El motivo por el que la exhaustiva reforma de la inmigración sigue estando en peligro, a pesar de la reanimación parcial de ayer, es que es un compromiso complejo con demasiadas partes prescindibles y demasiados intereses en conflicto. Los patronos quieren un programa de trabajador invitado; los sindicatos quieren tumbarlo. Los reformistas quieren introducir un sistema de puntos que admita preferentemente a inmigrantes con educación y habilidades; los grupos inmigrantes naturalmente quieren mantener el sistema de preferencia familiar existente. Los progresistas quieren la legalización ahora mismo; los conservadores insisten en los "mecanismos de acción" antes.
Solamente hay una provisión que tenga apoyo unánime: profundizar en una ley fronteriza más estricta. He visto a Senadores levantarse y plantear objeciones al sistema de puntos, a la inmigración en cadena, a los trabajadores invitados, a cada una de las ideas de esta ley - excepto a una. Estoy por escuchar a un Senador levantarse y decir que está en contra de la implementación legal fronteriza.
¿Por qué no empezar aprobando lo que todas las partes dicen querer? Después de todo, los partidarios de esta exhaustiva reforma insisten en que la presente situación es intolerable y que tiene que ser resuelta. Se deriva por tanto que al margen de lo que difieran en los detalles de cómo debería resolverse el actual desastre, están unidos en la creencia de que no se debería permitir que tal desastre sucediese de nuevo. Y el único modo de cerciorarse de eso es el control de las fronteras.
De modo que, ¿por qué no aprobarlo, entendiendo que las demás provisiones contenciosas serán resueltas posteriormente? Porque a pesar de todas las protestas, muchos de aquellos que afirman estar profundamente dedicados al endurecimiento de la ley están siendo profundamente deshonestos. Dicen preocuparse por el control de la inmigración porque tienen que hacerlo. Pero les preocupa tan poco el tema que están dispuestos a condicionarlo a otras provisiones controvertidas, sobre todo la legalización.
¿Por qué soy tan receloso con la honestidad de los reformistas del verdadero control fronterizo? En parte a causa del ridículo debate acerca de levantar una barrera. A pesar de los éxitos de la barrera fronteriza en la zona de San Diego, parece ser muy importante que este éxito no se repita. La presente ley del Senado proporciona la financiación para el vallado de no más de 1/5 de la frontera y la disposición de barreras móviles en no más de 1/5. En su lugar, se nos prometen todo tipo de sustitutos tecnológicos imaginativos - sensores, cámaras, vehículos aéreos no tripulados - y montones de efectivos armados más sobre el terreno para perseguir a aquellos que la atraviesen.
¿Por qué? Una barrera es algo muy simple de construir. La tecnología está bastante probada. Los chinos tuvieron éxito con ella, así como Adriano. En nuestro tiempo, la barrera que Israel ha construido ha sido tan eficaz a la hora de mantener a raya a los intrusos que los ataques suicida se han reducido en más de un 90%. Las barreras funcionan. Es el motivo de que la gente las tenga alrededor de sus casas - no porque los propietarios sean hostiles, sino porque insisten en que aquellos que quieran entrar en sus dominios primero llamen a la puerta principal.
Las barreras son simples. No exigen mucho mantenimiento. Dos barreras con una patrulla de carreteras entre ellas a lo largo de la distancia de la frontera Estados Unidos-México serían relativamente baratas, fáciles de construir y simples de mantener. ¿Por qué esta predilección por cacharros de vigilancia de alta tecnología que no plantean ningún impedimento físico a la entrada ilegal sino que en su lugar accionan la detección - seguida de alarmas, detención y posible violencia? Para la televisión es la bomba. ¿Pero por qué es bueno para el país? Ciertamente es bueno para la Patrulla de Fronteras, garantizando un programa de empleo a tiempo completo hasta el final de los tiempos. ¿Pero por qué para el resto de nosotros? Las barreras no tienen jubilación.
El argumento final contra las barreras es, por supuesto, el simbolismo. No queremos una barrera que anuncia el mundo de América está cerrada. Pero esto es completamente irracional. El hecho es que bajo el Derecho, América está realmente cerrada -- para todos excepto para aquellos que, tras elaborados protocolos, son juzgados dignos de ingresar en la familia americana. Estas objeciones a la barrera deberían ser objeciones a la ley que cierra América, no a los medios que en la práctica llevan la ley a la realidad.
Una barrera anuncia al mundo que América está cerrada a... los inmigrantes ilegales. ¿Qué hay de malo en eso? ¿No ocurre lo mismo en cada país del mundo? El único motivo de que los demás no necesiten tal barrera es que no son ni la mitad de atractivos que América, no porque sean más opresores o menos acogedores.
Las barreras son desagradables, lo reconozco. Pero no tan desagradables como 12 millones de personas viviendo en el anonimato en un país que ha renunciado al control de sus fronteras. La reforma exhaustiva de la inmigración simplemente tiene demasiadas provisiones contenciosas para sacar adelante una mayoría del Congreso o el país. Todos estamos de acuerdo en el endurecimiento de la ley, ¿no? De modo que hagámoslo. Hagámoslo simple. Y hacerlo ya. Una vez que nuestras fronteras estén visiblemente bajo control, todo lo demás pasará a ser factible. Incluyendo la amnistía.