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11-M: la sombra del Titadyne
Colaboraciones nº 1591   |  27 de Marzo de 2007
 
La nitroglicerina
 
La jornada de ayer estuvo nuevamente protagonizada por los titulares de los periódicos. El Mundo publicó, como gran exclusiva, la noticia de que en una de las muestras recogida de uno de los focos que está en poder de los analistas encargados de dictaminar qué estalló en los trenes, ha aparecido nitroglicerina. Esta revelación, si se confirma, es de una envergadura enorme. Según el periódico, la nitroglicerina ha aparecido en una muestra del polvo de los extintores empleados por los bomberos. Al parecer, el polvo habría hecho la función de una esponja y fue capaz de atrapar parte de las sustancias del explosivo empleado que, sin embargo, desaparecieron en otros restos como consecuencia de haber sido lavados con agua y acetona en el laboratorio de los TEDAX adonde fueron llevados.
 
Deben recordarse al respecto algunas cosas. Los restos de los trenes recogidos por los TEDAX inmediatamente después de que se produjeran las explosiones en los trenes, no fueron analizados en los laboratorios de la Policía Científica, sino en los laboratorios de los TEDAX. El único documento que recoge el resultado de tales análisis se limita decir que lo encontrado fueron componentes genéricos de la dinamita. Preguntado Jesús Sánchez Manzano, jefe de los TEDAX cuando el atentado, acerca de cuáles fueron estos componentes, dijo que no lo sabía y se remitió al testimonio que en su día daría ante el tribunal la encargada de hacer tales análisis. En aquel momento, el Presidente del tribunal dijo lo que cualquier persona habría dicho, que no entendía cómo podía saberse que en los focos habían aparecido componentes genéricos de las dinamitas sin saber cuáles eran esos componentes.
 
No debe tampoco olvidarse que el lavado con agua y acetona no tenía por finalidad ocultar pruebas, sino analizar los restos. Lo que no ha obtenido todavía una suficiente explicación es por qué el agua y la acetona donde se disolvieron las impregnaciones de explosivo no se han conservado.
 
También debe recordarse que, ante la comisión de investigación del atentado del 11-M, en el Congreso de los Diputados, Jesús Sánchez Manzano declaró que lo que había estallado en los trenes fue nitroglicerina, si bien luego, cuando se le hizo notar que la Goma 2 ECO, que es el explosivo supuestamente empleado por los terroristas no contiene nitroglicerina, dijo que se equivocó y que a lo que se estaba refiriendo era a dinamita.
 
Por último, hay que decir que algunos tipos de dinamita Titadyne, de la que la ETA posee grandes cantidades tras un robo realizado en 1999, se fabrican con nitroglicerina.
 
Contra el testimonio de un TEDAX
 
La información de El Mundo está igualmente dirigida a desmontar la declaración del TEDAX jefe de la Unidad de Madrid que, en su día, descartó que se empleara Titadyne porque es un explosivo que a los pocos meses pierde capacidad de explosión, perdiendo su condición de alto explosivo para convertirse en explosivo medio, incapaz, por tanto, de realizar en las chapas de los trenes el corte limpio que él vio la mañana del 11 de marzo cuando estuvo en la estación de Atocha. El periódico trata de demostrar, aportando datos de la fábrica, que el Tytadine, además de tener más velocidad de detonación que la Goma 2 ECO (6000 metros por segundo frente a 5600), no se degrada del modo que explicó el TEDAX. Esta información, sin embargo, no tiene el mismo valor que la anterior, desde el momento en que es una cuestión que los peritos podrán aclarar suficientemente en el juicio cuando llegue su turno. Por otra parte, la declaración del TEDAX no fue un testimonio pericial y ha de ser tomada como un conjunto de impresiones proporcionadas por una persona experimentada, pero que pueden fácilmente quedar sin valor si los peritos las desmienten.
 
En cualquier caso, si es cierto que ha aparecido nitroglicerina en uno de los focos y lo es igualmente que la nitroglicerina desaparece tras el lavado de agua y acetona, entonces habrá quedado demostrado que, en al menos uno de los focos, no estalló Goma 2 ECO y que es muy probable que no lo hiciera en ninguno de ellos. El testimonio de la química destinada en el laboratorio de los TEDAX será esencial. Si niega que entre los componentes habituales de la dinamita hallados se encontraba la nitroglicerina, surgirá una contradicción científicamente insalvable, salvo que ella sea capaz de proporcionar alguna explicación. Si confirma que uno de los componentes genéricos encontrados fue la nitroglicerina, no sólo se vendrá abajo la versión oficial, sino que multitud de funcionarios tendrán que explicar por qué esto no se ha sabido hasta ahora. Si es verdad que la perito halló nitroglicerina, es muy probable que a partir de hoy sea sometida a múltiples presiones a fin de que lo oculte al tribunal.
 
El juicio
 
En consideración al cronista, parece que el juicio se relaja cuando hay revelaciones periodísticas que comentar, y viceversa. La de ayer no deparó demasiadas sorpresas. Los testigos no dijeron nada especialmente novedoso y basta destacar que el confidente de la policía (y van…) llamado Lavandera confirmó que, en 2001, Suárez Trashorras le pidió que le buscara a alguien que fuera capaz de montar bombas con teléfonos móviles. Debe recordarse que, durante una mudanza, apareció en poder de la Guardia Civil una cinta que demuestra que tal conversación tuvo lugar.
 
Mucho más interesante ha sido la declaración de Manuel Rodríguez, Manolón, el jefe del grupo de estupefacientes de la Comisaría de Avilés y controlador de Trashorras. Tan sólo ha habido tiempo a que el hombre conteste las preguntas de la Fiscalía, que lo debe considerar un testigo importante desde el momento en que han enviado al Fiscal Jefe de la Audiencia Nacional a interrogarle ahorrándole el esfuerzo a la Fiscal Olga Sánchez. Sin embargo, su testimonio parcial ha sido suficiente para darse cuenta de que este hombre no está diciendo todo lo que sabe.
 
Nos ha contado que, después de haber recuperado la libertad tras sus condena en la operación Pipol (en la que Trashorras fue condenado por tráfico de drogas y de explosivos), el exminero se puso en contacto con él para proponerle colaborar en la lucha contra la droga a cambio de que intercediera por su cuñado, Antonio Toro, que todavía seguía en la cárcel. El policía, un buen hombre, intercedió y consiguió, gracias a la información que le suministró Trashorras, culminar una brillante operación antidroga. El Fiscal se ha esforzado en quitarle importancia a las ayudas que periódicamente Trashorras les prestaba, pero el policía, sincero, ha declarado que sin información es imposible avanzar en ninguna investigación en materia de estupefacientes.
 
Preguntado sobre si sabía que Trashorras traficaba con explosivos, Manolón ha dicho que ni siquiera lo sospechaba. Y aquí es el primer punto donde el testimonio no es creíble. ¿Cómo es posible que no sospechara esta dedicación si Trashorras acababa de ser condenado precisamente por tráfico de explosivos?
 
Luego ha contado que regularmente Trashorras le suministraba información para llevar a cabo otras operaciones, pero al policía le pareció que el exminero lo hizo por ánimo de colaborar con las fuerzas del orden y, según ha querido hacernos creer, estaba convencido de que estaba ayudando al muchacho a regenerarse. Este es el segundo punto poco creíble. ¿Trashorras hacía de chivato gratis? ¿A cambio de nada? Es verdad que Manolón ha confesado que le consiguió a su mujer, Carmen Toro, un trabajo en el servicio de seguridad de una empresa, pero parece poca cosa a cambio de jugársela delatando a traficantes de drogas.
 
Por último el Fiscal ha hecho mención de una carta, publicada por El Mundo, donde Trashorras se disculpa ante su policía protector por haberle defraudado. Y este es el tercer aspecto poco creíble. ¿Se siente defraudado Manolón, él que creía que estaba relacionándose con un buen chico que quería ponerse a bien con la sociedad a base de delatar a narcotraficantes? La historia no sería ni siquiera aceptada por el Capra de los años treinta, que la consideraría increíble
 
Esperemos que hoy, los abogados, en especial el defensor de Trashorras, acierten a hacer que Manolón nos desvele la verdadera naturaleza de su relación con el exminero.

 


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