EE.UU. La esquizofrenia del gobierno
(Publicado en Expansión, 17 de mayo de 2007)
¿Querría usted sentarse a la mesa del mayor asesino del mundo, de quien más desgracia ha traído a nuestra tierra y de quien se está cargando el planeta con sus contaminantes? Seguramente no. Pues no es así como piensa y actúa nuestro gobierno, empezando por Rodríguez Zapatero y siguiendo por su ministro Moratinos. Al menos en lo que respecta a los Estados Unidos.
Por un lado se nos dice que Bush y su gente (esto es, Condoleezza Rice) se lanzaron a una guerra ilegal, ilegítima y de consecuencias catastróficas, que han militarizado la lucha contra el terrorismo y que Guantánamo es una aberración, entre otra serie de cosas; pero por otro el presidente y su corte se mueren porque les inviten a la casa Blanca o porque algunos de los epígonos del militarista y desenfrenado cow-boy, se acerque hasta nuestros lares. Porque la verdad es que nuestro gobierno, a pesar de su declarada radicalidad, se derrite ante el sueño de ver a Condi subiendo por las escalinatas de La Moncloa. Ya nos explicarán por qué tanto amor hacia un gobierno al que odian profundamente y al que acusan constantemente. Pero la esquizofrenia no se queda en la diplomacia únicamente.
Se dice que con la normalización de las relaciones entre España y Estados Unidos, va a ser posible la compra de unos centenares de misiles de crucero Tomahawk, un arma tan sofisticada que sólo se la ceden los americanos a los ingleses. El misil en cuestión tiene un alcance de 1.600 Km. y nuestra Armada lo viene persiguiendo desde hace años. Pero este arma, estratégica pero no disuasiva, sino de puro y duro combate –como hemos visto desde 1991- sólo tiene sentido en una Armada oceánica, de largo alcance y proyección, dispuesta a compartir las penas y las glorias del bombardero a tierra con nuestros aliados. La Armada y los ejércitos que estaba penosamente construyendo José María Aznar, pero que es todo lo contrario a la visión pacifista que tiene Rodríguez Zapatero.
Un ejército que esencialmente sirve para aliviar catástrofes naturales y que tiene como limite en el exterior la vigilancia en zonas de paz, no necesita misiles de crucero para nada. Salvo que uno se haya vuelto absolutamente esquizofrénico y haga y diga cosas totalmente contradictorias.
Con o sin misiles, Condoleezza Rice vendrá de visita a Madrid. Ya se ha entrevistado con los sirios y peor no lo va a pasar.
Cuando asesinaron al dictador Trujillo en la República Dominicana, el presidente Kennedy expresó el permanente dilema de la política exterior americana:”hay tres posibilidades en descendiente orden de preferencia: un gobierno democrático decente; la continuación del régimen de Trujillo; o Castro. Debemos apuntar a lo primero, pero no podemos renunciar a lo segundo hasta que estemos seguro de evitar lo tercero”. Pregúntele a Rice en qué categoría nos considera. Al fin y al cabo viene al único país europeo que tiene un gobierno anti-americano aunque éste lo olvide durante el cortejo.