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Diálogo interreligioso: ¿nos hemos vuelto locos?
Colaboraciones nº 1597   |  29 de Marzo de 2007
 

(Publicado en Israel Insider, 12 de marzo de 2007)

El año pasado, escribí un artículo advirtiendo que mientras que todos apoyamos el diálogo interreligioso y la creación de alianzas con otros grupos, no debemos perder nunca de vista el objetivo y tenemos que reconocer que el diálogo solamente puede tener éxito cuando son ambas partes las comprometidas a mejorar las relaciones. Si simplemente balbuceamos banalidades y hacemos concesiones con el fin de obtener el favor, esto puede proporcionar una fachada de buena disposición, pero en último término se convierte en un ejercicio contraproductivo que nuestros enemigos explotarán con el fin de minarnos.

Por ejemplo, en el punto álgido de los estallidos globales de violencia relacionados con las viñetas de Mahoma, el Congreso Judío Mundial condenó a los editores del periódico danés y solicitó a los países occidentales que mostrasen mayor sensibilidad hacia los sentimientos de los musulmanes. Uno puede tener dudas de los méritos de tal enfoque, pero ciertamente es desconcertante que una entidad judía promueva tal política sin aludir siquiera a las amenazas y reacciones violentas que emanan virtualmente de todo el mundo musulmán, o evitar la mención a las viles viñetas de estilo Nazi y propaganda antisemita que saturan los medios musulmanes globales. Ignorar estos temas se reduce a comportarse de manera servil con el fin de congraciarse con los musulmanes. La impresión era confirmada cuando Israel Singer, del Congreso, afirmaba que "la violencia fruto de las caricaturas de Mahoma demuestra cómo se pueden provocar innecesariamente los conflictos" y hacía la barroca observación de que "el 99% de los musulmanes rechazan toda forma de violencia... y es el motivo por el que tenemos que tomar medidas contra los lunáticos dentro de nuestras filas y buscar denominadores comunes en el diálogo".
 
Ahora, un año después, el recién nombrado presidente de la división americana de Congreso Judío Mundial, el rabino Marc Schneier, daba un paso más allá, comprometiendo la dignidad judía en nombre del diálogo interreligioso. Aprobaba una reunión encabezada por Louis Farraján, uno de los más destacados antisemitas afroamericanos, cuyos dictados contra los judíos recuerdan a los de Goebbels en su peor momento. Por ejemplo, Farraján describe el judaísmo como "la religión de las alcantarillas" y elogia a Adolf Hitler como "un gran hombre".
 
El rabino Schneier tiene en sí mismo una personalidad excéntrica. Hace algunos años escribió un libro sobre Martin Luther King en el que incorporaba un discurso de King elogiando textualmente el sionismo, que el altamente respetado grupo radicado en Estados Unidos Camera evidenciaba posteriormente como un fraude.
 
Se afirmaba además que a petición de funcionarios del Congreso, el Primer Ministro Olmert nombró al rabino Schneier como presidente y a Mark Mishaan como vicepresidente del Kadima en Estados Unidos. Mishaan se vio obligado a dimitir cuando salió a la luz que era un criminal convicto, afrontando probablemente una pena mayor de prisión tras declararse culpable de robo a gran escala. Adicionalmente, partes enteras de la página web del Kadima USA tuvieron que ser retiradas de Internet después de que los medios descubrieran que el Kadima USA había plagiado porciones significativas de la página web del Partido Demócrata de Texas en su programa político.
 
Cuando el Congreso Judío Mundial convocó una pequeña reunión de su sede americana para nombrar presidente al rabino Schneier, el empresario de éxito Russell Simmons, director de la Hip Hop Summit Action Network, participó como invitado de honor. Simmons es un importante patrocinador de la Fundación para el Entendimiento Étnico creada por Schneier, de la que recibe un salario anual de 250.000 dólares. Aunque Simmons tiene un historial de oponerse al antisemitismo y patrocina anuncios a tal efecto, ha sido condenado por la ADL por seguir siendo partidario incondicional y firme y donante financiero d Farraján. Foxman preguntó a Russell cómo iba a responder del patrocinio de un acto dedicado a la tolerancia organizado por un supremacista blanco.
 
En la reunión del WJC, Simmons hizo un llamamiento a una alianza contra la islamofobia y animó a marginar a la derecha cristiana, los fundamentalistas islámicos y los judíos intolerantes.
 
Esto plantea la cuestión de lo apropiado de que una entidad como el WJC proporcione espacio a un hombre que coloca a la derecha cristiana y a "los intolerantes" judíos junto a los fundamentalistas islámicos, apoya a Farraján, y demoniza a los partidarios más importantes de Israel, los cristianos evangélicos. Para solucionar el problema, el cuartel general del WJC en Nueva York escribía recientemente al Jerusalem Post distanciándose de su propia sucursal israelí, que celebraba reuniones constructivas con los evangélicos en Jerusalén.
 
Pero el golpe de gracia llegaba cuando la sede americana del WJC y Russell Simmons difundían una declaración apoyando una concentración "interreligiosa" convocada por... ¡Farraján!
 
A la reunión asistieron 50.000 personas. A lo largo de su discurso, en el que apoyó "el derecho de Irán a la energía nuclear", Farraján animaba a sus seguidores a leer un buen número de libros, incluyendo el último libro antiisraelí del expresidente Jimmy Carter, así como La secreta relación entre negros y judíos, que afirma que el comercio de esclavos estaba controlado por los judíos, otro destacado libelo antisemita.
 
El Presidente de Sudán, Omar-al-Bashir, también se dirigió a la audiencia vía satélite para condenar "a los que presionan a Sudán", afirmando que "Estados Unidos está exagerando los problemas en la región de Darfur con el fin de poder controlar el país como ha hecho en Irak".
 
Después de que los medios denunciasen la aprobación de Farraján por parte de Schneier, el director de la división americana del WJC explicaba que no había estado al tanto de que Farraján iba a promocionar libros antisemitas en la concentración.
 
La verdadera pregunta a plantear es cómo no cuestionar el juicio de una persona en tal cargo que se permite aprobar a un célebre antisemita como Farraján. Y dejando eso a un lado, ¿en qué tipo de alianzas interreligiosas se están involucrando los judíos?
 
Ya es bastante malo que grupos judíos marginales adopten posturas diametralmente contrarias a los intereses judíos, pero cuando se aplica a una entidad que pretende representar a la comunidad judía mundial, pasa a ser completamente intolerable.
 
Hay lecciones a aprender de este desastre. Deberían establecerse amplias directrices en relación con el diálogo interreligioso. En primer lugar, solamente gente responsable sensible a los intereses del pueblo judío puede encabezar tales actividades. Es vital que se imponga un cordón sanitario alrededor de aquellos que tratan con antisemitas redomados de todas las franjas políticas. También debe de haber un entendimiento claro de que el diálogo exige reciprocidad, y de que congraciarse con fundamentalistas es contraproductivo e inevitablemente acabará en que la dignidad judía se vea pisoteada. También es importante que las agencias judías se resistan a las tentaciones de implicarse en la exageración y proclamar falsos avances, reconociendo que el objetivo de las actividades interreligiosas tiene que orientarse hacia la construcción de alianzas genuinas.


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