Grupo de Estudios Estratégicos RSS
Portada > En Libertad Digital > Consenso para derrotar al terror





Buscar artículos publicados por el GEES
Buscar BuscarEspanol - Ingles
Consenso para derrotar al terror
En Libertad Digital nº 1136   |  10 de Junio de 2007
 
Mucha gente cree que ante la previsible ofensiva terrorista que nos espera tras el fracaso del proceso negociador entre Zapatero y ETA es más necesario que nunca restablecer el consenso entre los dos grandes partidos en la lucha contra el terrorismo. El problema para lograrlo es que Zapatero considera que le es más rentable, a pocos meses de unas elecciones generales, culpabilizar al PP de su propio fracaso antes que tratar de llegar a un acuerdo para juntos alcanzar la victoria de la democracia sobre el terrorismo.
 
Rodriguez Zapatero ha mostrado hasta la fecha una incapacidad manifiesta para rectificar su política de apaciguamiento ante el terror. Ni el atentado de la T4 en Barajas, ni las dos victimas mortales que provocó, supuso una rectificación real de su política de dialogo con los asesinos. Tras ese atentado continuaron tanto los contactos con la banda terrorista como los gestos de apaciguamiento hacia los asesinos, con la excarcelación de De Juana Chaos como máxima expresión de cesión al chantaje.
 
Ahora,  ante el anuncio de ETA del fin del supuesto alto el fuego, el análisis del presidente parte de la premisa de que no ha cometido ningún error. Su proceso ha fracasado por culpa de los terroristas y casi en igual medida por culpa de una oposición que no le ha apoyado en sus esfuerzos apaciguadores. Por el contrario, Zapatero no sólo tiene el íntimo convencimiento de que ha hecho en todo momento lo que tenía que hacer sino que se siente orgulloso de haberlo hecho y no asume por tanto la más mínima responsabilidad en el fracaso de su propio proceso.
 
Es difícil que pueda haber un cambio de política sino se reconoce previamente que la anterior estaba equivocada. Y es imposible que pueda haber un consenso en materia antiterrorista si el presidente no rectifica su política anterior. Porque si el PP se opuso con la máxima firmeza a la negociación con los terroristas sin atentados mortales, ahora es impensable que Mariano Rajoy vaya a avalar esa política cuando parece que puede haberlos.
 
La mejor prueba de que el Gobierno no va a modificar su política es la ausencia de un discurso alternativo por parte de su presidente. Rodriguez Zapatero sigue anclado en un cántico por la paz repleto de ambigüedades, pero es incapaz de articular un discurso sobre la derrota de ETA que pueda liderar a la sociedad española hacia ese gran objetivo.  Tampoco hay referencia alguna en sus intervenciones al triunfo de la libertad, que debe constituir el verdadero objetivo de la lucha contra el terror, y no la mera consecución de una paz a la que también se llega por el camino de la claudicación. Persiste además en su divorcio político y emocional con las victimas del terrorismo, que se siguen sintiendo totalmente desamparadas por este gobierno.
 
Tras el fracaso de su pacto con ETA a Zapatero le es exigible algo más que manipular intervenciones de sus antecesores ante situaciones que no son equiparables. Su proceso de negociación con los terroristas ha estado tan plagado de mentiras que ha socavado en buena medida la credibilidad del presidente. Zapatero ha negociado con los terroristas mientras firmaba el Pacto por las Libertades, ha negado la existencia de contactos que luego han resultado ciertos, ha ocultado los compromisos alcanzados y ha mantenido el dialogo después de haberlo suspendido. Con esos antecedentes un cambio de política requiere para ser creíble no sólo palabras, sino también hechos. Y el feliz reingreso de De Juana en la cárcel puede quedarse en un mero gesto de oportunismo sino va acompañado de decisiones de mucha mayor trascendencia política, como la ilegalización de ANV, algo a lo que inexplicablemente el PSOE se sigue oponiendo pese a las pruebas cada vez más concluyentes de que ese partido es el sucesor de Batasuna. 
 
Pero lo más sorprendente es que a pesar de todo Mariano Rajoy se siga sintiendo más procrible a la posibilidad de un acuerdo que el propio Zapatero, que ya ha mostrado públicamente no tener la más mínima confianza en alcanzar el necesario consenso con el Partido Popular en la lucha contra el terrorismo y que ha dinamitado su propia convocatoria del lunes con la catarata de insultos y descalificaciones vertidos desde el PSOE contra el PP de cara a ese encuentro. La gran diferencia es que Rajoy sabe que para derrotar a ETA necesita a todos los españoles, mientras que Zapatero es consciente de que para claudicar ante ella le sobran más de la mitad.
 
 

 


© 2003-2008 GEES - Grupo de Estudios Estratégicos
Aviso legal | Mapa Web | Lista de correo | Contactar