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Amenazado por la jihad
Colaboraciones nº 1633   |  13 de Abril de 2007
 

(Publicado en FrontPageMagazine, 14 de marzo de 2007)

Hay constancia de que el Consejo Musulmán de Asuntos Públicos dice a los musulmanes americanos que no cooperen directamente con el FBI, al tiempo que defiende un camino impracticable o imposible para aquellos teniendo realmente información la confíen a las fuerzas del orden.
 
El 26 de enero del 2007 participé en el programa Hannity & Colmes de la cadena de noticias FOX para debatir sobre una reunión del 8 de enero de 2007 entre el Fiscal General de los Estados Unidos y diversos grupos árabes y musulmanes, algunos de los cuales tienen un largo historial de apoyar a grupos terroristas e ideologías fundamentalistas.
 
En respuesta a una pregunta de Alan Colmes acerca de la importancia de "las buenas relaciones" entre el Fiscal General González y la comunidad musulmana, afirmé, "pero cuando usted dice 'la comunidad musulmana' - [el Fiscal General] les está adjudicando el papel de representantes de la comunidad musulmana, cuando en realidad hay muchos otros que apoyan la guerra contra el terror, que no dicen a sus miembros que no cooperen con el FBI, que no apoyan a Hamas o Hezbolá, al contrario que los miembros de este colectivo. De modo que, en la práctica, creo que es erróneo conferir legitimidad a las mismas organizaciones que inhiben la cooperación con el FBI, que apoyan a Hamas o que justifican a Hezbolá, y que son radicales en términos de rescatar la guerra contra el terrorismo como una guerra contra el islam".
 
El 16 de febrero del 2007, el abogado del Consejo Musulmán de Asuntos Públicos me enviaba una carta exigiendo una disculpa por mis presuntas "declaraciones falsas acerca del MPAC en Hannity & Colmes". El escrito exige que "difunda inmediatamente una disculpa pública y... ceje y desista de hacer declaraciones falsas acerca del MPAC", y que "el MPAC está dispuesto a seguir todos los caminos legales" en caso de no cumplir las exigencias del MPAC.
 
¿Y cuáles son las presuntas "declaraciones falsas" que el MPAC afirma que hice? Que "el MPAC dice a sus miembros que no cooperen con el FBI", y que el MPAC "son los que radicalizan a su comunidad". Analicemos ahora esas acusaciones mirando las propias palabras del MPAC.
 
En primer lugar, que el Consejo Musulmán de Asuntos Públicos da instrucciones a los musulmanes americanos de no cooperar con el FBI:
 
El MPAC y sus abogados afirman que esto es falso. Pero en la conferencia del 1 de julio de 2005 de la Sociedad Islámica de Norteamérica en Dallas, el director ejecutivo del MPAC, Salam Al-Marayati, hacía precisamente eso. Hablando de la investigación del FBI en Lodi y del uso de confidentes musulmanes en ese caso, Al-Marayati decía al colectivo de musulmanes americanos reunidos que "el contraterrorismo y la contra-violencia deberían estar definidas por nosotros. Nosotros deberíamos definir cómo debe llevarse a cabo una política de contraterrorismo eficaz en este país. De modo que, número uno, rechazamos cualquier esfuerzo, noción, sugerencia de que los musulmanes deban empezar a espiarse entre sí". Ahí mismo, Al-Marayati está dando instrucciones a los musulmanes americanos de no intentar ni siquiera prestar atención a cualquier actividad terrorista o extremismo en su comunidad. Y que en caso de que observen algo problemático, no informar a las fuerzas del orden, que la obediencia debida a la comunidad musulmana por parte de gobierno es mayor que la de la sociedad en general.
 
Y Al-Marayati continúa, "Las fuerzas del orden van a ir a su mezquita. Ya lo han hecho por lo que sé. Por todas partes adonde voy, alguien me dice que los funcionarios se han reunido públicamente con ellos, o bien me dicen que saben quiénes son, que están representando a las fuerzas del orden. De modo que sabemos que de un modo u otro se han comunicado con la comunidad musulmana. La pregunta es cómo tratas con ello de una manera abierta, sana y transparente. Es el motivo por el que decimos que vengan a foros comunitarios, en diálogos abiertos, de modo que vengan por la puerta principal y evitemos que vengan por la trasera".
 
Aquí Al-Marayati está dando instrucciones a los musulmanes americanos de no cooperar con los métodos usuales de investigación del FBI y que, como afirmaba con anterioridad, es la comunidad musulmana y sus presuntos quienes deben definir los términos de la investigación del FBI. Ese enfoque no puede describirse en absoluto como cooperación incondicional con las fuerzas del orden. Lejos de eso, en la práctica. Al-Marayati utilizó el caso Lodi como excusa para decir a los musulmanes americanos que no traten con el FBI directamente. Exigiendo que la comunidad musulmana americana sólo trabaje con agentes del FBI y demás fuerzas del orden en foros públicos claramente perjudica la capacidad de los detectives de hacer su trabajo, que es proteger a los ciudadanos americanos de la amenaza de terroristas islamistas radicales. El MPAC y los grupos como éste también pretenden claramente introducirse y finalmente dominar la relación entre las fuerzas del orden y la comunidad musulmana, garantizando que el grado de cooperación disponible esté regulado por líderes autoproclamados.
 
¿Y por qué Al-Marayati no instó a su audiencia de Dallas a extender la total cooperación con el FBI y las fuerzas del orden en cualquier caso, en lugar de exigir un enfoque específico que debilita la base de la investigación? ¿O que los musulmanes americanos respetuosos con la ley necesiten algún tipo de intermediario autodesignado cuando trabajan con el FBI? ¿Y cómo puede sentirse cómoda la gente proporcionando información a las fuerzas del orden si solamente pueden hacerlo en un foro público? Dejaré decidir al lector. Pero una cosa está clara: hay constancia de que el MPAC dice a los musulmanes americanos que no cooperen directamente con el FBI, al tiempo que defiende un camino impracticable o imposible para aquellos teniendo realmente información la confíen a las fuerzas del orden.
 
Ahora analicemos la otra presunta "declaración falsa": que el MPAC sirve para radicalizar a la comunidad musulmana americana. Esta afirmación es aún más fácil demostrar, puesto que los funcionarios del MPAC dan discursos y hacen declaraciones ante los medios que solamente pueden servir para alienar y radicalizar a los musulmanes que las escuchan. La temática es constante: una teoría conspiratoria de que la guerra contra el terror es un contubernio del gobierno de los Estados Unidos, y que en realidad es "una guerra contra el islam". Tal conspiración desecha los esfuerzos legítimos por parte de las fuerzas del orden de luchar contra el terrorismo y la financiación terrorista llevada a cabo en suelo americano. En virtud de la evidente cifra de veces que los funcionarios del MPAC (y a estos efectos, los funcionarios y otros grupos islamistas radicados en Estados Unidos), han hecho esta afirmación, es imposible incluir a todos aquí. Pero existen muchas instancias que pueden servir fácilmente para ilustrar la idea:
 
·          Aslam Abdaláh, vicepresidente del MPAC y editor de la revista vinculada al MPAC El minarete, en un foro online en el 2002 titulado "La verdad detrás de la guerra de América contra el terrorismo", escribe: "Existen tres grupos de presión específicos que están volviendo la guerra contra el terrorismo en guerra contra el islam. Los cristianos evangélicos que quieren convertir a los musulmanes, los sionistas políticos que quieren ver a los musulmanes [sic] políticamente doblegados, y los extremistas hindúes quieren ver humillados [sic] a los musulmanes. Bush y su administración no han sido capaces de desafiar a estos grupos. Muchos de los miembros de estos grupos están en la administración y en el FBI, en las fuerzas del orden y hasta el Congreso". (énfasis añadido)
 
·          El "coordinador para la prevención de los crímenes de odio" del MPAC en mayo del 2004, hablando para Inter Press Service informaba, "la guerra contra el terror es realmente una guerra, contra una comunidad que está siendo vinculada a los secuestradores [del 11 de Septiembre]".
 
·          En un artículo de enero del 2004 en El minarete, se afirma que "desde el ataque del 11 de Septiembre contra las Torres Gemelas y el Pentágono, el gobierno norteamericano ha seguido una política que ha puesto sus miras en las organizaciones islámicas, árabes y palestinas y los particulares, de un modo que con frecuencia carece de legitimidad legal".
 
·          Y al-Marayati, en el Los Angeles Times de marzo del 2003, criticaba duramente "la política de FBI de seleccionar a personas según su raza o religión". Añadía, "eso es lo que llevan haciendo desde los ataques, y no conocemos ningún caso que haya acabado en arresto, detención o procesamiento de un terrorista".
 
Un reciente estudio llevado a cabo por el Servicio de Seguridad e Inteligencia de Canadá (CSIS) concluye que el uso constante del mantra de "guerra contra el islam" está vinculado directamente a la radicalización de jihadistas "originarios".
 
Al-Marayati también relataba infamemente a una emisora de radio de Los Angeles tras el 11 de Septiembre, "Si buscásemos sospechosos, deberíamos buscar en los grupos que se benefician más de este tipo de incidentes, y creo que deberíamos poner a Israel en la lista de sospechosos", participando en el mismo tipo de teorías conspiratorias que se escuchan en los barrios fundamentalistas de todo el globo. Además, funcionarios del MPAC han defendido a Hezbolá, criticado las acciones del gobierno americano tomadas para impedir la financiación de Hamas por parte de organizaciones fachada radicadas en Estados Unidos, y defendido repetidamente al operativo de la Jihad Islámica palestina Sami al-Arián, rebajando sus exhortaciones jihadistas y afirmando que su procesamiento era simplemente "político".
 
Como reconocido analista de los grupos islamistas militantes en Estados Unidos, he sido objeto de una perversa campaña de manipulación por parte de organizaciones temerosas de que la luz del sol ilumine sus palabras y acciones. Por ejemplo, en diciembre del 2004, el Comité Musulmán de Asuntos Públicos difundía un documento "político" titulado "Contraterrorismo contraproductivo" en el que 20 de las 48 páginas eran en el fondo un ataque personal contra mí. Y tras no lograron deslegitimarme a través de la destrucción de la imagen, el MPAC me amenaza ahora con censurarme utilizando el sistema judicial.
Las acciones legales se han convertido en la principal acción de organizaciones islamistas radicales se pretenden intimidar y acallar a sus críticos. El septiembre del 2005, el periodista Robert King, escribiendo en el Indianapolis Star, trazaba la estrategia:
Sayyid Syid, secretario general de la Sociedad Islámica de Norteamérica, un grupo generalmente menos asertivo que el Consejo de Relaciones Americano-Islámicas, manifestaba a comienzos de esta semana que las organizaciones está considerando presentar demandas por difamación contra algunos de sus más agudos críticos.
 
King continúa para escribir que uno de sus objetivos potenciales frecuentemente citados por los líderes musulmanes de América es el que suscribe. ¿Y por qué es eso? Porque he dedicado más de una década a denunciar a los islamistas radicales en los Estados Unidos, muchos de los cuales están funcionando en instancias elevadas de los mismos grupos en cuestión. CAIR, a propósito, como observa King, ha demandado el repetidamente ante los tribunales con el fin de disuadir la crítica, con muy poco éxito. Afortunadamente, las protecciones de la Primera Enmienda precipitas en la Constitución de los Estados Unidos no favorecen esta última táctica empleada por los grupos islamistas.
 
El MPAC no puede soportar que se evidencie en público su verdadera agenda, especialmente cuando viene en forma de sus propias palabras, y las palabras de sus empleados, utilizadas contra ellos. En sus mentes, cualquier esfuerzo debe ser aplastado. Las tácticas difamatorias del MPAC no han funcionado, y por tanto, sus abogados afirman ahora que "El MPAC está dispuesto a tomar todas las medidas legales necesarias" para silenciarme. La tentativa intimidatoria del MPAC por acallar la libertad de expresión no funcionará. Tales tácticas deben ser vigorosamente combatidas, y el MPAC, como CAIR antes, tiene que aprender que las amenazas legales no funcionan para combatir la crítica legítima, especialmente cuando los hechos que subyacen a esta crítica son tan literales como bien documentados están, como es el caso.


 

 


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