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¡Señores, no sean tan cándidos!
GEES en los medios nº 31   |  12 de Abril de 2007
 

Esta vez tuvimos suerte. No siempre ocurre que un ataque terrorista fracase por razones hasta ahora no aclaradas. Lo importante es que no se haya producido. El objetivo era esta vez Tel Aviv y de explotar, la impresionante cantidad de dinamita (unos cien kilos) hubiera podido hacer estragos en cualquier lugar céntrico de la ciudad. Y como suele ocurrir últimamente, tenemos a un (o una) árabe con ciudadanía israelí involucrado/a en el que sería otro trágico jalón de esa cadena de violencia palestina, que no parece terminar nunca.


Si se analizan debidamente los sucesos de esta y otra índole, comprendemos que la calma aparente es solamente fruto de la extremada vigilancia y la magnífica labor de nuestros servicios de seguridad. No hay día en que no se detenga a equis terroristas. No faltan malas intenciones del otro lado. ¿Malas he dicho? Pues me he quedado corto, nefastas tendría que decir. Otros adjetivos todavía peores también vienen al caso. Funestas y aciagas, por ejemplo. Bien se ha demostrado en el pasado que esos
individuos se merecen semejantes calificativos. Y ello también se aplica para quien o quienes no tienen reparo en declarar que su objetivo es borrar del mapa al Estado de Israel.


Desde luego la autoría del abortado atentado era del Hamás, la organización terrorista que pretende obtener cierto grado de legitimación disfrazándose de un elemento más bien moderado, tras la cara de un Abu Mazen impotente que por lo general hace el juego que se le ordena. Porque de otro modo no hubiera podido seguir en el timón que, presume tener en sus manos.


Alguien ha escrito “abramos los ojos, escuchemos lo que nos están diciendo y reconozcamos de una vez que el proceso de paz está muerto, que el guión no sirve. Hamás no está ocultando sus intenciones, somos nosotros lo que tratamos de engañarlos”. ¡Qué bien reflejan semejantes frases la realidad de la situación que atravesamos! Las he leído en “Gees”, una publicación que no tiene pelos en la lengua.
Quien pudiera interponer algún que otro reparo en cuanto a la afiliación política de este “Grupo de Estudios Estratégicos”, le diré con toda franqueza que en cuanto a mí se refiere, la izquierda española me ha desilusionado. Todavía me es incomprensible el modo como se han puesto en cuerpo y alma del lado palestino. Las bombas que estallan en Madrid son terrorismo, las que se detonan en Tel Aviv son “resistencia”. Y eso duele, francamente, duele mucho. Y como por alguna razón será que tengo puesto en la mira a la Moncloa, mucho quisiera que esos caballeros que nos miran de reojo, comprendieran el
verdadero tenor de la situación en el Medio Oriente.

Volviendo a lo nuestro, se ha de reconocer que el Hamás obra en cierto modo bajo la inspiración iraní. Se trata de un intento de dar fuerte en varios frentes para combatir al Occidente empezando por Israel, que es parte integral de este bloque. Se obra en colaboración con el Hizbulá, que trata de desequilibrar a un gobierno libanés moderado, para afianzar el frente radical capitaneado por el dirigente de Teherán. Por otra parte, el presente Gobierno palestino de coalición es un instrumento con a única finalidad de mitigar las rivalidades internas palestinas y a la par, obtener la tan ansiada asistencia económica europea. No hay aquí una base cualquiera para iniciar un diálogo con Israel, por mucho que la Secretario de Estado Rice trate de establecer contactos entre Ehud Olmert y Abu Mazan. Estos están condenados de antemano al fracaso.

Las apariencias engañan, señores. Hay aquí una nefasta confabulación que no tiene límites. El otro día fue Marruecos seguido por la masacre de Argel. Tel Aviv se ha librado, mientras tanto, por milagro. Todo queda en el mismo cuadro. Habría que abrir los ojos y ver las cosas tal como son. Las naciones europeas, y desde luego España entre ellas, parecen andar a tientas porque les han alterado la visión. A ver si por fin van al oculista, para que le recete unos lentes que les permitan mejorar la vista.


Moshé Yanai


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