica de dos personas que ven peligrar un legado milenario, ante el entusiasmo de quienes ni esconden ni niegan su profundo desprecio por la libertad y el pluralismo. Pero sobre todo, ante la irresponsabilidad, la necedad y los complejos del resto. Siempre a la defensiva, la derecha y la izquierda socialdemócrata oscilan entre la pasividad y la cesión. Pero Jaime Mayor Oreja propone esta vez, sucinta pero claramente, una tarea pendiente, cinco necesidades perentorias (pág. 161).
 
En primer lugar, España es un trabajo, y es un trabajo incómodo; lección dura en la era de la “Educación para la ciudadanía” y el botellón diario, pero necesaria en plena ofensiva nacionalista. En segundo lugar, afirma Mayor Oreja algo que sólo un vasco de bien valora en toda su magnitud; España es libertad, porque la Constitución Española es el muro más allá del cual se extienden proyectos nacionalistas y nacional-socialistas cuyo significado histórico es de sobra conocido. Más allá de la democracia liberal, en Euskadi, Irak o Caracas, se extiende la barbarie.
 
En tercer lugar, ¿cómo no concebir la grandeza de España en términos de política diaria? A España bastará la conciencia de ser una gran nación para impulsarse hacia delante y serlo realmente; a eso se oponen los nacionalismos con energía; ¿cómo no hacerlo con igual energía en sentido contrario? Ello sólo es posible, afirma Mayor Oreja, si España es consciente de sus valores, principios y convicciones. Los mismos que Juan Pablo II le recordó en 2003, y los mismos que progresistas y nacionalistas tratan de dinamitar cada día.
 
Y en quinto lugar, ¿cómo olvidar el papel que a España le corresponde en Europa y en el resto del mundo? En las últimas páginas del libro, Mayor Oreja se refiere a estos cinco elementos, que nosotros podemos encarnar en el último; la desintegración territorial de España de la mano de ETA, ERC y PNV y la desintegración anímica, de la mano de Peces Barba y Rodríguez Zapatero, tienen como expresión e instrumento la progresiva reducción del papel de España en el mundo; una España inexistente deberá primero dejar de ser España en el mundo. La aproximación a regímenes liberticidas, el alejamiento de Estados Unidos, la desaparición de cualquier papel europeo son la expresión necesaria y el instrumento de la dinamitación de España y de sus libertades. Entre estas pretensiones, que unen a Rodríguez Zapatero, Carod Rovira y Arnaldo Otegi y su consecución se encuentran, entre otros, Mayor Oreja y César Alonso de los Ríos. Parece una buena razón para aproximarse a sus reflexiones.


 

 
 
Óscar Elía es Analista  del GEES en el Área de Pensamiento Político.


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