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Epitafio para Europa
En letra impresa nº 773   |  8 de Junio de 2007
 

(Publicado en ABC, 8 de junio de 2007)

En Europa se vive bien, gracias a la riqueza acumulada en anteriores décadas, pero Europa ha perdido completamente el norte. No es sensato que se dedique más tiempo y atención a los manifestantes antisistema que a las discusiones de los líderes del G-8, por ejemplo. Tampoco es normal que Europa se revuelva por un escudo antimisiles destinado a protegerla sólo porque sea americano.
 
Europa ha hecho del calentamiento global su Dios y de Kyoto sus sagradas escrituras. Aún peor, sus dirigentes viven obsesionados con sus instituciones, no con los problemas que de verdad la aquejan. Europa avanza de la mano de Angela Merkel a dotarse de un minitratado constitucional que va a suponer una nueva división del continente y que, además, es una bofetada democrática a todos cuantos votaron en referéndum el texto anterior, rechazado por franceses y holandeses. Se lamina a los países pequeños porque les quita poder de decisión (que es lo que pierde España también), se asegura la hegemonía germánica sobre toda centroeuropa y que Francia fuerce, por las buenas o por las malas, un apoyo mediterráneo a sus intereses y a sus políticas.
 
Europa ha perdido su deber moral en el mundo. No es solo que prefiera no creer en amenazas o enemigos, sino que ha renunciado a tener en cuenta la naturaleza de los gobiernos y está dispuesta a tratar a todos por igual. Da igual que se llame Rusia, China o Irán. Si la UE mantiene sus sanciones hacia Cuba no será gracias a las viejas democracias europeas o España, sino al ardor democrático de los países que escaparon del comunismo por sus propios medios.
 
Europa le tiene miedo a todo, a la globalización, a la inmigración, al terrorismo, al cambio climático, a Rusia, a América, a tener que defenderse, pero más vale que tuviera miedo de sí misma, de la parálisis donde se ha instalado. Afortunadamente los principios morales del liberalismo y los intereses estratégicos de Europa coinciden. Sólo hay que dar con los líderes que sean conscientes de ello.


 

 


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