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La zanahoria de Solana
Notas nº 29   |  4 de Junio de 2007
 
Javier Solana vuelve a verse con Lariyani, el negociador nuclear iraní. Y como única novedad es que lo hacen esta vez en Madrid. Los europeos han perseguido una estrategia de inducir a Irán a que se comportara razonablemente, que abandonara su programa atómico, prometiéndoles a los ayatolas importantes beneficios de todo tipo. Pero la zanahoria, cada vez más gorda, no ha modificado un ápice la postura de Teherán: no renuncian a su programa.
 
Tanto es así, que el director de la OIEA, Elbaradei se ha descolgado del organismo que le sustenta, la ONU, y ha dicho que si el programa de enriquecimiento ya es imparable, que la comunidad internacional debería aceptarlo de hecho y buscar otro acuerdo con Irán.
 
Al margen de que el egipcio, premio nobel de la paz, se salte las decisiones del Consejo de Seguridad sin ninguna autoridad, su postura es del todo inaceptable. En primer lugar, porque Irán ha llegado donde ha llegado de forma clandestina y en contra del mandato de las Naciones Unidas; en segundo lugar, porque reconocer la proliferación de hecho, significaría un incentivo para que otros siguieran el mal ejemplo de Irán. Por último, ya que dejaría en una situación de impotencia y falta absoluta de credibilidad a la comunidad internacional a la vez que deslegitimaría del todo a la propia ONU. Es más, la disuasión nuclear no funcionaría con Ahmadinejad, alguien a quien la destrucción mutua asegurada no sólo no le asusta, sino que le parece el mejor vehículo para cumplir los designios de Jomeini en la tierra.
 
En el museo de la guerra en Canberra hay una foto de Hitler y Chamberlain en Munich bajo el recordatorio “el apaciguamiento fracasa”. De hecho, el apaciguamiento siempre fracasa. Los europeos deberían urgentemente enseñarle a Lariyani más palo y menos zanahoria. Como ha sentenciado el candidato a la presidencia americana, John McCain, “sólo hay algo peor que bombardear irán: que Irán tenga la bomba”. La palabrería negociadora es, desgraciadamente, lo que nos augura.


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