Grupo de Estudios Estratégicos RSS
Portada > Colaboraciones > Funcionarios sin otro mandato y víctimas propiciatorias





Buscar artículos publicados por el GEES
Buscar BuscarEspanol - Ingles
Funcionarios sin otro mandato y víctimas propiciatorias
Colaboraciones nº 1590   |  27 de Marzo de 2007
 

(Publicado en The Jerusalem Post, 12 de marzo de 2007)

El pasado 26 de noviembre, el Primer Ministro Ehud Olmert ordenaba al ejército retirar sus fuerzas de Gaza. Sonando demencialmente triunfante, Olmert anunciaba que había alcanzado un alto el fuego con los palestinos. Lo extraño de su declaración se hacía obvio cuando apenas unas horas después, Sderot recibía otro bombardeo más de misiles, procedente de Gaza.
 
Y como el ejército retiró sus fuerzas a regañadientes sin completar la misión, los palestinos establecieron las normas que Olmert y ellos han venido siguiendo desde entonces. Ellos atacan a Israel y se preparan para la guerra, e Israel les ayuda entregando dinero, negociando con ellos y no tomando ninguna medida para defender a sus propios ciudadanos.
 
El extraño acuerdo era anunciado tres días antes del que el Presidente americano George W. Bush ignorase a Olmert cuando se abstuvo de visitar Israel o visitarle durante su viaje a Ammán, Jordania. En los cuatro meses desde que Olmert obligase al ejército a retirarse, el ejército, el Shin Bet, y hasta los medios progresistas han advertido tanto a Olmert como al público que los ingenieros, entrenadores, mandos y misiles antiaéreos y antitanque sirios, iraníes y libaneses-Hezbolá han sido llevados a Gaza.
 
Los cerebros extranjeros del terror y sus homólogos palestinos han utilizado el respiro que Olmert les proporcionó para construir lo que el director del Shin Bet, Yuval Diskin, ha denominado "fortalezas" de túneles y fortificaciones a lo largo de las fronteras de Gaza con Egipto y con Israel. Al igual que Hezbolá en el Líbano, operando desde estas fortificaciones, los palestinos podrán atacar a las fuerzas terrestres y aéreas del ejército israelí cuando por fin se les permita defender de ataques el sur de Israel.
 
De modo que gracias al alto el fuego unilateral de Olmert, los palestinos han actualizado su capacidad. Mientras que antes de que Israel retirase sus fuerzas y civiles de Gaza en agosto y septiembre del 2005 los palestinos cooperaban como células terroristas de bajo nivel, hoy despliegan ejércitos terroristas en toda regla capaces de llevar a cabo operaciones coordinadas y a varios niveles.
 
Pero los ávidos preparativos de los palestinos para la guerra son aparentemente irrelevantes para todos los aludidos. Solamente a lo largo de la semana pasada, hemos visto a Estados Unidos, Israel y el mundo árabe en medio de una carrera diplomática que no hace parecer a la inminente guerra sino como una broma.
 
El pasado miércoles, el rey Abdalá de Jordania se dirigía a una sesión conjunta del Congreso americano. Abdalá vino a Estados Unidos en un momento interesante de la historia de su propio reino. El mismo día en que Abdalá decía a los legisladores norteamericanos que Israel es la fuente de todos los problemas del mundo, o según sus palabras, "La descendencia de la división regional, la fuente del resentimiento y la frustración mucho más allá, es la negación de la justicia y la paz en Palestina", su fiscal del estado anunciaba la detención de tres terroristas de al-Qaeda. Los hombres eran detenidos por planear asesinar a Bush durante su visita a Ammán el 29 de noviembre y por planear volar la embajada norteamericana en Ammán.
 
Lo que es interesante del anuncio, llegando como lo hizo el mismo día en que Abdalá hablaba al Congreso y asistía a una cena privada con el presidente, es que demuestra la falsedad de la contención de Abadalá.
 
Israel no es responsable del hecho de que Jordania tiene un enorme problema con al-Qaida. Además, con una población que es palestina en más de un 70%, el monarca del reino Hashemita haría bien en mirarse al espejo antes de afirmar que la ausencia de estado palestino tiene algo que ver con Israel.
 
Según el Canal 2 de Israel, Abdalá se basó con gran efecto en su discurso "culpa de los judíos" durante su cena privada con el presidente. Presuntamente, Bush quedó convencido por su invitado jordano de que el mundo será un lugar más seguro y mejor si Estados Unidos abandona su exigencia de que la AP destruya las células y ejércitos del terror que operan en su territorio antes de empezar a presionar a Israel para rendir Judea, Samaria y Jerusalén a Hamas-Fatah.
 
El éxito de Abdalá ha tenido un significado inmediato sobre el terreno. Apenas cuatro días después de la visita del monarca a Washington, Olmert anunciaba que va a ignorar la situación sobre el terreno en la AP y llevar a cabo negociaciones sobre retiradas israelíes de Judea y Samaria con Abbás. En la reunión del gabinete del domingo, Olmert elogiaba repetidamente el denominado "plan saudí" o, alternativamente, "la iniciativa de paz árabe".
 
La iniciativa pide la rendición israelí de Judea, Samaria, los Altos del Golán y Jerusalén; la aceptación por parte de Israel de la culpa del rechazo del mundo árabe a aceptar el derecho del pueblo judío a la soberanía nacional; y la aceptación por parte de Israel de millones de árabes hostiles nacidos en el extranjero dentro de sus inexistentes fronteras. Después de que Israel haga estas concesiones suicidas, la iniciativa árabe de paz afirma que el mundo árabe podría estar dispuesto a reconocer un Estado de Israel muerto e indefenso, con mayoría árabe.
 
Olmert y la Ministra de Exteriores, Tzipi Livni, han afirmado más tarde el mismo mes que la Liga Árabe moderará el plan. Pero el Ministro de Exteriores de Jordania Abdalá Jatib decía el domingo que no va a haber cambios de ningún tipo en el plan.
 
Horas después de que Olmert elogiase el plan árabe para la destrucción de Israel, se reunía con el rais de la AP Mahmoud Abbás. La oficina de Olmert intentaba poner un punto positivo en la reunión repitiendo públicamente la vacía promesa de Abbás de trabajar en favor de la liberación del coronel del ejército Gilad Schalit, que lleva cautivo de las fuerzas terroristas palestinas en Gaza desde junio.
 
Pero el hecho al desnudo es que el contenido de la reunión Olmert-Abbás no representa sino la capitulación diplomática israelí a Hamas. Esta capitulación no es menos peligrosa para la seguridad nacional de Israel que la autorización de Olmert a la transformación militar de Gaza en un mini-Líbano, repleto de asesores militares iraníes y sirios.
 
Bajo órdenes de Bush, Olmert acordaba el domingo abandonar la exigencia por parte de Israel de que la AP luche contra el terror y depure de elementos terroristas a su entorno como precondición necesaria para mayores concesiones israelíes. Por su parte, los palestinos respondían a la solicitud de Olmert con respecto al modo en que utilizan los 100 millones de dólares que Israel les entrega, exigiendo más dinero.
 
Y mientras, Olmert estaba satisfecho de mentir al público afirmando que Abbás había acordado poner fin a los ataques de misiles contra el Negev Occidental; sabe perfectamente bien que no lo hará. En la práctica, lo único que se anunció de la reunión que haya resultado ser cierto es que Olmert había acordado negociar con los palestinos y los árabes según la iniciativa árabe, que se basa en la propuesta de que Israel carece esencialmente de derecho a existir.
 
Hablando en Radio Israel la mañana del lunes, la Ministra de Exteriores Tzipi Livni decía que Israel y Estados Unidos trabajan en completa armonía a la hora de formular sus políticas con respecto a los palestinos, así como Siria. Y sin duda esto es cierto. Tanto Israel como Estados Unidos están simulando que es posible hacer alguna distinción entre Abbás y Hamas, incluso si como consecuencia del acuerdo del mes pasado entre Fatah y Hamas en La Meca, Abbás ahora actúa al servicio del líder de Hamas, Jaled Mashaal.
 
Quizá el único punto positivo para la diplomacia israelí desde el inicio de la jihad palestina en el 2000 ha sido la disposición norteamericana y europea a hacer alguna distinción entre el grupo terrorista Fatah y el grupo terrorista Hamas.
 
Es cierto que Fatah, que recibe al menos el 40% de su economía de Irán y que a lo largo de los últimos 7 años ha matado a más israelíes que Hamas, no merece la legitimidad internacional se ha disfrutado. Pero al rechazar financiar y apoyar directamente a Hamas, Estados Unidos, Israel y Europa estaban de acuerdo al menos en que algunos grupos terroristas palestinos están más allá de las normas de la moralidad.
 
El activo diplomático israelí quedó destruido por una combinación de usura árabe e incompetencia israelí tras el acuerdo del mes pasado en La Meca. En La Meca, Abbás accedió a una toma de control de la AP por parte de Hamas. Accedió a convertirse en la cabeza visible de Hamas con la tarea principal de restaurar la financiación occidental a la AP encabezada por Hamas.
 
En lugar de señalar esto y combatir la legitimidad internacional de Fatah, Israel ha permitido a Fatah ejercer su voluntad y actuar como conducto a la legitimación internacional del movimiento jihadista.
 
Quizá lo más interesante de la maniobra diplomática que está teniendo lugar ahora es que cada uno de los cuatro actores principales que la llevan a cabo están impulsando objetivos diametralmente contrarios a sus intereses nacionales y organizativos. Los intereses de seguridad de Israel y Estados Unidos, al igual que los de Jordania, quedan perjudicados en lugar de impulsados por un incremento del poder de Hamas. En cuanto a Abbás, los intereses fiduciarios de Fatah salen perjudicados gracias a la transferencia del poder de Hamas.
 
De modo que, ¿por qué se están comportando estos hombres como se están comportando?
 
La respuesta a eso aparentemente se encuentra en una característica compartida por Bush, Olmert, Abdalá y Abbás. Todos ellos gobiernan sin el apoyo de sus pueblos. Todos son hombres enzarzados en una lucha diplomática casi maníaca, impulsando objetivos que no son ni la paz ni la seguridad. Actúan como lo hacen porque están seguros de lo que están haciendo; realmente ninguno de ellos podría realmente creer en lo que hace. En su lugar, hacen esto porque quieren que ignoremos el hecho de que en los casos de Bush y Olmert, son funcionarios sin otro mandato, y en los casos de Abdalá y Abbás, son víctimas propiciatorias.


 

 
 
Caroline Glick es periodista por la Universidad de Columbia y editor jefe en funciones de The Jerusalem Post. Tras finalizar sus estudios, ingresó en el ejército y alcanzó una consejería en las negociaciones de Oslo junto al ex primer ministro Rabin. Tras abandonar la esfera política, Glick pasó al periodismo con una columna semanal de portada en el diario. Durante el reciente conflicto de Irak, fue la periodista empotrada del medio, estando en el primer escuadrón americano que entró en Bagdad y siendo la primera mujer en poner el pie en la capital durante el conflicto.


© 2003-2008 GEES - Grupo de Estudios Estratégicos
Aviso legal | Mapa Web | Lista de correo | Contactar