La firma por parte del Presidente George W. Bush el 8 de febrero de la orden presidencial por la que se crea el Mando Estadounidense para África (USAFRICOM) se producía al día siguiente de la primera reunión celebrada en suelo africano de los Jefes de Estado Mayor de la Defensa del Magreb, del Sahel y de Nigeria bajo la presidencia del General William E. “Kip” Ward, número dos del Mando Estadounidense en Europa (USEUCOM). Ward ya se había significado en los últimos años en los esfuerzos estadounidenses por aproximarse a África desde el ámbito militar y había estado presente en una reunión similar celebrada en la sede de USEUCOM, en Stuttgart el 22 de marzo de 2004, pero es ahora en Dakar y en el marco de la intensificación del compromiso militar de los EEUU con África donde este General - el único negro con cuatro estrellas en el Ejército estadounidense hoy - lidera una cooperación con futuro que a buen seguro tendrá consecuencias para el futuro de las relaciones de Occidente con África en materia de seguridad y defensa.
La creciente visibilidad estadounidense en el Sahel y en el Cuerno de África.
Las imágenes del 10º Grupo de Operaciones Especiales estadounidense con base en Stuttgart instruyendo a militares malienses en su país, las de los miembros de un batallón de ingenieros de los EEUU colaborando con militares de Níger en la construcción de infraestructuras en el desierto o, finalmente, las de un equipo médico militar de la Base aérea estadounidense de Ramstein (Alemania) actuando en Uganda, todas ellas fechadas en marzo, pueden ser vistas en la página electrónica de USEUCOM () y son sólo un botón de muestra de la creciente presencia militar estadounidense en términos de cooperación en suelo africano.
Por otro lado la Trans-Saharan Counterterrorism Initiative (TSCTI) en el marco de la Trans-Saharan Counterterrorism Partnership Program del Departamento de Estado de los EEUU, apoyada orgánica y logísticamente en el Mando de Stuttgart a la espera de que el susodicho Mando Africano de reciente creación tenga sede - preferiblemente en suelo africano aunque no será fácil tal y como la experiencia negativa del reciente rechazo de Argelia a albergarlo demuestra -, había empezado a ser conocida como la faceta más visible de esta penetración militar estadounidense en África. La TSCTI sucedía en el tiempo a la Iniciativa Pan-Sahel lanzada a fines de 2002 - y bajo la que se reunieron en Stuttgart en marzo de 2004 los Jefes de Estado Mayor de la Defensa de Argelia, Chad, Malí, Marruecos, Mauritania, Níger y Senegal - suponiendo un importante salto cualitativo: si el Plan Pan-Sahel supuso el entrenamiento de unos 150 soldados de cada uno de los países en él implicados (Chad, Malí, Mauritania y Níger) entre 2003 y 2004, con un coste total de 8,4 millones de dólares, ahora la TSCTI, lanzada en 2005, cuenta ya con un presupuesto de 500 millones de dólares, 100 para cada uno de los cinco años de vigencia que tendrá, y se amplía hasta incluir entre sus destinatarios a Argelia, Marruecos, Nigeria, Senegal y Túnez.
La TSCTI forma ya parte de un esfuerzo mayor y más elaborado tal y como su nombre oficial refleja - Operation Enduring Freedom-Trans-Sahara (OEF-TS) - y celebró su primer ejercicio militar sobre el terreno entre el 6 y el 26 de junio de 2005 en unas maniobras bautizadas como “Flintlock-2005” en las que participaron hasta 1.000 miembros de las fuerzas especiales estadounidenses. El creciente activismo transfronterizo del Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC) argelino, surgido por inspiración de Al Qaida en 1998 y que acaba de cambiar a principios de 2007 su denominación a “Al Qaida en la Tierra del Magreb Islámico”, justifica plenamente el creciente interés de los EEUU manifestado en el lanzamiento de su ambiciosa TSCTI. De hecho los medios de vigilancia electrónica incorporados por Washington están siendo útiles hoy para el difícil control de los campos de entrenamiento móviles que el GSPC rebautizado dirige en el Sahel así como de las comunicaciones que con teléfonos satélite mantienen los terroristas yihadistas con sus contactos en Europa y en otras latitudes. Operaciones combinadas como la que a principios de marzo de 2004 permitieron al Ejército chadiano interceptar una columna del GSPC en la región septentrional del Tibesti gracias a la aportación de medios de inteligencia y de otro tipo de los EEUU y de otros países se hacen necesarias hoy y los serán también en el futuro, por lo que es importante reforzar los mecanismos de coordinación antiterrorista entre los que la TSCTI constituye una aportación muy importante en términos cualitativos.
Por otro lado, en el Cuerno de África Washington había venido teniendo su otro gran escenario de actuación en el continente en los últimos años, dependiendo esta subregión del Mando Central de los EEUU (USCENTCOM). El interés por ésta venía de los atentados terroristas contra las Embajadas estadounidenses en Kenia y Tanzania, del atentado contra el buque “USS Cole” en el puerto de Adén y de diversos atentados terroristas posteriores en Kenia así como del deterioro constante de la situación en Somalia. Por todo ello se puso en marcha a fines de 2002 la Fuerza Operativa Combinada Conjunta Cuerno de África (CJTF-HOA) que, a diferencia de la Iniciativa Pan-Sahel primero y de la TSCTI después, sí asignaba fuerzas y medios militares para ser eventualmente utilizados en combate instalando a 1.500 hombres en una base en Yibuti. El avión artillado AC-130 que el pasado 7 de enero bombardeaba posiciones de la Unión de Tribunales Islámicos y de Al Qaida en el sur de Somalia pertenecía a dicha CJTF-HOA y procedía de Yibuti. Aparte de intervenciones de este tipo, que volvían a repetirse el 24 de enero siempre en el convulso escenario somalí, fuerzas de la CJTF-HOA han venido participando en misiones de tipo humanitario como las de ayuda tras los desastres, apoyo logístico, ciudados médicos y veterinarios, construcción de escuelas y hospitales, desarrollo de proyectos sobre agua dulce y otros.
La creciente importancia de los desafíos que tanto en el Sahel como en el Cuerno de África se han ido manifestando así como su perdurabilidad y ampliación a otros escenarios africanos han llevado al Ejecutivo estadounidense a fijar de forma progresiva una estrategia para el continente. Así, el que uno de los últimos actos de Donald Rumsfeld al frente del Pentágono fuera recomentar en diciembre de 2006 la creación de USAFRICOM - que ya es el sexto mando de los EEUU en su organigrama militar mundial - es resultado de un proceso de maduración en la reflexión estratégica estadounidense. Si en la Estrategia de Seguridad Nacional aprobada en septiembre de 2002 África aparecía como una región de interés secundario y se apostaba por “reforzar los frágiles Estados africanos, ayudarles a controlar sus porosas fronteras y a formar fuerzas de la ley e infraestructuras de inteligencia que eviten el surgimiento de santuarios para terroristas” la Estrategia de Seguridad Nacional aprobada en marzo de 2006 asevera ya que África “es de creciente importancia geoestratégica y una alta prioridad para los EEUU”.
Perspectivas de futuro.
Como quiera que el USAFRICOM deberá estar operativo antes de septiembre de 2008 Washington trata ahora de asentarse en África - buscando una sede para el mismo - y de buscar aliados firmes, y lo hace a través de un amplio abanico de acciones que no sólo se reducen a las bélicas visibles en escenarios como el de Somalia ni a las de esfuerzo antiterrorista en el Sahel, sino que abarcan ámbitos como el entrenamiento para operaciones de mantenimiento de la paz o la ayuda humanitaria donde los militares estadounidenses compiten ya, en escenarios históricamente alejados del área de influencia de los EEUU como son los países sahelianos, con ejércitos que como el francés gozaban de una sólida implantación en ellos. De hecho, todos los países africanos destinatarios de la TSCTI, salvo Nigeria, pertenecían al área de influencia tradicional de Francia.
Ya en tiempos de la Administración Clinton conceptos como la African Crisis Response Initiative (ACRI) y la African Crisis Response Force (ACRF) habían dinamizado el debate sobre África a ambos lados del Atlántico. Ahora, con la presencia visible estadounidense en el Sahel o en el Cuerno de África, así como con la de otras iniciativas de Washington también en marcha actualmente como son la Iniciativa Global de Operaciones de Paz del Departamento de Estado - con su Programa de Entrenamiento y Asistencia para Operaciones de Contingencia en África - o el programa del USEUCOM “Maritime Domain Awareness Program” destinado a proteger los recursos naturales y garantizar la estabilidad y la seguridad en la región del Golfo de Guinea, los EEUU emergen como un actor ambicioso en el escenario africano que deberá ser tenido en cuenta por los demás actores comprometidos con África y en especial por los europeos.
En términos orgánicos África dejará de depender con USAFRICOM de dos Mandos a los que está asignada hasta ahora - el europeo USEUCOM y el central USCENTCOM - para adquirir su propia identidad pero deberá para ello encontrar un lugar de asentamiento y reforzar sus lazos con los países europeos que han tenido y seguirán teniendo intereses y presencia en África. Esta es pues una buena oportunidad para que España y otros países europeos definan unas relaciones saludables y constructivas con Washington en materias que son de interés común y, si cabe, aún más prioritarias para el lado europeo como son la lucha contra el terrorismo y la estabilización del continente.
Carlos Echeverría Jesús es Profesor de Relaciones Internacionales de la UNED.