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Irán. Las apuestas suben
En letra impresa nº 728   |  27 de Marzo de 2007
 

(Publicado en La Razón, 24 de marzo de 2007)

La fe que mueve a Ahmadinejad como docista que es, le dice que la reaparición del duodécimo imam, último sucesor de Mahoma en la línea chií, oculto desde el 874, seis años después de su nacimiento, salvará al mundo pero vendrá precedida de grandes catástrofes. Como quien dispara contra el gallo para retrasar el amanecer, Ahmadinejad cree que la salvífica parusía puede adelantarse propiciando algunas buenas catástrofes. Y nada mejor para ello que las armas nucleares y la extinción de Israel. Los judíos, que saben de inverosímiles holocaustos, no se lo toman a broma.
 
Pero no todos los chiíes son docistas y no todos los persas se sienten felices con tan apocalíptico presidente. Las estúpidas promesas económicas que lo catapultaron al poder dos años ha, en elecciones pretendidamente democráticas, con cinco candidatos opositores vetados, han resultado tan irrealizables como cabía suponer. En recientes elecciones locales su estrella se ha ido amortiguando.
 
Quien manda en Irán en último término es el Guía de la Revolución, Gran Ayatola Jamenei. El entramado de poder por debajo de él es complejo en su estructura y opaco en su funcionamiento. La lucha intestina es perpetua y con las tensiones internacionales y fracasos internos parece estar recrudeciéndose. Los intensos rumores sobre la mala salud del Guía no hacen más que alimentar el fuego.
 
Para juzgar el arriesgado episodio del secuestro de marinos británicos en aguas iraquíes tendríamos que saber quién dio la orden. Por supuesto la inminente resolución del Consejo de Seguridad que le apretará un poquito más las tuercas a Irán es un término de referencia ineludible. La retirada de los técnicos nucleares rusos porque el régimen no tiene dinero para pagarles, es otro. Los americanos han incrementado la presión con dos grupos navales en el golfo y su modesto aumento de tropas en Bagdad. Aunque los demócratas de Washington digan no creérselo, en Teherán si lo hacen. Todos están subiendo sus apuestas.


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