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El Presidente habla
Colaboraciones nº 1799   |  3 de Julio de 2007
 

(Publicado en The Jerusalem Post, 14 de junio de 2007)

Nadie parece preocuparse por el hecho de que en Gaza hoy, los niños son asesinados delante de sus padres, los pasajeros son sacados de los vehículos y fusilados en la calle, y los médicos son asesinados en los hospitales.
           
La reunión del Primer Ministro Ehud Olmert con el Presidente norteamericano George W. Bush se supone que sirve como etapa preparatoria con vistas a un discurso presidencial planeado acerca del conflicto palestino con Israel. Según informaciones de los medios, Bush piensa que cinco años después de su último discurso en la materia, el 24 de junio de 2002, ha llegado el momento de un examen actualizado de la situación.
 
Un buen número de cosas han sucedido en los últimos cinco años tanto en Israel como en la sociedad palestina. Una buena manera de comprender nuestras circunstancias actuales es remontarse al último discurso, en el que Bush dio a conocer su "visión" para traer la paz a Oriente Medio estableciendo un estado palestino independiente y democrático junto a Israel en la orilla occidental del Río Jordán, sobre territorio que la Liga de Naciones ordenaba reservar para una patria judía en 1922.
 
En la práctica, las palabras del presidente hablan por sí mismas. Dirigiéndose a los palestinos, Bush decía: "La Paz exige una directiva palestina diferente y nueva, para que pueda nacer un estado palestino". "Llamo al pueblo palestino a elegir líderes nuevos, líderes no comprometidos con el terror. Lo llamo a construir una democracia en funcionamiento basada en la tolerancia y la libertad". "Un estado palestino nunca será creado mediante el terror - se construirá a través de la reforma. Y la reforma tiene que ser algo más que un cambio cosmético, o que tentativas veladas por preservar el estatus quo". "Los Estados Unidos no apoyarán el establecimiento de un estado palestino hasta que sus líderes se impliquen en una lucha constante contra los terroristas y desmantelen su infraestructura".
 
Dirigiéndose a los estados árabes y a los palestinos, Bush decía: "Para contabilizarse en el bando de la paz, las naciones tienen que actuar. Todo líder verdaderamente comprometido con la paz acabará con la incitación a la violencia en los medios oficiales, y denunciará públicamente los atentados homicidas. Toda nación verdaderamente comprometida con la paz detendrá el flujo de dinero, equipo y reclutas a los grupos terroristas que buscan la destrucción de Israel - incluyendo Hamas, la Jihad Islámica y Hezbolá. Toda nación verdaderamente comprometida con la paz debe bloquear los envíos de suministros iraníes a estos grupos, y oponerse a los regímenes que promueven el terror, como Irak. Y Siria tiene que elegir el bando correcto en la guerra contra el terror cerrando los campamentos terroristas y expulsando a las organizaciones terroristas".
Dirigiéndose a Israel, el presidente decía, "La actividad de asentamientos israelíes en los territorios ocupados debe cesar". Bush concluía, "Este momento es tanto una oportunidad como una prueba para todas las partes en Oriente Medio: una oportunidad para poner los cimientos de la futura paz; una prueba para mostrar quién es serio con la paz y quién no".
 
Israel respondió con entusiasmo al desafío del presidente. Los sucesivos gobiernos congelaron la expansión de las comunidades judías más allá de las fronteras del armisticio de 1949. Las limitaciones impuestas sobre la construcción judía son tan draconianas que ni siquiera en ciudades como Ariel o Ma'aleh Adumim, la gente puede obtener permisos de construcción. Israel no solamente congeló la construcción en Judea y Samaria, Israel expulsó a todos los residentes israelíes de Gaza y el norte de Samaria con el fin de entregar las zonas, libres de judíos, a los palestinos. El pueblo de Israel eligió a líderes se aprobaban la visión de Bush de negar los derechos de los judíos a vivir en los territorios que la ONU había apartado para un futuro estado palestino.
 
Por su parte, los palestinos celebraron elecciones libres y abiertas en enero de 2006. Eligieron negar representación parlamentaria a los que no fueran terroristas, y llevaron a Hamas al frente de la Autoridad Palestina. Entregaron el recién limpiado de judíos Gush Katif, que Israel rindió incondicionalmente, para campamentos de entrenamiento del terror.
Ellos convirtieron las ruinas de las comunidades del norte de Gaza en plataformas de lanzamiento de ataques de misiles y morteros contra Ashkelon y Sderot. Convirtieron la frontera internacional abandonada de Gaza y el Sinaí en una autopista jihadista global para terroristas procedentes de la Guardia Revolucionaria iraní, Hezbolá, Hamas y al-Qaida, así como para cantidades masivas de armas que han inundado Gaza.
 
Para los residentes de Gaza, que apoyan a Hamas de manera abrumadora, la situación ha pasado a ser particularmente cruda. Puesto que los corresponsales extranjeros han abandonado la zona, nadie parece notar o nadie parece preocuparse por el hecho de que en Gaza hoy, los niños son asesinados delante de sus padres, los pasajeros son sacados de los vehículos y fusilados en la calle, y los médicos son asesinados en los hospitales mientras que los pacientes son privados violentamente de los sistemas de apoyo vital y sacados de los quirófanos. Nadie estornuda mientras los jihadistas vuelan por los aires pubs y cibercafés. Nadie escucha mientras los habitantes de Gaza rezan por la vuelta de la supuesta "ocupación".
 
Egipto sirve como la principal base de apoyo para las redes terroristas de los palestinos, al permitir el flujo de armas y terroristas hasta Gaza y actuando como reserva capital de la propaganda antisemita aniquilatoria. Arabia Saudí supervisó el establecimiento de un gobierno de unidad palestino, que transformó a Fatah en una molestia menor del gobierno de Hamas de perpetrar el terrorismo y disfruta del apoyo financiero de iraníes y saudíes (y ahora de los noruegos).
 
Irán y su estado satélite Siria llevan las riendas de los palestinos hoy. Como manifestó la guerra del pasado verano, inmediatamente después de la retirada de Israel de Gaza, los iraníes fueron capaces de unificar los frentes palestino y libanés en la Jihad global. Irán controla ambos frentes al tiempo que procede sin obstáculos en su búsqueda de la bomba atómica. Siria prodiga a diario amenazas de guerra. Y ambos países supervisan la insurgencia de Irak. De modo que de todos los componentes de la visión de Bush para la paz entre Israel y los palestinos, el único que se ha implementado es su exigencia de que Israel congelase las actividades de construcción en las comunidades israelíes más allá de las fronteras del armisticio de 1949.
 
En caso de que Olmert dedicase su reunión con Bush a recitar un resumen de estos hechos obvios y difíciles, estaría haciendo un servicio importante, incluso vital, al país. Si el presidente recibiese y aceptase un informe fidedigno de la situación sobre el terreno de manos del primer ministro de Israel, el próximo discurso de Bush parecería algo así: hace cinco años, di a conocer mi visión para la paz entre el mundo árabe, y particularmente el pueblo palestino, e Israel. Aún creo en mi visión de un nuevo estado democrático y antiterrorista de Palestina comprometido con el mandato de la ley y los derechos humanos y viviendo en paz junto al Estado de Israel existente democrático, antiterrorista, respetuoso con la ley y los derechos humanos. Trágicamente, los sucesos a lo largo de los últimos cinco años demuestran que hoy es imposible cumplir esta misión y que por tanto, ha llegado el momento de dejarla a un lado.
 
Aunque los palestinos han recibido más ayuda exterior per cápita que todas las naciones de Europa bajo el Plan Marshall, en lugar de utilizar el apoyo de la comunidad internacional para apoyar la libertad y construir una democracia funcional, los palestinos han fabricado legiones del terror. Con apoyo norteamericano, los palestinos celebraron elecciones libres en enero de 2006. En lugar de elegir a líderes no comprometidos con el terror, los palestinos decidieron elegir a Hamas y a otras organizaciones terroristas para que les representasen. Al elegir así, los palestinos demostraron al mundo que rechazan la paz y que han elegido el camino del terror y la guerra.
 
Mientras que el Presidente palestino Mahmoud Abbás ha condenado públicamente los actos de terror y crimen, a pesar del generoso apoyo que ha recibido de Israel y de Estados Unidos, hasta la fecha ha optado por no combatir eficazmente el terror. En lugar de educar a su nación para apoyar la paz y la tolerancia, Abbás ha supervisado el sistema escolar de la Autoridad Palestina, que enseña a los hijos de Palestina a elegir la muerte en lugar de la vida y a buscar la destrucción de Israel en lugar del establecimiento de un estado libre y democrático que viva en paz con Israel.
 
Este pasado junio, Abbás decidía constituir un gobierno de unidad con Hamas. Al hacerlo, Abbás abandonaba definitivamente la paz como estrategia. Hace cinco años yo dije, "Los Estados Unidos no apoyarán el establecimiento de un estado palestino hasta que sus líderes se involucren en una lucha constante contra los terroristas y desmantelen su infraestructura". Puesto que ninguno de los líderes palestinos se está involucrando en una lucha constante contra los terroristas, los Estados Unidos reconocen que hoy Israel carece de socio para la paz. No me queda otra elección de retirar el apoyo americano al estado palestino en este momento.
 
Puesto que Israel carece de socio para la paz, está claro que los israelíes tienen que tomar las medidas necesarias para protegerse. Desde la retirada de Israel de Gaza en el 2005, la frontera internacional de Gaza con Egipto se ha convertido en un mercado del terror global con armas y personal procedentes de Irán, Egipto, el Líbano, Siria y más allá. Me decepciona el hecho de que hasta la fecha, Egipto no ha tomado ninguna medida práctica para bloquear el tráfico del terror desde su territorio hasta la Autoridad Palestina.
Los Estados Unidos miran con preocupación la emergente situación en Gaza. Veo la transformación de Gaza en una base para el terror global no simplemente como una amenaza para Israel, sino como una amenaza para la seguridad internacional. Como resultado, los Estados Unidos comprenderán y apoyarán una operación israelí encaminada a restaurar el control israelí sobre la frontera internacional. Además, los israelíes tienen el derecho a vivir libres del miedo a los ataques de misiles contra sus ciudades y aldeas. La situación de hoy en la que las comunidades israelíes que lindan con Gaza quedan expuestas a oleadas diarias de morteros y misiles lanzados por los terroristas de Gaza es inaceptable e intolerable.
 
A lo largo de los dos últimos años desde que Israel se retirara de Gaza, he llegado a reconocer un error en el modelo de los dos estados. Hasta la fecha, una de las premisas básicas del modelo de los dos estados es que los asentamientos israelíes ubicados más allá de las fronteras del armisticio de 1949 constituye un obstáculo para la paz. Pero vemos que la evacuación de los asentamientos de Gaza y el norte del West Bank solamente provocó una mayor radicalización de la sociedad palestina.
 
Al margen de eso, es hora de reconocer que la exigencia de los palestinos de establecer un estado sobre territorio vaciado de toda presencia judía es una exigencia inmoral. Es imposible esperar que los palestinos lleven a cabo reformas internas cuando la comunidad internacional les concede legitimidad para basar su nacionalismo en la limpieza étnica y el rechazo a los derechos humanos y morales de la nación judía. Como resultado, y sin perjuicio para futuras negociaciones entre Israel y los palestinos, los Estados Unidos reconocen hoy el derecho de israelíes y palestinos a construir sus comunidades del modo que dicte el crecimiento natural de sus poblaciones.
 
Las fuerzas en la Autoridad Palestina que luchan contra Israel y que educan a sus hijos para buscar la muerte mediante el terror, están apoyadas por los mismos estados que apoyan a Hezbolá en el Líbano y a los insurgentes en Irak. Irán y Siria no pueden esperar que su apoyo al terror en Israel, el Líbano e Irak salga gratis. Mientras el Presidente de Irán Mahmoud Ahmadinejad difunde amenazas casi diarias de borrar a Israel del mapa y Siria amenaza a Israel con la guerra, ambos tienen que comprender que Israel es un aliado y un amigo de los Estados Unidos. Apoyamos a Israel y su derecho a defenderse.
 
Esperamos que finalmente llegue el día en que el pueblo palestino rechace el terror y el odio y apoye la democracia y la paz. Ese día, el pueblo americano estará orgulloso de invitar a los palestinos a unirse al pueblo de Israel y a otras tantas naciones del mundo como nuestros aliados y amigos.


 

 
 
Caroline Glick es periodista por la Universidad de Columbia y editor jefe en funciones de The Jerusalem Post. Tras finalizar sus estudios, ingresó en el ejército y alcanzó una consejería en las negociaciones de Oslo junto al ex primer ministro Rabin. Tras abandonar la esfera política, Glick pasó al periodismo con una columna semanal de portada en el diario. Durante el reciente conflicto de Irak, fue la periodista empotrada del medio, estando en el primer escuadrón americano que entró en Bagdad y siendo la primera mujer en poner el pie en la capital durante el conflicto.


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