«La política exterior española peca de idealista, le falta sentido de la realidad»
«La política exterior española no atraviesa su mejor momento». Así lo manifiesta Florentino Portero, miembro del Grupo de Estudios Estratégicos, que se dedica a emitir informes sobre política exterior y de defensa. Portero, quien viaja permanentemente para pronunciar conferencias en diferentes países, en organismos internacionales, estuvo el
pasado fin de semana en Prelo, invitado por el propietario del hotel de esa localidad, Antonio Gómez Mendoza, para pronunciar una conferencia en el Instituto de Boal. Portero, profesor de Historia Contemporánea en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), disertó sobre el holocausto judío durante el régimen nazi y defendió la tesis de que los alemanes conocían la barbarie que se estaba cometiendo y se mostraron impasibles ante ella.
Portero comenta que sería mucho más descansado para él no tener que viajar
tanto y poder pasar más tiempo en Prelo, cuya belleza le ha cautivado. A este
respecto, señala que sus padres «se han hecho asturianos», porque, una vez se
jubilaron, adquirieron una casa en la zona oriental, a la que se han venido a vivir.
-¿Cuál cree que es el principal problema al que se enfrenta Europa?
-Sin duda, el fracaso del Tratado de la Constitución, ya que, en teoría, se encuentra
muerto. El rechazo por parte de Holanda y de Francia resultó determinante.
Inglaterra, en cambio, no llegó a votarlo porque el tratado estaba ya muerto. Por
eso Alemania sostiene ahora que no hay otro avance que el Tratado de la
Constitución, y de ahí que se esté preparando otro tratado mucho menos ambicioso
y más reducido.
-Como responsable de política exterior del Grupo de Estudios Estratégicos, ¿cómo
valora la política exterior española?
-Pienso que no atraviesa su mejor momento, por un exceso de idealismo y por falta
de sentido de la realidad. Prueba de ello es que Felipe González se mostró muy
crítico con ella en presencia del ministro Moratinos. Se está abandonando a las
empresas españolas en América en favor del populismo, como sucede en los casos
de Venezuela, de Bolivia y de Argentina.
-¿Cree, entonces, que Zapatero no atina?
-Se debe a su falta de preparación técnica y a un exceso de idealismo. Un presidente no tiene que dominar todos los temas, pero ha de suplir esa falta de preparación con el trabajo, como hicieron todos los demás presidentes, entre ellos Felipe González, que fue un trabajador infatigable. Es decir, que no se puede estar un lado la defensa de esas empresas. Existe otro problema serio, que es la falta de conocimiento de idiomas por parte de Zapatero, lo que hace que no resulte válido en política exterior. Cuando menos, Felipe González y Aznar se expresaban en francés. En resumidas cuentas, que la política exterior necesita una rectificación, debiendo defender los intereses económicos y dejando a un lado los caprichos ideológicos del partido en el Gobierno.
-¿La inmigración resulta problemática?
-De momento, España tiene una inmigración baja, pero se apunta una tendencia al
incremento y a llegar a los índices de otros países europeos. Pero los cambios
bruscos posibilitan tensiones sociales. El problema reside en que los europeos no
nos reproducimos y necesitamos la inmigración, que trae su propio sistema cultural
y que no siempre se integra.
-¿Le preocupa al Grupo de Estudios Estratégicos el Estado de bienestar?
-Nos preocupa, por supuesto. Creemos que hay que ajustarlo porque come la
capacidad de inversión. Es más, empieza a no ser viable, porque los europeos no
generamos patentes y, por consiguiente, no generamos riqueza suficiente para
poder asumir su coste. El dinero que generamos se lo comen todo la educación y la
sanidad.
-El problema de Irak, ¿le parece que sigue vigente?
-Es un problema de difícil salida. El aumento de tropas no resolverá nada porque el
poder ya es de los iraquíes, pero eso no es suficiente si no están dispuestos a
convivir entre ellos.